El día que se desinventaron los espejos

Los accidentes automovilísticos se hicieron aún más cotidianos, se le dio más importancia a la pintura y al dibujo, se dejó de pedir visas y pasaportes en el cruce entre países y, por fortuna de las mayorías, la figura de todos se hizo un tanto más redonda.

Pintura de Jorge Sarquis.

Pintura de Jorge Sarquis.

Aunque ese mismo día no pasó nada fuera de lo usual porque la gente recordaba todavía cómo se veía, y tan sólo los ávidos usuarios del hilo dental se quejaron mientras que los descombinados nos alegramos un poco, el día que se desinventaron los espejos el reflejo del agua volvió a ser sublime y la dinámica en casa un tanto más libre. Pero con el tiempo todo cambió, los narcisos ya no eran narcisos, ni las britnys britnys. Los psicólogos mudaron de profesión y los caricaturistas reinventaron la suya.

Como era de esperarse, entre muchas otras cosas, los accidentes automovilísticos se hicieron aún más cotidianos, se le dio más importancia a la pintura y al dibujo, se dejó de pedir visas y pasaportes en el cruce entre países y, por fortuna de las mayorías, la figura de todos se hizo un tanto más redonda. Y así fue hasta el punto donde ya no se sabía si por las mañanas uno se despertaba en la misma vida en que había dormido, pues los sueños se jactaron falsos al ser soñados y la vida se vivió como otro de ellos. ®

—En colaboración con Enrique Argote.
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Publicado en: Marzo 2014, Narrativa


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