El héroe, la rusa y los tiburones malinchistas

¿Qué se siente salvar una vida?

Liuba Taran es ahora, junto con Nicole Ross, la segunda víctima de un ataque insólito en las playas de Cancún. La joven viajera, que se recupera favorablemente, se pregunta con humor negro ¿por qué los tiburones no atacan a las mexicanas, sólo a las extranjeras?

Liuba Tarán en México

El héroe verdadero no se asume como tal y a Lázaro Magaña Ramírez le sorprende y hasta incomoda la pregunta.

—¿Qué se siente salvar una vida y arriesgar la tuya en ello?

Lázaro, un guardavidas de la empresa Securitas, con 23 años a cuestas, nacido en Comalcalco, Tabasco, esposo de Marylin Pérez Córdoba y padre de un bebé de catorce días de nacido, no lo pensó dos veces y se lanzó a las tres y cuarto del pasado jueves 24 de marzo hacia una oscura mancha de aletas que habían envuelto a la rusa Liuba Taran a un costado de la escollera que delimita la Playa Gaviota Azul.

—¿Te consideras un héroe?

Lázaro sonríe tímidamente y su vista se pierde en el oleaje. No atina qué responder y mira, otra vez, ese mismo sitio hasta donde nadó, tras calzarse aletas y googles, y bracear 150 metros en línea recta para luego arrastrar a Liuba que sólo sintió un golpe que le inmovilizó su extremidad derecha, pero que en realidad se trataba de una herida donde se veía el hueso de su pierna entre la carne desgarrada. Amén de la impresionante mordedura tenía fractura del peroné, lesiones en el muslo y tendones, y el animal o animales que la atacaron le habían triturado sus pequeños dedos.

—¿Eran tiburones los que atacaron a Liuba?

—No sé, aquí hay fauna de todo tipo y ella no respetó las advertencias —explica el héroe—. Le silbé varias veces para que no se alejara más de la playa, porque sólo se permite que, por razones de seguridad, sólo se internen cincuenta metros pues esto es mar abierto, pero no me escuchó o no me hizo caso, hasta que vi la sombra que la rodeó y tuve que ir por ella cuando la perdí de vista y empezó a manotear.

La joven rusa salió consciente y, por fortuna, no entró en pánico. Pero hasta ahora nadie sabe por qué, al momento de preguntársele su nombre al recibir los primeros servicios médicos, dio el de Katherine Bounth y no el de Liuba Taran.

De gitano andar

Antes de venir a México, según su página personal en couchsurfing, un sitio que lo mismo sirve para hallar alojamiento que para compartir experiencias de viaje, Liuba Taran erró por Alemania, Austria, Bélgica, Costa Rica, Eslovaquia, España, Finlandia, Francia, Inglaterra, Luxemburgo, Marruecos, Nicaragua, Perú y Suecia.
Allí cuenta cómo la suerte siempre ha estado de su lado. Que alguna vez perdió un vuelo a Bélgica desde Marrakech y que su amigo Marco le compró otro boleto en dos horas. Y de cómo conoció a Cecilia en Los Ángeles y a Pedro en Lima, quienes, a su vez, le presentaron a otros amigos que fueron claves para otros viajes.

Ahora, en una entrevista concedida al diario Quequi, se pregunta con humor: “¿Por qué los tiburones no atacan a las mexicanas, sólo a las extranjeras?”

Ahora, en una entrevista concedida al diario Quequi, se pregunta con humor: “¿Por qué los tiburones no atacan a las mexicanas, sólo a las extranjeras?”

Y claro. Ahora tendrá que contar que es, junto con la canadiense Nicole Ross, otra víctima de insólitos ataques de tiburón en Cancún. Ross, de 38 años, relata toda su odisea en su blog personal [www.mooretolife.ca]. Ella fue atacada el 31 de enero por un tiburón toro en la colindante Playa Chac Mool porque lo que, a juicio de Alberto Friscione Carrascosa, director de la compañía Sólo Buceo, podría tratarse del mismo ejemplar.

Por su parte, Narciso Pérez Bravo, director del Hospital General, dijo que tanto la recuperación de la joven rusa como su estado anímico son excelentes y que será un cirujano plástico quien determine la fecha de la operación para la reconstrucción del tobillo debido a que hubo daños severos en los tendones. También se supo que los hoteleros de la ciudad pagarán los servicios médicos porque la inquieta Liuba es mochilera y no podría pagar.

Tiburones contra tiburones

Con olas altas o mar en calma tienen que nadar un kilómetro en 25 minutos. Y también tienen que correr a distancia y con gran velocidad en la playa. Los entrenamientos son siempre matutinos y exhaustivos, explica Israel Trujillo, quien capacitó a Lázaro Magaña Ramírez como salvavidas e integrante del escuadrón conocido como Tiburones que se encarga de cuidar la Playa Gaviota Azul, donde convergen varias corrientes marinas y donde se perdió gran parte de las playas originales.

Por eso, en el momento de su recuperación se construyó una escollera para “reducir” la erosión de las playas, pero ese dique sepultó varias de las cavernas donde el tiburón toro, por estas fechas, daba luz a sus crías debido a que en ellas había aguas tranquilas y someras. Ahora todo eso ha cambiado tanto como la reciente invasión de pescadores que echan carnada y que pelan aquí mismo sus presas y arrojan sus restos al mar, lo cual mantendría grupos de tiburones y barracudas atentos y acostumbrados a esos despojos.

—En 35 años que llevo en Cancún —explica Friscione Carrascosa— se han metido al agua 50 o 40 millones de turistas y sólo dos accidentes se han registrado, por lo que no se debe considerar ataque sino accidente fortuito, puesto que un escualo cuando ataca acaba con la presa.

—En 35 años que llevo en Cancún —explica Friscione Carrascosa— se han metido al agua 50 o 40 millones de turistas y sólo dos accidentes se han registrado, por lo que no se debe considerar ataque sino accidente fortuito, puesto que un escualo cuando ataca acaba con la presa.

Tanto él como los guardavidas desaprueban la propuesta de cazar tiburones por los recientes sucesos porque, insisten, no son ellos los que invaden las playas sino, por el contrario, es el hombre quien ha alterado su entorno. Por eso sugieren a las autoridades una reunión con expertos en tiburones de México y Estados Unidos para intercambiar ideas, además de que Protección Civil eduque y alerte a los visitantes para que con un silbido salgan del agua y que sepan que tampoco es recomendable que entren con objetos brillantes al amanecer o cuando anochece.

Bajo el mar, donde nadie los ve, los tiburones repiten esos ritos amorosos y otros hábitos que los han vuelto tiburones desde hace 450 millones de años. Al parecer, es en Punta Cancún donde tienen su íntimo lecho nupcial y de alumbramiento que permaneció imperturbable hasta hace unas tres décadas, que son nada ni siquiera un parpadeo en el largo fluir del tiempo y la historia, y por donde ahora revolotean brazos y piernas que se broncean ante hileras de dientes que han nacido junto con unas aletas que brindan inmisericorde velocidad y sigilo como sostiene esa leyenda negra difícil de sacudirse. Porque lo que la naturaleza da, naturaleza no quita.

¿Quién es Liuba Taran?

Liuba Taran nació el 21 de mayo de 1984 en Yaroslavl, Rusia, que se encuentra la confluencia del río Volga y el río Kótorosl, al noreste de Moscú. Se autodefine como una gitana con estudios en democracia y seguridad que viaja por el mundo, que ha formado parte de clubes políglotas donde aprendió a dominar el inglés y el alemán. Llegó a México hace cuatro meses y cada vez habla mejor español. Su perfil en couchsurfing ha sido visto por12,218 personas y allí reconoce tener 464 amigos en todo el mundo.

El sudafricano Etienne Ghyoot dice que su presencia ilumina y que todos deberían de tener la oportunidad de conocer a esta vibrante jovencita, mientras el polaco destaca su personalidad positiva y sus viajes espontáneos para ir a Chichen Itzá para ver la sombra de la serpiente descender las escalinatas de la famosa pirámide. No hay que extrañarse que su lema sea: “Hey, banda, ¡hay que moverse!” ®

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Publicado en: Abril 2011, Apuntes y crónicas


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  • Dalila Palazzi

    ¡Pobre rusa! Ojalá pueda caminar de nuevo. Me llegó este artículo por correo porque mi luna de miel fue en Cancún y me asustó mucho leerlo. Hoy mi nena contá con seis añitos y cada vez que la veo me acuerdo de aquellas playas y los colores tan lindos de las olas. Siempre he creído que Fernanda nació por ahí, en un arrumaco. Espero que cuenten más de la chica y si conserva el pie. Nada me daría más gusto.