Decano de la promoción cultural en Jalisco

Juan Francisco González Rodríguez

El jueves 15 de noviembre se le rindió un muy merecido homenaje, en el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara, a Juan Francisco González Rodríguez. ¿Quién es esta persona y cuáles son sus méritos para haberse hecho acreedor de ese reconocimiento?

Juan Francisco González Rodríguez © El Informador

Se trata sencillamente de quien, a lo largo de muchos años, ha cumplido ejemplarmente el papel de agente civilizador en nuestra región.

Se trata de uno de los más destacados promotores culturales que ha tenido Jalisco, si no es que el más prominente. De alguien que, desde distintos cargos públicos y también desde el ámbito privado, se ha dedicado a difundir tanto los valores regionales como la cultura universal.

En el sector oficial González Rodríguez fue factor determinante en la fundación de instituciones estatales y municipales dedicadas a la promoción de las manifestaciones artísticas e intelectuales.

A fines de la década de los sesenta, cuando Salvador Cárdenas Navarro era regidor de Cultura en el Ayuntamiento de Guadalajara, fue director-fundador de la Galería Municipal; a principios de los setenta le dio forma al naciente Departamento de Bellas Artes de Jalisco, del cual fue también su primer titular, y con quien esa dependencia conoció su etapa más provechosa.

En la segunda mitad de ese mismo decenio encabezó la recién creada Unidad Editorial del gobierno de Jalisco (la UNED), durante un periodo en el que se publicaron o reeditaron obras que ya son clásicas de la historiografía y la cultura regionales.

Hace veinte años, en 1992, Juan Francisco González le dio forma a la actual Secretaría de Cultura de Jalisco, de la que durante un periodo de tres años fue también su primer titular.

Desde el ámbito privado, fundó la editorial Hexágono, pequeña y modesta en su equipamiento, pero muy significativa por su catálogo de títulos, en los que nuevamente se dio preferencia a los valores literarios e historiográficos de la región.

Se trata de uno de los más destacados promotores culturales que ha tenido Jalisco, si no es que el más prominente. De alguien que, desde distintos cargos públicos y también desde el ámbito privado, se ha dedicado a difundir tanto los valores regionales como la cultura universal.

A Juan Francisco González se debe también que el gobierno de Jalisco adquiriera, hace cuarenta años, la finca histórica conocida como La Moreña, en la población de La Barca, y que hacia mediados del siglo XIX perteneció al riquísimo hacendado Francisco Velarde y de la Mora, mejor conocido por el apodo de “el Burro de Oro”.

Esa finca es particularmente importante para el patrimonio cultural de Jalisco por contener en sus muros interiores una serie de pinturas al fresco de gran relevancia artística, concebidas nada menos que por Gerardo Suárez, el autor del mural que desde 1866 decora la cúpula del teatro Degollado.

Los murales de La Moreña corrían el peligro de sufrir un grave deterioro o un daño irreversible, pues la casona que los albergaba había venido siendo utilizada lo mismo como taller mecánico que como restaurante, lo cual provocó que el humo de la cocina se impregnara en los murales más cercanos.

Cuando La Moreña fue adquirida por el gobierno estatal, durante la gestión de Juan Francisco González al frente del Departamento de Bellas Artes, tanto la finca como los murales fueron debidamente restaurados por el INAH. En la actualidad se encuentran muy bien conservados y abiertos al público que visita ese lugar.

Otra finca, propiedad del pueblo de Jalisco y que fue adquirida hace poco menos de veinte años, cuando el ahora homenajeado Juan Francisco González se hallaba al frente de la Secretaría de Cultura, es la casa que Luis Barragán construyó para sí mismo en Tacubaya, una finca a la que, no obstante ser una obra maestra de la arquitectura del siglo XX, le esperaba una suerte incierta y de la cual la salvó la razonada propuesta, presentada por el entonces secretario de Cultura, Juan Francisco González, para que el gobierno de Jalisco la adquiriera, a fin de preservarla y convertirla en sede para difundir la obra de ese excepcional arquitecto tapatío. Huelga decir que, posteriormente, esa finca fue declarada oficialmente “patrimonio de la humanidad” por la UNESCO.

Si revisan los anuarios de actividades del Departamento de Bellas Artes durante la gestión de Juan Francisco González al frente de esa dependencia se advertirá que, a diferencia de lo que hacen algunos promotores de la actualidad, nunca se confundieron los verdaderos valores artísticos e intelectuales con el show business, pues muy sensatamente se creía que el papel de las instituciones públicas no era promover aquello que otros, desde el ámbito privado, ya promueven, sino las expresiones de valor que no interesan a los empresarios de espectáculos.

En cuanto a la calidad y variedad de las actividades artísticas que los tapatíos pudieron disfrutar y aquilatar en la época de Juan Francisco González al frente de Bellas Artes de Jalisco baste un ejemplo: en un mismo mes se presentaron en el teatro Degollado el músico hindú Ravi Shankar, una orquesta sinfónica de clase mundial (la London Symphony, que vino dirigida por Eduardo Mata), el Ballet de Senegal (que escandalizó a más de una buena conciencia tapatía) y Bill Evans (probablemente el más grande pianista en la historia del jazz). Un cartel digno de figurar en cualquiera de las grandes capitales culturales del orbe y un argumento más para quien dice que “los tapatíos tienen un gran futuro en su pasado”.

¡Felicidades y larga vida a Juan Francisco González, decano de la promoción cultural (sin comillas) en Jalisco! ®

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Publicado en: Apuntes y crónicas, Noviembre 2012


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