El país de nunca jamás
Haber “echado al PRI de Los Pinos” nunca significó desplazar, junto con el partido de gobierno, también a la ideología, el cariz y los usos y costumbres sedimentados en el sentido común de los políticos autóctonos, e incluso entre la población.
Matar la conciencia
Visten más el poder y el dinero que la ropa cara y las cirugías estéticas. La mujer más poderosa del país apareció, ya en la cárcel, opacada, apagada, sumisa, casi humilde. Sin afeites aunque con lentes Bvlgary, en camiseta y no con las marcas Chanel, Prada, Escada…, abandonada por “su” sindicato.
En busca de la guerrilla perdida
El texto que subyace está compuesto por fragmentos de una mucho más extensa introducción de un libro dedicado a examinar, con miras que fuesen más allá de lo anecdótico y juicios que escaparan tanto a la loa como al dicterio, la ruta y los hechos de las organizaciones guerrilleras mexicanas que actuaron en la década de los setenta.
El peso de la subalternidad
La misma demagogia vieja de decenas de años, con algún añadido tomado en préstamo de las modas discursivas en boga. La misma falsedad de un discurso emitido con voz engolada, con el ademán propio del declamador escolar o el manoteo y la mirada jupiteriana cuando hay que ponerse incendiario.
El pensamiento devaluado
Nos adentramos en un mundo heteróclito en el que el pensamiento se devalúa y los pensadores se extinguen. Se escribe en general para la galería. En el camino fue surgiendo, casi sin darnos cuenta, un nuevo género compuesto de varias especies entre las que destacan los “analistas políticos” y los “intelectuales”.
… Y líbranos del mal
En el contexto de los reacomodos posteleccionarios, y con el aderezo de capos del narcotráfico que ya no sólo escapan vivos de las cárceles sino también muertos de las funerarias, el turno para representar el realismo alucinatorio les ha tocado a personajes estelares. Si la clase política es como la reserva actoral de Hollywood, dentro de ella el protagonismo principal es disputado a los diputados por los dirigentes sindicales.
El mundo y yo
Siempre he sentido una mayor simpatía hacia irreverentes y desenvueltos que hacia los cultores de un hieratismo sin mayor sustento que la pose. Esos que escriben con el ceño fruncido incluso cuando tratan de una banalidad, como si hacerlo con el gesto adusto concediese eo ipso importancia a lo que se escribe o se dice.
Lo que el viento no se llevó
No cabe duda de que la noción de la historia como conspiración facilita a tal extremo las cosas que la comprensión de aquélla se vuelve inmediata. Virtud compartida, también, por las concepciones de la historia como despliegue de la Providencia o como simple depósito de datos.
El negocio de la política
Año tras año y sexenio tras sexenio la democracia seguirá en perpetua e inacabable construcción. Excusa perenne y coartada eterna, zanahoria en el palo de los subalternos, sólido punto de cohesión, rasgo de identidad y jugosa fuente de vida de la clase política.
El voto al bote
Mientras siga atrapada en esta cárcel de rejas invisibles la población nunca estará compuesta por ciudadanos sino sólo por electores esporádicos, el voto será la única prueba formal de que existe democracia y la libertad no será la de tomar decisiones o influir en ellas, sino sólo el derecho a hablar y al pataleo, el mismo derecho que tiene el ahorcado.
