Criaturas

Jardines en casa ajena

Marlilyn Monroe & Emily Dickinson & Fernando Pessoa & Isaac Bashevis Singer & Carson McCullers & Gasparín & Leopold Bloom & celacantos & Profeta Gentileza & Nessie & Hans C. Andersen y la Sirenita & Dani Umpi & Charles S. Peirce & Lady Gaga & Hilda Hilst & amor & evolución & tamales oaxaqueños calientitos & lectura en audio. Todo conectado.

A vida é crua. Faminta como o bico dos corvos. E pode ser tão generosa e mítica: arroio, lágrima. Olho d’água, bebida. A vida é líquida.
—Hilda Hilst

© Playboy

Es mi foto favorita de Marilyn Monroe. Ella en traje de baño blanco, al fondo la arena, el mar, el cielo. Blanco y azul, momento y eternidad. Ella como recién creada, resplandeciente, saliendo de las olas de luz y trayéndonos ese verano de fotografía, tan eterno como único, que revive a cada mirada. Detrás de esta imagen y de su magia está Norma Jean Mortenson (Estados Unidos, 1926-1962), quién dio vida a Marilyn Monroe y regaló su criatura al público. Era consciente de que pertenecía a ello, no por su físico o su belleza, sino porque “nunca antes había pertenecido a nadie”. Era consciente de que ser otra era una forma de encontrarse a sí misma. Norma Jean nació en un 1 de junio. Con su criatura saludo el verano, la luz y el mar, el constante recomienzo de la vida.

Hoja de ruta

Desde mediados del siglo XI la palabra criatura, del latín creatura, refiere en el Occidente cristiano al ser humano como especie viviente creada por Dios. El Diccionario de la RAE relaciona este significado religioso, cosa criada, con el verbo criar, y refleja el uso habitual del término para referirse a los niños. A mediados del siglo XV criatura pasa a designar al ser humano como transgresión, así como a todo un bestiario más o menos nefasto, misterioso, monstruoso. En lo contemporáneo asimismo son criaturas los personajes de la cultura audiovisual, los pop stars, los avatares de redes sociales y una infinidad de seres a los que damos vida cotidianamente, incorporándolos a la vez a la creación y a la evolución, términos que retomo con libertad para explorar más allá del uso limitado que los relaciona a una oposición chata entre religión y ciencia.

El Golem

Para la mitología judía el Golem es un ser animado fabricado normalmente de barro o cerámica y refiere a un ser estúpido, tonto o, incluso, como aparece en la Biblia, incompleto, a quien le falta el divino soplo. Tanto que en idish es un insulto coloquial, algo así como patoso o retrasado. En la novela El Golem, del notable escritor judío, Premio Nobel 1978, Isaac Bashevis Singer (Polonia, 1902-Estados Unidos, 1991), esta criatura cobra otro significado. En ella el rabí Leib construye un Golem para proteger a la comunidad judía de Praga. Sin embargo, la criatura, al principio tonta, sufre una transformación: “Rabí Leib empezó a darse cuenta de que el gólem se iba haciendo más humano cada día… Hasta le entró la afición por la ropa. Una vez en que rabí Leib se quedó dormido de día, al despertarse vio al gólem tratando de ponerse su sombrero de piel y su túnica con cenefas y hasta sus zapatillas, aunque nada de aquello le servía. Se miraba en el espejo y hacía visajes”. La novela se puede leer aquí. El final es bello y emblemático y, para no decepcionarlos, digo tan solo que tiene algo que ver con un lago.

Nessie

© Marmaduke Arundel Wetherell

Un lago, en este caso en Escocia, es el hábitat de Nessie, también conocido o conocida en términos menos cariñosos como Monstruo del Lago Ness. Si la leyenda de la criatura se pierde en los tiempos, le debemos a la fotografía —y al engaño y la farsa del fotógrafo— su popularidad en nuestro mundo. Nessie hizo su primera aparición mediática en una foto de Marmaduke Arundel Wetherell publicada en la edición del Daily Mail de Londres el 21 de abril de 1934. Luego se descubrió era un montaje y Wetherell, como explica el fotoartista Joan Fontcuberta en El beso de Judas: fotografía y verdad, “terminó sus días sin pena ni gloria”. Fontcuberta, un especialista en criaturas, relata el episodio: “Meses antes habían empezado a circular rumores sobre la existencia de la criatura y el periódico decidió enviar a Escocia a nuestro hombre, al parecer más notorio en las lides de la caza mayor que en las periodísticas. Wetherell desde luego no andaba con remilgos: pidió a su ahijado que construyera un modelo con forma de dinosaurio, de unos 35 cm, y lo empalmara a una especie de submarino de juguete”. El autor lamenta con humor que “ni su arrojo ni su invención fueron nunca valorados. Es una injusticia que deberá ser corregida”. Tiene razón. Nessie sigue vivo o viva y es toda una celebridad. Esto sí, algo excéntrica y temperamental.

Leviatán

Nessie es una suerte de versión pop, inofensiva y lacustre del bíblico y marino Leviatán, descrito como serpiente sinuosa o dragón del mar. El quinto día de la Creación, cuando dio forma e infundió vida a todas las criaturas del mar, Dios creó a Leviatán y Bahemot, fantásticas bestias a cuyo poder ningún ser en la tierra podía oponerse. Sin embargo —Dios también tiene sus arrepentimientos—, cuando se percató de que toda la creación se encontraría amenazada en caso de que estas criaturas se reprodujeran, destruyó a Bahemot. Para compensar, o condenar, ya que insondables son las ideas del creador, a Leviatán le concedió la inmortalidad y su divina compañía en las tres últimas horas de cada día, cuando juega con él. Sin embargo, el destino de Leviatán está trazado. En el Día del Juicio será asesinado por el Arcángel Gabriel y su carne será servida como alimento para los justos. Por lo menos así dice el profeta Isaías.

Leopold Bloom

Tal vez James Joyce, al describir el menú carnívoro de Leopold Bloom en Ulises, tuviera en mente este pasaje de Isaías. Se acerca el 16 de junio, fecha en que cada año los fanáticos de Joyce en todo el mundo conmemoran el Bloomsday. En Dublín las celebraciones incluyen la repetición del desayuno del personaje, vísceras cocinadas, y el recorrido de su ya mítica travesía, que dura tan solo un día, a lo largo de la ciudad. Haroldo de Campos (1929-1993) era uno de los fanáticos de Joyce en Brasil. Coincidí con él en un Bloomsday, que en São Paulo es celebrado en el Finnegan’s Pub.

Tal vez Joyce, al describir el menú carnívoro de Leopold Bloom en Ulises, tuviera en mente este pasaje de Isaías. Se acerca el 16 de junio, fecha en que cada año los fanáticos de Joyce en todo el mundo conmemoran el Bloomsday. En Dublín las celebraciones incluyen la repetición del desayuno del personaje, vísceras cocinadas, y el recorrido de su ya mítica travesía, que dura tan solo un día, a lo largo de la ciudad.

En otra oportunidad traté de acudir a esa celebración, pero no pude hacerlo. Luego de llegar a la puerta del local di media vuelta y regresé a casa por tortuosos caminos, tal vez portando alguna revista de divulgación científica o algún libro extraño, aunque seguramente menos extraño que la traducción brasileña de Ulises, que leí costosamente en un idioma que alguien describió como “parecido al portugués”. Este año los fans paulistanos de Joyce se dan cita para celebrar el Bloosmday con una programación variadísima que va de lo más académico a la degustación de Irish whiskey.

Fósiles vivientes, voyeurs y cazadores solitarios

Los celacantos son peces que se creían extintos desde el Cretácico hasta que en 1938 un ejemplar vivo fue capturado en la costa sudafricana. Aparecieron hace 400 millones de años y ahí siguen, virtualmente igualitos, en las regiones abisales, sólo saliendo a la superficie para cazar y, tal vez, echar un vistazo a lo que pasa alrededor, como voyeurs de la evolución y de la diversidad desconcertante de la vida. Como Leopold Bloom, un “viejo” judío voyeur en la muy católica Dublín.

El celacanto es considerado un fósil viviente, es decir, una especie no extinta muy similar a otras identificadas sólo a través de fósiles. Fue el mismo Charles Darwin (Reino Unido 1809-1882) quien creó la expresión en El Origen de las especies cuando disertaba sobre el ornitorrinco: “y en agua dulce encontramos actualmente algunas de las formas vivas más anómalas que se conocen en el mundo, tal como el ornitorrinco…, que, como fósiles, ahora conectan hasta cierto punto con órdenes que se separaron ampliamente en la escala natural. Estas formas anómalas se pueden así llamar los fósiles vivientes; han aguantado hasta los días actuales, habitando en un área confinada, y así de este modo estar expuestos a una competición menos severa”.

En mi novela La Orden Secreta de los Ornitorrincos (edición mexicana en prensa), tratando de describir una profecía y una forma anómala, utilicé una cita que estaba segura de pertenecer a El corazón es un cazador solitario de Carlson McCullers (Estados Unidos, 1917-1967). Sin embargo ya no puedo localizarla, lo que me pasa con frecuencia. De todas formas, y dedicado a los corazones cazadores, les dejo mi texto.

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La otra dama de blanco

Si viviera en nuestra época Emily Dickinson (Estados Unidos, 1840-1886) muy posiblemente sabría que hay dos especies de celacantos y conocería sus respectivos nombres científicos: Latimeria chalumnae y Latimeria menadoensis. Esto porque en su juventud desarrolló un gran interes por las ciencias naturales, estimulada por el ambiente de la Academia y el Colegio de Amherstm, donde estudió. Esas instituciones tenían entre los profesores renombrados científicos, poseían colecciones de especímenes guardados en gabinetes y un importante observatorio astronómico. Desde temprana edad Emily conocía los nombres de constelaciones y estrellas y se dedicó con entusiasmo a la botánica. Sabía dónde encontrar cada especie de flor silvestre de la región y las clasificaba correctamente según la nomenclatura binomial en latín. Años después utilizó esa erudición científica para tejer sus poemas. Emily vivió reclusa, nunca se casó, vestía siempre de blanco y se dedicó integralmente, como se sabe, a darle vida a una criatura llamada poesía.

Dobrada à moda do Porto

Tal vez James Joyce pensara asimismo en esa hambre nunca saciada de las criaturas, la de la carne. Si viviera en Portugal Bloom podría incluir en su menú la dobrada à moda do Porto, plato popular a base de vísceras que sirve de título a uno de los poemas más conocidos de Fernando Pessoa (Portugal, 1888-1935), que nació en un 13 de junio. Pessoa alguna vez dijo que su biografía debería tener tan sólo dos fechas, la de su nacimiento y la de su muerte. Tuvo una vida discreta, esparcida entre el periodismo, la publicidad, el comercio, la traducción, la literatura. Escribía en distintos géneros, idiomas, voces, modos, estilos y dejó una obra inmensa y controvertida. Se desdobló en varias personalidades, sus heterónimos. Vivió y vive en sus criaturas y, tal vez, como una de ellas, solamente probó el amor, el de la carne, como guiso frío.

Cerlacanto provoca maremoto

En 1977 un intrigante grafiti con la frase “celacanto provoca maremoto” comenzó a aparecer en los muros de la Zona Sur de Río de Janeiro. La frase rápidamente se difundió, reproducida en varias partes de Brasil y del mundo. Décadas más tarde el autor del grafiti, el periodista Carlos Alberto Teixeira, reveló el misterio. En los sesenta —en una genial y maléfica estrategia publicitaria— se produjo la teleserie National Kid, destinada a publicitar los productos de la empresa japonesa National (que después se volvió Panasonic). La serie se exhibió con éxito en varios países. Uno de los episodios era sobre los seres abisales, entre los cuales había un celacanto. En dado momento uno de los villanos de la trama decía la frase “Celacanto provoca maremoto”. De hecho el maremoto no era provocado por el celacanto sino por un submarino que tenía la forma de una boca con una lámina dentro. Así fue que las criaturas de National Kid entraron a la historia del graffiti y el arte callejero en Brasil. Aquí, una entrevista con Teixeira.

Dani Umpi

Como salido de una versión futurista de la boca del submarino de National Kid, Dani Umpi (Uruguay, 1974) es una criatura polifacética, mezcla de cantante, escritor, performero, artista visual, músico, videoartista y una larga lista de etcéteras. Como él mismo dice: “Hago varias cosas”.

Ejercicios clasificatorios

© Maria Alzira Brum

Las criaturas tienen muchos poderes. Aunque en general son raras, maniáticas, solitarias, neuróticas, torpes, ambiguas, incapaces de tareas sencillas como atar lazos de zapatos o conseguirse novio(a)s.

Algunas se preparan cuidadosamente para ir a una celebración, pero al llegar a la puerta del local donde ésta se realiza dan media vuelta y, con paso apresurado, doblan esquinas hasta perderse. Entonces entran a una librería de viejo o se paran en un quiosco donde compran un libro extraño o una revista de divulgación científica y vuelven a casa.

Otras pueden volar o levitar. Éstas son muy pocas, y supongo que ninguna vive en Buenos Aires. Lo digo porque una vez repartí cientos de folletos allá convocando una reunión de “personas que pueden volar o levitar”. En el día, lugar y hora marcados esperé por mucho tiempo y no vino nadie. Lo que sí vino fue un maremoto que arrasó la ciudad y llevó todo lo que allí estaba hacia una deriva que empezó en el Estuario del Plata y sigue en mar abierto. Desde allí se avistan veranos de fotografía en playas distantes.

Gasparín y los poetas jóvenes

Gasparín, el fantasmita que quiere hacer amigos entre los mortales pero que sólo logra asustarlos, fue creado em 1939 por Seymour Reit y Joe Oriolo, animadores de la Paramount Pictures. Desde entonces apareció en diversos cómics y dibujos animados. En 1995 protagonizó una película que mezclaba actores y computación gráfica y se ganó una identidad. Había sido Casper McFadden, un niño de doce años que se murió de neumonía por jugar hasta tarde en el frío. Gasparín es el niño que quiere jugar sin límites, sin paredes. La muerte le da la posibilidad de atravesar las paredes y jugar indefinidamente, pero le quita la de la normalidad.

Algunos poetas jóvenes tampoco pueden soportar las paredes y tratan de encontrar medios de atravesarlas. A veces, podemos sentirlos jugando en la blanca niebla: “Yo me quedo leyendo el libro de filosofía/ No es un libro de filosofía./ Es una disculpa por haber intentado asesinarme./ Por haber muerto y por haberme roto el corazón en ese Hotel de Veracruz” (Gerardo Arana).

La Sirenita

En el cuento “La Sirenita” de Hans Christian Andersen (Dinamarca, 1805-1875), la protagonista sale por primera vez a la superficie a los quince años y se enamora de un príncipe. Él, a su vez, se enamora de una mortal. Luego de una lucha en su interior, ella se convence de que debe dejarlo. Al final, sin poder quedarse ni en el mar ni en la tierra, por intercesión mágica la Sirenita se vuelve un hada del viento. En estado invisible observa al príncipe y a su esposa mirar la espuma juguetona de las olas. Abraza entonces a la esposa del príncipe, le envía a él una sonrisa y sube envuelta en una nube que se eleva hasta el cielo. La Sirenita deseaba el príncipe, un breve momento, pero se quedó con el cielo azul, la eternidad. Andersen, como la Sirenita, anhelaba lo terrestre. Se enamoró de mujeres y hombres y, al parecer, fracasó en todos sus intentos amorosos. Todos menos uno: sus criaturas siguen por ahí y algunas, aprisionadas en Disneylandia, son incluso capaces de mutar y reproducirse en el cautiverio.

El profeta Gentileza

José Datrino (Brasil, 1917-1993) desde muy joven predecía que se volvería profeta. La predicción se cumplió cuando, en 1961, un incendio destruyó un circo en Niteroi, cerca de Río de Janeiro, matando a más de quinientas personas, la mayoría niños. Daltrino se fue a vivir en el solar del circo y allí empezó su predicación y su transformación en el Profeta Gentileza. Luego, vivió en las calles y, entre 1970 y 1980, recorrió el país de aventón llevando su mensaje. A finales de los ochenta se propuso registrar sus ideas y enseñanzas en el paisaje urbano de Río de Janeiro, iniciando su proyecto artístico. En la entrada de la ciudad, en el viaducto do Caju, su visión del mundo ocupaba 56 pilares de concreto. Hoy el Profeta Gentileza está considerado una figura importante del arte popular de Brasil.

Muriel

La boda de Muriel (1994) es una película australiana dirigida por P. J. Hogan. Muriel es una chica que vive en un pueblo y pasa los días en casa escuchando las canciones de Abba y soñando con su boda. Sin embargo, no ha tenido nunca un pretendiente ni ha salido con un hombre a solas. Sus amigas la consideran rara y anticuada. Un día decide mudarse a Sidney. Cuando le preguntan por qué lo hará, responde: “Para ser otra persona, es decir, yo misma”. En Sidney encuentra a un nadador sudafricano que busca un matrimonio de conveniencia, porque necesita la ciudadanía australiana para participar de los Juegos Olímpicos. Ella acepta casarse con él, realizando, aunque de modo anómalo, su anhelo. Entre sueños que se van destruyendo Muriel acaba descubriendo el amor, la amistad y, sobretodo, a sí misma, es decir, otra persona.

Lady Gaga

Lady Gaga (Stephanie Joanne Angelina Germanotta, Estados Unidos, 1986) es la criatura del momento. Se explica por y en ella misma. “Warhol dijo que el arte debe de estar lleno de significado en sus formas más superficiales. Él hacía arte comercial que era tomado en serio como arte. Esto es lo que yo también estoy haciendo.” “No me gusta que la gente me llame Stephanie, porque si no me conocen, siento que actúan como si lo hicieran, están ignorando completamente mi existencia creativa. Lady Gaga es quien soy. Mi moño de pelo y yo, vamos a la cama juntas. Ella duerme donde yo duermo.” “Algunos dicen que Lady Gaga es una mentira, y tienen razón, pero me mato cada día para hacerla realidad.” “Tú puedes ser quien quieras, no importa cuánto dinero tengas o de dónde vienes. Todo lo que importa es que tengas ideas y creatividad.” “Si yo fuera un hombre, y estuviera aquí sentado con un cigarrillo en la mano, rascando mi polla y diciendo que hago música porque me gusta coger mujeres y conducir autos veloces, me llamarías rockstar. Pero cuando uso mi sexualidad en la música y en mis clips, y por el hecho de que soy mujer y hago música pop, me juzgas y dices que mi expresión de la sexualidad en mi arte desvía la atención. Sólo soy una rockstar.” “Yo creo en el amor y estoy contantemente en busca de la fórmula que me permita entenderlo.” “Yo tal vez sea una persona complicada. El amor me parece algo complicado. Sin embargo, cuando los miro a ustedes, little monsters, es tan sencillo. El amor es fácil.” “Tú y yo podríamos hacer un romance malo”.

Necesidad y azar

© Maria Alzira Brum

Vestida de azul y blanco voy a un local cerca de mi casa en la Ciudad de México donde habrá una celebración en torno a un libro. Tengo en ella un lugar destacado, de modo que entro y cumplo mi misión. Terminada la ceremonia me acerco al balcón y diviso al tamalero cuya voz pasa todas las noches bajo mi ventana anunciando: “Tamales, tamales, tamales oaxaqueños calentitos”. Desde el balcón el tamalero y su triciclo forman una extraña y única criatura, un centauro con ruedas.

Luego del evento nos vamos a una cantina. Allí un hombre viejo y barbado me ofrece un billete de lotería. No suelo jugar, pero decido comprarlo porque el vendedor me recuerda a un profeta callejero. Cuándo miro el billete me doy cuenta de que contiene la fecha del Bloomsday, 16, y la de mi cumpleaños 03/10. Buena cábala. A la lotería mexicana acabo de añadir el número del celacanto.

Ideas también son criaturas

Charles Sanders Peirce (Estados Unidos, 1839-1914) fue un importante pensador, lógico y científico, además de uno de los fundadores de la semiótica, la ciencia de los sistemas de significación. Graduado en química en Harvard, no logró una posición académica permanente, según dicen, a causa de su difícil personalidad, tal vez bipolar, y del escándalo que rodeó su segundo matrimonio. Desarrolló su carrera profesional trabajando principalmente en astronomía, geodesia y medidas pendulares. Fue profesor de lógica de tiempo parcial y, tras retirarse, en 1887, se estableció en Millford, Pensilvania, donde murió después de 26 años de escritura intensa. No tuvo hijos. En vida publicó tan solo dos libros. La mayor parte de su inmensa producción está esparcida en revistas. Estos hechos, sumados a la complejidad y alcance de sus teorías, conllevan cierta dificultad en el entendimiento de su obra. En años más recientes ha comenzado a ganar aceptación una comprensión de la naturaleza arquitectónica de su pensamiento.

Y explica por qué las ideas son criaturas, del mismo modo que el ser humano es símbolo: “Supongamos, por ejemplo, que tengo una idea que me interesa. Es mi creación. Es mi criatura, pues tal y como mostré en The Monist del pasado julio, es una pequeña persona; la amo, y moriría por perfeccionarla”.

En su último texto, Amor evolutivo, Peirce polemiza, entre otros, con Darwin, afirmando —con acierto y anticipando cuestiones que todavía están vigentes— que en El origen de las especies éste meramente extiende los puntos de vista político-económicos del progreso a todo el ámbito de la vida animal y vegetal. Más allá de la idea de oposición chata entre religión y ciencia, desarrolla el agapismo, la doctrina según la cual la ley del amor es operativa en el mundo. Argumenta que de los tres tipos de evolución —por variación fortuita, por necesidad mecánica y por amor creador— la tercera es la más fundamental. Y explica por qué las ideas son criaturas, del mismo modo que el ser humano es símbolo: “Supongamos, por ejemplo, que tengo una idea que me interesa. Es mi creación. Es mi criatura, pues tal y como mostré en The Monist del pasado julio, es una pequeña persona; la amo, y moriría por perfeccionarla. No es aplicando la fría justicia al círculo de mis ideas como las haré crecer, sino queriéndolas y cuidándolas como haría con las flores de mi jardín”.

Panorama visto desde el mar

Desde el mar avisto veranos de fotografía, el traje de baño blanco de Marilyn, la otra dama de blanco, el vestido blanco de la boda de mentira de Muriel, la nube que lleva al cielo azul la Sirenita, un vestido azul y blanco de flores en una noche en la Ciudad de México, Nessie en su deep blue lake, Ustedes y un poema de Emily Dickinson con el que me despido por ahora: “Muchas veces pensé que la paz había llegado/ cuando la paz estaba muy lejos/ Como los náufragos creen que ven la tierra en el centro del mar/ y luchan más débilmente/ sólo para probar/ tan deshauciadamente como yo/ cuántas ficticias costas/ antes del puerto hay. (Versión Silvina Ocampo). ®

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Publicado en: Jardines en casa ajena, Junio 2012


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