De alcaldes y poetas

Un coctel de cultura y política

¿Por qué recibió Ebrard la distinción al mejor alcalde del mundo si ni siquiera respeta los Derechos Humanos? ¿Cómo fue la relación de Efraín Huerta con el cine? ¿Qué podemos esperar del periodismo digital en los próximos años? Cultura y política, los dos pilares temáticos en la escritura de nuestro columnista y editor.

El mejor alcalde del mundo

Marcelo Ebrard

Como Andrés Manuel López Obrador en 2004, Marcelo Ebrard fue votado al “Premio Alcalde del Mundo” en 2010 (“World Mayor Prize”), de acuerdo con la Fundación City Mayors: “[Ebrard] ha defendido los derechos de las mujeres y de las minorías y se ha convertido en un vocero internacionalmente respetado en la promoción de temas ambientales”. El boletín respectivo del Gobierno de la Ciudad remata con optimismo: “Estamos muy orgullosas y orgullosos (sic) de que tengamos este reconocimiento mundial que nos compromete y nos entusiasma a seguir adelante para que la Ciudad de México siga siendo la número uno a nivel global”. El Proyecto Alcalde del Mundo 2010 se llevó a cabo durante un periodo de dieciocho meses, que empezó en la primavera de 2009. Durante ese año los organizadores invitaron a gente de todo el mundo a enviar nominaciones de alcaldes dignos de figurar entre los más sobresalientes líderes de ciudades de todo el planeta. Más de 118 mil votantes propusieron a un total de 840 candidatos para el World Mayor Prize. Algunas de ellas recibieron miles de nominaciones, en tanto que otras solamente alcanzaron unas cuantas. Los organizadores del World Mayor 2010 únicamente consideraron aquellas nominaciones que venían acompañadas de testimonios. ¿Habrían votado en el mismo sentido los millones de habitantes de esa urbe caótica, insegura, insalubre y desesperante?

Es muy posible que esos electores ignoren cosas como la estructura corporativa en que se sostiene el gobierno de la ciudad, heredada del viejo PRI, o la inacción de la policía ante la violencia de golpeadores de Martín Esparza y el SME, o el incremento del narcomenudeo en sus calles. Quizá esos electores desconocen que el 21 de junio de 2008 doscientos agentes de la policía acudieron a la discoteca News Divine para detener y extorsionar a 500 adolescentes de clase baja que se divertían ahí y que quisieron irse ante el “operativo”, pero se encontraron con la puerta bloqueada por la misma policía. El resultado: doce muertos, incluyendo tres uniformados. Decenas de jóvenes fueron arrestados y tratados con desprecio y violencia, como los ha tratado la policía bajo los regímenes del PRI y del PRD desde 1997. ¿Culpables? El dueño y los empleados de la discoteca. Tres años después se anuncia su demolición “simbólica” para construir “un centro recreativo y cultural para jóvenes” (El Informador, 27 de marzo de 2011).

Del crimen del News Divine el jefe de Gobierno fue exculpado por el entonces presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Emilio Álvarez Icaza —ahora de la mano del poeta Sicilia en su cruzada contra la narcoguerra—. En junio de 2008 el ex ombudsman repartió “responsabilidad ética” entre el secretario de Seguridad, Joel Ortega, y el procurador de Justicia, Félix Cárdenas, quienes debieron renunciar, salvando la carrera política del hoy mejor alcalde del mundo. ¿Por qué “responsabilidad ética” y no responsabilidad administrativa y penal por violaciones a los derechos humanos fundamentales y a las garantías individuales? Cuando Marcelo Ebrard era jefe de Seguridad Pública en el gobierno de López Obrador recibió numerosas “recomendaciones” de la CDHDF por violaciones a los derechos humanos, y no se olvide la negligencia criminal en el caso de los linchamientos de policías en Tláhuac el 23 noviembre de 2004, a donde no envió más policías a rescatarlos aduciendo dificultades por “la orografía” de esa delegación. Marcelo sigue en su carrera hacia el 2012.

El periodismo cultural y la extinción del papel

Las grandes posibilidades de la publicación digital fue uno de los temas que discutimos en el encuentro de editores de revistas y suplementos culturales en la Feria Nacional del Libro de León (Fenal), Guanajuato, además de la transición de medios impresos a digitales y cómo un periodista cultural bien preparado puede tratar temas tan distintos como la política, la guerra contra el narcotráfico, los avances de la ciencia y la tecnología, las revueltas juveniles en Europa y el norte africano o el fundamentalismo religioso en Estados Unidos y los países musulmanes, contra la idea generalizada de que el periodismo de la cultura se circunscribe solamente a la literatura y las bellas artes.

Ante públicos jóvenes en su mayoría, y en diferentes sesiones, hablamos los representantes de La Tempestad, Luvina, Laberinto, Tierra Adentro, Letras Libres, La Jornada Semanal y Replicante —el único medio completamente digital entre estas publicaciones—, convocados por Manolo Belmonte, con nombre de torero pero en realidad un extraordinario gestor cultural, además de dramaturgo y estudioso del teatro, para la última edición de la ruidosa Fenal (cuyos organizadores, por cierto, parecen concebirla aún como una feria de pueblo, pues montaron el escenario para grupos musicales en el área de stands y muy cerca de los salones de conferencias, impidiendo con ello escuchar a los participantes, que debían gritar incluso con el micrófono a todo volumen).

En relación con la preocupación por la transición de los medios impresos a las plataformas digitales, que muchos creen inmediata, es conveniente consultar el cronograma de extinción de los diarios impresos de Ross Dawson en www.futureexploration.net, en el que se aprecia las estimaciones sobre su progresiva disminución en todo el mundo: “Cuando los diarios en su forma actual se volverán insignificantes”, dice el autor. En la cronología se prevé que hacia 2017 los diarios de Estados Unidos habrán mutado en su mayoría a formatos digitales, seguidos entre 2019 y 2027 por Inglaterra, Islandia, Singapur, Australia, Hong Kong, Dinamarca, Italia y Brasil, sobre todo en sus zonas metropolitanas. En México el cambio llegará en 2033 y en Argentina en 2039. A partir de 2040 la transición será efectiva en el resto del mundo.

En la cronología se prevé que hacia 2017 los diarios de Estados Unidos habrán mutado en su mayoría a formatos digitales, seguidos entre 2019 y 2027 por Inglaterra, Islandia, Singapur, Australia, Hong Kong, Dinamarca, Italia y Brasil, sobre todo en sus zonas metropolitanas. En México el cambio llegará en 2033 y en Argentina en 2039. A partir de 2040 la transición será efectiva en el resto del mundo.

Craig Mod, diseñador y editor de libros electrónicos, ha escrito en su sitio en torno a la evolución de las publicaciones impresas, su decantación por temas muy específicos y la manera en que la tipografía y el diseño electrónicos hacen ya de la lectura en pantalla una experiencia cada vez más cómoda y atractiva. No hay mucho que lamentar, dice en su ensayo “Books in the age of iPad” [craigmod.com], pues una gran parte de lo que se imprime ahora es desechable y lo que se imprimirá en el futuro será seleccionado con mejores criterios.

De eso hablamos también estudiantes, profesionistas, académicos y editores en el taller sobre Periodismo cultural y medios digitales, además de reflexionar sobre los mitos más divulgados, como que los textos en Internet deben ser cortos y salpicados de gráficas e imágenes. Un texto, dije, breve o extenso, se apreciará mejor si está bien diseñado y va acompañado de los recursos propios de la publicación electrónica, como poder definir el tamaño de la tipografía, hipertexto y vínculos a audios o videos y la posibilidad de interactuar con el autor. La publicación electrónica puede ser una combinación extraordinaria de arte y tecnología.

De personajes entrañables

Parménides García Saldaña

Hay personajes a los que quise haber conocido pero las circunstancias no fueron propicias. Uno de ellos es Vicente Ortega Colunga, director de una de las mejores revistas erótico-culturales de mediados de los setenta a 1983, Su Otro Yo —antes Yo, Su Revista y después Diva, entre otros apelativos. El sabio cartujo José Luis Martínez S. me contó de las interminables andanzas nocturnas por bares y cabarets en compañía de Ortega a la caza de diosas y amazonas reales que quisieran desnudarse para su revista —que vivía esquivando los porrazos de la censura priista, a eso se debían los constantes cambios de nombre—, cuya fórmula había tomado de Playboy, por eso también publicaba artículos y ensayos de jóvenes periodistas, críticos y escritores como Sergio González Rodríguez, Gustavo García, Andrés de Luna y Roberto Diego Ortega, hijo del director, al lado de colaboraciones de firmas notables como Leduc y Monsiváis. Por aquel entonces yo escribía ocasionalmente para el periódico Oposición, del Partido Comunista, pero hubiera preferido figurar en la nómina de don Vicente, aun sin cobrar. Me conformo con haber sido uno de sus asiduos e interactivos lectores —ustedes me entienden— y de haber seguido, hasta el presente, la trayectoria de aquellos precoces universitarios que empezaban a despuntar en el ensayo, la narrativa y la crítica. (José Antonio Gurrea Colín publicó una documentada historia de las revistas eróticas mexicanas en la revista Etcétera, “Erotismo de tinta y papel”, de enero de 2005.)

Otro par de celebridades a las que tampoco llegué a conocer son Parménides García Saldaña y Pilar Orraca, evocadas de manera entrañable y maestra por Alejandro de la Garza en su espléndido Espejo de agua. Ensayos de literatura mexicana [Cal y Arena, 2010]. Una vez, en 1978, cuenta De la Garza, entonces reportero en Radio Educación, el malhadado escritor de la Onda se apareció inopinadamente en el edificio de la estación —que era muy escuchada entonces— con la bravía intención de declararle su amor a Pilar Orraca, conductora de un programa de medianoche que, si la memoria no me falla, se llamaba Música y algo más. El legendario Par, desaliñado, aliento alcohólico y botella en mano, no era el único enamorado de aquella voz maravillosa y grave, capaz de transmitir una sensualidad nunca antes escuchada en la radio mexicana. Alejandro nunca supo si Parménides consiguió confesarle su pasión a la bella Pilar —dicen los que la conocieron que era hermosísima—; a la salida de la estación lo halló fumando, pasada la medianoche, acurrucado en las escaleras del estacionamiento. “¿Viste a Pilar?”, le preguntó el joven periodista, sin obtener respuesta. Par miraba las volutas de humo. “¿Quieres un aventón?” “Gracias, aquí voy a esperar… aquí espero”, respondió uno de los mejores escritores —sí, disparejo, es cierto— de la era contemporánea. De Pilar Orraca apenas hay unas pocas referencias en Google y, lamentablemente, ninguna fotografía. Una vez alguien me aseguró que se había ido a España. Parménides García Saldaña siguió el acelerado viaje al infierno y murió en septiembre de 1982, “víctima de circunstancias desafortunadas y también de sí mismo”, escribe De la Garza. Después de haber publicado memorables piezas de narrativa como Pasto verde [1968] y El Rey Criollo [1970], y los ensayos sobre contracultura de En la ruta de la Onda [1972], un Par trastabillante y cheguevarista se entregó a la decadencia y, tristemente, a la muerte.

Efraín Huerta en el cine

Nació en Silao, Guanajuato, en 1914, pero al salir de la adolescencia y del pueblo se volvió ciudadano de la gran urbe mexicana, donde murió en 1982 convertido ya en un poeta muy leído y celebrado. Con Octavio Paz y Rafael Solana, entre otros compañeros de la universidad, hizo la revista Taller. El Nobel, con su natural inmodestia, lo elogia como sigue: “A mi generación, que fue la de Efraín Huerta, le tocó vivir el crecimiento de nuestra ciudad hasta, en menos de cuarenta años, verla convertida en lo que ahora es: una realidad que desafía a la realidad… Con nosotros comienza, en México, la poesía de la ciudad moderna. En ese comienzo Efraín Huerta tiene un sitio central”. Es cierto, aunque el de veras modesto autor de Absoluto amor y Los hombres del alba dijo de sí mismo en uno de sus populares poemínimos: “Primero/ que nada/ me complace/ enormisímamente/ ser/ un buen/ poeta/ de segunda/ del Tercer Mundo”. Como sea, es una suerte tener la producción poética de Efraín Huerta reunida en Poesía completa [Fondo de Cultura Económica, 1995], compilada por Martí Soler y prologada por el hijo del Gran Cocodrilo, David Huerta.

Testigo, analista y promotor del cine nacional, además de jurado en diversos certámenes, Efraín Huerta nunca dejó de señalar los vicios y las taras de una cinematografía en la que, de cada cien películas, apenas un puñado valía la pena. El cine mexicano “no ha sabido ni querido darse a sí mismo un carácter o un estilo”, escribió Huerta hace sesenta años. Una frase que pudo haber escrito ayer.

Huerta destacó también en el periodismo cultural en las páginas del suplemento El Gallo Ilustrado, por lo que recibió el Premio Nacional de Periodismo en 1978 —dos años antes había recibido el Premio Nacional de Artes—, y fue un cinéfilo de afilada mirada que volcó en cientos de artículos sus impresiones sobre cine mexicano y del mundo en diferentes diarios y revistas, como El Fígaro, Cinema Reporter y El Nacional, firmados a veces con su nombre y otras con sus pseudónimos “Filmito Rueda”, “Fósforo”, “Juanito Pegafuerte” y “Roberto Browning”. A esta descollante faceta de su trabajo periodístico le ha hecho justicia su estado natal al publicar la recopilación de sus crónicas cinematográficas en Close Up, dos tomos editados por Ediciones La Rana y el Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato en 2010. En el Prólogo el investigador Alejandro García, también encargado de la compilación, redescubre al Huerta que fue “un espectador implacable que vivió aquellos tiempos en forma intensa, que se rebeló contra la crítica ‘comprometida comercialmente’”. El compromiso sincero de Huerta con el cine mexicano lo llevó a fundar en 1945 la asociación Periodistas Cinematográficos y de Espectáculos en México (Pecime) con el fin de “estudiar los fundamentales problemas de la industria fílmica nacional y aportar fórmulas para su mejor solución”. Al final de los años cuarenta el cine mexicano andaba de capa caída —después de la Segunda Guerra Hollywood volvía por sus fueros— y abrumado por producciones de muy mala calidad. El cine mexicano, escribió Huerta, “se convierte en arte de rumberas malas, de bandidos y de toreros, de charros ilegítimos, de dramones que llegan a exceder la imprudencia de Emilio Fernández”. Entonces, como ahora, observaba Huerta, los cineastas no iban al cine “a ver buen cine porque creen ya saberlo todo”, y arremetía contra los productores más interesados en la ganancia que en la calidad. Testigo, analista y promotor del cine nacional, además de jurado en diversos certámenes, Efraín Huerta nunca dejó de señalar los vicios y las taras de una cinematografía en la que, de cada cien películas, apenas un puñado valía la pena. El cine mexicano “no ha sabido ni querido darse a sí mismo un carácter o un estilo”, escribió Huerta hace sesenta años. Una frase que pudo haber escrito ayer. ®

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Publicado en: Insolencia, Junio 2011


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  • María de los Ángeles Magdaleno Cárdenas

    Va la información. Saludos.
    http://es.scribd.com/doc/99338067. Copias obtenida a través de INFOMEX Federal e INFODF.

    http://es.scribd.com/doc/97630833/Hospital-General-Criminalidad

  • Qué cosa, María de los Ángeles… vale la pena investigar ese asunto. Gracias, saludos.

  • María de los Ángeles Magdaleno Cárdenas

    Marcelo Ebrard nombró a Esther Orozco , alguna vez científica, directora del Instituto de Ciencia y Tecnología ICYT del DF hasta 2010. Entre los proyectos financiador por el ICYT está la “identificación de los genes de la criminalidad” es decir que César Lombroso sigue vigente. Y mientras el Hospital General de México canceló semejante locura, la facultad de Medicina de la UNAM, gustosa recibió el dinero. Me pregunto yo que habrán concluido los sesudos investigadores de la criminalidad, es imposible conocer el protocolo de investigación por ser confidencial, según dice el INFODF, los contibuyentes pagamos una investigación cuyos resultados es imposible conocer. Y así podría llenar páginas y páginas sobre el gobierno del “moderno” Ebrard. Lo curioso es que con honrosas excepciones, como esta, la prensa no toca al premiado alcalde.

  • Hola, Francisco… y tendrás una copia fotostática de ese reportaje? Saludos!

  • Francisco Núñez

    En 1979 hice un reportaje acerca de Pilar Orraca. Se publicó en un órgano de la SEP: Sepamos. Ahí hay una foto de ella.

  • Listo. Gracias, Jorge.

  • Jorge García

    Necesaria una corrección en tu texto “Marcelo sigue en su carrera hacia el 2012”.

    Saludos