Cría cuervos y se sacarán los ojos

Brama, de David Miklos

Brama es una narración trágica, bestial. Una puesta en escena de la animalidad, la ampliación al absurdo de los juegos de poder que suelen apoderarse de las familias.

David Miklos (Texas, 1970), ha publicado tres novelas y escribe con frecuencia en revistas culturales mexicanas; esta vez, con Brama [Tusquets, 2012] se convierte en el tercer autor mexicano publicado individualmente en la colección erótica La Sonrisa Vertical.

El erotismo en la literatura ha brindado a las letras aristas adicionales, destellos que solían escatimarse, y sin duda ha ampliado sus horizontes, pero la literatura erótica tiene otra potencia, la de mostrarnos lo que deseamos y lo que tememos sin escamoteo; las expresiones que podemos sublimar en la caricia de las palabras y la revelación de las muecas más abyectas que puede albergar nuestro espíritu encadenado a los genitales, y de ello y por ello contarnos una historia donde las pulsiones surgidas y dirigidas a la entrepierna son el leitmotiv.

Cifrar lo ruin en una novela erótica puede parecer —a los no iniciados— de lo menos erótico, y esto es un prejuicio; sólo habría que recordar la Historia de O y al Inglés descrito en el castillo cerrado para contrastarlo. Éste es el caso de Brama. Miklos engrana su historia con logradas descripciones lúbricas donde la sexualidad es el hipnotizante hilo conductor, pero lo que narra es similar a la decapitación de la mantis, a la masticación de la flor carnívora, al aniquilamiento del otro y la lucha fratricida. A través de sus personajes Miklos muestra la podredumbre y la rapiña; el sexo y la genitalidad usados como arma y munición, y a partir de ello nos descubre esa otra expresión de la sexualidad.

Sin pretender igualarla y con evidente chovinismo, podríamos ejemplificar y decir que es una obra trágica a lo Rilke y poética a lo Lautréamont. Sus personajes se pierden en taras, deseos y pulsiones primigenias y, más que estar en brama, braman; sus sexos húmedos aúllan de conquista y de dolor.

Brama posee un ambiente atemporal, fantástico y abyecto. Los nombres mismos de sus personajes —András, Bela, Moira, Tibor— los colocan lejos de nosotros; la situación ruinosa, incierta y abandonada nos inquieta pero se distancia de la cotidianeidad. Sin embargo, los arquetipos, que se van cargando de pulsiones, de culpas, de mezquindad y sometimiento, encuentran en nuestro fuero interno el anclaje que nos engancha a ellos y los acercan irremediablemente a nuestra experiencia. Y, como el mismo Miklos ha dicho, “También es una novela que es mi reacción a lo que estamos viviendo hoy en día en nuestro país”, una situación política y económica de transgresión y muerte.

Sin pretender igualarla y con evidente chovinismo, podríamos ejemplificar y decir que es una obra trágica a lo Rilke y poética a lo Lautréamont. Sus personajes se pierden en taras, deseos y pulsiones primigenias y, más que estar en brama, braman; sus sexos húmedos aúllan de conquista y de dolor. Las hembras, siempre en celo, son trofeos que pueden ser blandidos como mazos o deshuesadas como codornices. Miklos posee el estilo suficiente para concitar la punzada en la entrepierna no sólo en la posesión animal de la hembra, sino también en el sonido lastimero del bramido. Erotismo hermanado con la posesión de macho alfa y la humillación del vencido; con una perturbadora sexualidad incestuosa y endogámica.

La novela es breve y polifónica. Los personajes narran, para el voyeurista, sucinta y directamente cómo fueron llegando a su propio aniquilamiento; Miklos cuenta quién y cómo eran sometidos: Moira a la desidia de Tibor; las hembras y András a la voracidad de Bela, y al final, en un malabarismo (casi) inexplicable, nosotros —lectores— a un desenlace inesperado, porque la novela —si hubiera sido corrida de toros— se podría decir que fue espléndida aunque fallara (como András) con la espada: dos orejas. Aunque sin duda valdría la pena que Tusquets le asignara número de colección y edición transcontinental. ®

Publicado en: Julio 2012, Libros y autores

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