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Andrés Bacigalupo (San Luis, Argentina, 1979) es periodista y licenciado en Comunicación Social. Ha colaborado en la revista cultural La Mujer de mi Vida, en el diario Crítica y en el suplemento SOY de Página/12. También ha escrito para el sitio Unasletras.com, la revista dominical Rumbos y la revista Acequias (Universidad Iberoamericana Torreón). Realiza, además, trabajos como guionista de televisión y editor de blogs corporativos. Colabora frecuentemente en Replicante.
Blog: Andrés Bacigalupo
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Inspiración ineludible de la contracultura, la célebre novela de Jack Kerouac puede ser leída como un muestrario de la decadencia estadounidense, plasmada en las caras y acciones de sus personajes circunstanciales.
El legado sombrío de tres de los personajes más siniestros del siglo XX aún despierta asperezas en sus pueblos natales. Entre estatuas removidas y grotescos souvenires, asoma el interrogante sobre el papel de la historia y los riesgos de banalización y negación.
Es el personaje más bizarro e increíble que dejó el 11-S. Una falsa superviviente que durante casi cuatro años engañó a todos. Llegó a presidir la asociación de víctimas y habló en varios homenajes donde se le quebraba la voz por “la emoción”.
Este autorretrato del artista argentino Federico Taboada se aventura, precisamente, en los terrenos sutiles de los gestos y las actitudes. Con ellos, y a través de ellos, los demás podemos ser un poco —y sólo un poco— testigos de la búsqueda.
La muñeca más vendida del mundo es también la más parodiada. Cada tanto, el cine, la música, el arte en general y los activistas le rinden “homenajes” que ella no siempre sabe cómo digerir.
El mismo país que produce y exporta una significativa cantidad de películas pornográficas para el mercado gay, exigía —hasta hace un par de meses— una insólita “prueba” de homosexualidad a los solicitantes de asilo.
Los (nuevos) ricos también lloran. Y a los muy nuevos —como los ganadores de la lotería— además del llanto les espera un abanico de emociones que van desde el acoso de la prensa a la implosión conyugal.
El asesinato del futbolista colombiano Andrés Escobar, “responsable” de dejar afuera al seleccionado de su país durante el Mundial de Futbol de 1994, es aún recordado como una tragedia absurda entre sus compatriotas. Pero el escritor Ricardo Silva Romero, con su novela Autogol, aporta algo más que el recuerdo de aquel infortunio.
Hace algo más de dos años una publicidad de la compañía sueca Vin&Sprit borró los límites actuales de México y, con una sola imagen, se metió de lleno con la historia, la geografía y las sensibilidades nacionales.
Ignorados por la FIFA, media docena de equipos sin patria reconocida se reunieron en Malta para jugar su propio campeonato “mundial”. Los sueños de independencia empiezan en la cancha.
Más allá del carácter discutible de cientos de artículos e incluso poniendo bajo la lupa a toda la enciclopedia, Wikipedia —“la enciclopedia libre”— refleja un sinfín de discordias políticas e ideológicas que los historiadores del futuro tal vez puedan mirar con mejores ojos.
De todas las víctimas de la férrea censura que China ejerce sobre internet, la fotografía del “rebelde desconocido” es particularmente simbólica: evoca un pasado que se pretende inocultable e ilustra sobre el papel de Google y Estados Unidos en la actualidad.



























