Amable

El teléfono de Jenny sonó. Timbró varias veces. Buscó en el fondo del bolso sin conseguir tomarlo. Rascó, sacó pedazos de papel, labiales, limas para uñas, llaves, envolturas de dulces, que iba depositando en sus piernas, pero el teléfono no salía. Cuando al fin pudo coger el teléfono, éste había dejado de timbrar.

© Rune Guneriussen

Roberto manejaba. Miraba de reojo a Jenny para no perder de vista el pesado tráfico. Jenny, encogiéndose de hombros, metía de nuevo todo en el bolso, incluyendo su teléfono.

―¿Para qué guardas tu celular? ―preguntó Roberto―. Qué tal si vuelve a sonar.

―Oh, tienes razón ―respondió Jenny―. Lo dejaré aquí ―y lo colocó sobre sus piernas.

Roberto sentía una ligera pulsación en toda la vértebra de la columna. Había ido por Jenny a la oficina y ahora regresaban a casa, pero había manejado a lo largo del día. Y la ciudad, a esa hora de la tarde, cerca del anochecer, se encontraba de cabeza.

―¿Quién era? ―preguntó Roberto como no queriendo la cosa.

Jenny miró y tecleó su celular, como si no hubiese puesto cuidado en el número del cual había recibido la llamada.

―El delegado ―dijo.

―Ya ―dijo Roberto.

Avanzaron hasta llegar al centro de la ciudad. Roberto maldijo a un taxista que se le había metido, lo que provocó que ya no le diese tiempo de pasar el semáforo, que ya estaba en rojo.

―¿Y qué querría? ―volvió Roberto sobre Jenny, conteniendo la respiración y sacando luego el aire por las narices.

―Supongo que ver lo de un contrato ―dijo Jenny como si nada.

El semáforo se puso en verde y Roberto apenas consiguió avanzar unos cuantos metros, pues cruzando la calle había enfrente un severo apilamiento de autos estancados. Jenny se limitaba a mirar por la ventana y entretenerse en las fachadas iluminadas de las tiendas y negocios, los restaurantes vacíos, las personas, los demás autos. Después añadió:

―Es el delegado de quien ya te he hablado. Es amable.

Roberto accionó el claxon. Maldijo de nuevo y el imperioso nudo de autos pudo al fin avanzar, lentamente.

―Ya ―dijo Roberto, asintiendo con la cabeza.

Ahora el tráfico se hacía más fluido, lo que permitió a Roberto meter más a fondo el acelerador.

Llegaron al cruce de una escuela. Una larga fila de autos estacionados en un carril, algunos con las intermitentes encendidas y entorpeciendo la circulación, aguardaban a que los jóvenes se decidieran a subir en aquéllos.

―Cómo odio a esas gentes ―dijo Roberto, y dio un suspiro. Jenny le acarició la mano, que estaba rígida sobre la palanca de velocidades―. Ya me lo habías dicho ―dijo entonces Roberto sin dejar de mirar al frente.

―¿Decirte qué? ―preguntó Jenny, un tanto extrañada. Y en el acto había quitado su mano de la de Roberto.

―Lo del delegado ―dijo Roberto―. Que es amable ―y esta vez miró a Jenny.

―Ah, lo siento ―miró a Roberto y sonrió―. A veces digo las cosas y después no recuerdo haberlas dicho.

Roberto logró colarse por el carril de la izquierda y libró por segundos un semáforo en rojo. Torció por una avenida menos transitada y sintió que lo más pesado del tráfico había quedado atrás.

Avanzaron hasta llegar al centro de la ciudad. Roberto maldijo a un taxista que se le había metido, lo que provocó que ya no le diese tiempo de pasar el semáforo, que ya estaba en rojo.

Otra hilerilla de autos más adelante hizo que aminorara la velocidad hasta detenerse por completo. Un camión de la basura se encontraba justo en el único tramo de la avenida. Esta vez Roberto lanzó un resoplido, y golpeó con las manos en el volante.

―No comprendo una cosa, Jenny ­―dijo Roberto sin quitar la vista del camión de la basura, que avanzaba un trecho y luego volvía a parar―. ¿Qué quieres decir con amable?

Jenny miró a Roberto, y trató de sonreír.

―Bueno ―dijo―, simplemente que es educado, me habla siempre de usted, y cuando se comunica conmigo me dice que lo disculpe por molestarme, así, como si realmente le apenara hablarme para ver lo de su contrato. Por eso te mencioné que es amable ―acabó de decir Jenny, más bien contrariada.

―Ya ―dijo Roberto, con una risilla en los labios. Maniobró en zigzag y se introdujo por una calle estrecha, dejando a un lado el carro de la basura y su séquito de cochecitos con su lentísimo paso. Salió a otra avenida más amplia y aumentó la velocidad―. Entonces no es amable, es tonto ―sentenció Roberto, ya encarrilado.

Jenny lo miró. Quiso decir algo pero prefirió guardar silencio. Estaban cerca de casa.

―Dime una cosa, Jenny ―siguió Roberto―. ¿Por qué no habría de ser amable el delegado contigo? Quiero decir: ¿acaso debería ser grosero o tratarte mal para que lo ayudes con lo del contrato?

Jenny miraba por la ventana. El centro de la ciudad se desdibujaba ahora por completo y la avenida era algo oscura. Había vulcanizadoras, talleres mecánicos, refaccionarias, bares, cantinas y casas grises. Un camellón en medio de la avenida dejaba ver una serie de árboles con escaso follaje, y sus ramas secas se confundían con la luz opaca de las lámparas públicas. Jenny miraba a ninguna parte.

―No, no tiene que ser grosero conmigo ―respondió Jenny con tono cansado―. Aunque ya conoces a esa gente…

―¿Entonces? ―acusó Roberto.

­―¿Entonces qué? ―reaccionó Jenny.

Roberto viró a la derecha de la avenida y subió una calle empinada desde donde se veía el letrero luminoso de un centro comercial y de las películas que exhibían en la cartelera de algún cine. Tomó una gran bocanada de aire y lo expulsó por la boca justo con el semáforo en rojo, antes de doblar por la izquierda y alcanzar la calle que los llevaba a casa.

―Lo que no entiendo es por qué debes decirme que es amable. Por qué tienes que reparar, cada que tomas una llamada del delegado fuera de la oficina, en que sea amable contigo. Es todo.

―Ah, eso… ―susurró Jenny, que miraba distraída el luminoso con las películas que se exhibían en la cartelera del cine en el centro comercial.

El semáforo se puso en verde y Roberto giró violentamente. El teléfono permaneció aún unos segundos en las piernas cruzadas de Jenny, quien lo asía débilmente con una mano. Pero ya estaban cerca, muy cerca de casa. ®

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Publicado en: Mayo 2011, Narrativa


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