Cuatro cuentos queer

Si no eres honesto contigo

Toda mi vida he tenido que esconderme o soportar, sin responder, los comentarios sobre los putos, las locas y los maricones. La noche que me casé mi esposa hablaba mal de Joaquín.

—Me dio risa su mariconez —decía—, lloró más que mi mamá y tu mamá juntas. Por qué no se busca una pareja y deja de sufrir.

Joaquín era mi amigo desde la preparatoria, habíamos participado juntos en equipos de futbol y baloncesto y conocíamos todo el uno sobre el otro. Ésa fue la razón de que lo escogiera como padrino de bodas. El comentario de Mercedes consiguió calar muy dentro.

No fue sino hasta el nacimiento de Rebequita cuando decidí enfrentar, con el recuerdo de Joaquín vibrando en todo mi cuerpo, a mi esposa.

Cansado de soportar su homofobia en las reuniones, de tener que fingir un machismo que no corresponde a la pasión que siento por Joaquín, su trato y sensibilidad, su don de gente e inteligencia, y ese amor recientemente confesado, conseguí el valor de hablar con ella.

Mercedes parloteaba sobre las leyes de convivencia que se habían aprobado en la ciudad, daba manotazos a la mesa, horrorizada y estrujando los periódicos, casi arrancándose la ropa como en alguna cita bíblica.

—En qué se ha convertido esta sociedad, toda llena de maricones y lesbianas que exigen la puerta libre a sus bajezas. Cómo puede permitirse. Por qué no hace algo la Iglesia; esos malditos gobernantes por unos votos son capaces de vender el alma al diablo o, como ahora, a esos homosexuales. Son una aberración. No los tolero.

Aproveché su momento de locura y enojo para plantarme frente de ella, sereno y en calma, y sin dejar de sonreír:

—Por eso te dejo, porque estoy harto de tener que vivir con una mujer como tú, llena de odios y rencores. Me iré a vivir con Joaquín. Hace años que tenemos una relación que no para de crecer. Fue un error fingir que te amo. El tiempo te hará darte cuenta de que es lo mejor.

Me dio risa ver su rostro transformarse, como si mi peso mío y de la humanidad entera cayeran de pronto sobre sus hombros, sembrándola para siempre en el piso pulido y aséptico de su casa.

Horas después, con la cabeza recostada en el pecho sudoroso de Joaquín, nos reíamos de ella. Yo le acariciaba lentamente la entrepierna, él volvía a ponerse duro, y pensaba cálidamente en Rebequita, en su vestido de primera comunión que recién le había comprado, y en lo mucho que amaba a mi hija.

Lázaro Lázaro no te me mueras

Muchos comensales pensaron que Lázaro era un genio en el arte de las mamadas. De los cinco hombres que había en la tarima ninguno quedaba sin ser ensalivado.

Fue necesario cerrar el antro y no dejar salir a nadie. Lázaro de Gortari estaba en el suelo, desnudo, con los ojos fijos en el techo y la calva remojada en un charco de cerveza y sangre. La idea de que los hombres subieran a la barra a liberar su homosexualidad, luego de que las poderosas hembras habían acabado su espectáculo, no estuvo del todo bien planeada. Lázaro había sido el segundo o tercero en desplazarse hacia el entarimado y se había despojado con premura de su ropa. Su pene colgaba fláccido bajo la grasa de su vientre. Había que aprovechar y sabía que no habría mejor oportunidad que ésta. La farsa le caía de perlas. Se puso de rodillas delante de los hombres que subieron y que balanceaban sus penes endurecidos, brillantes y lubricados. Unos a otros comenzaron a besarse y Lázaro comenzó a succionarlos a todos y en perfecta armonía. Muchos comensales pensaron que Lázaro era un genio en el arte de las mamadas. De los cinco hombres que había en la tarima ninguno quedaba sin ser ensalivado. Todo iba bien hasta que Lázaro abrió los ojos, feliz ante los aplausos, y miró a su hijo mayor, de pie cerca de la entrada. Se detuvo, el pene que tenía en la boca saltó hacia fuera haciendo un sonido hueco. Quiso levantarse y tropezó con las ropas, cayendo de espaldas al suelo y rompiéndose el cráneo.

Del amaos los unos a los otros hasta Lady Gaga

Nosotros los seres humanos, sobre todo los formados con esa cultura occidental, somos verdaderos estúpidos para las relaciones sociales. Siempre inventamos algo nuevo para poder juzgar lo anterior. Tengo 35 años este 2010 y recuerdo que en los años ochenta y principios de los noventa, cuando la historia del sida se suelta en los noticieros, los informes de salud, la ciencia, la escuela, el arte todo, se enfoca en tener un pretexto más para el odio a los homosexuales, aunque todo ha ido cambiando poco a poco y de manera por demás extraña. Hoy día si eres heterosexual, o virgen, eres odiado, sacado de los grupos sociales, eres mal visto, eres juzgado socialmente y hallado culpable como retrógrada, derechista y cualquier otro insulto que ataque y debilite tu moral. Cuando vi a Lady Gaga en vivo me sorprendió de lo que yo mismo fui capaz. Al concierto fui con mi novia Norma y una vez ahí, entre la música y espectáculo, el humo de los cigarros y toda la droga que te metías queriendo o sin querer, la orgía era multitudinaria. Yo me besaba con un bigotón hermoso mientras mi novia me iba mordiendo tiernamente el cuello, y el novio del bigotón se había puesto de rodillas, me había abierto la bragueta, me hacía una muy adecuada y limpia felación. Norma, en cambio, estiraba la mano para masajear la picha del hombre del mostacho mientras mis manos iban hurgando su vagina. Pero eso sólo fue el inicio, apenas andábamos en la segunda canción del concierto y los aplausos, el olor a sexo no se hacían esperar y lo inundaban todo. Fue cuando la diva del pop dijo gritando: Qué razón tenía Cristo cuando dijo que nos amemos los unos a los otros; hoy, estaría orgulloso de todos ustedes.

Los vestidos de Cristo

En aquel festival de travestis Jesús decidió ir vestido de la virgen de Guadalupe. Fue muy criticada e incluso hubo muchos asistentes que se quejaron con los organizadores de Miss Travesti de que se le permitiera tal insulto.

En aquel festival de travestis Jesús decidió ir vestido de la virgen de Guadalupe. Fue muy criticada e incluso hubo muchos asistentes que se quejaron con los organizadores de Miss Travesti de que se le permitiera tal insulto. Jesús fue amonestado en esa ocasión. Cuando algunos camaradas lo entrevistaron ella dijo que no conocía mejor ejemplo de mujer que la madre de Cristo, y que estaba dispuesta a todo, que si a algunas les gustaba interpretar a Yuri o a Niurka, Gloria Trevi, Lady Gaga, Madonna, Cristina Aguilera, Ale Guzmán, ella iba a travestirse en el mayor número posible de representaciones de la madre de dios. Todos la tiraron a la loca, la reprendieron, quisieron hablar con ella, pero ella lloraba y decía que era lo que quería hacer. Desde pequeño no me dejaron entrar con mi vestidito de primera comunión y tuve que ir con pantalón y camiseta de manga larga. Ahora, la virgen representaba para él esa pureza perdida que siempre ha querido mirar en mujeres y hombres que le rodean. Es sólo un testimonio de paz. Fue tanta su insistencia que sólo el dueño de un bar le dio la oportunidad, le dijo:

—Mira, Chucho, todos dicen que eso es una total falta de respeto, pero yo siempre te he querido, así que te voy a dejar montar el show de tus 16 vírgenes. Pero eso sí, no quiero saber para nada ni de qué trata ni en qué consiste, o cómo serán los trajes que te mandarás a hacer y que hemos ya discutido en el presupuesto. No quiero verlo hasta el día del evento. Yo, a pesar de todo, soy muy católico y no quiero que esto que harás acabe por enojarme.

—No lo haré quedar mal, se lo prometo. Será algo hermoso.

Nadie pudo ver el show. La mañana del día de la inauguración Jesús fue hallado muerto en su departamento, le habían desfigurado el rostro dejándolo irreconocible, su carita de niña angelical se había perdido para siempre, y además lo habían castrado. Nadie supo el paradero de los 16 trajes de las representaciones de la madre de Cristo, el móvil que la policía persiguió fue el robo y un ataque pasional. Siempre es así. ®

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Publicado en: Abril 2011, Narrativa


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