Ostos Sabugal

Ostos Sabugal (Ciudad de México, 1970) es un apasionado del arte secuencial y orgulloso de poder narrar historias por medio de imágenes. Recién egresado de la Escuela Nacional de Artes plásticas tuvo la dudosa fortuna de vivir desde sus inicios la famosa Nueva Era del cómic mexicano, cuando se tenía la ingenua certeza de que esa generación estaba destinada a cambiar el mundo de la historieta mexicana para siempre.

Bajo esos ideales creó en 1993 la legendaria Caneca Cómicx, proyecto editorial independiente que cobijó los sueños de un buen número de creativos y tuvo el suficiente ímpetu para dar a luz once publicaciones, dentro de las cuales se cuentan las cuatro novelas gráficas de la autoría de Ostos Sabugal: Mix’Q: Las alas del miedo y la oscuridad; ¡Milagro!; La leyenda del Hombre Tlacuache y Mix’Q: Mictlán.

Cansado de tener que escribir, dibujar, imprimir y sobre todo de la desgastante tarea de tratar de distribuir sus propios cómics, Ostos Sabugal se aleja del medio con el pírrico orgullo de haber agotado el tiraje de sus publicaciones. Desde entonces ha navegado en los más diversos ámbitos artísticos, empeñado siempre en subsistir con base en su trabajo creativo, colaborando en diversos proyectos bajo su estricta e inquebrantable regla de mantener su independencia, sin tener que tolerar reglas ni horarios ni jefes.

De su creatividad, sus manos, sus pinceles y su computadora han salido esculturas, disfraces, escenografías, maquetas para películas, tarjetas para juegos de cartas, personajes de videojuegos y muchas ilustraciones, y entre creación y creación se ha dado tiempo de participar como expositor y conferenciante en numerosos eventos, convenciones y de organizar algunas exposiciones relacionadas con la fantasía y la ficción: La muerte del siglo (Salón México, 1998), Imaginero (Casa Jaime Sabines, 1999), Ofrenda del milenio (Centro de Coyoacán, 1999) y El carnaval de las almas perdidas (Circo Volador, 2000) además de ser siempre fiel a su forma oscura de ver la vida, realiza su trabajo sin tratar de seguir ningún estilo o moda, sin hacer ningún intento por ser del gusto del gran público y plasmando en sus páginas un imaginario hecho para complacer única y exclusivamente su gusto personal.

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