El álbum debut de los Minimals

Cómo hacer rock en México

Producción de calidad que se enmarca sin más dentro del pop contemporáneo, pero que incorpora ritmos, arreglos, pasajes preciosistas de otros géneros actuales de interés: convergen allí el indie, el tecno, el postpunk.

Minimals

Desde el cierre del ciclo artístico-comercial de lo que en la segunda mitad de los ochenta se conoció como la movida del rock en español (ampliamente promovida en México como “rock en tu idioma”), acaecido más o menos a finales de los noventa, se ha convertido en un tópico e incluso una moda criticar acremente todo lo que se produjo y se produce en materia de rock nacional. El espectro es variado y hay quienes se desencantaron con el devenir de uno o más grupos que comenzaron siendo muy prometedores (por ejemplo, Maldita vecindad); también están los que no perdonan el éxito masivo con base en una propuesta pop consabida (por ejemplo, Maná); incluso los hay que han hecho una cruzada personal atacar sistemáticamente a una agrupación por ser la de mayor renombre en el medio mexicano (Caifanes/Jaguares). Etcétera. Pero ninguno de estos críticos se ha detenido a pensar lo que significa hacer rock desde la periferia.

La circunstancia de los países tercermundistas en relación con la creatividad determina unas condiciones anómalas que dificultan sin más la producción que los artistas que de allí emergen pudieran sostener. Condiciones marcadas por una adversidad perpetua para la creación artística en todas sus manifestaciones, pero principalmente en su vertiente popular que, básicamente, sigue siendo artesanal, autorregulada y de tiempo parcial; además del agravante que los espacios laborales reducidos y codiciados traen consigo: explotación, compadrazgos, corrupción, ninguneo, descalificaciones, etcétera. Esto no ha permitido —como sí ha ocurrido desde hace más de medio siglo en el Primer Mundo— que solidifique un conjunto estable y expansivo de creadores que genere una sinergia de retroalimentación, comparación, diversificación y progreso creativo constante. Por eso, quienes han alcanzado éxito masivo acorde con su talento son pocos, esporádicos y, qué duda cabe, envidiados.

Sin embargo, sigue habiendo tesoneros que se empeñan en crear pulcramente rock bajo esas circunstancias. Movidos por el placer de su arte, con visión clara de las cosas, con plena intencionalidad de mercado, pero sin desvirtuar una propuesta de interés, trabajan contra viento y marea para generar espacios sonoros dignos de tomarse en cuenta. Tal es el caso de los Minimals, banda de jóvenes mexicanos que ha estrenado su disco homónimo. Producción de calidad que se enmarca sin más dentro del pop contemporáneo, pero que incorpora ritmos, arreglos, pasajes preciosistas de otros géneros actuales de interés: convergen allí el indie, el tecno, el postpunk; hay lo mismo hooks radiales que beats contundentes; breves pero interesantes solos de guitarra, subrayados del bajo, pegadas destacadas.

Su primera entrega es un disco fresco, sobresaliente, que estimula a ser escuchado de manera íntegra en varias ocasiones. Ejemplos de ello son las piezas “Confusión” con su integración del requinto y los teclados y una aceleración escalada del bajeo y la batería, presentes a lo largo de la rola, o “Nuestro secreto” que actualiza el canon del hard pop de los ochenta fusionándolo con el manejo de la base rítmica áspera del indie contemporáneo, además de un pulcro solo de guitarra a la mitad de la canción. Un requinto inicial que recuerda al Soda Stereo de finales de los ochenta para dar paso a una dinámica pop sostenida con un justo esfuerzo de interpretación en inglés que cierra con una efectista saturación sonora en “She Told Me”.

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En una breve pero sustanciosa entrevista para Replicante con el vocalista, requinto y frontman del grupo, Manuel Ordóñez, se vertieron las siguientes ideas:

—¿Cómo se definen musicalmente?

—Nos definimos como una banda de rock con tintes alternativos, algo de synth pop; retomando los elementos de ejecución y desarrollo técnico de los diferentes instrumentos dentro de la banda, en la mayoría de las canciones puedes escuchar solos de guitarra lo cual ya no se hace en estos tiempos, así como una mayor dinámica de la batería y el bajo.

—¿Qué posibilidades, retos y desventajas ven para el rock hecho en México en la escena nacional actual?

—Hay muchos retos, ya que todo está muy encerrado en una mafia donde los grandes espacios están restringidos para unos cuantos que tuvieron la suerte de tener palancas, conectes, o pagar payolas, etc., pero creemos que siendo honestos y trabajando duro por dar a conocer nuestra música, lograremos llegar a esos espacios por petición del público.

—Cuéntame un poco sobre el trabajo de producción.

—La producción corrió por parte de la banda, ya que como banda nueva e independiente no se cuenta con mucho presupuesto, pero creemos que hicimos un buen trabajo; en lo personal nos toca desde cargar los instrumentos hasta preparar el estudio, conectar y cargar cables hasta la parte de selección de tracks, edición y mezcla, es un trabajo muy arduo pero a la vez aprendes mucho sobre la marcha.

—¿Qué plus le da al grupo tener a gente estudiosa de la música en sus filas?

—Definitivamente es una gran ventaja a la hora de componer y arreglar; el proceso de creación es muy divertido ya que no sólo Edgar (bajo) sino Neto (guitarra) y también Óscar (batería) tienen gran cantidad de recursos técnicos y teóricos, cabe mencionar que los tres son maestros de música, pero a la vez es complicado contener esas mentes creativas y con influencias muy variadas dentro del genero, estilo y concepto de la banda. Al final todo sea por el bien de la banda y de la música que hacemos.

—¿Qué tan complicado fue materializar la salida del disco?

—Fue un trabajo de casi tres años, desde la composición de las canciones, montar los arreglos con la banda, definir lo que servía y lo que no, la sesiones de grabación; después, la mezcla y masterización; por otro lado, el diseño del arte, el proceso de registro por mencionar lo más importante, todo esto realizado en espacios que nos dábamos en nuestros tiempos libres. Es un trabajo del cual estamos orgullosos ya que creemos que valió la pena el resultado final y lo importante es que a la gente le ha gustado nuestra propuesta y eso nos motiva para seguir haciendo música.

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En efecto, dentro del encuadre restringido del pop rock, los Minimals han sabido estructurar una música contundente, festiva, propositiva, propia no sólo de recintos pequeños (aunque enteramente disfrutables como los bares y clubes), sino también de grandes tocadas y festivales que están aún en latencia. Si por la sola confección musical y seriedad con que la banda desempeña su trabajo fuera, sin duda Minimals debería ser el siguiente gran gig del rock nacional. Veremos si el tiempo hace justicia a estas virtudes o impera, en cambio, un sistema de favores, corruptelas y desvirtuaciones varias en las que no siempre triunfan los mejores. ®

Los sencillos de la producción se pueden descargar de manera gratuita.

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Publicado en: Mayo 2012, Música


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