Correctores, editores y autores

El libro y sus orillas, de Roberto Zavala Ruiz

Tres décadas debieron transcurrir para que este manual de uso para escritores, redactores, editores de texto y correctores de estilo viese la luz en su versión definitiva; obra remozada, actualizada a tenor de las nuevas tecnologías y enriquecida con un sinnúmero de anécdotas, citas textuales y referencias.

Las muchas orillas del libro.

Las muchas orillas del libro.

El libro, en tanto tal, considerado objeto de cultura y a la vez obra técnica, se convierte en el eje temático de una colección relativamente nueva. Varios volúmenes han aparecido y se tiene en proyecto otros tantos, aunque ninguno tan señero y fundamental como El libro y sus orillas, de Roberto Zavala Ruiz, aparecido por vez primera el año de 1971. La colección Libros sobre Libros aborda desde temas de cierto trasfondo cultural, como la historia de la tipografía, hasta otros más apremiantes de urgencia práctica, como derechos de autor, manuales de estilo, contratación de libros, edición literaria y no literaria. Un esfuerzo encomiable, aunque quizá demasiado orientado hacia el mundo anglosajón, que ahora reconoce su antecedente inmediato en México, la colección de libros de la Universidad Nacional bautizada como Biblioteca del Editor. Más de veinte años han debido transcurrir desde la primera edición. Ahora aparece ésta, corregida y aumentada, a la luz de algunos novedosos procedimientos que ha traído la tecnología.

Con frecuencia se desdeña o menosprecia la labor del editor, el tipógrafo y el revisor técnico de libros, confundiéndosela con ese afán de oficiosidad administrativa, protagonismo ante los medios, prácticas comunes de los llamados publishers, esos que velan por los grandes intereses de las casas editoras. Ser editor de verdad implica tener una formación cultural amplia, haber pasado varios años por la universidad. Ser lector también de periódicos, revistas y obras académicas, sobre todo, científicas y humanistas. Tener los ojos abiertos a cualquier manifestación escrita o tipográfica. Ser editor es estar poseído por un prurito casi morboso por la perfección, ese ideal de la nula errata, horizonte casi inalcanzable pero que al fin da sentido a la callada y maniática labor.

El maridaje entre dos colecciones pioneras en México acerca de cómo hacer libros, la Biblioteca del Editor y Libros sobre Libros, viene a consumarse con la aparición de esta obra remozada, actualizada a tenor de las nuevas tecnologías y enriquecida con un sinnúmero de anécdotas, citas textuales y referencias que hallarán un eco, ora en el hombre culto de aficiones librescas.

La primera vez que abordé este valioso volumen fue durante mi formación como editor de texto bajo la férula de Nicolás Guzmán, antiguo jefe de Ediciones del Instituto Coahuilense de Cultura. Se trataba de llevar a cabo una revisión técnica de casi un millar de páginas que tocan principios fundamentales de la antropología social, la antropología cultural, la sociología, la historia de la cultura y la filosofía social y política. Fruto de esos afanes fue Teoría y análisis de la cultura (2005) del maestro Gilberto Giménez, obra que vio la luz en dos tomos. Fue ingente el trabajo de corrección de la bibliografía y las citas, redactadas en varias lenguas, entre ellas alemán, francés, italiano, inglés, portugués, amén de tecnicismos y locuciones en griego clásico, latín y neerlandés. Dicho de otro modo, en el noreste de México nunca había aparecido un tratado de una extensión y complejidad semejantes; ni siquiera en Monterrey, como quien dice la metrópoli de nuestra región, se había emprendido un proyecto de tal vastedad y exigencia.

Tres décadas debieron transcurrir para que este manual de uso para escritores, redactores, editores de texto y correctores de estilo viese la luz en su versión definitiva. El maridaje entre dos colecciones pioneras en México acerca de cómo hacer libros, la Biblioteca del Editor y Libros sobre Libros, viene a consumarse con la aparición de esta obra remozada, actualizada a tenor de las nuevas tecnologías y enriquecida con un sinnúmero de anécdotas, citas textuales y referencias que hallarán un eco, ora en el hombre culto de aficiones librescas, no pocas veces él mismo autor de libros, ora en el hombre de la calle, agraciado con el cada vez más raro don del sentido común. El autor, Roberto Zavala Ruiz (1949), quien estudió en la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, ha colaborado en diversas revistas y ha bregado por ese mar inmenso, a veces de aguas límpidas y sosegadas, aunque casi siempre más bien entre borrascas y tempestades que representa la virtualmente infinita labor de llevar a la imprenta un volumen. En la actualidad, al frente de Sans Serif Editores, Zavala Ruiz ha impartido cursos de redacción, formación de editores e investigación documental en un gran número de casas de estudio. El título de la obra, El libro y sus orillas. Tipografía, originales, redacción, corrección de estilo y de pruebas (FCE, 2012), no podía ser más expresivo.

A diferencia de volúmenes como Los elementos del estilo tipográfico (FCE, 2008) de Robert Bringhurst, especializados en un aspecto del vasto e hirsuto terreno de la edición, a saber la historia de la tipografía y sus imbricaciones culturales, las orillas de Zavala Ruiz se extienden hacia la tipografía igualmente pero también pretenden tocar o abarcar otros rubros, como serían la redacción de diversos escritos en relación con el libro (bibliografías, índices, citas, notas, separatas, suplementos) la escritura propiamente dicha en sus respectivos aspectos morfológicos y sintácticos, hasta llegar a la anotación tipográfica o marcaje del texto en pruebas y contrapruebas.

El proyecto es abiertamente ambicioso y abarcador. Zavala Ruiz sabe llevar a buen puerto la nao de la imaginación sorteando farallones, cayos y escollos, ilustrando un texto que se antojaba árido e interminable con sabrosos ejemplos extraídos de clásicos como Cervantes, Alfonso Reyes u Octavio Paz, sazonados con la sal y pimienta de los donaires y decires que no se desentienden del espíritu popular y bullanguero de nuestro pueblo. Sorprende que algunas de las normas y los preceptos que el autor quiere proponer se vean violentados justamente por la presente edición. Curioso que en la página legal, por ejemplo, no se haga referencia alguna a la edición de la UNAM, si bien se la menciona en el ameno prólogo, “Veinte años después desde otra (ya la misma) orilla” de Blanca Luz Pulido. Las cajas de texto del libro son las propias de la colección que hoy lo cobija, seguramente hechas con un programa de edición computarizado que no comete errores pero sí ciertas faltas de gusto tipográficos especialmente en los finales de línea. Ante el predominio absoluto del libro electrónico, asistimos, como hacen sospechar las más recientes declaraciones oficiales, a las últimas bocanadas del libro impreso. Ojalá esa inminente desaparición, que pregonan oscuros futurólogos, se demore lo más posible. ®

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Publicado en: Libros y autores


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