Cartoon Network, Gramsci y la paternidad

o de cómo la crisis de la masculinidad es una ventana a mejores papás

No es que quiera legitimar intelectualmente mi fascinación por las paternidades proyectadas en caris divertidísimas como Clarence, The Amazing World of Gumball y Steven Universe, pero estas series animadas son una expresión simbólica de las posibilidades de rearticulación de la paternidad ante la masculinidad en crisis.

Este texto está dedicado a Mr. Liam Havard Estévez, defensor de los derechos de los papás, simpatizante del feminismo y el verdadero autor intelectual de este análisis.

Richard.

Dicen por allí que la masculinidad hegemónica está en crisis. Ya saben, ese hombre proveedor, protector pero maltratador, el que a través de lo económico puede controlar a la esposa y las hijas (e hijos). El hombre machín promedio está en crisis no porque las mujeres le anden bajando el mandado laboral sino porque la sociedad no garantiza trabajo para todos y ellos aparentan ser los más afectados, y digo aparentan porque las mujeres la pasamos igual pero a nosotras esas características no nos definen ni nos hacen “mujeres” de la forma en que sí construyen la noción hegemónica e imperante de ser “hombre” —para nosotras está la maternidad y la femineidad, muchas gracias. Cada vez hay más hombres que carecen de una chamba que les permita mantener a la familia, que de paso los deje acceder al hiperconsumo y la oferta sexual pagada o matrimoniada, también hay cada vez más hombres que no pueden sostener la ilusión de ser más inteligentes o exitosos que su mujer: grosso modo, ésa es la crisis de la masculinidad hegemónica occidental.

No a todos les pasa, pero a mí esta crisis me recuerda a Antonio Gramsci, el gran teórico de la crisis de la hegemonía. Gramsci le dio contenido político al marxismo económico diciendo que hay una crisis orgánica cuando la clase dirigente, la que mantiene la hegemonía, se sostiene en su estatus únicamente a partir de la fuerza; es un estadío en el que lo nuevo no termina de nacer ni lo viejo termina de morir. Sobre la crisis de la masculinidad hegemónica lo que le podemos aprender a Gramsci es que hay que ver cuáles aspectos de esa masculinidad hegemónica están por morir y cuáles por nacer.

Antonio Gramsci.

Un lugar privilegiado para ver los nuevos discursos que reemplazan a la masculinidad hegemónica es Cartoon Network. No es que quiera legitimar intelectualmente mi fascinación por las paternidades proyectadas en caris divertidísimas como Clarence, The Amazing World of Gumball y Steven Universe, pero diría que estas series animadas son una expresión simbólica de las posibilidades de rearticulación de la paternidad ante la masculinidad en crisis: papá ausente, proveedor, portador de la ley (regaño y castigo) y frecuentemente violento. Las paternidades retratadas en estas series son síntoma inequívoco de que la crisis de la masculinidad hegemónica se está colocando en el mainstream cultural y de que una vez que se empieza a desvanecer el machito proveedor pueden surgir formas diferentes de ser papá. Como lo vemos en estas caricaturas, la crisis da lugar a espacios para el amor, la compasión y la libertad emocional en el ejercicio de la paternidad.

Clarence

Clarence Wendle es un niño más bien promedio si no es que un poco tirándole a un IQ bajito, pero se divierte como nadie y le importa un cacahuate si lo toman por bobo. Sus amigos son también peculiares: Jeff, cuya cabeza cuadrada es una interpretación textual de su personalidad, y Sumo, quien está rapado y es un poco aventado por no decir extremo. Si bien los tres personajes son tan raros como entrañables, lo que refleja la crisis de la masculinidad hegemónica es el grupo peculiar de padres/madres y figuras paternas: la mamá de Clarence, Mary Wendle , es mamá soltera y tiene un novio, Chad, a quien Clarence admira y ve como una figura paterna porque su padre biológico está ausente de la pantalla y aparentemente de la vida de Clarence. Chad no es exitoso ni tiene mucho dinero ni es agresivo ni intimidante para mujeres o niños/as. Al contrario, sin intimar o ser muy afectuoso, tiene la compasión o la actitud que Clarence busca. Chad es un buen hombre y allí la primera expresión del cambio —no porque ser hombre implique maldad o brutalidad o disociación emocional— sino porque esa masculinidad, la hegemónica, sí lo hace.

Chad y su papá.

La serie contrapuntea la idea del hombre agresivo, el semental que solamente ama a los que de cierto son de su sangre, por un lado, y que por otro tiene más lecturas interesantes sobre la masculinidad y la visibilización de diferentes tipos de familias: como la de Jeff, quien tiene dos mamás, o la de Sumo, que es lo que en Estados Unidos se refiere despectivamente como rednecks o white trash. Aparentemente lo de las mamás de Jeff fue la culminación de una creciente insistencia de los guionistas de introducir en la serie el elemento queer. El primer intento fue un beso entre dos hombres, pero se quedó en un beso en la mejilla que no dijo mucho sobre el tema. Posteriormente se reveló que Jeff —con fobia a los gérmenes y medianamente obsesivo— tiene dos mamás, lo cual es interpretado con toda naturalidad por Clarence y Sumo. En cuanto a Sumo, su papá, Mel, aparece poco pero es un mejor representante de la masculinidad hegemónica en clase obrera, con poca presencia y mal encarado. Lo interesante de esta puesta en escena es que nos muestra que los niños de estas familias son tan a/normales, disfuncionales y felices como los de las familias tradicionales.

Gumball

Gumball es una gran serie animada. No sólo es tremendamente divertida y bizarra —los personajes son lo mismo gatos, nubes, plátanos y rebanadas de pan que mueren y reviven encarnando nuevas rebanadas de la misma caja—, sino tremendamente audaz para señalar las paradojas de la crisis de masculinidad expresada en la paternidad. Como ya se dijo en una ocasión anterior, Gumball es un gato y tiene un hermano pez, Darwin (con pies que surgieron en un episodio inspirado en Gremlins) y una hermana coneja, Anais. La mamá, Nicole, también es gato, y el papá, Richard, es un conejo. Pero además de conejo, Richard está permanentemente desempleado, es gamer y ama la televisión, es más bien flojo y sin mucha iniciativa ni ambición. Richard no es competitivo y se acomoda fácilmente en el papel de stay–at–home–dad que cuida a sus tres hijos, con quienes es cariñoso y cercano. La responsabilidad no es una característica de Richard, pero a su modo construye un vínculo amoroso con sus hijos, uno diferente en cada caso, que pasa por la preocupación del niño adoptado (Darwin), la niñita de papá (Anais) y el primogénito que requiere guía en la construcción de su propia masculinidad (Gumball). Y aquí tenemos una expresión de la crisis de la masculinidad hegemónica que, como la anterior, arroja más bondades que problemas si una se mentaliza en que el padre no tiene por qué ser el proveedor. Richard sí es flojo y diríamos que mantenido pero también es un padre que no se reivindica por el lazo sanguíneo necesario; que está presente en la vida de sus hijos de forma personalizada y siempre cariñosa, y sobre todo que no se asume como portador de la ley en la medida en que ha renunciado a ser el proveedor. La simbolización de esto podría verse plasmada en el hecho de que Richard no usa pantalones, lo vemos permanentemente en calzones y bata. Ha dejado estos roles a Nicole, quien no la pasa siempre bien porque al final del día parece estar cuidando de un cuarto hijo, aunque en el contexto de la disfuncionalidad que toda familia conlleva, a esta pareja la circunstancia le funciona.

Steven Universe

Steven Universe es totalmente vanguardista, no sólo porque la guionista es una mujer lesbiana sino porque presenta un matriarcado en el que la presencia paterna no es central pero tampoco prescindible. A diferencia de Clarence, que es totalmente terrenal o Gumball que es simplemente bizarro, Steven Universe propone todo un universo de interpretación que parte de la idea de las gemas: “Las Gemas (Gems en Estados Unidos) son una especie de raza extraterrestre que se caracteriza por el culto a la tecnología y poseer habilidades sobrehumanas, con las cuales dominan planetas. Cada individuo es una gema, que contiene cualidades y características que logra manifestar, deliberadamente, a través de hologramas con masa”. Steven es el hijo de Rose Cuarzo y Greg Universe. La primera es una gema que decidió dejar su forma material y humana para convertirse en madre del hijo de Greg, por ello las Gemas desconfían un poco de él, pero lo aceptan. Greg tiene un autolavado y en algún momento de su juventud fue músico de rock —así conoció a Rose.

Greg.

Como Chad y Richard, Greg es un hombre que no expresa la masculinidad hegemónica sino más bien su crisis: poco competitivo, de vida sencilla, con una trayectoria profesional que en estos parámetros se podría calificar de mediocre. Pero al final Greg es un buen hombre: amable, positivo y sobre todo un padre para su hijo. Se toma días libres para estar con él, se conecta emocionalmente con él. Es un guía en la construcción de su masculinidad, un lugar donde las Gemas con todo y sus poderes no pueden estar.

No sé ustedes pero yo me quedo con la impresión de que la crisis de hegemonía de la masculinidad puede ser buena para la paternidad: lo que Cartoon Network nos dice de la paternidad en medio de la crisis de la masculinidad hegemónica es que ésta es buena para ser papá, pero deja interrogantes de cómo esa paternidad puede jugar igualitariamente con la maternidad que poco cambia una vez que asume las responsabilidades de proveer. Necesitamos revisitar a Gramsci y averiguar cómo podemos re–articular las relaciones de género con una paternidad que no se ve nada mal. ®

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Publicado en: Televisión y videojuegos


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