¡Alto! ¡Teatro!

Curva peligrosa a continuación

Una historia que gira en torno a las resistencias de tipo moral que una sociedad impone cuando rompe con el ideal del hijo o de la hija cuando fracasa: el embarazo no deseado, la homosexualidad, la drogadicción…

Curva peligrosa

El montaje que presenta la compañía independiente Nosotros Hacemos Teatro, A.C., quiere llegar al público adolescente, llamar su atención para comunicar el mensaje de Curva peligrosa, del dramaturgo Edeberto Galindo. En entrevista, los actores y el director ven desde otro ángulo la peligrosa curva de esa etapa en que la identidad se entiende casi como un infierno.

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Curva peligrosa trata de la llamada “edad de la punzada”. Los impulsos o apetencias del adolescente se prolongan hasta que alguien resulte vencido o vencedor; es una competencia constante para ver quién la tiene más grande o quién la ve menos oscura. ¿Cuáles son las consideraciones de este drama?

Marco Vidal: La puesta principal viene del ciclo de la compañía De joven a joven. El asunto con los jóvenes tiene que ser pedagógico. No necesariamente, pero se consideró esa situación. Yo no creo en casualidades (que tengo 45 años y vengo a parar aquí con estos chavales), y ha funcionado porque la puesta del maestro Oliva era generar un tercer diálogo: puedo hablar bien con los cuarentones, ellos con los de su edad, y nos faltaba un punto de contacto que en este caso, desde mi perspectiva como actor, lo enlazo con ellos, y él propone que tuviéramos este diálogo para acercar generaciones. Básicamente ésa fue la consideración. Lo ideal sería que viniera un papá cuarentón con sus hijos adolescentes a decirse o escuchar, como dice Hamlet, ese reflejo de la realidad que no puedo decirle a mi hijo. Yo puedo decirle que lo amo o que lo extraño o que estoy preocupado por él, y si no puedo decírselo, la obra se los dice, y él, a su vez, puede decirme eso que tú dices, las punzadas de los chavos que no se pueden comentar cuando uno pasó esa barrera, como si los que tenemos cuarenta no hubiéramos pasado por eso.

Marco Polo: Consideramos la situación actual de los jóvenes. Hay falta de comunicación por parte de los adolescentes (en asuntos como la homosexualidad, el noviazgo…). Esta serie de temas que a los chavos nos cuesta trabajo entender y los adultos difícilmente explican. También hay cuestiones sociales que impiden hablar de estos temas con libertad, y es lo que exponemos en la obra.

Amyra Lira: Hay algo que dice el maestro Oliva sobre el tercer diálogo, crear puentes que faciliten la comunicación para que la información entre a los chavos. Muchas veces el miedo nos lleva a cosas que ni siquiera queremos hacer, entonces, cuando se tiene este punto de coincidencia con el adulto (la mamá o el maestro), es cuando encontramos seguridad, un camino estable en el que no haya curvas donde podamos perdernos.

—¿Cómo profundizaron en la problemática que aborda Curva peligrosa?

Felipe Oliva: Cada vez que tomo una obra me veo en la obligación de hacer un estudio profundo del tema. En este caso lo hice acerca del suicidio. Para mí la historia de ellos es un suicidio, aunque se hable de un accidente en uan curva de la carretera. Alguien dice “No aceleres, no aceleres que vamos a derrapar”, esa decisión que toma Carlos, de acelerar, es para quitarse la vida. El suicidio juvenil en México es muy elevado, sobre todo a la edad de catorce años, por ejemplo cuando se dan los resultados de admisión a las escuelas medias o superiores. Se han encontrado cadáveres de chavos colgados en puentes y parques porque no ingresaron y no tienen otra posibilidad de vida. Tener que profundizar en este tema, manejar a Carlos y Corina con estas conductas suicidas me llevaron a un estudio en soledad. Cuando estamos en el trabajo de mesa vamos ahondando en él. Otra es la reflexión sobre la falta de comunicación entre padres e hijos, tenemos que recurrir a los datos oficiales del INEGI, ¿qué pasa con las familias? ¿Cómo están las familias?

”En México ahora, como decía Michel Foucault, lo normal es que vivan en casa sin papá, sin mamá o los hijos que se matan uno a otro, literalmente; lo anormal es que mamá y papá vivan juntos con el hijo. Esto que decía Salvador Minuchin, si no estoy mal, que la familia nuclear (mamá, papá e hijo) era la excelencia, es anormal. Estas discusiones me llevan a hacer un tratamiento en especial.

”En realidad, creo que el sistema neoliberal ha llevado a la devastación de la familia. A veces uno dice “Vamos a la marcha zombi porque vamos a convivir con la familia” o al paseo ciclista, pero es puro choro. Hay que ver los conceptos que se van a manejar, uno se vuelve responsable con la temática que se toca junto con los actores.

”Una de las cosas que estamos haciendo para la obra que sigue es que existe un concepto para la educación en la infancia (pedagogía), existe un concepto para la educación en la adultez (andragogía), pero no existe un concepto de educación para los adolescentes. Si no lo han inventado es porque no han sabido qué carajos hacer en esa etapa. Debería ser algo así como “adolescepedia”. Como creadores tenemos la responsabilidad de realizar una investigación profunda.

—No olvidemos a la institutriz por antonomasia, que es la televisión y que desempeña un papel importante.

Marco Vidal: Tradicionalmente, al no tener el poder impactante de la televisión, el teatro se ha podido defender a conciencia. Yo creo que una particularidad de éste es que es un espectáculo para una masa “regular” de individuos que te habla directamente. El teatro habla para la conciencia personal. Habla del individuo, no conocemos su nombre, para el que está ahí.

Felipe Oliva: El término mediático ahora lo aplicamos para los medios masivos, pero Aristóteles desarrolla su modelo de comunicación a partir de la “observación” del teatro (emisor-mensaje-receptor). Imagínate qué interesante tomar esta postura de un proceso, parece una redundancia porque teatro es observación, de ahí viene la palabra, ir a observar lo observable. Luego lo utilizaron en occidente para evangelizar, fueron a las masas y luego fueron apareciendo otros medios masivos como el cine y la televisión, se ocuparon de llegar con otros temas y eso llevó a que el teatro generara un lenguaje alternativo. Así, el lenguaje que nosotros buscamos es directo. Hay que reconocer que hay televisión inteligente, la que menos se divulga; en la televisión “abierta” pocos ven el Canal 11, que no alcanza ni punto dos de rating. El teatro lo tenemos que llevar a una masa crítica. Cuando tenemos la oportunidad de reunir un número de espectadores no hay la posibilidad de zapping, por tanto se vuelve una masa crítica, lo que nosotros decimos “Cae en ellos en la inmediatez de esta mediatez”, y pues los modelos actanciales que hace Greimas donde somos los dicentes convertidos en actantes y ellos, más que receptores, se van con la responsabilidad de saber o no saber ejercerla. Cuando el espectador da la espalda no es responsabilidad nuestra. Cada puesta en escena es una sublimación, como separa Foucault el término, de lo que yo soy para poder llegar con este modelo actancial hacia el otro y generar un proceso dialéctico donde yo te doy mi postura y tú tienes la tuya para que subsista una mediación.

Marco Polo: En el teatro, siendo un espejo donde se muestran vicios y virtudes y como generador de conciencia, creo que hay una posibilidad de cambio en quien lo ve y en quien lo hace, sirve para mediar la postura de quien está siendo observado y quien lo observa.

Amyra Lira: Denunciamos con esta puesta en escena la información de los medios masivos, se menciona el programa La rosa de Guadalupe donde Corina toma la información. Nosotros estamos para decirles a los chavos: ¡Hey, aquí está el teatro donde puedes venir, no apagues tu cerebro! Constantemente estamos interactuando con el público, sabemos lo que está pasando con ellos, sabemos si nos están poniendo atención o no, creas un vínculo con el espectador, te das cuenta de si se están durmiendo o si están con su iPhone. No creo que estemos compitiendo con la televisión porque es demasiado, es demasiado; pero es distinto lo que hacemos.

—El tratamiento del texto está en releer los diálogos para conocer los misiles que bombardearán a la televisión con sus propias tandas comerciales, es un guiño irónico; en el por qué marcar el número 132 en la escenografía; es importante porque Curva peligrosa debe renovarse para intentar darle otros aires de “alta fidelidad de reproducción”.

Advertencia: curva peligrosa

Las narraciones de los personajes, al finalizar el cuadro X, son espasmos de señalamientos que el público Y canalice como una advertencia: curva peligrosa ante el inminente peligro que espera, paciente, deno bajar la velocidad. ¿Va la puesta en escena por el derrotero pedagógico?

Marco Vidal: Ojalá que no. Es una propuesta estética porque nos movemos en el medio del arte. Si a partir del texto, de la dirección… no hubo una sola indicación, ni cuando hago el rompimiento de que Felipe Oliva dijera aquí necesitamos que conmuevas al espectador o aquí es una advertencia para ellos, porque no es nuestra intención; no somos pedagogos, no somos responsables de eso. Encarnamos las pasiones, el espíritu humano. Ahora, obviamente sí aparece una situación pedagógica necesaria. Esta puesta en escena, a diferencia de programas como La rosa de Guadalupe, donde el mensaje los distancia, es decir, chavos, aquí está el consejo, no es una trampa. Acá se diluye a partir de la experiencia. Eso me pasó a mí, le pasó a Adrián, le pasó a Corina, le pasó a Carlos. Todos lo enlazamos a nuestra vida porque hemos pasado por ahí. Felipe Oliva, en esta conjunción de actor con personaje, presenta la puesta en escena como un elemento estético. Si a partir de ahí regeneras un asunto moral, ético, conductual, ¡maravilloso! Yo creo, como dice Jodorowsky, que el teatro debe ser un asunto terapéutico, primero debe sanarnos, luego al espectador. La actoralidad, la dirección, la puesta en escena deben apuntar a la situación estética, esto es bello.

Felipe Oliva: Hay una educación informal, que toquemos un tema y el espectador pueda percibir cómo “el mensaje” es responsabilidad de ellos. Nuestra responsabilidad es lanzar una revisión crítica. La ética está: lo bueno y lo malo. Lo estético es planear cómo queremos presentar la historia, pero nada más. Lo que queremos decir está vigente. Lo del 132 lo pusimos cuando el movimiento salió, pero hoy día, a la distancia, a sabiendas de todo lo que ha implicado, que resultó la farsa de unos infiltrados y quién sabe quiénes sean, dije: hay que quitarlo. Esos detalles son obligación estética… En todo caso estamos siendo conductores de un mundo axiológico, de un mundo de valores. Permite que la gente debata. El teatro se usa como herramienta pedagógica. Hoy vino un grupo numeroso de estudiantes de bachillerato de arte y los maestros me contactaron porque querían tener un ejercicio pedagógico, pero usarlo para fines didácticos es otro rollo.

—¿Qué opinión tienen de Schiller sobre la estética y educación?

—Felipe Oliva: Pues si no hubiera sido masón… lo podría aceptar. Eso estorba. La responsabilidad estética es del creador. Que a partir de ahí se eduquen es otro cantar. Yo puedo ver teatro y me transforma, puedo ver cine de arte y me transforma, puedo escuchar la Sinfonía 9 pero no me educa. Ni el poema de Schiller ni la composición de Beethoven, cuando la cuestión era sectaria, cuando se sabía que era así, no tienen el objeto de educar. Si esto fuera un himno a la juventud tendría que volverme más responsable. Hay quienes nos envían correos electrónicos que nos dicen “Entendí esto de mi vida”, pues de manera informal cumplimos con la educación. Tendríamos que debatir sobre éste y otros temas, pero cuando se estrene Silencio en clase lo haremos. Hacemos un discurrir sobre lo que pasa con los maestros. En Curva peligrosa es un discurrir sobre lo que pasa con los alumnos. Trata del abuso sexual de maestros a chavas y chavos, de conserjes que abusan de chavos o chavas, los casos se denuncian y no pasa nada. Luego con la lideresa de la educación de México, entre el SNTE y la CNTE, para dónde vamos. A eso añade que el sistema educativo ha permitido la privatización de la educación donde lo único que les interesa es el dinero, está difícil porque todo mundo pasa porque paga, no porque aprenden.

—El final es un círculo de miedo como el mecanismo del monstruo medieval que lo devora todo en la oscuridad del escenario, dejando un vacío en el espectador. ¿Qué tanto abofetea o acaricia?

Felipe Oliva: Yo espero que mucho, porque conscientemente busco que haya una sacudida emocional. Con este final se deja una luz muy fuerte, como dicen que cuando vas a chocar te viene una luz frontal, sobre todo de los tráileres que tienen los faros elevados, donde se dilatan las pupilas; el oscuro es más oscuro de lo que es. El espectador tarda para volver a ver. Con reloj en mano ajustaba la escena final, dos minutos. Sí ha habido respuesta de chavos que evaden eso. A veces sucede el silencio. La sacudida emocional que busco.

—Adrián: Es la fuerza ética que todo lo cuestiona, pero lo externa a fuerza de remates histéricos debido a la opresión que Carlos ejerce en él. Tú, como actor, qué necesitas asumir para que el personaje aparezca con la ruptura de ir hacia la muerte.

Amyra Lira: El juego de romper con los límites. Corina no tiene conciencia de sus impulsos. Yo sí tengo conciencia de éstos.

Marco Polo: Las normas establecidas en la escuela o la familia. Los personajes, como yo fuera de la puesta en escena, buscan romperlas. Es lo que vemos en los personajes. ®

La temporada se reinicia en febrero. Para más información visita la página www.nhteatro.com.mx
La fotografía es cortesía de la compañía Nosotros Hacemos Teatro, A.C.

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Publicado en: Artes escénicas, Febrero 2013


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