Brasil no es un país serio

Fiesta: Hagála usted mismo

Entre las muchas maneras de definir la fiesta, me quedo con la más sencilla y que a la vez implica más complejidades: trátase de una forma de intermediación, es decir, algo que diseña nuestras relaciones con el mundo, la naturaleza, la producción, los otros, nosotros mismos.

A gente não precisa que organizem nosso carnaval.
—João Bosco-Aldir Blanc

Carnaval de Rio, 2013.

Carnaval de Rio, 2013.

Pocas cosas evocan a Brasil como la fiesta. La fiesta, la carnavalización, la risa y el tono transgresor son características de la representación de lo brasileño en la literatura, los medios audiovisuales y en el imaginario. Casi ninguna instancia de la vida social escapa a ello. De la política hasta el amor o la tragedia, asumimos, multiplicando con humor sus sentidos, la frase atribuida a De Gaulle: “Brasil no es un país serio”.

La fiesta, la carnavalización, la risa y el tono transgresor son características de la representación de lo brasileño en la literatura, los medios audiovisuales y en el imaginario. Casi ninguna instancia de la vida social escapa a ello.

Pensar sobre y en la fiesta es casi un modo natural de “filosofar en brasileño”. Lo hicieron entre muchos Gregorio de Mattos, Gilberto Freyre Roberto da Matta, Oswald de Andrade y Caetano Veloso. Lo seguimos haciendo los pensadores y creadores contemporáneos, como una aportación importante a lo que se viene llamando cultura mundializada.

Entre las muchas maneras de definir la fiesta, me quedo con la más sencilla y que a la vez implica más complejidades: trátase de una forma de intermediación, es decir, algo que diseña nuestras relaciones con el mundo, la naturaleza, la producción, los otros, nosotros mismos.

Por esto tal vez ha sido asimismo estrategia. Los colonizadores europeos, aliados a la Iglesia, la utilizaron como medio de inserción y dominación en el Nuevo Mundo. Los indígenas y africanos, al mezclar sus símbolos en las fiestas religiosas, y luego cívicas, hicieron de ellas modo de resistencia y sobrevivencia.

Por esto la fiesta se entiende también como patrimonio colectivo y en proceso. A lo largo de los años otros sentidos se han añadido al término, muchos de ellos de carácter político y económico. En Brasil, las fiestas populares están consideradas parte importante de la economía de la cultura, en la que la alianza entre conocimiento y prácticas culturales es entendida como forma de creación de trabajo y riqueza y, por lo tanto, impulsada por políticas públicas, un medio para mejorar la injusta distribución de la renta en el país.

En nuestros días, cuando dominan los medios de comunicación e información, las formas de festejar han cambiado, profundizando su doble condición de espectáculo y acción popular, rito y performance. De la misma manera, las fiestas no tradicionales, surgidas en las nuevas culturas urbanas, como las Paradas GLBT, se han incorporado al calendario en la mayoría de los países. Manifestaciones políticas, como las recientemente ocurridas en Europa, también tienen elementos de la fiesta, es decir, apropiación simbólica del mundo e intervención en él. ®

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Publicado en: Fiestas, ritos y celebraciones, Marzo 2013

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  • A dialética da festa merece uma profundidade maior do olhar. O Brasil é um país se em que a coesão social carece de fundamentos ético-políticos cidadania democrática e republicana. A festa torna-se subterfúgio frágil e frugal, atualmente cada vez mais violento, para manter um contrato social enfraquecido e líquido. A transgressão tem caráter paródico e é um bluff. A seriedade aludida é que merece ser relativizada. A festa brasileira não é uma charada, é o modo de reprodução eficiente de um stablishment perverso e persistente. Maquina social da festa, mantenedora da desigualdade abismal. A festa funciona muito bem, para manter a ordem…