El legado Zybine

La danza, la vida y la muerte

La comunidad dancística está de luto. Pero el legado del matrimonio Zybine queda incorporado en la actividad profesional que sus alumnos siguen ejerciendo y transmitiendo.

Alejandro Zybine y Violette Zelich © Betsaida Pardo

El inesperado fallecimiento de los maestros Alejandro Zybine y López (1934-2012) y Violette Zelich Goijkovich trajo pesadumbre a la comunidad dancística tapatía, particularmente entre aquellos que pasaron por la Academia de Ballet Guadalajara. Su legado está relacionado con la formación de bailarines profesionales que se han desempeñado en prestigiadas compañías, docentes del ballet académico que siguen transmitiendo sus conocimientos y tres intentos por crear una compañía profesional en Jalisco.

Violette y Alejandro Zybine llegaron a Guadalajara en 1975 después de haber hecho carrera como bailarines en Nueva York y profesores de Las Bahamas y fundaron la Academia de Ballet Guadalajara, A.C., “en un edificio especialmente construido” que contaba con dos salones de danza “y un anfiteatro al aire libre con capacidad para 250 personas”.1

En tres ocasiones intentaron crear una compañía profesional de danza y en ninguna lograron que perdurara, debido a la falta de apoyo gubernamental. La primera fue en 1979, la segunda en 1984-85 y la tercera en 1997. Así lo relata Alejandro:

Llegó un tiempo en el que teníamos tan buenos alumnos que le sugerí al gobierno crear una compañía, estaba Martha González de Hernández de Allende, encargada del departamento de Bellas Artes. Ella dijo que sí, que la hiciera y me apoyaban. Me facilitaron la Orquesta Sinfónica, yo hice un programa mexicano con música de Ponce, Castro, Juventino Rosas y otros grandes compositores que hemos tenido en el pasado. Fue una función con mucho éxito […] pero desgraciadamente el gobierno no nos apoyó, me dijeron no hay con qué ayudarte, yo tenía gente que había venido de México especialmente a formar parte de la compañía, bailarines. Pero me dijeron que no iba a haber salarios y se deshizo el esfuerzo, eso volvió a pasar dos veces más […] y me descorazoné porque no pudimos hacer lo que habíamos querido, que era hacer una compañía […] el apoyo que el gobierno le da al arte no es un apoyo suficiente, además conocí a varios políticos que decían para qué quieres una compañía si ya hay varias academias que están haciendo su labor. No se dan cuenta de que las academias son limitadas. [Los políticos] siempre ponen el arte al último, porque es un hobbie, creen que la gente sólo se divierte bailando.”2

Alejandro Zybine fue hijo de Hipólito Zybine (1891-1965), considerado pionero de la danza institucional en México, quien “nació en una familia noble en Rusia y llegó a México a los 39 años de edad con un grupo de artistas, bailarines y cantantes rusos. La compañía se desintegró y decidió quedarse en nuestro país”.3

En 1930 fue director de la, entonces en formación, Escuela de Ballet Clásico y Plástica Dinámica, precursora de la que, dos años después, se constituiría como Escuela Nacional de Danza, bajo la dirección de Carlos Mérida y Carlos Orozco Romero. En esa institución mi padre fue maestro fundador, titular de ballet. Notables figuras de la danza mexicana de la primera mitad del siglo veinte, como Rosa Reyna, Martha Bracho, Raquel Gutiérrez, Ana Mérida y Amalia Hernández reconocieron la pedagogía de Hipólito Zybine como el origen de sus respectivas carreras.4

La academia se situaba en el primer piso del edificio de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Del matrimonio de Hipólito y la bailarina Lilia López, su alumna, nació Alejandro. Él solía relatar en las entrevistas que a su madre se le había roto la fuente en el salón de clases y que prácticamente había nacido allí, debajo de las barras.

Mi papá fue mi maestro, Hipólito Zybine […] Yo nací en la escuela de danza y él me instruyó desde que era chiquito, yo hacía la imitación de lo que era la danza o de lo que hacían las alumnas, a mí me adoraban, y desde entonces fui expuesto a lo que es la técnica de la danza.5

Carlos Ochoa, Alejandro Zybine, Violette Zybine y Betsaida Pardo © Betsaida Pardo

Alejandro se formó con técnica Legat, pues asegura que su creador, Nicolai Legat, maestro de Vagánova, fue también maestro de su padre en París. Y se quedó en la Ciudad de México hasta los veinte años, edad en la que emigró a Estados Unidos para audicionar en el Ballet Ruso de Montecarlo, compañía que lo tomó y donde bailó durante tres años. Luego se casó con Violette.

Para mí era muy difícil hacer una gira de nueve meses, porque ésas eran las giras de los Ballets Rusos de Montecarlo, nueve meses en los que tenía que estar separado de mi reciente esposa y dije esto no es bueno, esto no es vida y comencé a buscar un trabajo local. Audicioné para My Fair Lady (Mi Bella Dama), y me tomaron. Al mismo tiempo hice audición con el Metropolitan Opera y también me tomaron, entonces naturalmente escogí el Metropolitan Opera,

donde bailó como solista durante dos años y medio.6

El maestro se fue a Las Bahamas, invitado por uno de sus compañeros del Metropolitan Opera a dar clases. Iba por un verano y se quedó catorce años porque “nunca llegó el invierno”, solía relatar. Allá fundó un grupo de danza contemporánea y otro de ballet folklórico, que viajó por México, Estados Unidos y Canadá, “pero después pensé, es muy buena la labor que estoy haciendo yo aquí, pero esa labor la quisiera yo hacer allá en mi país, México”. Era 1975.

La pareja permaneció en Guadalajara treinta años. Por la Academia de Ballet Guadalajara pasaron personalidades de la danza como Doris Topete y Carmelita Sandoval, hoy profesoras de ballet con sus propias academias; las bailarinas Aranzazú Silva, Teté Inzunza, Fanny García Cano y Betsaida Pardo, los bailarines Carlos Carrillo y Quetzalcóatl Becerra, miembros de la Compañía Nacional de Danza, además de la propia hija de Alex y Violette, Nadia Zybine, que fue primera bailarina de Les Ballets Classiques de París, entre otras compañías, y Mercedes Gudiño que bailó en el Ohio Ballet y fue directora de la escuela del Ballet Hispánico de Nueva York, por mencionar algunos.

En la década de los ochenta la pareja Zybine, con apoyo de la Secretaría de Educación Pública, puso en marcha un proyecto de formación de maestros de ballet académico. Alex y Violette acudieron a algunas secundarias públicas para examinar a niños y niñas con talento y a los seleccionados los becaron en el Ballet Guadalajara, con la finalidad de que se formaran como bailarines y recibieran los conocimientos necesarios como profesores de ballet, avalados por un certificado que expedía la SEP. Empezaron 32 mujeres y tres hombres, según recuerda Anilú Morales, que formó parte de este proyecto.

Fue un proyecto con una visión muy amplia de formación integral de maestros de danza, se apoyó con diferentes materias, no sólo ballet, sino historia de la danza, anatomía, terminología, contemporáneo, danzas africanas y hasta aerobics; siempre había un maestro extra que él nos llevaba para que nos diera por lo menos una probadita de su disciplina. Estuvimos cuatro años con entrenamiento de dos horas y media diarias, al final se nos entregó un certificado por medio de la SEP y de allí comenzamos a impartir clases. Estoy muy agradecida, hasta la fecha, después de 32 años sigo enseñando y me cacho en la misma línea y con la misma energía que el maestro nos enseñó.7

Algunos de los jóvenes becarios que formaron parte de este proyecto y siguen activos en la danza son Miguel Castro, Mónica Castellanos, Vania Tirado y Jacqueline Vegenas Sandoval.

Sobre la posibilidad de formar buenos bailarines, Alejandro Zybine dijo:

Para empezar, tenemos que comentar sobre el tipo de ser humano que existe en esta parte de la república. Será por las influencias europeas que tuvimos con los franceses que llegaron aquí, o será porque la región en sí, el calorcito o el tipo de atmósfera en la que vivimos crea ese tipo de cuerpo, aquí los individuos son un poquito más altos, fuertes, son muy elásticos y tienen muy buena extensión, entonces son personas que tienen ya el 50% a su favor cuando se meten a una carrera como el ballet clásico. Ya analizando que aquí en Jalisco tenemos muy buen material humano, indudablemente hacer una academia aquí resultaba en una bonanza, porque como sea no puede fallar, siempre va a haber uno, dos, tres o diez buenos elementos.8

Después de años de trabajo y antes de irse, Zybine publicó y presentó su libro Didáctica del ballet académico, en el que plasmó paso a paso la técnica que aprendió y transmitió a sus alumnos. El libro se presentó en diciembre pasado, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, siendo ésta la única actividad dancística de esa feria.

Después de años de trabajo y antes de irse, Zybine publicó y presentó su libro Didáctica del ballet académico, en el que plasmó paso a paso la técnica que aprendió y transmitió a sus alumnos. El libro se presentó en diciembre pasado, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, siendo ésta la única actividad dancística de esa feria.

Dicho sea de paso —y metiendo este párrafo con calzador—, la delegación alemana (Alemania fue el país invitado de honor a la pasada FIL) no incluyó en su programa ningún espectáculo dancístico, no obstante que Alemania es un país con gran tradición escénica, uno de los orígenes de la danza moderna con Mary Wigman y Kurt Jooss y coreógrafos tan destacados como Pina Bausch, recientemente fallecida, y la fascinante Sasha Waltz. Tampoco trajeron libros de arte. Pero ese es otro tema.

La presentación del libro de Alejandro fue una de sus últimas actividades antes de morir. Violette y él acababan de mudarse a su nueva casa en Real del Monte, Pachuca, donde eran profesores del Instituto de Artes (IA) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, en la licenciatura de Danza.

Diversos diarios en todo el país reportaron el fallecimiento de Violette y Alejandro Zybine, ocurrido en la madrugada del pasado 4 de enero. El Independiente de Hidalgo señaló que “De acuerdo a Rosalba Meneses Noeggerath, secretaria académica del IA, los cuerpos de los bailarines y coreógrafos fueron hallados en su domicilio por autoridades municipales, quienes acudieron al lugar ubicado en la carretera Pachuca-Real del Monte y determinaron que el deceso fue por intoxicación de gas LP”.

La comunidad dancística está de luto. Pero el legado de los Zybine queda incorporado en la actividad profesional que sus alumnos siguen ejerciendo y transmitiendo. ®

Notas
1 César Delgado, “Alejandro Zybine”, en Homenaje. Una vida en la danza 1991, Cuadernos del CENIDI Danza, núm. 23, INBA, México, 1991, p. 79.
2 Alejandro Zybine, entrevista con Angélica Íñiguez, 4 de diciembre de 2011.
3 César Delgado, “Alejandro Zybine”, ibid.
4 Cfr. Alberto Dallal, La danza en México. Primera parte: panorama crítico, UNAM-Instituto de Investigaciones Estéticas, segunda edición, México, 1995.
5 Alejandro Zybine, entrevista con Angélica Íñiguez.
6 Idem.
7 Anilú Morales, entrevista con Angélica Íñiguez, 6 de enero de 2012.
8 Alejandro Zybine, entrevista con Angélica Íñiguez.

Publicado en: Artes escénicas, Enero 2012

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  • Yolanda Gamez (Ledinski)

    Muchas Gracias a los maestros por los conocimientos en la Danza en 1984 Gacelas Ballet abrio las puertas en Guadalajara , Jalisco. y en 1989 me case con un Canadience y Gacelas Ballet hoy en dia sige impirada en sus conocimientos. 25 de Mayo de 2012, la presentacion de mi escuela sera dedicada a ellos,. Dancing Angels 7:00 pm. en Shell Theatre, Dow Centennial Centre . Fort Saskatchewan Alberta. En memoria de los maestros Alejandro Zybine y Violette Zelich . att. Yolanda Gamez (Ledinski).