DE PUTAS Y OTRAS VIRTUDES

A la gente no le importa que los ahorcados cambien de nombre porque la lengua que se escupe no es más que una.
—Camilo José Cela, Cristo versus Arizona

El Pretty’s Jazz Paradise es un table, un puticlub, un lady’s bar algo sucio y congestionado, o mucho. Ese es su encanto. Desde que Walter Benítez se baja del tráiler con las manos entumidas y el sudor haciéndole ríos entre los pliegues de la barriga ya se siente más limpio que el sitio al que llega. Walter Benítez no es un mal hombre. Le gustan las anfetas y el aguardiente. Cuando se puede, una raya. Sólo mató una vez, hace mucho y muy lejos, nada que se ponga en el currículum. A su mujer la ama y le da con bríos cada que el trabajo lo acerca a casa. También ama a su hija. También le da con bríos, que si otros lo hacen por qué él no. Tiene razón, opina el hijo. A él dejó de darle en cuanto le empezó el acné. Walter Benítez no es un mal hombre; es algo sucio y gasta barriga, pero no le gustan la grasa ni el acné. Contigo nada, le dice a Mimfred Ríos, si quiero grasa tengo suficiente allí en el tráiler. Y tiene razón, dice Galáctica, que odia a Mimfred porque Mimfred la odia a ella porque es más joven, porque es guapa, porque no es gorda, porque baila bien y porque complace mucho. Para compendiar, resumir y converger, Mimfred odia a Galáctica porque folla más y se mete más dinero. Y tiene razón, dice Walter Benítez que odia a Tony Barajas, el dueño de la troca, de las trocas y del lady’s.

Tony Barajas, apenas se baja del Corvette hecho un figurín, bañado y perfumado, se siente más limpio que el Pretty’s Jazz Paradise. No lo está pero así se siente. A su mujer la tiene en cuarentena por unas ladillas que crió. Se las trajo él pero se diseminaron mucho y Tony Barajas ya no sabe con quién empezó la pandemia. Él no se pone en cuarentena. No repite y a salvo. Tony Barajas usa coca en demasía. Bebe en demasía. Coge poco. No, bueno, coge en demasía y aguanta poco. Entra, menea, explota y adiós, como chaira pero acompañado. Eso con Mimfred que le tiene mucha paciencia. Galáctica, se ríe de él aunque no enfrente de él. Que le mide poco y no se le para. Una cosa no tiene que ver con otra. Si no se la has visto engallada no sabes lo que le mide, eso depende de la sangre y es un asunto de hidráulica y fisiología muy complejo: que si el caudal, la presión y otras materias de las que se ocupan los ingenieros y algunos doctorados con gafas y hemorroides, lo que se nota porque cargan las gafas con cintillo; muchas parecen corcholata de las de antes, de las de corcho, poco y bien compactado, pero apenas hincharse da miedo que te la enfunden. Mimfred tiene la garganta muy golpeada, dice que por Tony Barajas pero se sabe que eso no es muy probable. Galáctica dice que sólo un día lo tuvo en activo, venga por delante y ni en cuenta, que por atrás y nada, como un supositorio y hasta el mismo tiempo, como de glicerina. Dice Walter Benítez que Galáctica se va a casar con Tony Barajas y se va a ir a Hawai. Nadie le cree, pero él, por si las moscas, le llama señorita Galáctica y doña Galáctica y gasta mucho dinero en ella. El dinero del patrón para la mujer del patrón, como ha de ser. Y tenérsela cumplidita y alegre. Eso propicia que el patrón se ponga pródigo.

Cuando a Walter Benítez le preguntan qué lleva en el tráiler, no se complica: pregúntale a Tony Barajas. A Tony Barajas nadie le pregunta qué lleva en los buses porque responde que esqueletos de preguntones. Los agentes fronterizos son unos hijos de puta, cosa que las putas niegan indignadas. Vacían las trocas, incautan la droga para venderla; no toda, claro, una parte la convidan a sus jefes y un poquitín es para ellos. Quien sabe, con eso de los impuestos, si alguna mochada va a dar al erario o hasta a la gobernatura. A los choferes los tratan bien o mal, mejor o peor. A alguno le va la inyección letal, a otro un plomazo ahí mismo, a otro le quitan los documentos, algunos pasan y ya verán que hacen. Hay de todo. Un chofer de Tony Barajas no murió en el desierto enterrado hasta el cuello: Primero quiso sonarse, luego moverse, luego tomar agua, luego comer algo, luego espantarse los bichos, luego morirse. No se le concedió ninguna. Coger no quiso. O sí, pero una semana después. En el Pretty’s Jazz Paradise identificó a los agentes que lo sembraron. Se lo dijo a Tony Barajas. Galáctica fue la encargada de llevarlos a los privados del tapanco. Walter Benítez, que ya le tenía sus cuentas a esos tres, tuvo el excepcional privilegio de la venganza por propia mano. Con los testículos en la boca y con mal semblante, por los golpes y algún asomo de cadaverina, Tony Barajas fue a entregarlos personalmente con el inspector regional. Walter Benítez exigía guantes quirúrgicos para cortarles los huevos que porque eran un asco. Pero no, nos les dio asco, ya estaban muertos. Yo se los detengo y tú se los cortas le dijo Mimfred que ya llevaba su par de semanas de manos santas, corazón desolado. O te los corto a ti, le dijo muy convincente Tony Barajas. A Galáctica le ordenó que regresara a las mesas, que no era cosa de descuidar el negocio.

Walter Benítez es un buen hombre, pero sabe que no es fácil conseguir empleo. Si le preguntan qué lleva en el tráiler contesta que eso se lo pregunten a Tony Barajas. A Tony Barajas nadie le pregunta nada, ni de las trocas ni de sus genitales. Tampoco de Galáctica.

Galáctica le preguntó a Walter Benítez por qué crió ladillas en el ano. El hombre se ruborizó un poco y le dijo que se lo preguntara a Tony Barajas. Son cosas que no se ponen en el currículum. Cualquiera adquiriría a un hombre tan leal y discreto como Walter Benítez.

Galáctica no tiene hijos. Mimfred tuvo uno pero se le volvió joto así que no tiene hijos. Tony Barajas tiene muchos hijos, ni él sabe cuantos. Le gustan más los abortos que los partos pero siempre se cuela alguno. La esposa de Tony Barajas tiene mala suerte, los hijos le viven poco y les viene muerte de cuna justo cuando los visita su amado padre. Tiene mala suerte. Y ladillas.

La esposa de Walter Benítez es una gringa regordeta y contenta. Todo mundo sabe como es una gringa regordeta y contenta. Hamburguesas y smooths. El hijo y la hija se entienden en secreto, eso lo sabe todo mundo. Walter Benítez quiere llevarse a la hija a trabajar al Pretty’s Jazz Paradise, pero el hijo se opone, grita e insulta. La hija dice que sí. Arreglan el asunto para irse al día siguiente. Durante la noche va el hermano, el hijo de Walter Benítez, le mete los argumentos a la hermana, la hija de Walter Benítez, y trae a tres o cuatro amigos a que argumenten lo suyo. Walter Benítez siempre se marcha solo, un poco triste, pero a la primera curva se mete una anfeta y si no se alegra al menos se conforta machacando el acelerador como hombre con sus boots de cuero mexicano.

El Pretty’s Jazz Paradise tiene una puerta mediana, no muy discreta, iluminada con neón rosa. Sólo cruzarla el humo del hielo seco, del tabaco y de la marihuana pasada por México para consumo en Phoenix y aledaños, filtra las imágenes y las distorsiona. Es agradable, aunque eso siempre es cosa de gustos y humores. Va gente de todos los vicios, salvo chemos. Bullen onanistas que son muy buenos clientes. Gastan en el bar y en el table, just seeing. Las muchachas, Mexico for export, prefieren bailar en las mesas que irse al privado, rinde más y pringa menos. Desde la entrada el lugar parece sucio. Ese es el secreto: que cualquiera se siente limpio al entrar ahí: diamantes recién pulidos que así gastan. Tony Barajas no tiene secreto: lo suyo es conocer a la gente para satisfacer deseos y repartir balas. A las muchachas no les gusta el trabajo pero sí el dinero. No todas llegaron pos su pie, de hecho ninguna: ellas iban de criadas o de secuestradas, pero mejor no dicen nada. A algunas termina por gustarles el trabajo. La mayoría sólo muy drogadas se dan enjundia, quizá porque la marihuana les sabe a suelo patrio. La coca no, esa les sabe a cártel y plomazos, a narco y a nariz de gringo taponada por cristales.

Galáctica llegó muy joven, casi niña. Su padre la corrió de casa por puta. El aborto se lo pagó Tony Barajas a cuenta del primer año de trabajo. Le dio vivienda y comida que no la dejaba preparar por sí misma. Tú tienes manos como vagina de negra. Me las lavo. ¿Y las negras no se lavan el tamal? Mimfred aún no engordaba ni se amargaba ni la odiaba. Le enseñó a tratar a los hombres y a bailar. La pista del Pretty’s Jazz Paradise es la mejor de la frontera, lo mismo que la orquesta, muy propensa a las gruperas pasadas por saxo o a Glenn Miller a punta de acordeón. Galáctica, cuando el propedéutico, le tomó gusto al sabor a panocha. Creía que al de todas, pero conforme fue probando se dio cuenta de que lo mismo que la pinga: unas mejor que otras y las hay insufribles. Todo alimenta y entrena. Es un oficio de mucha disciplina espiritual. Al menos eso le dice Walter Benítez a su hija. También le dice que se le están yendo la juventud y la belleza sin sacarles rédito. A ella, como es joven y no usa reloj, le da lo mismo. Walter Benítez cree que Tony Barajas se va a casar con Galáctica y se van a vivir a Hawai. Walter Benítez sabe muchas cosas. Nunca responde por no complicarse. Pregúntale a Tony Barajas dice. Su esposa es una gringa regordeta y contenta. El hijo no. ¿Qué se supone que va a hacer la putita de mi hermana con su vida? Walter Benítez le dio un bofetón y prefirió poner la mente en blanco. Más le hubiera valido responder pregúntale a Tony Barajas.

La verdad es que Galáctica también se hace ensueños de señora de Barajas. Hasta Mimfred cree eso. Enfurruñada pero lo cree.

Walter Benítez sabe muchas cosas; más que su hija según él. Tony Barajas sabe cosas que nadie le pregunta, salvo la hija de Walter Benítez. ®

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Publicado en: Agosto 2010, Narrativa


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  • es como una historia comprimida de una vida muy mexicana de camioneros
    muy buena por cierto

  • Pilar Rico

    Una delicia, Miguelángel, sin desperdicio, efectivamente. Me gusta tu andar por todos los rumbos. Me agrada verte ir a los sótanos tanto como a los cielos de esta humanidad e ir de la mano contigo. Espero y simplemente lo espero, que este viaje, sea el inicio de uno que dure al menos varios lustros. Me encanta verte volver, lo celebro con el corazón.

  • pedro meyer

    de donde te salió esta historia MA? muy bien escrita, me gusto mucho. Que bueno que seas colaborador de Replicante.

  • Me gusta como para novela

  • Erika Molina Prado

    Excelente, Miguelángel,con esa pluma y esa velocidad, bueno.Imposible no leerte siempre.Un saludo.