El affaire Bozzo-Aristegui

La lucha por el rating y la superioridad moral

La periodista Carmen Aristegui acusó, con toda razón, a Laura Bozzo de montar un drama para televisión por encima de una tragedia nacional, pero al responder y encarar el reto de la conductora de Televisa se convirtió también en protagonista del drama que Bozzo montó para encender aún más una lucha de pantallas.

Combate mortal. Imagen de changoonga.com

Combate mortal. Imagen de changoonga.com

En la televisión el rating manda, pero hoy día lo que suceda en el entorno del social media también. Son las reglas de un nuevo ecosistema de medios, donde el anteriormente considerado “rey” —la televisión— depende ahora en gran medida de lo que sea materia de expresión en las antes llamadas “redes sociales”, mejor entendidos como medios sociales.

A partir de lo anterior, el reciente encuentro mediático entre la conductora de talk shows Laura Bozzo y la periodista y también conductora Carmen Aristegui terminó siendo simplemente una lucha de pantallas donde la victoria estuvo lejos de basarse en quien poseyera la verdad, o una versión de ésta, sino en quien pudiera colocarse moralmente por encima de la otra.

Y en ese escenario, aunque sus miles de seguidores consideren lo contrario, el peor papel lo desempeñó la conductora de MVS, CNN México y líder de Aristegui Noticias. Por decirlo llanamente: Aristegui cometió un error al subirse a la palestra del espectáculo del que con toda razón acusaba a Bozzo, pero que implicó una exquisita y explícita ironía: recurrir al discurso dramático para condenar justamente eso mismo.

De la misma forma en la que no perdió, tampoco aportó ni generó efecto alguno en términos de elevar la calidad del debate público que debe impulsarse a través del oficio periodístico —inherente a la deontología de la profesión— por encima del escándalo.

Es cierto que con ello la periodista no perdió, sino que habrá ganado más adeptos y reforzado la fidelidad de quienes desde su despido de MVS y basándose en la línea editorial manejada durante todo el proceso electoral 2012 la consideran como la vocera de “la verdad” entre los medios informativos en México. Pero de la misma forma en la que no perdió, tampoco aportó ni generó efecto alguno en términos de elevar la calidad del debate público que debe impulsarse a través del oficio periodístico —inherente a la deontología de la profesión— por encima del escándalo, o como fue llamado popularmente, el “affaire Bozzo-Aristegui”.

Siendo más explícitos: la noticia de mayor impeacto en otros medios informativos, tanto impresos como de radio, televisión y en línea, así como en los “muros” de Facebook y las tendencias temáticas (TT) de Twitter no fue la explícita y documentada desviación de recursos del gobierno del Estado de México a favor de la producción de un programa televisivo hecha por los periodistas Marcela Turati y Eduardo Miranda para la revista Proceso, sino el pleito entre dos figuras líderes en su entorno particular.

De eso…

De la noticia al pleito en pantallas

El primer elemento del affaire Bozzo-Aristegui es la crónica publicada el 22 de septiembre en la revista Proceso, la cual es retomada por la periodista y difundida a través de la señal matutina de MVS Noticias, incluyendo una entrevista a Turati y a Miranda y sobre la cual editorializa directamente juzgando no sólo la desviación de los recursos sino “un modelo de comunicación de Televisa […] antes de TV Azteca”, en referencia al montaje dramático por encima de la tragedia en el estado de Guerrero.

Aristegui. Proceso foto.

Aristegui. Proceso foto.

En ese comentario, al final de la entrevista a sus colegas, la periodista recurre uno de los elementos que ha sido un importante filón para incrementar el número de sus seguidores: criticar a la televisora de la familia Azcárraga.

Aristegui utiliza ese tono de juicio moral, similar al usado contra los conductores de noticias de Televisa a quienes llama “estos muchachitos” —pronunciando la frase con un dejo de menosprecio- cuando negaban la información emitida por ella en MVS o en su sitio aristeguinoticias.com sobre la investigación de las camionetas con el logo de esa empresa que fueron detenidas en Centroamérica por traficar drogas y dinero en efectivo.

Sería ingenuo creer que una profesional de su nivel desconoce el efecto que puede tener el discurso que emplea en sus informativos cuando menciona a Televisa, principalmente cuando sabe que entre sus principales seguidores están los grupos que desde el proceso electoral de 2012 han señalado a la televisora como causante casi única del atraso intelectual, social y político del país.

Lo que vendría después de parte de Laura Bozzo es más simple: la conductora de talk shows vive del escándalo y la dramatización sobre asuntos ficticios o reales. Su reacción, si no esperada, sí fue cabalmente a su medida y personalidad: el griterío, el tono de reto, el juicio abierto, la confrontación y el martirio. Lo suyo es el ruido, llamar la atención a como dé lugar, la reacción desmedida.

Lo que vendría después de parte de Laura Bozzo es más simple: la conductora de talk shows vive del escándalo y la dramatización sobre asuntos ficticios o reales. Su reacción, si no esperada, sí fue cabalmente a su medida y personalidad: el griterío, el tono de reto, el juicio abierto, la confrontación y el martirio.

Pero lo que vino después es lo que en este texto se trata de definir como el error de la periodista o la exhibición abierta de que para ella el rating también es muy importante.

En su respuesta, Aristegui toma poco más de seis minutos para señalar que no piensa responder al reto de Laura Bozzo. Insiste en ese breve tiempo en que no le responderá, pero en cada afirmación está lanzando su propio reto y al mismo tiempo denostándola, asumiendo la superioridad moral que le dan sus seguidores, refiriéndose a Bozzo como “el personaje” y a Televisa como “esa televisora”.

¡El horror!

¡El horror!

Con el menosprecio a Bozzo, con cada mirada o gesto despectivo al mencionarla como “ese personaje” la periodista estaba ganando una contienda por la audiencia porque, finalmente, su competencia no es contra Bozzo, sino por alcanzar el pináculo de los medios informativos mexicanos, donde ya la han colocado prácticamente sus seguidores. De ahí en adelante la discusión no se ha detenido. Cada una de las conductoras ha sabido utilizar el respaldo del medio de información y entretenimiento en el que trabajan, así como el de sus seguidores para mantener el pleito en un frente público abierto, donde ambas puedan tener un amplio campo de exhibición.

Bozzo ha recurrido a perpetuar su papel de mártir y Aristegui a retomar información ya conocida anteriormente sobre la conductora de talk shows y su responsabilidad en los fraudes cometidos entre Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori, cuando este último era el presidente de Perú.

Por otro lado, algunos medios de información han dado prioridad a la información sobre el desvío de recursos y las responsabilidades legales que el gobierno de Eruviel Ávila en el Estado de México y el equipo de producción de Bozzo y ella misma podrían enfrentar por haber sido partícipes de ese delito, así como por la usurpación de funciones al asumir el papel de rescatista sin tener los conocimientos ni la licencia para ejercerlo en México.

Sin embargo, baste revisar las cifras de números de vista, likes, dislikes y comentarios de los materiales emitidos y expuestos sobre el tema, solamente en internet, para darse una idea de lo que realmente ha pesado.

La discusión pública

Aplicar el artículo 33 Constitucional, #FueraLauraBozzoDeMéxico. La consigna se repitió constantemente en los medios sociales, entre los medios informativos en línea y desde ahí brincó también a los tradicionales para ser mencionado como noticia: “Un sector de la población quiere que Bozzo sea expulsada del país”.

Una opinión desinformada que ignoraba y que pocos medios se encargaron de dejar claro, pues no tenía sustento: Laura Bozzo cuenta con un documento de naturalización como mexicana, es decir, le pese a quien le pese, es legalmente mexicana.

Otra vez, la noticia no era la desviación de recursos en el Estado de México sino la supuesta opinión pública respecto de un tema. Una opinión desinformada que ignoraba y que pocos medios se encargaron de dejar claro, pues no tenía sustento: Laura Bozzo cuenta con un documento de naturalización como mexicana, es decir, le pese a quien le pese, es legalmente mexicana.

Dada la naturaleza de este texto, valdría preguntarse ¿cuál es la razón detrás de esa solicitud que adquirió popularidad en las tendencias temáticas (TT) en Twitter y motivó la repetición viralizada de memes haciendo burla al tema o sumándose a tal demanda, e incluso llegó al sitio Change.org para sumar firmas y buscar su expulsión del país?

La respuesta está en una relación clara y directa con el tema como ha sido expuesto: la reacción exacerbada habría venido de parte de quienes se sintieron más ofendidos por el ataque de Bozzo a Aristegui que por los hechos ocurridos en Guerrero y documentados por Marcela Turati y Eduardo Miranda.

Durante el escándalo por corrupción en Perú.

Durante el escándalo por corrupción en Perú.

Afirmarlo no es complejo: el asunto se volvió de interés público hasta el momento en que Bozzo lanzó el reto Aristegui y ésta le contestó. Antes de eso era una crónica más publicada en Proceso que tenía los lectores regulares de la revista y aquellos consumidores regulares de medios informativos en el país, nada más.

Para muestra un botón. Un día después de que Aristegui contestara —aun insistiendo en que no iba a responderle— a Bozzo, la crónica de Turati y Miranda tenía mil 34 comentarios al calce. Debido a que la página de Proceso no tiene un indicador de cuántas veces ha sido vista la nota es difícil establecer su alcance en difusión. Al escribir este texto el número de comentarios llegaba apenas a los mil 125, de los cuales algunos tenían 20, 35, 50 likes o incluso uno con poco más de cinco mil. Con esas cifras uno podría estimar un número bajo de atención en comparación con el “affaire Aristegui-Bozzo”.

Sólo para dejar claro lo anterior: también un día después de la respuesta-no respuesta el video de Laura Bozzo retando a Aristegui había sido visto 123 mil 914 veces, tenía 153 likes y dos mil 195 dislikes, lo que probablemente pueda marcar la tendencia de aquellos que se manifiestan a favor de Aristegui. Del otro lado, el video de Aristegui había sido visto 47 mil 87 veces y tiene siete mil 658 likes y sólo 77 dislikes.

La discusión sobre quién tenía la verdad o quién recibía más apoyo por su calidad moral o quien debía ser vilipendiada por carecer de ésta fue la que dominó el debate público entre los consumidores de medios informativos y de entretenimiento en el país.

En el momento de escribir este artículo —13 de octubre— fue difícil establecer los alcances de cada uno de los momentos que iniciaron la discusión debido a que más de un usuario del canal de videos YouTube subió una copia de éstos a la web, aunque uno de los que exponían la respuesta de Aristegui a Bozzo alcanzaba cinco millones 403 mil 686 reproducciones.

En el caso de Twitter, el hashtag #FueraLauraBozzoDeMéxico llegó a repetirse hasta dos mil veces por hora durante la última semana de septiembre, cuando la discusión estaba en su punto más representativo. Por citar un día, el 28 de septiembre, ese ht alcanzó tres millones 862 mil 603 impresiones y tuvo una audiencia de casi un millón y medio de usuarios de ese medio social.

Las cifras son claras. La discusión sobre quién tenía la verdad o quién recibía más apoyo por su calidad moral o quien debía ser vilipendiada por carecer de ésta fue la que dominó el debate público entre los consumidores de medios informativos y de entretenimiento en el país, tradicionales o en internet.

¿Quién gana y quiénes pierden?

Laura Bozzo sabe que si bien ha recibido una fuerte crítica de parte del público abierto de los medios en México, así como de articulistas y periodistas, y de grupos politizados que odian todo aquello que provenga de Televisa, el golpe no ha sido tan duro como el impacto que le ha dado en materia de rating.

La conductora de talk shows ha sobrevivido incluso al arresto domiciliario, a ser acusada de ser cómplice del desfalco a un país entero y a la represión y desaparición de opositores en Perú durante la presidencia de Fujimori.

De terminar en la cárcel, no sería difícil imaginar un reality show conducido por ella desde el interior mismo de la prisión. Para Televisa más que un golpe podría ser hasta el inicio de una franquicia de formato televisivo.

Aristegui acusó directamente a Bozzo de montar un espectáculo, siendo cómplice de un desvío de recursos públicos, sobre la tragedia provocada por el huracán “Manuel” en Guerrero. Tenía razón, eso es cierto y no puede negarse.

La pregunta es ¿Qué ganó Aristegui con enfrentarse abiertamente en una serie de acusaciones con Laura Bozzo? Es cierto, todas las que le ha hecho son innegables, pero ¿no las conocíamos ya todas? Ganó rating. Reforzó audiencia y obtuvo nuevos seguidores, indignados por el daño moral que creen que las acusaciones de Bozzo le hacían a la conductora de MVS y CNN. Lo sabía, lo tuvo claro desde un principio.

Aristegui acusó directamente a Bozzo de montar un espectáculo, siendo cómplice de un desvío de recursos públicos, sobre la tragedia provocada por el huracán “Manuel” en Guerrero. Tenía razón, eso es cierto y no puede negarse. Pero también es cierto que la propia Aristegui aceptó subirse al otro drama televisado que armó Bozzo, el de la confrontación entre ambas.

Y al igual que la peruana-mexicana, Aristegui también salió ganando.

Nota: No se ignora aquí que un medio informativo con alto rating puede tener un impacto mayor en términos de difusión de un hecho y con eso propiciar un beneficio para una sociedad, como se espera que el oficio periodístico pueda lograr. Sin embargo, no se considera el rating bajo esa perspectiva ante todo lo señalado. ®

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Publicado en: La televisión y otras pantallas, Octubre 2013


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  • Luis Castrillón

    Luis, tocayo, si me permites la confianza.

    Lo relativo al desvío de recursos por parte de la administración del gobierno del Edomex está más que documentado y representa una muestra rapaz de desfachatez.
    Mi asunto no era el análisis de ese hecho, ni lo minimizo tampoco. El asunto era específicamente el asunto que Aristegui y Bozzo convirtieron en un escándalo que terminó por desviar la atención justo de lo que dices.
    No es lo mismo falta de agallas que un enfoque distinto. El periodismo es, por su naturaleza, variado y apela a diversos temas. Lo que leíste es un análisis más de un hecho colateral derivado del desvío de fondos, pero que en términos de esa misma “democracia” informativa y manejo de la información ético y cívico que periodistas como la propia Aristegui pregonan, es necesario atender y tratar de revisar.
    Gracias por tu tiempo para leerlo y por el comentario.
    Un abrazo cordial.

  • Luis

    Otro artículo que abona a la popularidad de Carmen. Uf. Pudo Replicante haberse lucido desviando el reflector hacia Eruviel. Pero faltan agallas. Obvio.