Arte
Anna Dimitrova, directora de Montana Gallery desde 2010, conversa con Replicante sobre su labor al frente de ese espacio en Barcelona consagrado a la exhibición de graffiti y arte urbano.
Eko es un artista plástico, si tal epíteto no fuera lo bastante ambiguo en estos días, así que habría que aclarar que es dibujante, ilustrador y grabador, dueño de un estilo sólido con una especial predilección por el alto contraste, aunque sus grabados lo muestren como un artista completo.
La corriente figuracionista no puede quedar explicada únicamente como la representación plana de figuras humanas, el tercer elemento material de la obra de arte. Lo que realiza esta corriente es el análisis de las actitudes de los personajes que se representan.
Después de que las “nuevas” prácticas artísticas han utilizado pelos, uñas, mierda, orines, sangre, sudor y lágrimas, tal parece que se valoran más las ocurrencias baratas del chamanismo new age que el legado espiritual y artístico de la humanidad.
Ya se sabe que los conejos se caracterizan por su facilidad para multiplicarse, y justamente eso ha hecho el autor a través de sus heterónimos: engrandecer la conejera, el jardín borgeano, la granja de George Orwell que es Yucatán defendiendo ejecuciones fuertes, sólidamente formuladas y con una carga de pensamiento lateral bien aplicado.
“Yo trato de que mi arte no sea elitista; si está en una galería, es para venderse, no para que entre cierta gente. Siempre va a haber discrepancias, y más con arte urbano, porque nació en la calle.”
En este ensayo se pretende realizar un mayor acercamiento a la definición del cubismo mediante los principios filosóficos que se han venido aplicando a la interpretación del arte del siglo XX.
Nuestro corresponsal exclusivo en Miami y todo el Caribe asistió a la millonaria feria del arte en esa ciudad, a la que describe sin más —a la feria— como un departamento de carnisalchichonería y museo del horror. Ahí vio cosas indescriptibles y hasta pudo hacerle una pregunta a Gabriel Orozco.
A pesar de las bienales, y el hecho de estar fuera o dentro de ellas, el artista debe continuar con la búsqueda de lenguajes y espacios para que la creación de momentos de contacto significativo con el “otro” no resbale de sus manos y caiga en el mercado.
Leonardo Da Vinci es considerado uno de los más grandes artistas de todas las épocas y probablemente una de las personas más diversamente talentosas que haya existido. Incursionó en las ciencias y las artes por igual. Su obra La Gioconda (La Mona Lisa) es una de las pinturas más reconocidas en el mundo.
En Nuevo Mundo, el libro editado por la editorial alemana Gestalten en el que Maximiliano Ruiz toma el pulso al arte urbano latinoamericano, un dueto colaborativo de grafiteros chilenos sobresale gracias a esos personajes monumentales que parecen observar, fija e imperturbablemente, el paso de la vida en las calles de Santiago.
La relación que se ha intentado establecer entre la pintura y la música carece de razón. El color que percibimos de la obra matérica es el de la materia, y como se prefiera, la del elemento constructivo o la del elemento representado.
“Estoy habituado a usar los espacios públicos porque son libres, en toda la extensión de la palabra. Puesto que el arte urbano no está hecho para venderse, puede existir independiente de cualquier compromiso comercial o político.”
Los experimentos formales de los minimalistas coinciden o se pueden relacionar con varios escritos contemporáneos que expresaban intereses afines. La obra de Morris, sobre todo, tiene mucho en común con la fenomenología de Maurice Merleau-Ponty, pues ambos sostuvieron que no se podía entender la unidad o forma de un objecto sin la mediación de la experiencia corporal.
En este artículo el autor hace una justificación de la consideración del arte del siglo XX como análisis científico de la obra de arte.
La importancia del “ahora” es un espejismo que nos plantea el capitalismo tardío —una manera de promocionar a la Colección Jumex sin incurrir en un análisis crítico. El arte que tenemos en el Cabañas sirve, al fin y al cabo, para vender jugos procesados.
El artista emplea el idioma grotesco e hipersexual del bondage, el glam rock y las películas camp; las obras se conectan gracias a la recurrente figura del cerdo, el acto de freír las carnitas y la opción de consumirlas.
Desde el primer momento en que la colombiana Bastardilla comenzó a recorrer las calles, a conocerlas, supo que usaría los espacios públicos a manera de lienzo.
“Lo que más me asusta en el mundo es tomar té en un salón de moda. Bien puedes pensar que estás en un gallinero. ¿Por qué se toman tantas molestias para estar tan feas y vulgares?” ¿Por qué un hombre que se expresaba así más que nada pintaba mujeres?
El legado de este prominente intelectual coincide en gran parte con el triunfo del expresionismo abstracto en Estados Unidos y el mundo, aunque sus logros y los de los de sus pintores predilectos fueron opacados por el neo-dada, el pop art y el minimalismo.






























