CIUDAD JUÁREZ: EL TRASPATIO DEL PRIMER MUNDO

Doce cuadros de la vida cotidiana en la frontera

“Hay quietud. Calma. Me invade esa sensación de que ya lo he visto todo, pero la controlo. Paso delante de un terreno amplio que alberga una estructura metálica y roja mate. Está inacabada y huele a agua estancada. De ella provienen ruidos que puede ser lo mismo la vida de algún pájaro o de un perro o un animal rastrero de cuatro patas. No puedo evitar un pensamiento morboso: si tuviera el cuerpo de una mujer muerta no me sería difícil deshacerme de él en este sitio en complicidad con la noche.”

Doce

Una noche en la frontera, © Toño Juárez

No siempre se llega a un cuadro, a una fotografía, desde el aire.

Es raro.

Yo arribé en el vientre de un avión a una realidad que es imagen de una ciudad industrial y lúcida, amable y trabajadora, enclavada en los contrastes terrenales del tercer mundo, la violencia mafiosa y la indiferencia asesina serial de mujeres. Ciudad Juárez, pensé, es un infierno y no sólo por el sofocante calor de más de 40 grados centígrados que marcaba el termómetro al salir de la aeronave. También lo es porque se trata de una urbe en la que no hay nada y que paradójicamente parece tenerlo todo. Hasta su propio cártel de narcotráfico. Es probable que la realidad sea a la inversa. Lo hay todo y parece no haber nada. Quizá el infierno es no saber si lo cierto es lo primero o lo segundo.

Once

No mentiré. Acá no hay reporteros heroicos.

El periodismo duro, el de opinión o investigación, en Ciudad Juárez no existe. Quién se atrevería a recibir el desquiciante dilema de ser silenciado: ¿plata o plomo?, que a final de cuentas es una moneda cuyo frente y reverso tienen la misma cara.

Por la parte literaria, desde 2666 éste es territorio Bolaño. Por aquí andan Pelletier, Amalfitano, Fate y, como se sabe, es probable que hasta Benno von Archimboldi haya venido para Santa Teresa. Así que añadir algo mucho tiene de oficioso.

O quizás no.

Los apuntes de un visitante defeño también cuentan. Más porque hace unos días una amiga fan de Liz Norton, mis ojos en Santiago de Chile, incrédula y con horror me narraba por Messenger un reportaje que transmitían por Canal 13 sobre la violencia provocada por el narcotráfico en Ciudad Juárez. Incluso me mandó el link para ver el programa en vivo por Internet, pero no se pudo abrir. Allá o en México alguien se ocupó de bloquear la señal.

La fan de Liz también me pidió que le contara si toda esa violencia extrema que veía en la pantalla —un hombre con cabeza de un chancho muerto provocando a otro cártel, tiroteados, aceras ensangrentadas,  policías y periodistas atemorizados fue lo que más le impresionó—, era un montaje o irreal.

Ojalá fuera una pesadilla, le dije. Pero no. En Ciudad Juárez nadie duerme. Al menos no tranquilo. Porque camarón que se duerme, se lo carga la chingada.

Diez

Antes de salir del aeropuerto hay que pasar revisión con unos milicos, de los muchos que patrullan la ciudad. Espero turno y observo a una mujer de unos cuarenta años y de muy atractivo cuerpo que venía en mi vuelo con un ranchero malencarado, que sospeché que era narco. O que parecía interesado en dejar esa impresión. Traía un sombrero Saucedo, camisa tipo Mario Almada, con costuras y adornos de lujo, vaqueros y botas de fantasía. Obvio, ostentaba gruesas cadenas de oro, anillos con pedrería y bigote y pelo en pecho, negros. No le faltaban sus Ray-Ban. Ambos fueron mis compañeros de asiento durante los primeros minutos de viaje. Luego se pasaron a unos lugares vacíos que había adelante, a la altura de las alas. Al bajar él echó bronca, leve: nada trágico, a otro pasajero quien le pedía que lo dejara pasar antes de que siguiera obstruyendo el paso al sacar su equipaje de mano.

El milico oficial Fuentes me preguntó mi nombre, se lo dije, y revisó mi valija y dio luz verde. Apenas salí a la calle sentí que alguien me aplastaba. Una mano gigantesca. La mano del calor desértico, ciega, inútil, yerta. Mucha gente traía puesta la verde. Cómo quedó México, pregunté al recordar que la selección de futbol jugó un partido premundialista. ¿Calificó?, dije. No se sabe aún, me dijeron.

Nueve

Rumbo al hotel.

Por un bulevar me doy cuenta de los comercios que hay en una zona que me hace recordar, de nuevo, películas infames de pistoleros fronterizos mexicanos emuladores de Clint Eastwood.

Hay restaurantes de comida rápida. Algunos centros comerciales. Fábricas. Hay demasiado cemento en el panorama. En cierta medida es como estar en un pueblo de USA aunque reproducido, para llevar. O en México, vaya, pero no del todo. El Paso, Texas, queda a cinco minutos. A un lado va el río Bravo. Hay anuncios en inglés. Poca gente en la calle. Busco que en algún negocio haya un letrero que diga Se habla español.

Ocho

Mi habitación es agradable a ratos. El clima artificial está al máximo y refresca, pero luego cala en los brazos y el rostro. Hay que apagarlo. Luego todo se acalora y hay que darle On.

La televisión no tiene mando a distancia. Tengo cama king-size. Al menos se puede fumar. Voy al restaurante y compruebo que las ensaladas no es lo bueno en las regiones del Paso del Norte. Alguien me sugiere carne. Un rib-eye o un filete mignon. Maravillosa diferencia. Salgo a explorar.

Siete

Enciendo la ear-eye-snif-recorder.

Hay abandono en la ciudad. Vuelvo a observar poca gente en las banquetas, incluso en horas de la tarde y noche, cuando el calor ha disminuido, lo que no deja de ser un decir. Encuentro tonalidades de gris y tierra por todas partes. Las casas son de una o dos plantas, con patio delantero. Hay quietud. Calma. Me invade esa sensación de que ya lo he visto todo, pero la controlo. Paso delante de un terreno amplio que alberga una estructura metálica y roja mate. Está inacabada y huele a agua estancada. De ella provienen ruidos que puede ser lo mismo la vida de algún pájaro o de un perro o un animal rastrero de cuatro patas. No puedo evitar un pensamiento morboso: si tuviera el cuerpo de una mujer muerta no me sería difícil deshacerme de él en este sitio en complicidad con la noche. O la madrugada. Me entero de que la propiedad era de un narcotraficante. Lo agarró la tirana. Hoy está en venta. Sigo. Hay pequeños negocios cerrados, de tomas de fotografías para pasaportes, de gestoría de documentos de emigración. Miro uno tras otro locales vacíos. O abandonados, con las mercancías cubiertas de polvo. Parece que los locatarios tenían prisa por marcharse. Y adónde, me pregunto. No lo sé. Pero me da por especular. Pienso en los comercios del videojuego serial Silent Hill, porque a ratos uno se siente en un pueblo fantasma.

Voy a dar a una avenida llena de consultorios médicos y sanatorios. Salgo de ella, deseando no caer en uno de ellos. Camino y fumo. Una como autopista, que no lo es. Freno. No quiero ser atropellado. La opción es internarme en un barrio con suelo de tierra, descontando que tierra hay en todas partes, incluso en las superficies donde no debería haberla. Desde aquí se aprecia con nitidez el horizonte recortado por las siluetas inestables y angustiadas de las montañas. Hay un intento de jardín con árboles artríticos y muy probablemente en fase terminal donde no hay nadie y unos bancos de cemento.

A lo lejos distingo una bandada de perros que esperan a un camarada. Son más temerarios que yo y se disponen a cruzar lo que me pareció una autopista. Sigo mi camino. Oigo un rechinar de llantas. Volteo. La llanta delantera primero, luego la trasera, ambas del lado derecho de una camioneta blanca, pasan por el cuerpo que se revuelve de uno de los canes. Cierro los ojos, pero no tardo en abrirlos. No escasean los lotes a medio construir o de plano los predios baldíos, sin mayor atractivo que el que yo me empeño en encontrarles. Son como poemas mal escritos y por ello incomprendidos. Sudo. Cruzo aceras de un lado a otro. Es encantador perderse por calles y avenidas que uno jamás pensó que existieran y que de hecho desaparecerán inmediatamente después de que uno transite por ellas. No traje mapa. No creo necesitarlo. Una librería pequeña, cerrada. Husmeo por los cristales de la puerta y distingo unos ejemplares de literatura de autoayuda. Avanzo. Fuera de una casa hay un coche deportivo con las puertas abiertas del que sale música bandolera, dos tipos con playera de la selección de México están recargados en la pared y beben cerveza. Al pasar junto a ellos miro que el zaguán de la casa está abierto y dentro hay otros sujetos bebiendo y jugando a los naipes. Me miran y quizá descubren mi extranjería. Memorizo dónde se localizan hamburgueserías Wendy’s, Rapiditos Bip-bip, ciertos hoteles y negocios que ofrecen salidas diarias a Las Vegas. Por 55 dólares, no más. He visto a algunas mujeres jóvenes caminar solitarias. Unas me dieron la impresión de que habían salido del trabajo e iban a sus casas. Otras que habían salido de sus casas e iban al trabajo. Al tercer turno, seguro. Me interno por el centro y doy con prostitutas decrépitas sentadas en una silla fuera de sus vecindades. Me miran, las miro, entre luz amarillenta. No me detengo porque imagino para darme valor que seguir caminando es mi seguro de vida. En las esquinas hay tipos carcajeantes, en banda. Algunos me ofrecen líneas, mota o lo que yo quiera. El olor es a tubería. Una patrulla con las puertas abiertas está atravesada entre dos calles. Las luces de la torreta me dan en la cara. Rojo, azul. Rojo, azul. Dos ratis catean a una pareja, sobre la pared. Llego a un punto por el que decido que no puedo seguir, si es que quiero seguir.

Seis

Una montaña que se ve de todas partes o casi, dice con letras grandes y blancas algo así como que Ciudad Juárez La Biblia es la verdad Léela. Un mall. Lo más grande es una tienda de autoservicio cuya iluminación insuficiente me hace pensar en una tienda Conasupo a la que iba de pequeño. En diversos locales atendidos por mujeres jóvenes se exhiben ropas económicas. Hay dos, quizá tres café-internet. En el cine, multisala, se dan tres películas que vi hace seis meses. En algunos puestos a la mitad del paso muchachas en edad escolar venden celulares, adornos femeninos, paletas heladas y golosinas. Camino hasta una pista de hielo, que no tiene hielo, sino un suelo disparejo de cemento que forma un óvalo. Alrededor, recargadas sobre la barandilla, algunas parejas de novios miran hacia la pista de hielo, que en un letrero dice Celebra tu fiesta en la pista por sólo 550 pesos y en otro Cerrada por reparación. En Burger King compro un cono y luego me dirijo a un teléfono público de tarjeta y marco un número de Ciudad de México.

Cinco

La gente en Juárez que no pretende ser o es de las filas del narcotráfico da la impresión de ser noble, diría que hasta sumisa y muy provinciana. Son amables, hablan bajito. Bajan la cara o miran a otro lado mientras le hablan a uno. Los taxistas de inmediato se vuelven cómplices de sus pasajeros y cuentan mitos urbanos mezclados con la historia del homicidio más reciente. Hay más de diez diarios, así que la información es fresca. También dan sugerencias hacia donde encaminarse. La calología en las mujeres, como el clima: en los extremos. Unas declaradamente feas. Otras, como pepitas de oro en una mina, sorprendentemente hermosas. Así es, casi sin términos medios. Todas con acento norteño que de pronto me dio por imitar cuando hablaba con ellas.

Aunque parece que hay vida nocturna ruda, no lo es tanto. O sí lo es, pero se mantiene en stand by y uno vive cierta paranoia percibiendo el peligro en el aire. En los expendios de burritos y tacos de asada a la intemperie uno tiene la sensación de que el mesero es una mezcla de Jason y los patos malos que conducen el auto negro con llamas en Sometimes they come back.

En los antros todo acaba a las dos de la mañana. Lo público, al menos. Dicen que en ocasiones llegan pistoleros que arrebatan sus minas a tipos que no pueden impedir que las violen. O se las lleven y nunca más vuelvan a verse. El célebre Noa-Noa se quemó hace años. Todos refieren como lo más interesante dos o tres tables. En uno bailan muchachas originarias de USA. En el otro, que tiene nombre de músico, también, pero junto con mujeres nacionales, de la región. El tercero es lamentable y si los dos anteriores son aburridos, en éste al menos pude ver Estigma en una de las televisiones que transmitía en la pista. Hay muchas discotecas. La mayoría resultan bastante monótonas y pobladas por gringos y rancheros locales ebrios, que son narcos o de menos quieren parecerlo, algo que en sí resulta importante para ligar, ya que según una tipa con la que estuve platicando me hizo saber, o inventó: vaya uno a saber, que muchas mujeres, sobre todo las jóvenes, hoy en día a lo único que van a las discotecas es a intentar pescarse a un narquito y resolver sus vidas. Así dijo, en diminutivo, narquito. Que generalmente visten como vaqueros y se muestran con alhajas y todo tipo de fanfarronerías que los separan de los narcos pesados, que en general, si prefieren ir a lugares públicos y no celebrar fiestas exclusivas en sus propiedades, lo hacen con cierta discreción o de plano mandan cerrar el lugar, sin cerrarlo, sólo reservándolo para ellos y sus amigos.

Durante la noche, en avenidas amplias, hay coches que parecen jugar a las carreras. Aceleran a fondo. Como en todo Need for speed.

Me costó, pero encontré en algún sitio el legendario mezcal Los Suicidas. Bebí una copa y comprobé que es muy bueno.

Cuatro

A la fecha son más de 500 las mujeres asesinadas en los últimos quince años y, sumando las desaparecidas, el total supera las 800, aunque hay quienes cuentan mil. En el caso de las muertas de Juárez toda cifra exacta es inexacta.

Hay detenidos. Uno de ellos, extranjero, murió hace más de dos años en la cárcel. Se suicidó. Se especula mucho pues desde que estaba preso los asesinatos seguían. Y no paran. Si es uno el asesino serial, hecho poco probable aunque sostenido entre otros por un especialista estadounidense, tiene el récord mundial e histórico. La policía, como me hicieron notar varias personas, está alerta, ronda la ciudad: aun vestida de civil para no llamar la atención, aunque hay gente que señala a la autoridad como cómplice.

—Curiosamente patrullan la ciudad, todos lo vemos, pero a los lugares de los homicidios la poli es la última en llegar —me aseguró un chofer de transporte público.

El narcotráfico, los crímenes de la delincuencia organizada y los ajusticiamientos han enrarecido más el ambiente. El ejército está desde hace algunos meses en las calles, pero Juárez sigue sin ser territorio seguro.

—Hace algún tiempo se estaba preparando la primera generación de policía especializada en Juárez, les trajeron instructores israelíes y la chingada. Pero unos días antes de graduarse les tirotearon el cuartel y les dejaron un mensaje claro: si se graduaban los mataban uno a uno. Y fin: así se acabó la policía especializada.

Por supuesto, iba preparado para investigar algo de las muertas. Iba, de hecho, con esa frase en la cabeza de que en los asesinatos de Ciudad Juárez se encuentra el gran secreto del mundo actual. Y entendí que los asesinos son la indiferencia, el machismo, esa calidad de traspatio del primer mundo de una ciudad donde la gente de fuera, y la del interior, la que puede, va a divertirse y al desmadre, aunque todo el cuadro en conjunto pueda juzgarse, en realidad, monótono y desangelado.

Aquí, el asesino es también el asesinato visto como lo común y corriente. La indolencia.

Cuando platiqué con una amiga antes de volar a Juárez le dije un tanto en broma que iba exclusivamente a investigar lo de las muertas y pareció sorprenderse.

—¿Para qué? —dijo después de pensárselo—, si ya hay muchos reportajes y libros y gente que han hablado de ello. Ya hasta hay tipos en la cárcel. Ya no hay nada qué investigar.

¿No?

Cierta gente cree que las muertas, que a veces aparecen violadas anal y vaginalmente o mutiladas de los pezones o los labios vaginales y golpeadas y estranguladas o acuchilladas, en parques industriales, en el desierto, en sus barrios, en lotes baldíos, son sólo prostitutas o meseras de antros de medio y bajo pelo, mujeres prescindibles por tratarse de lacras sociales. No siempre es así y ni aunque fuera así podrían justificarse los asesinatos. Las mujeres muertas o desaparecidas, por regla general, que tiene sus excepciones, son jóvenes, de cabello largo. Casi siempre pobres. Las hay atractivas y otras no. Aunque ya se sabe que en gustos se rompen géneros y madres. O sea que ser mujer ya en sí es un factor de riesgo. Y si entre las muertas hay putas profesionales, puesto que igual las hay de hobby, también hay empleadas de maquiladoras, de empresas de servicios, vendedoras de productos varios, cajeras, hijas de familia, novias, hermanas, madres.

Tres

También hay turistas que compran recuerdos y pasean contentos por zonas que parecerían turísticas y culturales. Como todo visitante atento, observan una Ciudad Juárez que trabaja y se esfuerza para salir del violento día a día en el que parece vivir. Una cotidianidad absurda que convida al mundo y de la que todos, en cierto modo, formamos parte.

Me queda claro que hay gente de dentro y de fuera que quiere la ciudad, que en ella se siente como en casa.
Así me sentí yo por ratos. Aunque me tocaron un par de tormentas de arena.

Dos

Una madrugada, la del regreso.

En la caja-loro un tipo devora ensaladas con el cuerpo desnudo de mujeres como platos. Luego las mujeres comen sobre él, desnudo. En otro canal, un noticiero reporta sobre el caso del día: un perro asesino, en Texas. Tipo Cujo, supongo. El perro matón fue muerto. Pelis tediosas. La conducta alimenticia de ciertos mamíferos en época de celo. Un par de teledramas. Culebrones antiguos. Golf. Lo bueno es que solicité en la recepción mi control remoto. Puro zapping. De nuevo, el tipo de las ensaladas. Ahora anuncia que una mujer experta en sadomasoquismo le clavará los testículos en una pequeña tabla, lo que no es verdad. Lo que le clava, cuatro clavos, en rigor, es el escroto.

Más tarde. Cierro mi Macbook porque mis vecinos, número de habitación descendente, andan apasionados y se nota aun a través de las paredes. Según alcanzo a escuchar, son médicos. Él es de Chihuahua. Ella, que no dice de dónde es originaria pero que tiene también acento norteño, habla de un congreso médico al que asistió hace poco y se queja de sus colegas nada solidarias y de un medicamento que se promocionaba en el encuentro. Ella le pregunta por su esposa. Él evade la pregunta. Chasquidos. Besos. Él le pregunta por sus hijos. Ella habla de una muchacha que va a la secundaria y luego los chasquidos se vuelven respiraciones agitadas y también risas. Y después gemidos.

Uno

Ciudad Juárez es un infierno. Uno sin llamas, de infinitas tonalidades de gris, pienso en mi lugar del avión, mientras una azafata, ¿Diana, Mónica?, se empeña en darme caderazos cada vez que pasa junto a mi brazo. Me tocó pasillo. Tengo enchufados los audífonos de mi iPod. Escucho a Juan Gabriel, por supuesto: Ciudad Juárez es número uno / Ciudad Juárez es the number one / Y la frontera en donde debe vivir Dios. ®

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Publicado en: Abril 2010, Apuntes y crónicas


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  • ayr

    Olvide hablar del orgullo juarense ” BURRITOS” habiendo tanta verdadera gastronomia MEXICANA, el orgullo son los “BURROOS”

  • ayr

    Es lamentable Juarez, vivi dos años y la gente se muestra noble y como dicen ellos ” coordiales” es un pesimo lugar para vivir, machismo, muerte, balas, racismo. Lo mas triste mentalidad ignorante, no aceptan comentarios, son intocables, tan intocables que su gobierno los trata como tontos. Odio al chilango.. Envidia, coraje e ignorancia. Que el chilango ocupa mejores puestos y salarios, el chilango, jarocho,tabasqueño,yucateco etc.. Gente de Cd Juarez, Juarez no es el mundo. Salarios por los suelos, altos costos de luz, agua, GAS, alimentos, vivienda. En Juarez es tan marcado el nivel socio economico. Se creen los Dioses cuando gente del Centro y Sur llega a enseñarles. Si muy bonito!!! Violaciones!! Abusos por parte del gobierno!! De la gente!! En Juarez la gente esta llena de envidia y lo peor de todo que viven de rodillas.

    Muy bueno y realista tu relato, asi nos parece a la gente que observa y no vive de sueños..

  • me gusto su relato ud camino por las calles de cd juarez cuando el baño de sangre , veo que muchos le critican su manera objetiva y cruda de ver nuestra ciudad y le critican el no dar una reseña del lado ” bonito ” de cd juarez

  • Christian

    Soy del estado de Guerrero y me considero juarense. Vivi alla tres anios y suenio con regresar algun dia y, por que no?, hacer nido alla.

    El que escribio la nota ha de llevar un trauma tremendo. Quien te hizo tanto danio amigo? Jajaja. A mi me asaltaron 2 veces en Juarez, pero no me traume. Es mas lo hermoso de juarez y su gente, que la delincuencia. En Juarez hay delincuencia, pero tambien hay muchisisima gente muy noble que te da ayuda sin conocerte. Diganme: En que lugar de Mexico, principalmente grandes ciudades, hacen eso? En ninguna parte, y saben por que? Porque en Juarez la gente sabe lo que es la ayuda, sabe lo que es llegar de otro lugar y encontrarse solo en esa ciudad. Eso lo ven los juarenses a diario y por eso se solidarizan con los visitantes y con todo mundo. Alla la gente te orienta, te da agua de beber, hasta te da dinero, a mi me toco en carne propia.

    Eso de que es un infierno, pues yo nunca lo entendi, para mi era el Paraiso, y eso que vivi en alla en esa epoca del 2007, 2008 y 2009, cuando se encontraban a 10, 15 ejecutados diarios.

    De mujeres bonitas, ni se diga. Hay morenas, gueras, de todo. Hay empleo como en ningun otro lugar. Esa gente desempleada del mugroso DF o de otras ciudades, quejandose en las calles es algo raro para un juarense. Alla si no te gusta tu trabajo, sales y te metes al de enfrente, y si al mes ese no te agrada, te sales y te vas a la maquila de al lado. Si miento, que me lo hagan ver los juarenses de alla. Tambien alla no hay tanto racismo como en otros lugares. Alla las fabricas maquiladoras aceptan a ancianos, incluso hasta el gobierno de alla premia a esas empresas por emplear a gente de la tercera edad. Recuerdo que alla me daban de almorzar y comer en mi trabajo, me daban transporte, me daban bonos de despensa, mas el bono del mes y el bono trimestral, etc. Alla la gente no sufre tanto. Es una ciudad hermosa y tan importante que es el motor de tres ciudades estadounidenses que la rodean: El Paso, Texas, Las Cruces y Alamogordo (si me equivoco con esta ultima, corrijanme).

    En fin, tantas cosas que podria decir… Muchas maquilas donan la comida a los albergues y carceles, no como aqui en el sur, que prefieren tirarla a la basura antes de regalarla al pobre. Aqui en el sur la gente te ve con desconfianza, parece que les vas a robar o venderles algo.

    Por eso hay mucha gente que nos enamoramos de Juaritos, como Juan Gabriel o el espanol Enrique Bunbury, que en el 2008 fue a hacer un concierto alla, en medio del relajo del narco, y cuando muchos artistas evitaban esa ciudad. Yo estuve ahí, en el estadio Carta Blanca, como olvidarlo! :D

    Por cierto, la cervesa Carta Blanca sabe mucho mejor que la popular Victoria o Indio o Corona.

    Saludos.

  • Carlos Urbina

    Buenas tardes

    Me parecio un texto importante su articulo pero habla muy poco de lo que realmente es Juarez, Juarez es lo mas bonito y creo que a usted le falta mucho por conocer, en todos lados es igual y hasta peor como en DF los Chilangos prepotentes y arrogantes que son bien mamilas y que ademas se ha visto mayores indices de secuestros , Oaxaca, Veracruz, Chiapaas entre otros con sus costumbres de que la mujer es inferior haver como eso no lo investigo y otros estados a diferencia de ellos nosotros los Juarenses somos gente honrada, trabajadora, perserverantes, no somos analfabetas como la moyoria de los estados del sur bien educados no como la mayoria de los estados del sur y centro, ah y sobre todo hay muchas mujeres bonitas…Aunque no les guste somos la ciudad con mas trabajo y mas inversiones.. Mejor investigue la cultura, la riqueza, la historia, la economia, la geografia de Juarez porque como dice Juan Gabriel Cuidad Juarez ES NUMERO UNO.

  • arturo ramirez

    sabes, pienso que no conoces aun mi ciudad :)
    deverias vivir aqui un tiempo. yo soy juarenze te invito a que pases unos meses aqui y conoscas bien el lugar por que tu “novelilla” acerkca de la frontera no sienta nada bien :) esta fuera de la realidad

  • ?
    Opinión – Columnas
    Escrito por Luis Alfredo Álvarez Rubio
    Sábado, 26 de Mayo de 2012 07:02

    Y LOS NINIS APA?

    Luis Alfredo Álvarez Rubio

    Niní educación, Niní empleo, Niní esperanza, Niní votos 2012.

    El desastre que vivimos tanto en lo económico, como en lo social se debe al desempleo y trae como resultado la caída de bienes y servicios lo que provoca, despidos, cierre de negocios, provocando grandes problemas como los que vivimos actualmente cada día más difíciles de salir

    En términos sociales, representa la cancelación de oportunidades de empleo para los mas jóvenes en nuestro estado de Chihuahua, lo cual se calcula que hay mas de 183,1 1 5 jóvenes de esos, llamados NINIS (que ni estudian ni trabajan) pero en la mayoría de los hogares aloja al menos uno de entre 15 a 24 años, por lo que se deduce que el desempleo los ataca en mayor medida produciendo en ellos una terrible frustración y desesperación.

    Por eso los NINIS son los principales actores de la delincuencia, si se resuelve el problema de desempleo tendríamos esperanza de que Chihuahua cambiara.

    Resolver el problema de desempleo es una forma de combate, la inseguridad, recuperación de espacios libres, esa es la única formula no hay otra, cosa que no entienden nuestras autoridades, ni cobijas, ni despensas, ni trayendo a platicas de motivación a extranjeros lograremos la activación de la economía.

    Por lo cual la alternativa laboral solidaria, frente a desempleo, pobreza, inseguridad, son la formación de cooperativas para apoyar la reconstrucción del tejido social, mediante el apoyo mutuo, el respaldo y la solidaridad.

    El cooperativismo es una acción solidaria, una forma distinta de hacer las cosas, es una forma de lograr la paz, es una forma de fomentar la economía social. Economía con rostro humano, fomentar el empleo formal y permanente a través de los principios universales del cooperativismo, de solidaridad de ayuda mutua, de cooperación. Los cuales son capaces de transformar y reconstruir cualquier sociedad.

    Cualquier gobierno que no responde con la creación de empleos incumple con la realidad social que requieren, los gobernados.

    Por lo cual exhorto al gobierno, municipal y estatal a que presten la atención necesaria y urgente al papel y a la contribución de las cooperativas , fomentando y facilitando el establecimiento de las cooperativas, para que los pobres, los desempleados, jóvenes, mujeres, profesionales y adultos mayores, puedan participar a títulos personales y voluntarios es la creación y desarrollo formando cooperativas como una alternativa para enfrentar la crisis que ha venido azotando terriblemente a nuestro estado principalmente a nuestra ciudad.

    El cooperativismo organizado mexicano tiene hoy en chihuahua una fuente de renovación económica y social y una estrategia para la renovación del tejido social.

    Luis Álvarez. Comentarios alianza_global@yahoo.com.mx ; http://www.uncad-chih.org

  • yaya

    Parte de lo que dices es verdad, pero lamentablemente te fata mucho por conocer de Juarez, ahora que ya no vivo en Juarez, lo que mas extraño como tu bien lo mencionas es la nobleza de la gente,es verdad Juarez es gris, es asfalto, no hay arboles, pero hay personas regalandote agua en las calles pa mitigar el calor, no falta quien te ofrezca raite para acercarte a donde vallas, no mencionaste lo facil que es hacerte de amigos (por que somos muy hospitalarios), las segundas, la musica ¿escuchaste a Beto Lozano, las oldies que suenan en todas la calles?, los hot dog garibaldi(como los extraño!!), las estrellas, el brillo de la luna (nomas halla brilla asi)y podria mencionarte un sin fin de cosas que no he visto en ningun lugar.
    Juarez es unica en su clase bro (independientemente de la violencia), regresa para que la conozcas, me parece que escribes bien y me encantaria que relates de esa misma forma lo que te falta por conocer, .
    Lo importante es que no se quede en el olvido…

  • jaded

    es mas q evidente que no conoce juarez, su historia o relato como quiera llamarlo me parece de lo mas absurdo, digame usted en que lugar no existe la prostitucion, asaltos, lugares oscuros por las noches, etc,…
    queda mas que claro que no por pasar un dia o dos no le aran que usted vea lo hermoso de esta cuidad, que si desafortunadamente tiene violencia, mujeres feas como usted las llama, pero tiene eso y mas como en CUALQUIER OTRO LADO DEL MUNDO, para la proxima cuando quiera escribir la verdadera cuidad juarez tomese el tiempo de aver vivido un tiempo aqui y no andar escribiendo relatos que suceden en cualquier otra parte del mundo.

  • hola josé. he disfrutado mucho tu relato, así como también los mordaces comentarios de tus lectores, detractores y simpatizantes. ciudad juárez es un fenómeno que me apasiona desde hace un tiempo, quizá porque son las imágenes de estas mujeres dignas de un relato macabro y de una historia de terror, que como artista y mujer me motivan a querer desarrollar una propia interpretación sobre el tema. el arte puede ser un medio para mostrar lo que otros no han querido o no ha podido ver. yo estoy trabajando una serie de retratos ficticios sobre las desaparecidas de juárez, y tu relato, quizá por su forma literaria más que de crónica periodística, resulta para el fin que persigo, muy inspirador.

  • willebvaldoherrera

    Me pareciò un “reportaje” bastante pobre. Impresionista y descriptivo, que no aporta nada a la cultura lìmite de una ciudad que es eso: un espacio nacido de una tensiòn irresoluble entre genocidio estatal y esperanza valiente por seguir viviendo en la frontera por parte de sus ciudadanos. Juàrez està esperando aùn su “cronista”, su “reportero” o su “historiador”, no relatos literarios aderezados de falsa compasiòn y sexualidad turìstica reprimida a bordo de un aviòn.

    Serà a la otra. Què le vamos hacer.

    Willebaldo, desde la verdadera Tlaxcala, es decir, la oprimida y miserable.

  • Gerardo

    Simplemente es una persona que siempre le tuvo envidia a esta ciudad que siempre fue mejor en todo que el sur, es todo, que ahora este en un bache es otra cosa !!!

  • noelio

    Mi estimado, cuando ande de “investigador” no lo haga drogo (no se si usted inhala, fuma, se inyecta, toma o se unta algo), porque pierde el sentido de la realidad.
    Si desea información de Ciudad Juárez puede entrar a alguna página de información en el internet (SkyScraperLife, SkyScrapercity, etc, por mencionar alguna).
    De preferencia no venga en persona, ya tenemos bastantes “chilangos” prepotentes y abusones (policholos que mandó un tal calderon).

  • César Vargas

    Hola Noé:

    EL tono literario de tu texto me parece más justo para una novela ¿no crees?

    Pero me parece que exageras en tus pretensiones de encontrar la “verdad” sobre Juárez. Pienso que más que haber hecho el tour Juárez, para haber elaborado un fiel registro de Ciudad Juárez, tendrías que haber vivido un largo tiempo en esa tierra.

    Y ciertmamente, los comentadores tienen razón: el trozo de realidad que describes puede ser cualquier lugar inhóspito de México: Culiácan, Ciudad de México, Monterrey, Tijuana, Tamaulipas, Morelia, etc.

  • Karla Velasco

    Como dicen arriba, no hay peor ciego que el que no quiere ver.¿Qué me dicen de los asesinatos que se registaron hoy, afuera de un bar en Cdad. Juárez, entre los que ejecutaron a jóvenes y menores de edad? Seguro la ciudad tiene cosas buenas, y quizá los medios contribuyen a generar la percepción de todo está mal ahí, pero cuando una ciudad da más nota por los asesinatos que vive cada día, que por proyectos que mejoren la calidad de vida de los habitatntes o generen más empleos, en verdad que algo anda mal que va más allá de una mera percepción mediática.

  • Zel Cabrera

    Haciendo manifiesto de mi lectura digo que el periodista conoció Juárez quizá más de lo que cualquiera se hubiera arriesgado a recorrer. Leer esta crónica es adentrarse a una ciudad sin ciudad y sin embargo, éste jamás da un paso atras. Me ha gustado por completo el final, lo he encontrado muy bien atinado -¿qué más podría decir?-
    No hay peor ciego que los/las que no quieren ver. Es triste, pero muy cierto.

    Felicito al autor. Me ha gustado, lo repito. Le apoyo a pie puntillas sus conceptos sobre Juárez.

    Saludos

  • JUARENSE

    ANTES QUE NADA SALUDOS. A LA CHICA, POR QUE FUE UNA MUJER LA QUE ESCRIBIO LO ANTERIOR…

    CREO QUE ES LIMITADA LA INFORMACION RECAUDADA EN SU RECIENTE VISITA A NUESTRA FRONTERA, QUE AUNQUE LA CIUDAD ESTE FEA,NO DEJA DE SER ESTA LA QUE MAS EMPLEO GENERA EN TODA LA LINEA FRONTERIZA.

    ES LOGICO QUE LA MAYORIA DEL PAIS VEA LAS COSAS NEGATIVAS DE AQUI, DE ESA MANERA DESVIAN LA ATENCION A UN PUNTO A LO LEJOS PARA NO ATENDER SUS PROPIOS PROBLEMAS.

    – OTRA COSA, SI HAY REPORTEROS HEROICOS. LA MAYORIA QUE ESCRIBE POLICIACO, LO HACE CON LA TOTAL CONVICCION DE QUE SU TRABAJO ES UNA HERRAMIENTA MAS PARA ACABAR CON LA PORQUERIA QUE ABATE A LA SOCIEDAD, EL NARCO. A SABIENDAS DE QUE UN DIA INESPERADO ESAS PUEDAN SER SUS ULTIMAS PALABRAS IMPRESAS EN PAPEL PERIODICO.

    – LA MAYOR PARTE DE LA CIUDADANIA NO ES ORIGINARIA DE JUAREZ. NO SE MENCIONA NADA SOBRE LA DIVERSIDAD SOCIAL QUE EXISTE EN ESTA CIUDAD, LA TOLERANCIA DE CULTURAS, COSTUMBRES Y RELIGIONES. NI LA OPORTUNIDAD QUE HAN TENIDO MILES DE FAMILIAS Y EL RECIBIMIENTO QUE HAN OBTENIDO AL ARRIBAR A ESTA SUCIA Y FEA CIUDAD.

    NO CREO QUE EL HABER RECORRIDO ALGUNOS SITIOS POLVOSO E INSALUBRES SEA SUFICIENTE PARA PODER DESCRIBIR A JUAREZ COMO UN INFIERNO. AL MENOS NO CREO QUE LE HAYA TOCADO ESO COMO TAL, YA QUE RETORNO COMODAMENTE VIA AIRE AL DF, AUNQUE UNA QUE OTRA VEZ LE HAYA TOCADO UN CADERAZO DE LA AZAFATA…

    SIN MAS NI MAS

  • Manuel Yrízar

    El escrito suyo, acalorado pero heroico caminante de las calles de Ciudad Juárez, es escéptico y fascinante, de un escritor reflexivo y de escepticismo lúcido y lucidor.
    Obsevador ojo de lince solitario y atento este, camina a solas y piensa. Siempre piensa.
    Y se nota que le duele pensar pero se aguanta.
    Finge indiferencia pero no es verdad.
    Hay una emoción sumergida y callada, o acallada, en lo que piensa.
    Piensa y escribe como si pensara escribir y escribe pensando lo que pensó.
    En su escritura lo seguimos pensar.
    No hay sín embargo en estos pensamientos dejos de emociones precavidas o disimuladas. Se emociona de manera tan seca que parece que nunca sudara aunque nos lo confiese.
    Su emoción es contenida para no desbordarse de lo que solo nos quiere hacer creer mira de reojo.
    Le gusta salir a caminar para ver lo que quiere ver y casi siempre lo ve.
    Y si no lo ve es como si lo mirásemos nosotros a traves de su mirada escrutadora y aparentemente tímida. Miramos con el y pensamos lo que pensaríamos si salieramos a atisbar caminando solos allá.
    El calor nos duele seco pero podemos soportarlo sin sudar porque podemos seguir pensando.
    Reflexionamos lo que reflexiona.
    Somos tambien con él caminantes del traspatio.

  • El blog de la periodista española Judith Torrea “Juárez en la sombra” (juarezenlasombra.blogspot.com) fue premiado por la Fundación Ortega y Gasset. Habla de la violencia en Juárez. Seguramente a ella también la acusarán de desconocer esa realidad.

  • Aishwa Monaky

    Que en “La Ciudad de Mexico” (con acento chilango que casi estoy tentada a imitar) no embarran perros a diario? No me soprende que lo menciones como hecho que roba el aliento mientras se toma la epica decision de bajarse del Taxi en busca de aventuras, o “hacer investigacion” (aja). Mujeres feas versus otras que te humedecen, comida chatarra, zonas grises, machismo, mierda y antros culeros, sangre en las banquetas? Todo eso te lo encuentras concentrado en una cuadra del DF… y tambien los caderazon de Diana-Monica la azafata, mas los chismes y bang-bang del cuarto de junto como remedio cuando tu aspecto deleznable no te premitio hacer lo mismo en el tuyo, ni siqueira en Ciudad Juarez, CHALE! Se comprende por que la sublimacion del escroto clavado en una tabla y el deseo de obtener un tiro de gracia, al estilo Juarez. Deberias para la proxima darte una vuelta por esa libreria que dijiste cerrada y meterte por la parte de atras, digo, con tanta impunidad y sin un alma alrededor…

  • rubi

    hola, que interesante como para una novela inventada por ti…hay violencia real en ciudad juarez, pero el gobierno esta totalmente ligado a eso, habemos personas que vivimos y DORMIMOS tranquilamente en ciudad juarez. Para tu informacion la policia especializada de la que hablas siempre fue una mentira electoral.

    espero que leas mucho mas, juarez es mas que eso, aqui hay revolucion actual y ahora mismo estan matando a todo aquel que simplemente habra la boca. pero aun asi no nos callamos. solo el pueblo salva al pueblo, nos vendria mejor la verdad que una sarta de ilusiones ficticias sobre la realidad.

    suerte amigo

  • ARTURO GARCÍA

    BUENAS TARDES.
    ESTUVE LEYENDO SU ARTICULO RESPECTO A CIUAD JAUREZ, DEJEME DECIRLE QUE ESTA USTED MUY EQUIVOCADO EN CUANDO A LA PERCEPCION QUE TUVO DE NUESTRA CIUDAD.
    ESTA ES UNA CIUDAD COSMOPOLITA QUE ACUNA A GENTES DE TODO EL MUNDO Y QUE ADEMAS GENERA MUCHOS IMPUESTOS(QUE USTEDES LOS CHILANGOS SE LLEVAN GUSTOSAMENTE).
    LE PIDO QUE PARA LA PROXIMA VEZ QUE VENGA, SE TOME MAS TIEMPO DE EXPLORAR NUESTRA CIUDAD, QUE NO ES LA MA BELLA PERO SI ESTA LLENA DE GENTE HONRADA Y TRABAJADORA.
    AQUI SE INVENTARON LOS BURRITOS (QUE AHORA SE VENDEN EN MUCHAS PARTES DEL MUNDO)
    LAS INTERNACIONALES MARGARITAS.
    AQUI VIVIO GERMAN VALDEZ “TIN”-TAN”
    NO SE DIGA NUESTRO GLORIOSO JUAN GARBIEL (AUNQUE ES DE MICHOACAN, PERO LO QUEREMOS COMO SI FUERA DE AQUI)
    EL MISMISIMO LUIS MIGUEL HIZO SUS PININOS EN ESTA CIUDAD EN EL MUNDO DE LA MUSICA.

    DE VERDAD, DESE UNA VUELTA CON MAS TIEMPO Y DEDIQUELE UN POCO DE INVESTIGACION A LO BUENA QUE HA SIDO Y SERA ESTA CIUDAD PARA MILES DE PERSONAS DE TODO EL MUNDO.

    SALUDOS CORDIALES.