El bullying periodístico de Aristegui

El rumor y la burla son la noticia

La forma de hacer periodismo de Aristegui es la de una bully consumada. Está en el salón de clases, se levanta, esculca en las mochilas de los compañeros, saca sus agendas, recoge información personal, la difunde en el “chismógrafo”. Cuando sus compañeritos se quejan con la maestra ésta no sabe qué hacer…

Recuento: el chiste como nota

Carmen Aristegui

El pasado 7 de noviembre el sitio Aristegui.compublicó algo que pretendía pasar como una nota periodística. La nota era la penosa elevación a rango periodístico de unos de los tantos chistes que abundan sobre Enrique Peña Nieto. El texto decía que Peña Nieto se comunicó vía telefónica con Barack Obama para felicitarlo por su reelección. El texto finalizaba con una línea insultante que decía que Obama había logrado entender lo que el presidente electo había dicho. Se refería, por supuesto, al que Aristegui ha de considerar el impresentable inglés de Peña Nieto (quizás López Obrador hable un inglés impecable). Las fotos que acompañaban la “nota” definen a la perfección el sesudo periodismo que hace la nueva dama del buen decir: en una de las fotos aparece Peña Nieto frente a una bandera de Perú, el rostro se le nota cansado y tiene una mirada que no le favorece; en la otra aparece un Obama pleno, feliz, riendo y, claro, tomando una llamada telefónica en un celular, atrás de él la gente también sonríe. El parecido con los chistes de Facebook sobre conversaciones entre Peña Nieto y Obama resulta obvio. A final de cuentas, basura periodística producto de la línea editorial que prefiere Carmen Aristegui con la patente de corso que ella misma se ha procurado. No sólo el texto era insultante sino también la redacción y las erratas. Esa nota es un botón de muestra del ingenio pedestre y rudimentario de quienes la hicieron, al amparo de los beneficios que tiene trabajar para doña Carmen. Curiosamente, un par de horas después la nota en comento fue eliminada y apareció, en el mismo link, otra que hablaba de la reunión Obama-EPN… con las mismas fotos. Aristegui ignora que, incluso para hacer periodismo con mala leche, hay que ser elegante, tejer fino. Pero ella no es así, lo suyo es lo atrabancado, lo burdo. Le brotó el cobre de fiera manera.

Después de haber sido electo como presidente de México Enrique Peña Nieto publicó en su página de internet una invitación a quienes desearan enviar sus currículos para ser evaluados con miras a formar parte de su gobierno. Los medios de comunicación publicaron la invitación con el link a la página de Peña Nieto. Aristegui hizo lo propio en su sitio. En octubre la página de noticias de Carmen Aristegui refriteó la nota con intenciones aviesas: por un lado, tal vez querían hacerle al Anonymous y saturar la página del presidente electo; por otro, quizás buscaban crear la imagen a futuro de que Peña Nieto era el “engañifas” que ofrecía trabajos y que no cumplía; para esas fechas había terminado el plazo para enviar los currículos por medio de la página web, cosa que Aristegui.com bien se guardó de aclarar al refritear la nota.

El miércoles 14 de diciembre de 2011 Aristegui entrevistó en su programa de radio a María Gómez Rivera, ex esposa de Sergio García Ramírez. La señora Gómez Rivera habló acerca de cuestiones familiares y personales de García Ramírez. Otro refrito, pero Aristegui no lo sabía: la señora publicó hace ya años un libro sobre su relación con el ahora consejero electoral. Lo que dijo en la entrevista no era nada nuevo. ¿Valor periodístico? Ninguno. ¿Interés periodístico? Ninguno. De esa manera, Aristegui confirmaba su particular estilo periodístico donde todo se vale para torpedear el nombre de quien no sea de su agrado.

Al paso de los años la metamorfosis de Carmen Aristegui la ha convertido es una suerte de tarabilla: habla durante largos, casi eternos minutos, y para extraer dos ideas comprensibles de esa cascada de lugares comunes, muletillas e interjecciones es necesario acudir a un hermeneuta.

Hace algunos años la dama del buen decir —título nobiliario arrebatado a Talina Fernández— transmitió en su programa de radio una llamada que su equipo hizo a la residencia de Carlos Salinas de Gortari en Inglaterra. En esa llamada se escucha una voz femenina que responde. Era una empleada doméstica de origen mexicano que, ignorante de los intereses periodísticos de Carmen Aristegui, divulgó información acerca de la familia del ex presidente. Aristegui no se tentó el corazón y la transmitió.

La lista de los abusos que en nombre del periodismo perpetra son muchos: el supuesto alcoholismo de Calderón, la ridícula mesa de análisis sobre si Peña Nieto usó o no teleprompter en una entrevista, y muchos más. Marco Levario Turcott escribió: “Lo mismo pasó cuando la conductora, el 4 de febrero de 2011, validó la conocida diatriba del entonces senador Gerardo Fernández Noroña puesta en una manta y contraviniendo la ética y los códigos profesionales más elementales, incluso en este caso el prontuario deontólogico de MVS: ‘Por lo delicado del tema’ y porque éste es abordado asiduamente en las redes sociales, Presidencia de la República ‘debería dar una respuesta clara, nítida, formal […], por lo que inquirió: ¿Tiene o no problemas de alcoholismo el Presidente de la República?’ Así, sin un solo dato que respaldara la pertinencia periodística de sus cuestionamientos —como incluso advirtió CNN, la cadena para la que también trabaja— sólo retomando uno de los tantos excesos verbales de Noroña. Lo que sucedió después lo conoce el lector.”

La bully del salón

La forma de hacer periodismo de Aristegui es la de una bully consumada. Está en el salón de clases, se levanta, esculca en las mochilas de los compañeros, saca sus agendas, recoge información personal, la difunde en el “chismógrafo”. Cuando sus compañeritos se quejan con la maestra ésta no sabe qué hacer: si le dice a Carmen que se aplaque sabe que la niña va a hacer un escándalo, va a aventar los libros, irá a la dirección a pedir su renuncia, se presentará su papá Andrés en la dirección para exigir que se respete el derecho de su hija a disentir. La maestra prefiere hacerse de la vista gorda. Carmen sigue haciendo de las suyas: habla a las casas de sus compañeros, los agrede verbalmente. Nadie se atreve a enfrentar las arbitrariedades de la niña.

La bully del salón agrede, provoca. Si alguien se atreve a encararla ella recurre a la acusación de que están molestándola.

Las metaformosis: de Carmen a la Aristegui Ahab

¿Dónde quedó la periodista que nos mostró la truculenta historia de Marcial Maciel? La periodista Carmen Aristegui ha sido opacada por la monumental sombra de La Aristegui; algo así como la cuasi transformación licantrópica que sufrió María Félix cuando interpretó el papel de Doña Bárbara. La estructura de la personalidad de Carmen perdió la batalla ante La Aristegui. No soportó el peso del tremebundo éxito obtenido: dinero, reconocimientos de propios y extraños, premios y más premios. Carmen sucumbió ante la poderosa personalidad de La Aristegui, una personalidad cuyo hambriento ego se alimenta de la demencial soberbia que su fama ha cosechado; que engulle como el monstruo come-galletas los elogios que le procuran sus audiencias cautivas y penosamente secuestradas por el discurso victimista; que traga todos los aplausos y vomita toda crítica.

La Aristegui es como el capitán Ahab. Obsesionada por la ballena tricolor, La Aristegui emprende una cruzada marítima en busca de la ballena que tanto daño le ha causado a ella y a su querido México. La ballena es el PRI, Salinas de Gortari, Peña Nieto: todos en uno.

Dad a La Aristegui lo que es de La Aristegui

Una de las señales más preocupantes de la transformación de Carmen Aristegui en La Aristegui es esa costumbre que ha adoptado de un tiempo a la fecha, que consiste en hablar de ella misma en tercera persona (digno de un capítulo de Asterix y Obélix). No es extraño escucharla decir cosas como la siguiente: “…Y, si usted me apura, y pregunta qué piensa Aristegui de esto, le respondería de bote pronto: que Aristegui está muy preocupada por la situación de poca transparencia de este asunto que tantas aristas tiene, y que hace votos para que, a la brevedad, el gobierno informe, de manera puntual y precisa, de los avances o no avances que hay en este caso que, si me permite decirlo con todas sus letras y sus implicaciones políticas, sociales, económicas, religiosas, entre otras muchas, mucho peligro habrá de que esto se desborde y se convierta en una auténtica bomba de tiempo.”

Y ése es otro de los síntomas del síndrome Aristegui: el desaseo gramatical, el desorden de las ideas que expresa en sus comentarios. Al paso de los años la metamorfosis de Carmen Aristegui la ha convertido es una suerte de tarabilla: habla durante largos, casi eternos minutos, y para extraer dos ideas comprensibles de esa cascada de lugares comunes, muletillas e interjecciones es necesario acudir a un hermeneuta.

Hubrys y némesis

La Aristegui se encuentra en la cresta de la ola. Todo lo que diga y todo lo que haga es motivo de atención, de controversia, de análisis. Está viviendo su hubrys: su divina soberbia le hace creer que ser una periodista bully es cosa buena, un servicio a los más altos intereses de la nación. No sabemos cuándo vendrá la némesis, ni siquiera sabemos si vendrá. Lo cierto es que La Aristegui se pasea por sus dominios con total impunidad.

Con pies de barro

La Aristegui es una colosal y marmórea estatua que señala el camino a recorrer. Ojalá y dentro de esa mole de mármol, oro y piedras preciosas quede un poco de Carmen Aristegui. Si ese poquito reflexionara, aceptara un poco de autocrítica, hiciera a un lado los aplausos y abandonara su zona de confort, seguramente Carmen vencería a La Aristegui. Si no, La Aristegui se convertirá, indefectiblemente, en Car-mensita. ®

Publicado en: Medios, Noviembre 2012

Suscríbete gratis a Replicante:

Aquí puedes Replicar

¿Quieres contribuir a la discusión o a la reflexión? Publicaremos tu comentario si éste no es ofensivo o irrelevante. Replicante cree en la libertad y está contra la censura, pero no tiene la obligación de publicar expresiones de los lectores que resulten contrarias a la inteligencia y la sensibilidad. Si estás de acuerdo con esto, adelante.

  • Sergio de León

    Eunice: gracias por tu comentario. Cuando comparo al PRI con Moby Dick lo hago con base en obsesión de Carmen con este grupo y no es que esté mal criticar al partido en el poder, pero me parece que ha dejado de ser parcial como periodista y, como Ahab, sus baterías
    están enfocadas en la ballena blanca. Con todo respeto para Melville.

  • Eunice

    Creo que con el simple hecho de que ahora el nombre de Carmen y Laura puedan utilizarse en la misma oración, se cumplen muchas de las cosas que este artículo señala.
    Algo pasó que Aristegui se convirtió en la presentadora de los desgraciados, los llama al programa y los moquetéa.
    Eso sí, lo de la ballena tricolor no me causó gracia, pero eso ya es cosa de mi repdudio limpio y sincero hacia el PRI.

  • Sergio de Léon

    Recién vuelvo a visitar la interné y me encunetro con Gerry y el regreso de La Mosca. Para un día nublado y triste estas cosas vienen bien.

  • GerryMartínez

    Apenas ahora que adquirí “mosca” la revista, y leo un artículo en que se hace referencia a este artículo es que lo leo y de verdad es una joya.

    Felicidades al autor por exhibir las miserias de la “Dóriga” de la seudoizquierda

  • Andrea: sospecho quién eres y por qué usas este nombre. Debo felicitarte por tu audacia. Nada puedo hacer ante ese nombre, ningún argumento, ninguna razón para defenderme. Sólo abrir los brazos y dejar que zangoloties mi embrujado corazón. Andrea, eres como la “Justine” de Durrell.

  • Andrea

    Qué barbaridad. Y todavía premian a la insoportable bully con la Legión de Honor en Francia mientras que a Sergio Andrés de León, ¿qué? un espacio en Replicante, donde Rogelio Villarreal tuvo la chiquillada de exponerlo al bully de quienes comentan. Oh, país en ruinas, como estila nuestro replicante melodrama.

  • Gracias, Minerva, seguiremos tu consejo y trataremos de ser como la pura y superética SuperAristegui!

  • Minerva González

    JAJAJAJAJAJA cómo me han hecho reír con tanta pendejada dramática q se les ha ocurrido.
    Gracias, no me había reído tanto en mucho tiempo.
    La envidia no es buena eh?
    Lo único q tienen q hacer ustedes para estar también en la cresta de la ola es echarle los huevos a su trabajo sin romper con sus ideales y su propia ética, que es lo q Aristegui ha hecho siempre.
    Jajajajaja, gracias, q risa, me meo.

  • Sergio de León

    Angie y Vicente: acabo de leer vuestros comentarios. Gracias. Cuando leí las opiniones de otros lectores, francamente me sentí desmoralizado (además varios de ellos proviene de una misma persona que asumió múltiples personalidades). Para muchos de nosotros Aristegui era un referente pero cambió mucho. ni modo, el poder…

  • angiepoquianchi

    Excelente crítica. Muchos años Aristegui fue una referencia periodísitca para mí, la admiraba, la veía en el canal 11 con mi mamá por las noches y siempre salían a colación sus palabras cuando de política hablabamos en la universidad.

    Ahora me parece insoportable, bandera de los adoradores de la pseudo izquierda, si ella los dice es verdad, tendenciosa jamás, vendidos sólo los de las televisoras nacionales, ella no.

    No se me había ocurrido la comparación y me ha divertido mucho además de pasar un buen rato para reflexionar.

  • Vicente

    En dias previos a la eleccion presidencial y en lo mas crudo del golpeteo politico por debajo de la mesa y por todos lados, recuerdo haber leido un encabezado en alguna parte del sitio oficial de la Aristegui, donde se se establecia que Andres Manuel iba a la cabeza en las preferencias electorales. Bueno: eso daba a entender el titulo. Mas, al entrar a la pagina web en realidad no se hablaba de eso, sino de que Andres era la persona de la cual se hablaba mas en las redes sociales. Cosas tan distintas. Mala redaccion o truco intencional? Desde ese dia me decidi a poner mas atencion a lo que se escribia o lo que se decia en los medios que la Aristegui maneja.

  • Sergio de León

    Arturo congregó a todos sus cuates o él asumió varias personalidades. Continuaré informando.

  • Marcelino K

    Pienso que fue una grosería eso de ‘Carmen-sita’ pero lo demás pienso, al ver la evidencia, que es cierto.

    He seguido a Carmen desde hace muchos años pero últimamente, con tristeza, he notado que se ha vuelto tendenciosa y está dejando de ser la esplendida periodista que acostumbraba ser.

    En cuanto a los ‘defensores’ de Carmen veo que atacan la grosería cometida, el estilo, al escritor pero nunca refutan los hechos consignados.

  • Sergio de Leon

    Mónica Kuri: gracias. Es cierto, el final fue elegante chafa. Me disculpo por eso.
    Juan Elizalde: prometo no publicar de nuevo. Gracias.
    Cara de verga: sí, es patético el texto. Gracias.
    Arturo: “O pregunta”. Muy obvio. Gracias.
    Dante: lo siento. Me excedí en el texto. No volverá a ocurrir. Gracias.
    Cris: en efecto, el texto fue poco diplomático. Te agradezco.
    Fer: “haz”, “líbelo”. Gracias.
    Mariateresa: no me pagaron. Gracias.
    Eduardo: como dice otro Replicante, no soy periodista. Me excedí. Gracias.
    Rafael: cierto. Lo pensé después. Gracias.
    Carlos: gracias.
    Gabo: gracias.
    JorgeC: gracias.
    Ricardo: gracias.
    David Aguilar: gracias… gracias.
    Jona: gracias. No es una nota.
    Pues en ojos: gracias.

    Lo lograron. Dejaré de escribir, quizás algo de espectáculos. Mil disculpas, Carmen.

  • JorgeC

    Dolores,

    ¿Quién es, a tu juicio, un periodista objetivo?

  • Dolores

    Creo que la mayoría de las personas olvidan que uno de los principales motores del periodismo es ser objetivo. Y Aristegui no lo es.
    Sí, el articulo es algo visceral, pero no dice nada que no sea cierto. Es impresionante como se indignan porque alguien se atreve a contradecir a “Santa Aristegui”. No es una periodista ejemplo y debemos ser críticos con su trabajo tanto como lo somos con el de otros periodistas. En lugar de estar haciendo berrinche como niñas caprichosas porque les ofendieron a doña Carmen, mejor revisen el contenido de su noticiero y compárenlo con otras fuentes. No esperen a que alguien les diga que pensar y mucho menos crean que ella es la verdad absoluta.

  • MONICA KURI

    Da pena tu poco críterio y visión tan corta de la realidad del país en el que vives. CARMEN, es una periodista, que dista mucho del adjetivo calificativo con el que rematas “ironicamente” tu artículo, si es que se le puede llamar a esto un articulo.

    Lo único real que citas es lo de la dama del buen decir, mejor dedicate al periódismo de espectaculos.

  • Alejandro Rojas

    Borrar respuestas, interesante, más que el propio texto.

  • Ing. Juan Elizalde

    No veo porque tratar de sacar provecho y empinarsele al sistema criticando a una mujer en primer lugar y a una PERIODISTA en todo el sentido de la palabra en segundo término si a final de cuentas LO TUYO, LO TUYO… SON LOS RESTAURANTES

  • mariateresa

    Ladran, Sancho. La envidia los corroe, ni se diga del “chayote” adjunto a sus !anàlisis! Admirada Aristegui, seguimos contigo

  • geisha ed hardy

    Interesante. Todo lo que se puede desatar ante la fuerte necesidad de contar con un periodista (o lo que esto signifique en la actualidad) que le indique a los lectores qué camino seguir, por quién es recomendable votar, a quién hay que odiar, en quién no debemos confiar… esperen ¿ésta es la labor de un periodista?. Interesante, reitero, esta necesidad por “el periodismo crítico” es muy similar a la necesidad que se tiene por la presencia de super héroes en medio del caos. Gran parte de los replicantes hablan de ésta como una nota, cuando no lo es, y se hieren ante unas cuantas líneas que no aplauden el desempeño de una figura pública, tan pública que todo el tiempo da espectáculos (nos guste o no). RESPETO la opinión de todos ustedes, y aplaudo la necesidad de un “periodismo ético” (como el que “ejerce” Carmen Aristegui) sin embargo sería mucho más admirable que cada quien se formara su propio criterio con fuentes diversas, y no una sola, es decir ¿por qué creer en un medio, o en un periodista? si todos podemos investigar, escribir, opinar y lo que es mejor, dadas las nuevas herramientas de comunicación, compartir información. Durante décadas los medios de comunicación fueron la verdad absoluta (y en algunos sectores aún lo son), hoy todos tenemos ese poder. Usémoslo.

  • tendencioso, y con tufo a propaganda vs. aristegui.
    curioso ataque a una periodista critica del sistema establecido.
    faltan argumentos; una periodista bully? en este país?

  • Cris

    Señores fui un ferviente seguidor de su revista cuando era publicada en forma física, es una lastima ya que como me diría un amigo, soy todo un clásico, es decir, me gusta palpar las cosas mis discos, mis libros y mis revistas, en fin.

    Afortunadamente o desafortunadamente, no soy periodista ni mucho menos, lo interesante es que he convivido con periodistas por un buen rato; nose si estarán de acuerdo pero muchos periodistas que son de índole popular llámese Javier Alatorre, Julio Hernandez, Lopez Doriga, entre muchos y entre muchos otros más esta Aristegui todos estos “periodistas” como ustedes saben y si no lo saben entonces no se en donde viven son regidos por contratos para servir al político que les conviene izquierda, derecha, centro, etc, etc. lo que me deja con mal sabor de boca es la forma en que se dirigen a dicha periodista pudiendo ser más diplomáticos, su nota la hacen ver como despecho, sin más mis estimados REPLICANTES les mando un gran saludo.

  • Fer

    Felicidades Sergio de León; me haz enseñado cómo se escribe un líbelo, cumple con todas las características.
    Envidiable tu capacidad de análisis.

    Saludos

  • Eduardo

    Eso, dale clases de periodismo

  • Rafael

    Interesante tu punto de vista Sergio, sin embargo, no concuerdo contigo en todo lo que argumentas, con esto no me pongo en la postura de defensor simplemente me parece poco fundamentado tu artículo así como mal escrito, irónicamente lo que criticas es lo que haces justamente así que como puedes darte cuenta, eres algo incongruente.

  • Carlos

    Si Aristegui es la bully del salón, usted el bulleado y yo como lector, la maestra…permítame decirle: AL RINCÓN POR BURRO!, no puede atacar veneno con veneno. Coherencia por favor!

  • Gabo N.

    Ocasionalmente leo y sigo su publicación (cuando impresa, como ahora en línea). A veces en desacuerdo, a veces coincidiendo, pero en la mayoría de las ocasiones, aún sin compartir puntos de vista, celebrando el trabajo que realizan. ESTA VEZ NO, EN LO ABSOLUTO. Es lamentable este ‘artículo’ o lo que sea que intente ser (más digno de un blog personal que de un ejercicio colectivo y participativo que se ha distinguido por reunir voces diversas, agudas y críticas). ¿Acaso no tienen un consejo editorial o aunque sea un grupo que esté atento a evitar que se les tome por una broma por textos como este? Seguramente se les paso… No se trata solamente de que se pretenda hacer una crítica a Carmen Aristegui, lo cual me parece una empresa difícil pero legítima y bien válida, sin embargo amerita un trabajo serio, dedicado y agudo (esto lo puede afirmar cualquiera que ostente conocer los medios de comunicación en México, aún cuando no simpatice con Aristegui o su proyecto periodístico).
    Me interesó el título y por ello le entré a la pérdida de tiempo que fue leer este texto bastante menor para lo que yo estimo que es Replicante. Me molestó hacerlo y por ello escribo.
    Este lamentable intento de crítica (más bien conjunto desordenado de opiniones viscerales, argumentos chungos y frases pretenciosas y sin sustento) me parece que representa mucho de lo que torpemente pretendía criticar. Este intento y el hecho de que lo publiquen es lo que molesta, por lo menos a mí como lector de Replicante. El contenido no, pues no alcanza para siquiera merecer respuestas o réplicas. Mi réplica es contra la revista, porque es un proyecto que me gusta, que sigo y que me parece que tiene contenido. Pero francamente con este tipo de textos dan ganas de no leerlos (por más marketing sensacionalista, mal intencionado y pretensiones de pseudo-crítica contenidas en un título de artículo como es el caso de este texto).
    No me interesa la opinión de quién escribe (habiendo leído esto creo que no me hace falta más para afirmarlo); en lo sucesivo, elijo no leer ninguna de las entradas firmadas por este ‘colaborador’, al parecer más necesitado de atención que de verdaderamente decir algo, congregar réplicas o comunicarse con lectores… que vaya a escribir a algún blog suyo y que ahí concentre la pequeñez de sus textos y su ansia por destacarse de algún modo… Con qué desparpajo se atreve a hablar de autocrítica y a la vez publicar esto, ja… En fin, cada quien sus frustraciones y ánimos de lucirse para acabar mostrando sus miserias… Pero eso sí, en mi opinión, que bien puede valer para dos cosas pero que me lanzo a expresar porque los he leído en muchas ocasiones, no me gustaría encontrar contenidos de esta calaña, tan carentes de crítica y tan provistos de pretensiones personales, fútiles y dignas de quienes sólo quieren llamar la atención siendo “bien críticos”. Habiendo tanto qué criticar y tantos temas para los cuales la crítica y la reflexión son tan necesarios… Es una pena y en verdad que da lástima…

  • JorgeC

    Hola. Me parece que todos estamos expuestos a la crítica, aunque no todos lo aceptemos de la misma forma. Seguro que a Aristegui no le cayó bien lo de “Car-mensita”. Yo creo que el adjetivo implícito no tiene relevancia y se puede interpretar como un intento de provocación, lo mismo que la insinuación de que AMLO es su papá. Sin embargo, creo que Aristegui sobrevivirá a eso. Por otro lado, señalas en tu artículo algunos hechos que efectivamente pueden ser criticados como parte de la labor periodística de Carmen Aristegui, tales como su “desaseo gramatical” o algunas notas sin “valor periodístico”, etc. Sin embargo, en el caso particular de la supuesta adicción de FCH, me parece que te equivocas: lo único que hizo fue lanzar una pregunta al aire acerca de un personaje público, cuya salud es un tema de interés público. Lo que había que hacer es contestar, pero la respuesta del aludido dio mucho que pensar.
    Finalmente, no me queda claro cuáles son los fundamentos de tu argumento principal, el bullying periodístico, sobretodo cuando dices en tu mal lograda analogía del salón de clases que la niña Aristegui agrede a sus compañeritos. ¿Quiénes son estos compañeritos? ¿EPN?¿La clase política en general? ¿A qué tipo de agresiones te refieres? El único ejemplo que concuerda con tu analogía pareciera que es el de la llamada a Salinas. ¿Es ésa tu principal objeción al trabajo periodístico de Carmen? ¿Admiras tanto a ciertos personajes que te duele que los toquen? La discusión sobre libre expresión e intimidad de un personaje público ha sido ampliamente abordada y lo cierto es que los personajes públicos someten mucho de su persona al escrutinio público. Sería reprobable si un periodista divulgara información que vulnere la integridad física de cierto personaje, pero creo que no es el caso de Carmen Aristegui. Saludos

  • ricardo

    Empecé a leer la nota pues podría ser interesante, pero la verdad es penosa la crítica a Aristegui. Si bien no se trata de ser fan ciego de ella, se me hace un texto pobrísimo, que no esta a la altura del personaje que esta criticando, y se me hace súper triste que a la única persona que se atreve a hablar directamente de Televisa sin miedo la critiques de incendiaria. Se me ocurren al menos 20 periodistas más asquerosos para criticar, como Gómez Leyva, Marin, Loret de Mola, y sin embargo escogiste al número 20… Suerte pues… me imagino que en la revista Replicante tenías que replicar y tuviste una pésima ocurrencia…

  • David Aguilar

    Tons cuando se junta con la Denise Dresser, han de ser pandilla. Las dos ya le agarraron el modo a esa fauna sedienta de revolución –esa que pensaban hacer con las nalgas planas desde el Facebook- . Es verdad, ese estilo machín- victimista de Car-mesita, es insoportable por sus conjeturas que carecen de sentido, pero que alimentan a una muchedumbre instalada para siempre en el rencor. Por cierto, el libro de Dresser se llama “El país de uno” y no es casualidad. Buen artículo.

  • Jona Quintanar

    Me han perdido como asiduo lector de Revista Replicante… De pésimo gusto esta “nota”.

  • pues en ojos

    Dios mio ( interjección virtual), definitivamente de acuerdo con tigo mi estimado Sergio, poquito falta para que Carmencita haga su realigui show.

    Hijole Pati pues entonces el bullying somos un numero muy grande ya que nos repudian los discursos verborrosos (interjección peyorativa virtual)

  • Sergio de León

    Le pedí a Rogelio Villarreal que borrara mis respuestas a los comentarios de algunos lectores. Lo hice porque me vi envuelto en eso que critico fieramente: escribir con el hígado, con encono hacia quienes no les gusta lo que escribo. Es difícil responder a comentarios tan crípticos como el de Paty Rojas o al de EfrAS. Básicamente porque lo único que entiendo es que “damos lastima” y que el bully soy yo. No hay materia de discusión, pues.

  • Paty Rojas

    No se quien seas Josè Andrè
    s de León pero por tu biografía en FB, dice mucho de ti y en mi opinión el bully eres tu, rascandole a la Aristegui como tu la llamas sus “rascadas”

  • efrAS

    Car-mensita criticando la forma de hacer periodismo y ustedes con lo q salen…..damos lastima inches medios