Antes y después de Blade Runner

¿Blade Runner 2049 es una secuela?

El autor de esta extensa crónica–ensayo desmenuza la “secuela” de la emblemática película de Ridley Scott y concluye que es un producto para satisfacer a los fans y a los snobs, con un guión deficiente y muchos cabos sueltos.

De cómo descubrí Blade Runner

La primera vez que vi Blade Runner fue en una función doble en el Cine Pecime, del circuito de las llamadas “salas de arte” de la Compañía Operadora de Teatros, S.A., una paraestatal que administraba varias salas de cine en México.

“Tiempo de morir…”

Eran tiempos en los que ya había abandonado la escuela; había trabajado de obrero y no me había gustado —mucha chinga y poca paga)— y ganaba algo de dinero vendiendo dibujos. En mis días libres brincaba de taller en taller literario queriendo ser escritor o yendo de Neza a la Cineteca nomás a ver qué había. Me la pasaba leyendo en el trayecto del Metro, y cuando no alcanzaba boleto me ponía a leer en la misma Cineteca; miraba a las chavitas y soñaba con tener una novia coyoacanense de lentes y que también leyera mucho.

Un día no alcancé boleto en la Cineteca pero tenía ganas de entrar al cine. El Pecime estaba en Avenida Universidad, a la salida del Metro Coyoacán, aunque ya entonces estaba medio decadente y no me daban ganas de ver qué había. Me detuve ahí un par de veces para robarme algún libro en la librería Eureka!, que estaba en la planta baja de la entrada del cine. Ese día decidí entrar. No tenía yo ni idea de qué mierda se trataban las dos películas que se exhibían ese día. La función era doble: Apocalypse Now! y Blade Runner.

¡Vaya mindblowing!

Dos películas que no entendí pero que se me incrustaron “like a diamond bullet to the forehead”. Ese día salí de la sala con la rola de “The End” y la muerte de Zhora en la cabeza. No entendí absolutamente nada de lo que vi, sólo sentí ganas de ver esas películas de nuevo. Al día siguiente volví al cine. No alcancé a ver Apocalypse Now!, pero sí vi completa Blade Runner. Quizá eso influyó para que ésta pasara a primer plano y dejara a Apocalypse Now! un poco relegada.

La segunda vez que vi Blade Runner le entendí un poco más. Era la primera versión, con final feliz y voz en off. Me enamoré de Rachael, y Roy Batty fue para mí el villano más noble jamás contado: miraba fascinado al robot corriendo casi desnudo y aullando como un lobo; sentí lástima por Deckard. Hasta ese día la ciencia ficción había sido para mí Star Wars, pero a partir de entonces fue para mí un género aparte. Blade Runner fue para mí un antes y un después. Me enamoré de la trama, sí, pero más de la historia de amor entre Rachael y Deckard, y sobre todo me enamoré de los efectos especiales. Por entonces me cayó en las manos un ejemplar de Cinefex Magazine dedicada a Blade Runner, en la que había fotos de maquetas, de diseño de props, de los sets en proceso de construcción, de los matte paintings.

Mi amor por Blade Runner se fue dando poco a poco, no había internet y la información me llegaba por goteo. También estaba vuelto loco por Ciudades de la Noche Roja, de William Burroughs, y me enteré de que él había acuñado el término Blade Runner a partir de otra novela que se llamaba The Bladerunner… Referencias literarias, referencias cruzadas… Sospeché que la película ocultaba algunas verdades que yo no había visto y empecé la caza de cuanto material literario me ayudara a entender mejor la cinta. En algunas revistas se decía que Roy recitaba a William Blake y que hablaba más bien de chismes en el rodaje, de cómo todos terminaron odiándose y odiando la película, que, además, se pasó de presupuesto y fue un fracaso en taquilla.

No fue hasta que llegó internet cuando pude allegarme de información a cascoporro. Fue durante una residencia en el Banff Centre for the Arts, en Canadá, donde por primera vez tuve una computadora para mí solo. Recuerdo que abrí Netscape y vi la página del buscador de Yahoo! La primera búsqueda que hice fue Blade Runner… Foros de discusión, fotografías, análisis, ensayos, entrevistas… Todo lo que quieres saber de tu amada y más… ¿qué más puede pedir un amante?

En este largo texto que escribí durante varios días en Facebook traté de expresar todos los sentimientos, recuerdos e ideas que removió la secuela Blade Runner 2049.

De Blade Runner, su secuela y otros tópicos

Cuando se reunieron los Rolling Stones para la gira Voodoo Lounge, en una rueda de prensa que dieron en México, al preguntarles por qué se habían reunido Mick Jagger respondió: “Por dinero”. Y su concierto costó hasta el último centavo que se pagó. Nadie esperaba la resurrección de una leyenda, sólo era un grupo de vejetes que venían a ofrecernos un buen show a cambio de lo que traíamos en la billetera. Nadie salió decepcionado.

Blade Runner un fracaso en taquilla… en Estados Unidos, donde compitió contra E.T., de Spielberg. Pero en Europa y Asia la cinta fue un éxito: ¡eso fue lo que la volvió una cinta de culto! El mismo Ridley Scott no la consideró una pieza notable en su filmografía por un buen tiempo; aunque siempre se habló de una secuela el director lo negó.

Como dije, todos terminaron odiándose. Sean Young terminó siendo tan “conflictiva” que al parecer la agresividad con que Deckard somete a Rachael no fue tan actuada. Las fricciones entre Scott y Ford acerca de si debería hacerse explícito que Deckard era replicante o no eran tan ásperas que ya no querían hablarse. La película salió con la voz en off de Harrison Ford explicando lo que pasaba en pantalla, pues según los productores era confusa; además se le añadió un final feliz con un pietaje desechado de The Shining, de Kubrick. Esto no le agradó a Scott, que años más tarde haría su director’s cut, donde además intercalaría un par de escenas relativas a un unicornio, que faltaron en la primera versión, y al mismo tiempo ya había corrido una cantidad de versiones con tomas que en otras versiones no aparecían, y hasta se alteraron audios y diálogos; Roy ya no le dice a Tyrrel “Fucker” sino “Father”. Así, quienes buscábamos más y más lecturas a la cinta a cada versión también íbamos reconstruyendo el significado.

Roy ya no le dice a Tyrrel “Fucker” sino “Father”. Así, quienes buscábamos más y más lecturas a la cinta a cada versión también íbamos reconstruyendo el significado.

(Permítanme aquí esta digresión: Hay una versión donde Bryant muestra a Deckard los replicantes que hay que retirar; Bryant dice que los que se escaparon fueron seis, y que uno murió al querer ingresar a la Tyrrel Corp., y luego muestra a cuatro: Leon, Pris, Zhora y Roy. Falta un replicante. Luego, casi al final, en el duelo contra Roy, éste llama a Deckard por su nombre: es decir, ya lo conocía. ¿Es Deckard el replicante que faltaba? ¿Le implantaron memorias de un Blade Runner para volverlo contra sus amigos? Roy le recrimina: “¿Estás orgulloso de ti, hombrecito?” ¿Le presentaron a Deckard deliberadamente a Rachael para ver de qué bando se ponía? ¿Ése era el experimento de Tyrrel? ¿Gaff es el verdadero Blade Runner y estaba monitoreando el experimento? Y si Deckard es tan fuerte y capaz como los otros replicantes, ¿qué lo hace más frágil a la hora de los golpes? El miedo, el aferrarse a la vida, los recuerdos. Los ancestros muertos, el recuerdo de haber sido niño y por lo tanto vulnerable: por eso Rachael y Deckard son débiles aunque físicamente sean tan fuertes como Leon, Pris, Zhora y Roy. De ahí el sentido que cobra la sentencia de Roy: “¡Qué gran experiencia es vivir con miedo!, ¿verdad? Eso es lo que significa ser un esclavo”. A la vista de Roy, ser humano es ser esclavo y es serlo debido al miedo. Roy vale no por ser humano o replicante, sino por lo que ha vivido, y por eso consuela el miedo de morir de Pris. Roy ya no sólo es un hombre, ahora es un superhombre nietzscheano. Es capaz de perdonar, pero no por temor a Dios, a ése ya lo mató. Perdona porque le nace de su convicción, de su recién estrenado marco moral. “Es una lástima que mueran”, reflexiona Gaff.

Esto es lo que me faltó en BR2049. O que alguien me explique a dónde se fueron la indigencia y el hacinamiento. Ilustración de Eddie Del Río: http://www.eddiedelrio.com

Esto lo leí en un acalorado debate en un foro de internet. En una entrevista Scott aclararía que lo del conteo de replicantes y que Roy llamara a Deckard por su nombre fue un error de guión: pero un gran error, y muy afortunado, diría yo. Hoy tengo una versión donde Bryant dice que se escapan seis, se mueren dos en Tyrrel y quedan cuatro. Pero quiero creer que esos dos fueron capturados, que son Deckard y Rachael y que les implantaron memorias para el experimento de Tyrrel. Al final Gaff asevera con un enigmático: “¡Ha hecho el trabajo de un hombre, señor! ¡Supongo que ya está del otro lado!”, y lo deja huir con Rachael.)

Encontré una cantidad de ensayos de todo tipo: uno que hablaba de los símbolos cristianos en la cinta, otro que decía que era una cinta misógina, otro más que revisaba el énfasis en los ojos como una obsesión y “lo visto” como lo que forma nuestras memorias y, por lo tanto, nuestra identidad. Ensayos que revisaban las dudas existenciales que planteaba la cinta y cómo embonaba perfectamente en una corriente literaria de la ciencia ficción, el cyberpunk, y que visualizaban, junto con Mad Max 2, los universos distópicos a partir de entonces. (Mad Max 2 y Blade Runner inauguran el cyberpunk cinematográfico y abren la caja de Pandora de las inquietudes ante una distopía. Ambas entronizan al antihéroe; sin embargo, Blade Runner, en el género de ciencia ficción, al dotar a los androides de libre albedrío cancela la ciencia ficción de la era Asimov. Me llama la atención que en el corto 2036: Nexus Dawn, dirigido por Luke Scott, hijo de Ridley, se retomaran estas leyes de la robótica.)

Blade Runner marcó a mi generación y a algunas venideras. Los japoneses mamaron de este filme y crearon obras portentosas como Akira o Ghost in the Shell. A mí me marcó en mi obra: los hombres en gabardina que persiguen a seres angelicales pero terribles no se me ocurrieron porque soy un iluminado, mi obra tiene padres, y uno de ellos es Blade Runner.

Todos fuimos al cine con ganas de ver más, de conocer más, de enterarnos de más ideas fascinantes y de meternos en escenarios hipnotizantes. A Blade Runner no la hizo Ridley Scott solamente, la hizo una legión de gente que fue incorporando a su imaginario y lo que le sugería a la obra, y poco a poco Blade Runner ya estaba en el imaginario colectivo global. Todos fuimos Blade Runner.

No, Blade Runner no clausura el cyberpunk. Aún quedan muchos temas por tratar. La desaparición de 43 estudiantes monitoreada por el C4; el uso de GPS y de miras láser, combinado con ejecuciones de corte medieval que se transmiten tanto en mantas como en Internet; las balaceras entre facciones mafiosas; el hacinamiento y el hiperconsumo en los cinturones de miseria; la omnipresencia de corporativos, marcas y publicidad son muy cyberpunk. Y en medio de ese caos, burbujas de población ajenas al desastre en sus barrios gentrificados, en sus burbujas de poder, las clases dirigentes viviendo en sus Elysium mientras se arrasan poblaciones para extraer recursos; personas insatisfechas con su identidad sin preguntarse si existen, más bien qué son, y tratando de definirse con modificaciones quirúrgicas o con modificaciones a la ley para dar validez jurídica a sus decisiones. No creo que el cyberpunk se haya clausurado, creo que los escritores y creativos ven más a Netflix que a la calle. Después de todo, es más seguro que involucrarse con los debates actuales.

Blade Runner 2049 no aborda ninguno de estos temas. Los elude. He leído reseñas elogiosas que dicen que tales temas sí se tratan en la cinta; yo los retaría a que me mostraran fotogramas y diálogos donde eso sucede. Creo que eso solamente acontece en sus cabezas. No los culpo, es la cinta que a todos nos hubiera gustado ver. Ellos la vieron: yo no.

Los escenarios limpios, amplios y elegantes de Joseph Kosinski. Nunca me recordaron el barroquismo de Blade Runner. Para quien no la vio, Blade Runner 2049 es bella, pero para mí es otro universo. En las fotos podemos ver el trabajo de Kosinski en Oblivion y Tron, Legacy.

Los que me conocen saben que soy enemigo de las propiedades intelectuales, sobre todo en los contenidos de medios. Creo que cuando las obras se meten en las personas ya dejan de pertenecer a su creador, y lo que sigue es dejar que esas mismas personas sigan reinventando el universo. Seguramente tendrán mejores ideas que las de cualquier equipo de producción que desee mantener la propiedad bajo el esquema de franquicias. Universos como el de Star Wars, Star Trek o los de superhéroes funcionarían mejor si fueran sus seguidores los que continuaran aportando las ideas. En un universo, aunque sea ficticio, la cantidad de variables se multiplica tanto que es imposible que un solo cerebro atienda a todas las aristas y todos los flancos para evitar inconsistencias —y esas nunca pasan inadvertidas para un fandom. Por eso es que los reboots y las continuaciones han sido tan malas, o por lo menos han dejado qué desear, y si a eso sumamos el factor de que una gran producción implica millones de dólares y que por ello muchas de las decisiones se toman frente a una tabla de Excel, pues…

A Blade Runner, en cambio, se la apropiaron sus fans. Ghost in the Shell es una gran actualización. Con la teniente Motoko Kusanagui se empodera a un personaje femenino y se incorpora el tema del internet, los GPS y las redes sociales, así como la posibilidad de que una conciencia —ya se deshacen de la diatriba bizantina de si es una conciencia artificial o natural— pueda vivir dentro de las redes. Blade Runner 2049 no es una “secuela digna”, ésas ya se hicieron. Blade Runner 2049 es fanboy service para snobs.

Creo que algo pasa con los escritores: ¿por qué cada vez son más malos? Eso aún no lo entiendo. Quizá se deba a que quienes escriben cada vez se apoyan menos en sus vivencias personales, ya no observan su entorno y cada vez se clavan más en sus referencias mediáticas.

Por otro lado… creo que algo pasa con los escritores: ¿por qué cada vez son más malos? Eso aún no lo entiendo. Quizá se deba a que quienes escriben cada vez se apoyan menos en sus vivencias personales, ya no observan su entorno y cada vez se clavan más en sus referencias mediáticas; lo que hacen es regurgitar lo que han tragado una y otra vez en vez de buscar comida fresca. Pero esto es una valoración que habría que comprobar. Lo que sí sé es que ni a Philip K. Dick ni a William S. Burroughs se les ocurrió lo que se les ocurrió esperando la última temporada de Stranger Things. Menos Black Mirror y más mezcalina. En 2017 parece que la originalidad es un recurso muy escaso, y 35 años después de la primera Blade Runner aparece una secuela. Eso es jugar sucio: todos juraban que no iba a suceder. ¿Qué quieren explotar? ¿Nostalgia? ¿Las ganas de querer ver una película que nos signifique de nuevo un antes y un después? Creo que la última cinta que significó un antes y un después fue The Matrix y los Animatrix, a partir de ahí sólo hemos asistido a una serie de revisitaciones de todo lo que se ha hecho en el siglo XX: remakes, reboots, re… re… re… En México les decíamos refritos. Y la comida refrita no es buena. Es hasta indigesta.

Algunas reglas para el juego

No creo que Blade Runner 2049 sea un antes y un después, no es una obra maestra, le faltó un pelín. No es del todo mala, está bien, a secas. Detecto algunos signos de sinceridad a la hora de hacerla, y eso lo agradezco. Al menos no ha sido un intento descarado de revivir una franquicia, no calcaron un éxito anterior para garantizar una historia más o menos rentable; se tomaron el riesgo de trabajar una secuela. Aunque pienso que eso lo debieron haber dejado a un buen novelista; al parecer todo esto fue iniciativa del guionista Fancher, quien escribió el guión para mostrárselo a Scott y convencerlo primero a él.

Nunca dicen que la ciudad de las mujeres monumentales sea Las Vegas. Pero bien pudo ser Rogue City, de Inteligencia Artificial, pero ya abandonada. A diferencia de BR, BR2049 no ofrece nada que no hayamos visto ya. Es difícil superar una cinta que ha influenciado a la producción cinematográfica del género hasta la fecha.

No me gusta que las ideas originales las escriban los guionistas pues no piensan en la obra como una pieza literaria, no arriesgan. Escriben pensando en los costos de producción, en las tendencias del mercado, en los segmentos de población a los que se dirigirán, en los inversionistas, en mantener la atención de la audiencia… y no dudo de que algunos escriban hasta pensando en los juguetes y el merchandising

Las obras originales se deben trabajar como novelas; para que una obra sea de veras original se debe hacer pensándola como eso: es un trabajo más propio de un Philip K. Dick o un Joseph Conrad, que piensan más en la consistencia de la obra que en otra cosa —y eso es lo que le falta al guionista, que tiene la cabeza metida en demasiadas cosas y no únicamente en el relato.

Analizaré Blade Runner 2049 en dos partes, una como una obra independiente de Blade Runner, y otra en comparación con ésta y con las películas que le anteceden, pues aquí tenemos otro problema: la cinta no está influenciada únicamente por Blade Runner sino por otras películas que a su vez fueron influenciadas por la original.

Empezaré con lo que sí me gustó de Blade Runner 2049 (BR2049), lo que considero un verdadero logro sin falla ni mácula. Posteriormente iré desgranando los temas: 1. La idea; 2. La historia; 3. La música; 4. El vestuario; 5. Las actuaciones, y 6. La escenografía. Quizá algo más

como “la película que me sugirieron y que nunca vi”. Se trata de un ejercicio que hago cada vez que voy al cine: mientras veo la película voy pensando en lo que podría pasar, tratando de adivinar el final… y si la película me sorprende con algo más chingón de lo que me he imaginado: mis respetos.

Lo que más me gustó de Blade Runner 2049

La fotografía es muy buena. Si este año no le dan el Oscar a Roger Deakins será una tremenda injusticia.

El diseño de producción.

Hay momentos que son notables, como el perro de Deckard bebiendo whisky del piso.

Ryan Gosling hace un buen Blade Runner replicante.

Ana De Armas y Sylvia Hoeks.

Agradezco profundamente que esta película sea efectivamente una secuela y no sólo el reinicio de una franquicia.

Y ya.

Me gustaron más cosas, pero con sus asegunes.

La idea central de Blade Runner 2049

Un policía va en busca de una niña perdida.

Lo demás es decorado.

O eso creo yo, que la idea principal es la historia de una búsqueda, aunque el relato se distrae en tramas que no van a ningún lado: una inteligencia artificial, una rebelión, un corporativo que hace robots para matarlos (?). Hay más intentos de otorgar trascendencia a la búsqueda en vez de dotarla de sentido desde el principio. Por eso la cinta se tarda 163 minutos. Se pierde en sí misma.

Arriba, Silent Hill, la película. En medio, Resident Evil, Atmosphere, el videojuego. Y más abajo, una foto de un invierno en Edmonton. Imagino que las influencias de Villeneuve son los inviernos en Quebec. No está mal. Uno transmite sus vivencias al trabajo, sólo que no es la California que me imagino.

Al comienzo el Blade Runner K va a la granja de Sapper pues investiga una rebelión replicante. No me queda claro contra quién se rebelan los replicantes: ¿contra el corporativo, contra el gobierno, contra los humanos en general? ¿Por qué es la policía y la división de Blade Runners, que son replicantes, los encargados de investigar esa rebelión de replicantes? Las rebeliones no las persiguen las policías… ¿Por qué sólo aparece un Blade Runner en toda la película? ¿No hay más, no era toda una división del Los Angeles Police Department (LAPD)?

En la granja K detecta una caja con los huesos de Rachael, que era replicante. K también averigua la identidad de Rachael, pues al parecer el servicio forense del LAPD es verdaderamente incompetente. Hay gente en las calles de esa megalópolis que puede averiguar de dónde viene la radiación de un caballito de madera, o averiguar el número de serie de otros replicantes a partir de una muestra, pero el forense del LAPD no puede ver un número de serie ni aun trabajando bajo el ojo de su jefe… Es que Ryan Gosling, además de guapo es el más listo de todos.

Rachael fue una replicante que dio a luz a otro replicante, y eso desata la búsqueda del niño, o de la niña —ya hablaremos de las trampas del argumento de Mr Denis. La teniente Joshi, jefa de K, le ordena que busque al niño para matarlo —esto es: retirarlo—, pues la idea de que los replicantes se reproduzcan es peligrosa. A ver, teniente Joshi: si encontraste el cadáver de una replicante muerta durante el parto en la casa de un sospechoso de ser rebelde, pues quizá ya todos los rebeldes saben que los replicantes se pueden reproducir, y quizá lo que deba averiguarse es si la rebelión no tiene ya al niño, lo cual haría que enviar a K a buscar al niño no sólo sea una misión peligrosa sino hasta suicida, y en términos de inteligencia, hasta estúpida. Así que, teniente Joshi: ¿no tendrías que comunicar un hallazgo así de importante a un superior? Más aún, si el caso no lo asume otra instancia mayor, ¿no tendrías que asignar la búsqueda del niño a otros Blade Runners sabiendo que si nomás va uno es peligroso, no solamente para su seguridad, al fin y al cabo es replicante, sino para que la investigación no se vaya al traste si se pierde a un agente?

A partir de aquí la rebelión ya no es importante para nadie. Sólo fue un elemento distractor. Y desde aquí la película está plagada de distractores.

Dos tomas de la cinta Sicario, de Villeneuve; la primera está rodada en la Avenida Bordo de Xochiaca, y la segunda, en el puente que libra el cruce de la Avenida Chimalhuacán y la Calle 7. Ambas locaciones en Ciudad Netzahualcóyotl. También por esos rumbos se grabó la cinta Elysium.

El personaje de Ana De Armas es muy lindo y uno se enamora, pero no pasa nada si la quitamos. El personaje aparece y desaparece de la historia y no pasa nada. Y aunque Joi es una inteligencia artificial creada por la Wallace Corp. no servía para espiar a K ni para evitar o darse cuenta de que una prostituta al servicio de la rebelión le coloque un rastreador en el bolsillo, y menos para salvarlo o para delatarlo. Es otro distractor… si eliminamos todas las escenas de Joi no pasa nada. Eso sí, los efectos especiales, como ella, muy lindos.

El viaje a San Diego es innecesario. Ubicar el orfanato allá sólo es para atravesar cierta frontera, y para que derriben el spinner de K… De todas maneras, cuando despierta no ha pasado nada. Lo importante era ver que los récords del esclavista de niños han desaparecido, y encontrar el caballito de madera que confirma que los recuerdos de K son reales. El viaje, y que lo derribaran, no afecta a la trama. ¿Por qué no quitar todo eso e ir al grano?

¿La rebelión quería replicantes fértiles o únicamente tener a la chica como una reliquia para erigir un culto? ¿Wallace quería o no quería replicantes fértiles?

Si me apuran, hasta la misma existencia de Deckard también es innecesaria. Porque lo estaban buscando… ¿para qué? ¿La Wallace buscaba a Deckard y a Rachael porque sabía que eran fértiles? ¿En qué momento la Corporación se entera de que hay un hijo vivo de Rachael y Deckard, y por qué le quieren sacar la ubicación de la niña? ¿Y cuando la tengan? Si ya no hay otro replicante fértil que preñe a la mujer… ¿para qué matarla? ¿Por qué no matar a Deckard y ya? ¿Puede haber híbridos de replicante y humano? Confieso que me imaginé a Deckard cogiéndose a la doctora para tener hermanitos que se reproduzcan entre sí para repoblar el mundo con replicantes.

¿La rebelión quería replicantes fértiles o únicamente tener a la chica como una reliquia para erigir un culto? ¿Wallace quería o no quería replicantes fértiles? Si no los quería, ¿a qué viene todo eso y el asunto de mutilar el vientre de una replicante recién creada? ¿Alguien puede explicarme estos sinsentidos dignos de Batman vs. Superman?

La comparación con Blade Runner

Blade Runner (BR) son dos historias: una historia de amor y una historia de persecución, y no quita el dedo de esos dos renglones. Lo demás, aunque es decorado es también un discurso aparte. La película no se distrae, a partir de que se plantean esas dos líneas todas las escenas van en dirección de reforzar la trama.

Hay elementos que BR2049 retoma incluso a partir de ensayos y características señaladas ya por el fandom de BR, pero sólo las incluye por eso, porque hay que incluirlas: ya lo dije, es fanboy service, no forman parte de ningún discurso ni reflexión más profunda. Por ejemplo, el tema de los ojos. Lo que en BR es todo un discurso aquí se vuelve un remedo fácil: de los enormes ojos magnificados tras los lentes de culo de botella de Eldon Tyrrel pasamos a un Wallace ciego que usa otro tipo de prótesis para ver. Buen punto, pero luego de ese guiño y de la primera toma del ojo metida con calzador no hay más desarrollo en la idea de la ceguera ni de las prótesis: sólo era parte de un decorado, sin más. Y eso de sacarle un ojo a los replicantes para que nadie los identifique: ¡Mira, un grupo de tuertos, y a todos les falta el ojo derecho! Nah, no creo que sean replicantes: no tienen el ojo derecho que los identifica”. Quitarse un ojo… ¿por qué? La cinta no lo explica, quizá en la siguiente entrega de la franquicia. Aquí caigo en la cuenta de que tal vez sí estaban buscando revivir una franquicia, más que hacer una secuela. Me tragaré mis palabras.

El cine Pecime en el año de 2009.

Lo que vende esta cinta son enormes postales y escenarios grandilocuentes. La historia sólo es un pretexto para ese despliegue. La idea central de BR2049 no nos lleva a ningún lado, sólo medra con las ganas que nos quedaron de ver más de la original y apuesta a su preciosismo minimal —que me recordó a Oblivion, de Joseph Kosinski, el mismo que dirigió Tron, Legacy, pero cuyas estéticas ya distan mucho de la cinta original de 1982. Ya no se siente lo opresivo de las ciudades, sino que nos embelesamos con esa sensación de amplitud y espacio interminable. A ratos siento que BR2049 está más cerca de Baraka (Fricke, 1992) que de la cinta que dice preceder.

La música

La música se esmera en la creación de atmósferas, y lo logra. Sólo me molestó una cosa: el volumen. En cada toma que indica en cuál lugar estamos se abre con un sintetizador a muy alto volumen. El “efecto” que se quiere lograr no debe extrañarnos si tomamos en cuenta que junto con Hans Zimmer, quienes compusieron la música son Jöhann Jöhannsson y Benjamin Walfisch. Este úlimo hizo la música de It. (Una cosa me molestó en It es que en cada escena de espanto le subían el volumen al sonido. Antes, para crisparnos los nervios lo hacían con tonos agudos, y parece que ahora se trata de “sensibilizarnos”, de hacernos sentir subyugados subiendo el volumen, como si no tuviéramos suficiente con la música ondeada y reguetonera. Como alguien que necesita gritar para conmovernos. No está mal gritar… pero ¿todo el tiempo?)

Si la comparamos con BR todos extrañamos la música de Evangelos Odysseas Papathanassiou, Vangelis. Desde la primera película hubo algunos problemas de copyright. De hecho, el primer disco con el OST que salió a la venta no lo tocaba Vangelis, sino la American Philharmonic Orchestra. Quizá por lo mismo no se usó ni una sola nota del soundtrack. Pero se retoman partes del score. Creo que la diferencia entre el soundtrack y el score es que el soundtrack son los tracks, las piezas que se tocan en la película, y el score es la música incidental, los sonidos que hacen los músicos y que se escuchan cuando pasa algo… por ejemplo, los violines agudos en las cintas de terror, esos violincitos clásicos en la escena del acuchillamiento en la película de Psicosis, eso es parte del score.

Algunas fotos que aparecieron en la revista Cinefex, No. 9. Pueden conseguirla online en http://www.cinefex.com/backissues/issue9.htm

Bien, por alguna razón en BR2049 no se usa nada del soundtrack de BR, y en cambio se usan las notas del score que suena cuando aparecen los créditos en ésta; el primer sonido que se escucha es como algo que se cae dentro de una catedral, y aparece el título de la cinta: Blade Runner (en BR2049 lo que aparece es el logo de Sony…). Luego sigue una música aguda y suave de un sintetizador, como un pajarito robot: sol–laa–soool… sol–faaaaa. Esas notas se vuelven a repetir hasta el clímax de la cinta, pero ahora reproducidas por un sintetizador de voz más grave, aquí sí más ruidoso, más grandilocuente, y se repiten para silenciarse enseguida, luego de que Roy evita que Deckard caiga al vacío salvándole la vida, y todo aderezado con campanas de iglesia. (La idea de Vangelis y Scott de que todo se escuche como si fuera dentro de una iglesia siempre me ha desconcertado, o ha fascinado: ¿es una alusión a lo sagrado? ¿El cuerpo–el templo–lo sagrado? Esos sonidos de la calle como letanías, como eternas peregrinaciones, como cantos islámicos y de teatro kabuki. El espíritu, la paloma que se le escapa de las manos a Roy cuando muere, ¿el holly ghost? ¿Busca la música de Vangelis recordarnos lo sagrado?)

Bien, con esas notas incidentales la trinca Zimmer–Jöhannsson–Wallfisch arma el diseño de sonido de BR2049. ¿Alguien puede tararear el tema de BR2049? Otra vez: hermoso, pero olvidable.

Las actuaciones y los personajes

Cuando bautices a tu hijo no le pongas nombres que se presten al bullying. Si no quieres que le digan “el Sebas” no le pongas Sebastian. Los nombres hay que pensarlos tomando en cuenta lo que nos traen a la cabeza cuando se pronuncian. A veces los nombres se piensan ocultando su papel en una película: Lord Darth Vader en verdad era el Señor Padre Oscuro, y Sophie Nouveau me resultó todo un spoiler: si una mujer se llama el Nuevo Conocimiento… adivina a quién están buscando durante toda la historia.

Cuando vi que K se llamaba K me pregunté: ¿Agente Special K? ¿Qué tiene que ver con la Ketamina?… Luego lo bautizan como Joe. ¿El Indio Joe? ¿G.I. Joe? ¿Cómo pasamos de un alucinógeno a un soldado raso? Quizá los nombres no signifiquen nada. Así Joi no se llama Joi porque sea Joy ni porque brinca de la pantalla de BR, donde se lee el Enjoy de Coca–Cola a los hologramas que venden una sola modelo para un programa de inteligencia artificial, que ahora se llama Joi a secas, y que, desde luego, será para el disfrute de K. Joi suena a Joy y es el disfrute de K, a quien Joi rebautiza como Joe… La verdad es que me parece hasta simplón.

¿Y la mala? ¡Se llama Luv! Luv en alemán es amor, y quiere matar a K, pero le gusta: ¡El amor mata! ¿Te parece ingenioso?

Dos cintas fuertemente influenciadas por BR: Arriba, Akira, de Katsuhiro Otomo. Recomiendo leer la novela, son seis libros, pero valen la pena. Y abajo, Ghost in the Shell, de Mamoru Oshii. Recomiendo ver primero la animación japonesa. La versión con Scarlett Johansson… el diseñador al que se le ocurrieron los hologramas gigantes en BR2046 también trabajó en la Ghost in the Shell gringa. Yo me quedo con la japonesa.

Yo tuve un amigo Joshi, japonés. Uno podría pensar en el dragoncito Joshi de Super Mario. Pero si uno googlea “Joshi” aparecen mujeres hindúes. ¿Por qué la teniente Joshi no era hindú? ¿Por qué todo este white washing? ¿Por qué todos parecen modelos con cuerpos formidables? Salvo Deckard y su perro… ¿Por qué nadie tiene vicios? Deckard es alcohólico, Rachael era fumadora, Bryant comelón y le gustaba la cacería, Gaff era pacheco. Se advierte un fuerte tufo a corrección política en el casting y en la manera como se dibujan los personajes. Es el zeitgeist. Si la teniente Joshi era alcohólica no parece que lo fuera mucho.

Me olvidaba de la doctora CGI. Esa mujer ni siquiera puede tocar a la gente, pues su sistema inmunológico quedó comprometido… ¿por qué? ¿La radiación de la “zona prohibida”? ¿Un defecto genético por andar dejando que dos hermanos replicantes copulen entre sí? Seguramente para octubre de 2021 estrenarán algo que nos lo explique.

¿Por qué le pusieron Wallace?

Cuando vi BR y escuché Tyrrel pensé en la escudería inglesa Tyrrell que en las décadas de los setenta y ochenta sacaron un curioso Fórmula 1 con cuatro ruedas delanteras; entonces me dije: ¡Vaya, para 2019 la Tyrrell ya dejó de hacer autos para hacer replicantes! La relación de ideas a través del nombre se me hizo fascinante: Tyrrell ya me evocaba dinero y tecnología.

En cambio, escucho Wallace y pienso en Braveheart, pero también en Wallace y Gromit, y ya encarrerado en el “Gualas” y la “Pájara Peggy”. No pude evitar pensar en Gualberto Castro replicando pájaras Peggy y enojándose porque no son fértiles.

Respecto de las actuaciones, creo que Ryan Gosling fue elegido porque es un rostro equis, y las chicas les gusta. Esto es importante si lo vas a tener a cuadro por más de dos horas y media. El personaje es un replicante que sabe que es replicante, y que su experiencia más significativa es saber que un recuerdo suyo no es fabricado sino real —aunque sigo sin entender por qué grita cuando se entera de que su recuerdo pertenecía a una persona real. Si ya tenía asumido que era un replicante… ¿no era más lógico preguntarse cómo es que ese recuerdo llegó ahí en vez de inventarse la fantasía de que podía ser hijo de Deckard y Rachael? Ni siquiera la doctora CGI es capaz de decirle: Oye, ese recuerdo es mío, ¿cómo es que lo tienes tú? ¿O sí lo sabe la muy ojeta y no lo dice? No. Alguien decidió que lo más lógico es que los personajes se abandonaran a creer lo que quisieran en vez de preguntarse mutuamente cosas obvias. Como si nos estuvieran escondiendo la información para crearnos una falsa vuelta de tuerca. Así que Ryan Gosling nada más pone una cara bonita para un personaje que tampoco exige mucho.

Eso de volver a jugar con la ambigüedad de si Deckard es replicante o no me parece una mamada. Y ya está visto que los replicantes con recuerdos se enamoran y se escapan… ¿Llevas ya más de dos generaciones de replicantes, vas por los Nexus 9 y aún sigues implantándoles recuerdos?

Con respecto a los recuerdos. En BR Tyrrel dice que sin recuerdos los replicantes se vuelven peligrosos, como Roy, Zhora, Leon y Pris, y que por eso los dotan de recuerdos. Eso es Rachael, una replicante con recuerdos, “An experiment: nothing more”, y Deckard también lo es. Eso de volver a jugar con la ambigüedad de si Deckard es replicante o no me parece una mamada. Y ya está visto que los replicantes con recuerdos se enamoran y se escapan… ¿Llevas ya más de dos generaciones de replicantes, vas por los Nexus 9 y aún sigues implantándoles recuerdos? Por eso digo que BR2049 traiciona a su antecesora. Por el marketing y el fanboy service pone en duda lo que ya se había planteado. Poner reglas para violarlas es jugar sucio.

A Jared Leto nadie le ha dicho que sobreactuar no necesariamente transmite emociones. Al parecer su idea de actuación es ver qué tan extravagante puede verse un personaje —creo que debe ser un buen actor de teatro, si uno lo ve a varios metros de distancia sus gestos se notarán perfectamente. Pero eso, cuando tienes una cámara de cine a unos centímetros de distancia… Tampoco entendí por qué matar a un replicante rasgándole el vientre con un bisturí… ¡un bisturí! ¡Es un homenaje a la novela The Blade Runner, de Alan Nourse, que a su vez retomó Burroughs y que a su vez… Ésa es otra cosa que me incomoda un poco: es una película falsamente culterana, plagada de “referencias” que no te regresan a la misma obra; todas son callejones sin salida: un link que te lleva a otro link y a otro y ya: citemos a Nabokov, ¿por qué? ¿Por qué no? Es cool. Snobismo duro.

Después de The Matrix, le siguieron Reloaded y Revolutions; muy malas. Sin embargo, la dupla Wachowski tuvo la excelente ocurrencia de encargar nueve cortos animados a reconocidos maestros de la animación para explicar algunas cosas relativas al universo de The Matrix. Si no los han visto, no se los deben perder, la serie de nueve cortos se llama Animatrix, y además son una excelente muestra de estilos de animación. Al parecer, BR2049 tuvo algunos huecos que explicar y mandó a hacer tres cortos, y uno de ellos, el mejor de todos, es una animación encargada a Shinichiro Watanabe, quien también participó en los Animatrix. En la imagen, arriba: Kid Story, y abajo Blackout, el corto encargado para BR2049. Unas verdaderas joyas, no se las deben de perder.

Ana de Armas. ¿Quién no se enamoró de ella? Tanto que nadie se hace la pregunta de para qué sirve este personaje. Me gustaría tener una versión de la cinta y hacer el experimento de cortar todas las escenas en donde ella aparece ella y proyectarlas aparte. Al filme no le afectaría en nada y tendríamos un formidable spin off de algunos momentos de la vida del agente Special K. Las partes de Ana de Armas son de verdad hermosas, pero me recordó mucho a Her y que ésta, en sus planteamientos filosóficos es muy superior; ahonda más y no se queda en sólo un caramelo visual.

Sylvia Hoeks. Qué pinche modisto le pusieron: un insulto, la madrearon; medio la salva su peinador y eso en las partes en que no me recuerda a Paty Chapoy. Ésta es otra diferencia notable con BR. En ésta hubo diseñadores de vestuario, y en BR2049 diseñadores de moda —que no son lo mismo. En cuanto al personaje de Luv, nunca entendí por qué lloraba. ¿Querían mostrarnos que el personaje, aun siendo una hija de perra, tenía sentimientos? La diseñaron para matar, ¿no es cierto? ¿Cuál era el sentido de dotar de compasión a una matona? Los Zetas han creado sicarios menos contradictorios.

¿Hay una muerte más gratuita que la de la teniente Joshi? ¿Hay un personaje más gratuito que el de ella? No informa de nada a ningún superior o subalterno; le quita a K su placa pero éste sigue trabajando como si nada.

¿Para qué Harrison Ford? ¿Para qué Deckard? ¿Fanboy service, como dije antes? El pobre hombre a veces hasta le tiembla la voz. Vean todas las escenas en las que sale corriendo, siempre cortan de modo que solamente dé unos cuantos pasos y parezca que corre. En el Episodio VII de Star Wars no podía ni sostener un rifle que le pasó Chewbacca.

Otras preguntas al calce.

Deckard, el perro y las abejitas en la Zona Prohibida son replicantes. Se supone que la radiación es tan intensa que los humanos no pueden vivir ahí —aunque los humanos que acompañan a Luv nomás llevan una máscara antigás: ¿eso los protege de la radiación? Si hubo una revuelta antirreplicante por parte de los supremacistas humanos, ¿por qué ese lugar no se convirtió en un santuario de replicantes si eran tan discriminados?

El unicornio que labró Deckard —sí, no era un caballito, era un unicornio—… Esta réplica del prop, que ya está a la venta, tiene las muescas en la frente donde estaba el cuerno. Es una película tramposa que oculta información para proteger un falso misterio. ¿La madera de ese caballito se sacó del mismo árbol donde estaba sepultada Rachael? Si es así, debió haberse traído un buen tronco, porque Deckard labró toda una granja de animalitos. Me imagino a Deckard enseñando a borrar rastros arrastrando un tronco al Django style a través del desierto.

¿Es un test para saber si soy lesbiana o replicante?

Cuando apareció Blade Runner en 1982 se le tachó de misógina y antifeminista. Lo mismo está pasando con Blade Runner 2049. Mucha tinta se ha gastado en ello. Un Deckard resentido recuerda que su esposa lo llamaba “pescado frío” y que luego se lanza a retirar replicantes, entre ellos mujeres que han osado dejar de ser modelos de placer para convertirse en rebeldes; los símbolos y actitudes misóginas abundan. La pistola blaster de Deckard se convierte en un símbolo fálico que mata a Zhora, que se ha vuelto teibolera en un centro nocturno con un show en el que emula a Eva con una serpiente artificial. Deckard la persigue y en la huida la mata por la espalda. Pris es ejecutada de disparo en el vientre. Rachael es un juguete de Tyrrel, su imagen es la de una secretaria de muy alto nivel subordinada al CEO. Cuando ella ya no le sirve a Tyrrel éste simplemente la despide, sin importarle el sentimiento de impotencia de Rachael. De la brusquedad que raya en la violación con que Deckard posee a Rachael también se ha hablado mucho.

Un Deckard resentido recuerda que su esposa lo llamaba “pescado frío” y que luego se lanza a retirar replicantes, entre ellos mujeres que han osado dejar de ser modelos de placer para convertirse en rebeldes.

En aquel tiempo hubo un buen debate. Se dijo que la película sí le daba importancia a la mujer pues ésta desempeñaba un papel importante. La cinta es, más que misógina, antifeminista, pero también coincide con mi postura con respecto al feminismo: las mujeres son víctimas del macho predador, pero a su vez el macho predador lo es porque está aprisionado en un sistema mayor que lo oprime.

—¡Detente ahí! ¡Sabes cómo son las cosas! ¡Si no eres policía eres un Don Nadie!
—No tengo de otra, ¿verdad?
—No hay de otra.

Deckard ya no quiere ser un verdugo, y no siente placer al matar. Sus reacciones se parecen más a las que, según he leído, se tienen cuando una persona mata en la vida real: matar es algo que ocasiona mucho stress y culpa cuando no se está muy acostumbrado a hacerlo, o cuando uno no se ha sicotizado lo suficiente. Deckard mata mujeres porque el sistema se lo exige. El mismo Gaff va monitoreando los sentimientos de Deckard y lo comenta con figuras de origami. Cuando Deckard decide ir tras los replicantes Gaff hace un muñequito de papel con una gran erección.

Baraka y Samsara.

¿Blade Runner es misógina? No lo creo, pero sí me parece machista. Quienes vean las cosas en blanco y negro no entenderán lo que estoy diciendo.

Blade Runner 2049 no está hecha como en aquellos lejanos años ochenta, cuando no existía la cuota de género ni la corrección política, ahora hay que atenerse al zeitgeist vigente, y Fancher–Scott–Villeneuve hacen su mejor esfuerzo. Hay que empoderar a la mujer. ¿Y si hubiera una Blade Runner mujer? Acaso hubiera salido algo muy a la Ghost in the Shell, mejor en vez de un jefe de policía pongamos una jefa; pongámosle a K un interés romántico, ahí está Joi, y un verdugo mujer, y tenemos a Luv, y así cubrimos la cuota de género.

Pero Luv se siente atraída por K (¿otros dos replicantes antagónicos que se enamoran? ¿Por qué no desarrollaron mejor esa línea?). La jefa de policía que parece más un ejecutivo de agencia de publicidad; a ella no la mata un hombre, la mata otra mujer —menos mal. El único liderazgo masculino es el de Jared Leto, que mata replicantes rebanándoles el vientre con un bisturí porque no salen fértiles.. ¡Ésa se les escapó! La mujer y su único sentido en la vida: la reproducción… pero como es el malo no hay problema.

La rebelión también está interesada en preservar a quien ha sido producto de la reproducción sexual, y a quien se nos presenta como líder de la rebelión es una mujer. ¿Una mujer empoderada que busca la clave de la reproducción sexual? Y una cabrona misandra: le quita a K su símbolo fálico y se lo regresa, pero sólo hasta quitarle su recién adquirido motor vital: “¿Creíste que tú eras el elegido? ¡Ay, mi vida! Le entrega su falo–blaster gun para que con él cometa un parricidio, aunque Deckard no sea su padre. (Sabiendo que es el único replicante que ha fertilizado a una replicante: ¿no habría sido mejor conservarlo para ver si extrayendo un espermatozoide de él podría fertilizarse a la doctora CGI? ¡En esta película nadie piensa en los niños!)

La rebelión también está interesada en preservar a quien ha sido producto de la reproducción sexual, y a quien se nos presenta como líder de la rebelión es una mujer. ¿Una mujer empoderada que busca la clave de la reproducción sexual?

Ninguna de estas jugadas es suficiente para el movimiento feminismo, y BR2049 no se salva, por lo menos, del hashtag #MachoProgre.

En algunas reseñas dicen que BR2049 nos remite a las preguntas de BR acerca de qué es lo que nos hace humanos. Yo no vi eso por ningún lado. Todos los replicantes saben qué son y no se ven muy atribulados por ese hecho, los humanos igual. Incluso las inteligencias artificiales tipo Her tampoco se cuestionan muchas cosas. No siento por ninguna parte el desasosiego de ser lo que uno es. El agente Special K sí, por un ratito, pero no duda de la existencia, solamente se hace ilusiones de que tuvo un padre y luego le dicen no, no es tu padre: ¿es esto un dilema existencial?

Un regalito. Cómo se hizo la Rachael en CGI. Para mi gusto la modelo estaba muy delgada. Rachael todavía era para las generaciones a las que nos gustaban un poquito más curvilíneas.

En El cuerpo transformado. Cyborgs y nuestra descendencia tecnológica en la realidad y en la ciencia ficción, Naief Yehya hace una observación interesante: la reproducción sexual nos hace imperfectos, es parte de lo que nos hace, más que humanos, animales. Y el ideal del humano perfecto es el andrógino ascéptico: el perfecto universal. En estos tiempos donde se producen debates acalorados sobre la identidad de género, ¿no sería más pertinente que la ciencia ficción abordara el tópico? ¿Y si en BR se asumiera que en verdad lo que se está buscando es un andrógino? ¿Qué tal que el hijo o hija de Deckard y Rachael sea un hermafrodita capaz de autorreproducirse? Platón decía que ése era el ser humano primigenio y perfecto; sería el ser más empoderado de todos pues ya no necesitaría ni donantes de espermas ni parejas románticas ni corporativos.

¿Y si BR2049 nos hubiera llevado hacia allá en vez de regresarnos a validar a las mujeres solamente por su capacidad de reproducción?

¿Qué querría la rebelión replicante hacer con la doctora CGI? ¿Encerrarla en un panal con una fila de replicantes inseminándola para aumentar los ejércitos de la misma manera en que Immortal Joe tenía a sus concubinas en Mad Max Fury Road? No sé, pero la respuesta que me da BR2049 me parece confusa y fallida.

Blade Runner es un tema obsesivo desde que la vi, y ahora que voy repasando tópico por tópico no he dado con uno donde BR2049 supere a su antecesora, ni siquiera el diseño de producción. He caído en la cuenta de Ridley Scott innovó porque atrajo al cine a gente que no hacía cine: a Moebius de los cómics, a Giger de las galerías de arte, a Syd Mead de las mesas de diseño de Chrysler, a Vangelis de las filas de la música progresiva, y si no me equivoco, fue BR la cinta que dio a conocer en el ámbito hollywoodense el nombre de Philip K. Dick, un adicto a la mezcalina autor de pulps de ciencia ficción. Pero ya no, Scott ya no es un descubridor, ahora simplemente llama a gente que tiene nombre en la industria fílmica, que ya es marca y cuyas referencias son las de la misma industria. Quizá por eso al ver BR2064 me recuerda a otras películas.

La multiculturalidad en Blade Runner

Es 2019 y en las calles de Los Ángeles hay vida, mucha vida, y es una vida cosmopolita. Por las calles se escucha es un murmullo de voces de todas partes del mundo: árabe —era 1982 y todavía no había pleito casado con el mundo árabe post 11S—, chino, japonés, la jerigonza de los monitos que robaban autopartes y que me recordaron a los jawas de Star Wars… y desde luego español mexicano. Pocos de los humanos nacieron en California: Chew es chino, el hombre de los ramen a donde va Deckard a comer en la primera escena que aparece es japonés; a su lado hay unos vatos como alsacianos fumando largos puros; la mujer que analiza la escama de serpientes es china; el comerciante de animales sintéticos que lleva a Deckard al bar de Taffey Louis es marroquí. La gente está tan mezclada que los más despistados no se darían cuenta de la cantidad de culturas que confluyen. Los únicos caucásicos parecen ser los replicantes. El ideal que reflejaban los replicantes, como las muñecas Barbie, es lo opuesto a lo que vemos en las calles.

Ridley Scott innovó porque atrajo al cine a gente que no hacía cine: a Moebius de los cómics, a Giger de las galerías de arte, a Syd Mead de las mesas de diseño de Chrysler, a Vangelis de las filas de la música progresiva, y si no me equivoco, fue BR la cinta que dio a conocer en el ámbito hollywoodense el nombre de Philip K. Dick.

Gaff es un cholo que habla una mezcla de inglés y japonés. Cuando Deckard encuentra a Rachael en el elevador de su edificio se pone tan nervioso que se le cae la llave. Rachael lo ayuda a recogerla diciendo “¡Permítame!”, en un español muy champurrado, pero lo dice. ¿La sobrina de Tyrrel fue bilingüe?

Los letreros luminosos también abundan en una diversidad de idiomas. Cuando Deckard hurga entre los cajones en la habitación de Leon buscando pistas se topa con una hoja de periódico, de un lado está en chino y por el otro en inglés. En la marquesina del teatro One Million Dollar se presenta a Mazacote y Orquesta y a Los Mimilocos, clara alusión a las orquestas como las de Arcaraz, Jorrín o Pérez Prado y a Los Polivoces. El local de junto se llama Librería México; al parecer el edificio Bradbury está en un barrio mexicano.

En Blade Runner me vi a mí mismo, como un producto mezclado con otras culturas en todo ese discurso general, cargado, barroco, “intoxicante”, como dijo García Tsao. BR es una cinta de 1982; Samuel Huntington publica hasta 1996 El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, donde externa su temor al Islam; en Quiénes somos: Los desafíos de la identidad nacional americana advierte de la mexicanización de los Estados Unidos, y se publicará en 2004.

Me llama la atención la idea de “empoderamiento de la mujer”. Una idea más bien vaga que cada quien interpreta a su manera. Por cierto, la teniente Joshi también es alcohólica, pero a juzgar por su figura debe tener un hígado de oro.

BR es una cinta visionaria. Me atrevo a decir que el multiculturalismo es un sello del cyberpunk, y es fuerte en California; ni qué hablar de Los Ángeles y Hollywood.

Pero, salvo por su omisión, nada de esto hay en Blade Runner 2049. En 2049 el Oriente sólo se ve en algunos anuncios publicitarios, y fuera del forzado cameo de Gaff y la aparición de un esclavista negro, que me parece más una broma, en toda la película el pleito es entre caucásicos. En estos tiempos en los que Donald Trump actualiza el supremacismo blanco y va con todo contra la inmigración, soslayar el tema en una cinta tan pretenciosa me parece incluso un poco cobarde. “Nos hace preguntarnos hacia dónde vamos como civilización”. No mamen, con qué poco pinole les da tos.

Otra cosa que me llama la atención: la desaparición del mundo árabe en el entorno de BR2049. Se entiende después del 11S, pero aunque hay una rebelión replicante no hay atentados terroristas. También han desaparecido los mexicanos. No recuerdo un solo diálogo hablado en otra lengua que no sea el inglés.

La planicie cultural no se advierte únicamente en el casting racial, sino también en sus hábitos y comportamientos. La teniente Joshi —¿caucásica con nombre japonés?— es la única viciosa: es alcohólica. En Blade Runner Deckard era alcohólico, Rachael era fumadora, J.F. le entraba con gusto a los huevos y la leche, Bryant era obeso, y, como ya lo dije, seguramente Gaff era bien pacheco: eso de andar doblando papelitos, parecía que todo el tiempo estaba forjando un churro. También había diversidad en los comportamientos, y desde luego, en los gustos: de ahí el barroquismo en las calles. Hay quien dice que en Blade Runner están ausenten los gays y los trans; así es, el discurso proviene de un punto de vista heterosexual, y la verdad es que al recordar el movimiento glam de los ochenta sí, es una omisión seria. Pero ¿acaso BR2049 no era un buen pretexto para enmendar lo que se había olvidado en la original? ¡Sobre todo cuando se toca el tema de la reproducción!

Blade Runner 2049 ya no es una distopía. Como dijo Bef: “Los Ángeles 2049 es la versión gentrificada de Los Ángeles 2019”. Ahí todos parecen modelos, visten a la moda, no hay nadie chocante; incluso el movimiento supremacista humano antirreplicante es apacible: no pasa de un rayón en la puerta y un “Fuchi, es un Blade Runner”. Precisamente ahora les está yendo más mal a los dreamers, y no se diga a los trabajadores ilegales en Estados Unidos. Todo en BR2049 está tan limpio y “multicultural” como una banqueta en el Boulevard de Bonne Nouvelle. Las putas estridentes que se parecen a Pris y los paraguas con varillas de neón están ahí solamente para recordarnos que es la secuela de Blade Runner. ®

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Publicado en: Cine


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