El Dr. Atl, Hitler y los judíos

Gato por liebre en el Instituto Cabañas

En el marco de la muestra en Guadalajara de Gerardo Murillo, el Dr. Atl, se anunció una conferencia en la que un académico hablaría de arte, vanguardia y radicalismo político. No fue así, y el autor se pregunta si de plano debería quejarse ante la Profeco o en la Secretaría de Cultura.

Gerardo Murillo, mejor conocido como el Dr. Atl.

El contenido de la ponencia titulada “Arte, Vanguardia y Radicalismo Político”, dictada el jueves 22 de enero en el Instituto Cultural Cabañas por el actual director del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM, Renato González Mello —como parte de la exhibición en torno al pintor tapatío Gerardo Murillo, mejor conocido como Dr. Atl—, no cuadró con su tema anunciado. Desconozco si semejante desconecte se debía simplemente a una falta de comunicación clara —por ejemplo, si el título haya sido una invención de los organizadores o promotores, antes de conocer la vertiente que la charla tomaría—, o si ese desfase responde a motivos más siniestros —como pudo ser el deseo de meramente aparentar una consideración seria sobre aspectos importantes de la vida y la ideología del polémico artista, sin realmente llegar a hacerlo—. En todo caso, el resultado fue una oportunidad perdida y frustrante para los que asistimos con ganas de escuchar una discusión inteligente sobre el tema anunciado. A fin de cuentas, se trata de asuntos relevantes no sólo a la figura histórica del homenajeado pintor sino a la situación actual de conflicto entre la libertad de expresión artística y la violencia extremista del fundamentalismo religioso, tanto aquí como en París.

La decepción fue mayor porque el curador de la exhibición, Carlos Ashida, declaró públicamente, al principio de la muestra, que también sería examinado “el lado oscuro” de la figura de Murillo. Los textos de sala, sin embargo, sólo hacen una mención brevísima de su apoyo “poco afortunado” a los “países del Eje” y al “nazi–fascismo” durante la Segunda Guerra Mundial, tratando el asunto casi con la ligereza de una apuesta equivocada sobre un juego de canicas.

Entre las múltiples alabanzas que resaltan en los textos de la muestra y que nos presentan un Dr. Atl “visionario”, “analista agudo”, “observador científico” y escritor, nada se encuentra de lo que pudo haber sido la fuente de su “desafortunado” apoyo a Hitler; es decir, su concordancia con el führer en cuanto al antisemitismo feroz y descontrolado. Entre los textos publicados por el Dr. Atl se encuentra, por ejemplo, Los judíos sobre América (México: Ediciones la Reacción, 1942), una diatriba alocada de odio antijudío, donde se basa en la conocida falsificación Los protocolos de los sabios de Sión e incurre en desquiciadas “demostraciones” de la supuesta “fisionomía hebrea” de líderes políticos (como la del entonces presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt), lo cual nos recuerda a los etnólogos nazis quienes buscaban comprobar la superioridad física de los arios contrastando fotos de las nalgas de gimnastas germánicas con las de hotentotes africanos. Es una muestra del verdadero lado “científico” del autor Dr. Atl, quien, según Carlos Ashida tuvo el “gran valor” de atreverse a contradecir a Albert Einstein —aunque, claro, a fin de cuentas, resultó completamente equivocado—. Sin embargo, el curador nada mencionó sobre la probabilidad de que la oposición del pintor a las ideas de Einstein se debía al odio que ha de haber sentido hacia éste por el simple hecho de ser judío.

Entre las múltiples alabanzas que resaltan en los textos de la muestra y que nos presentan un Dr. Atl “visionario”, “analista agudo”, “observador científico” y escritor, nada se encuentra de lo que pudo haber sido la fuente de su “desafortunado” apoyo a Hitler; es decir, su concordancia con el führer en cuanto al antisemitismo feroz y descontrolado.

¿Importan este “lado oscuro” de un pintor que tuvo cierta importancia en la historia del arte mexicano? Yo diría que sí, por lo menos si queremos apreciarlo en su justa dimensión como ser humano y como alguien preocupado por la construcción de una utopía —como fue su “Olinka”, la ciudad ideal de artistas, poetas y filósofos reyes— que, de haberse construido, seguramente no hubiese permitido que se “contaminara” por la presencia de seres impuros —como los judíos—. Semejante pensamiento no dista mucho ni de la idea del “Reich de mil años” hitleriano ni de la idea más “contemporánea” de un resurgido “califato” de pureza impecable, donde los “infieles” serían dominados o eliminados. Y dado que el Dr. Atl pensaba que los pintores eran los mejor dotados de todos los seres humanos para liderar la sociedad —por sus dotes de observación y visión—, se entiende aún más su aprecio para Hitler, porque el líder nazi tenía aspiraciones de pintor en su juventud.

Según se ha reportado, el Instituto Cultural Cabañas gastó 2 millones 300 mil pesos en la exposición sobre el Dr. Atl. Un cargo tan significativo al erario hace válido preguntarnos si el desarrollo del programa expositivo está procediendo conforme a lo anunciado por el curador —por ejemplo, si está cumpliendo con lo prometido en cuanto a no esquivar los “temas espinosos” del “lado oscuro” del pintor— o si esas declaraciones fueron nada más una “puesta en escena” publicitaria para desviar cualquier crítica previa que le podía haber llegado por su intención de montar un homenaje a una figura tan polémica. En Alemania ha habido discusiones acaloradas sobre la decisión de reivindicar la figura de un artista como Arno Breker, cuya carrera artística se vio favorecida durante el régimen nazi por el gusto que les provocó a sus líderes la estética de sus esculturas monumentales pero cuyos bonos cayeron con la destrucción temprana del Reich de los Mil Años. De la misma manera, creo que es válido discutir una figura tan polémica como la del Dr. Atl, cuyas posiciones ideológicas personales parecen haber sido aún más extremistas que las de Breker y quien aparentemente fungía de propagandista del nazismo, pagado por la embajada nazi en México. Si no se ha evitado mencionar el extremismo de Siqueiros —y de su participación en el atentado contra Trotsky, por ejemplo— a pesar del gran aprecio por su obra artística y su relevancia histórica ¿por qué evitar una discusión abierta que arrojaría luz sobre las sombras de Gerardo Murillo?

El libelo antisemita del Dr. Atl.

El libelo antisemita del Dr. Atl.

La ponencia de González Mello —la cual, por cierto, duró poco más que el tiempo que gastaron en leer su currículo durante la presentación inicial— versaba sobre un libro del Dr. Atl que contiene su análisis de la arquitectura de las iglesias en México, añadiéndole, al final, unas alabanzas escritas por David Alfaro Siqueiros sobre la importancia que tenía el Dr. Atl para el muralismo mexicano. Ni siquiera aludía al conocido desprecio que el Dr. Atl mantuvo para con Siqueiros, por “lo portugués” —léase “judío”: una referencia a los expulsados de España durante la Inquisición que fueron a Portugal— de su ascendencia materna. Una verdadera discusión sobre “Arte, Vanguardia y Radicalismo Político” habría sido interesante y útil para ayudarnos a reflexionar mejor no sólo sobre la figura del Dr. Atl sino sobre otros acontecimientos relevantes de nuestra época también: por ejemplo, la destrucción, en agosto de 2000, de la obra “La patrona” —del caricaturista de La Jornada, Manuel Ahumada, fallecido el año pasado— a manos de extremistas católicos, aquí en el Museo de Periodismo y las Artes Gráficas de Guadalajara (cuyo director actual, por cierto, fue uno de los colaboradores del curador Carlos Ashida en la selección de textos para la muestra del Dr. Atl), o los recientes atentados asesinos en la sede parisina de Charlie Hebdo por parte de islamofascistas franceses, y la amenaza creciente, en el ámbito internacional, de represión a cualquiera que fuesen las expresiones consideradas “ofensivas” por el fundamentalismo radical.

Desafortunadamente, ese tema interesantísimo, prometido por su título, no nos fue entregado. En cambio, nos ofrecieron una charla blandengue que sólo serviría para alargar aún más la lectura de currículos antes de las próximas ponencias. Cuando nos den semejante gato por liebre en el Cabañas ¿qué hacemos? ¿Llamamos a la Profeco —o a la Secretaría de Cultura— para registrar nuestra queja? ®

La muestra puede verse durante febrero de 2015 en el Instituto Cultural Cabañas, de martes a domingo de 10:00 a 18:00 hs. El lunes permanece cerrado y el martes es entrada libre. Más información en Hospicio Cabañas.
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Publicado en: Arte

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