Acá también se habla de México

Contra la desinformación en Barcelona

Desde la ciudad de Barcelona el colectivo Nuestra Aparente Rendición (NAR) trabaja para dar a conocer la situación de México, más allá de las noticias de decapitados y mutilados que aparecen en los diarios europeos.

Alejandro Vélez, Silvia Heras, Antoni Traveria, Lolita Bosch © Ale Oseguera

En los últimos años la violencia en México ha alcanzado los niveles de una guerra civil, de acuerdo con el Instituto de Investigación de Conflictos Internacionales de la Universidad de Heidelberg, Alemania: México mantiene una guerra interna que se equipara a conflictos como los que se han vivido en los últimos años en países como Sudán, Pakistán, Afganistán, Egipto, Irak, Libia, Siria, Turquía o Yemen. El Barómetro, que la institución realiza anualmente, posiciona la guerra del gobierno de Felipe Calderón contra el narcotráfico en nivel 5 con carácter de guerra. También cataloga como conflicto de alta intensidad la violencia generada entre sí por los cárteles y grupos paramilitares. Éstos alcanzan el nivel 4 de intensidad descritos como conflictos “al borde de la guerra”.

Una de las consecuencias directas de esta situación es el aumento sustancial de armas y personal militar en las diferentes entidades del país, con su relación directa en la violencia que vive día a día la sociedad civil. Pero además de los asesinados, desaparecidos, heridos y amenazados existen otras víctimas: los despatriados. A pesar de que no viven la paranoia cotidiana se les ha vuelto imperioso estar en comunicación constante con familiares y amigos debido a las recurrentes “batallas” que se viven en el territorio nacional.

Desde la ciudad de Barcelona el colectivo Nuestra Aparente Rendición (NAR) trabaja para dar a conocer la situación de México, más allá de las noticias de decapitados y mutilados que aparecen en los diarios europeos. El colectivo existe desde aquella sonada matanza de 72 inmigrantes centroamericanos en Tamaulipas a manos del narcotráfico en 2010. A partir de este hecho la escritora y periodista catalana Lolita Bosch se ha dedicado a reunir información con el objetivo de dar a conocer cifras, nombres, acciones y propuestas. En el proyecto colaboran periodistas y escritores tanto mexicanos como españoles. Todo aquel que se sienta responsable de encontrar el fin al conflicto a partir de su reflexión.

El jueves 13 de septiembre se llevaron a cabo las actividades de “México en guerra” en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona —una de las instituciones claves de difusión cultural en el territorio español—, que fueron un paseo por la situación mexicana: se exhibieron unos pañuelos-denuncia bordados en nombre de los muertos y desaparecidos, se expuso la situación de la prensa con el documental Silencio forzado y hubo hasta un recital poético en honor a Ciudad Juárez.

La situación de México es compleja: desde la polémica elección presidencial de Enrique Peña Nieto, el debate informativo en medios tan dispares como Televisa, TV Azteca, La Jornada, Proceso, Aristegui, entre otros, además del narco, las muertas de Juárez, los intereses políticos de la Iglesia católica en un Estado laico, etc. Eso sin sumar los temas que están pendientes desde que México es país: el indigenismo, la gestión del petróleo, el analfabetismo, la repartición de las tierras. No bastó una sesión para contarlo todo, mucho menos desde un foro barcelonés, donde la desinformación también existe, a pesar del acceso mayoritario a los medios. El problema es que no se genera información veraz y profunda sobre México.

Según NAR, el primer paso para solucionar la apremiante situación del país pasa por conocerla, con sus números y letras. Primero, la cantidad de muertes, que el Instituto Nacional de Geografía Estadística y Geografía (INEGI; de México) calcula en 95,632 (en el periodo de 2007 a 2011). Segundo, llamarle a las cosas por su nombre: guerra.

La periodista catalana de TV3 —la televisión autonómica catalana— Silvia Heras explicó a los asistentes cómo es que se quedan fuera de la agenda informativa nacional e internacional prácticamente todos los asuntos de Latinoamérica. Alegó que la información llega siempre de agencias como Reuters, AFP o AP, las que no dan mucha prioridad a ese lado del mundo. La dificultad de TV3 de conseguir por ellos mismos información de primera mano, muchas veces al no contar con corresponsales propios, ha hecho que Cataluña se olvide de América Latina. También declaró que siempre se ha pensado en Latinoamérica como un tema español, y ahora, más que nunca, son muchos los catalanes que quieren tener lo menos que ver con España.

La reflexión más sólida de la noche fue la hecha por el investigador de NAR Alejandro Vélez, quien incluso comentó la magnitud del imperio de Joaquín “Chapo” Guzmán, el narcotraficante más buscando en el mundo actualmente. Para el Chapo han trabajado desde sicarios hasta arquitectos, pilotos de avión e incluso elementos de la policía. Según el periodista Malcolm Beith, autor del libro The Last Narco, citado por Vélez, el “Chapo” tendría alrededor de 150 mil personas trabajando para él.

“El narco está impregnado en la sociedad”, dijo Vélez, y no se reprimió al afirmar que esto ha mermado la confianza de una sociedad que “ya no confía ni en sus propios vecinos”. A esto se le suma el pesimismo de un gran sector de la población a causa del retorno del PRI a la silla presidencial, según Vélez. La guerra contra el narco, define el investigador afincado en Barcelona, es como elegir amputar en vez de curar.

Por su parte, Lolita Bosch ensalzó el papel de las organizaciones civiles y el activismo como clave para devolverle a la sociedad mexicana no sólo la esperanza, sino también para construir la paz. La escritora, que vivió diez años en Ciudad de México, se encuentra muy ligada a colectivos como el de Bordamos por la Paz, y no dudó en invitar a los asistentes a unirse como voluntarios a las tantas asociaciones ciudadanas que protestan, marchan y buscan restuir la tranquilidad en sus vidas.

El último ponente de la noche fue Antoni Traveria, director de la Casa América de Catalunya. Traveria sentenció que el Estado de Calderón ha perdido una guerra que él mismo declaró, denunció la impunidad y declaró que la solución al conflicto pasa también por solicitar la cooperación internacional. Opinó que Peña Nieto volverá a dialogar con los narcos y no dudó en afirmar que en realidad la estrategia del PRI “no le salió mal”, porque no había tantos muertos durante el gobierno del PRI.

Bordando por la paz

Según NAR, el primer paso para solucionar la apremiante situación del país pasa por conocerla, con sus números y letras. Primero, la cantidad de muertes, que el mexicano Instituto Nacional de Geografía Estadística y Geografía (INEGI) calcula en 95,632 (en el periodo de 2007 a 2011). Segundo, llamarle a las cosas por su nombre: guerra. Ese sustantivo con el que el presidente de México, Felipe Calderón, bautizó inicialmente sus esfuerzos para paliar el tráfico de drogas no es fortuito. Si hay al menos dos grupos armados enfrentándose por controlar un territorio se trata de una guerra.

A estas actividades le faltaron propuestas, como sucede generalmente con todos los movimientos informativos-de-denuncia. El debate anunciado no fue tal y se convirtió en una marejada de datos y sentimentalismos propios de quien no está viviendo el fuego cruzado. Los asistentes, en su mayoría mexicanos, pero también ibéricos amantes de lo mexicano, intercambiaron comentarios que apenas pasaban del “Me encanta México, estuve en Cancún” y “Estoy asombrada/o. No sabía que las cosas iban tan mal”. Sin embargo, el punto fuerte está justo en el hecho de provocar la conciencia para poder pasar, quizá algún día, del miedo a la acción.

NAR trabaja actualmente en un libro dedicado a los periodistas asesinados y desaparecidos en los últimos seis años y que posiblemente se presentará en el marco de la próxima FIL Guadalajara. ®

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Publicado en: Apuntes y crónicas, Septiembre 2012


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