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Detener el tiempo

El mundo moderno nunca se detiene. El tiempo no alcanza, la noche apenas sirve para recuperar fuerzas para una nueva jornada. No nos detenemos a observar lo que nos rodea pues estamos inmersos en un ritmo cotidiano que nos aturde y consume. Las vacaciones son un lujo que pocos pueden darse. Una ilusión: detener el tiempo y alcanzar la sensación de plácido descanso que tanto anhelamos. Tirarse al sol, rodearse de naturaleza: el agua, el viento, el cielo, la arena en la piel. El tiempo y el espacio se diluyen: nos sentimos bien. ®

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Publicado en: Fotografía, Octubre 2010

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