ELECTRÓNICA DE AMBIENTES Y CONTORNOS

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Seis reseñas alucinantes con todo y audios: Mount Kimbie, Bil Bless, iTAL tEK, Alva Noto, Mark Van Hoen, Nils Frahm & Anne Müller.

Mount Kimbie – Crooks and Lovers

[wpaudio url=”http://revistareplicante.com/audio/2010-11/Mount-Kimbie_Before-I-Move-Off.mp3″ text=”Mount Kimbie – Before I move off” dl=”0″]

Dubstep con refinación de azúcar. Si hay algo como imaginar a Miss Dynamite haciendo Dubstep en el comedor de la casa donde comía su avena, si hay algo como figurarse a Karen O sentada bordando unos baffles en punto de cruz (Dom Maker, uno de los miembros del dueto Mount Kimbie, ha manifestado su gusto por los Yeahs), si hay algo como el sello Hotflush despojándose de vestimentas de callejón y barrio, si todo ello existe se llama `Crooks & Lovers´. Desde Brighton, Inglaterra, dos jóvenes que empezaron con el Fruity Loops para lanzar unos cuantos sencillos que los posicionaron en las tornamesas de algunos djs del orbe sub-bajo wobble. Contrario a reseñas como la de Pitchfork, me atrevo a decir que esta no es `music for your cycling conmute or for gardening´, sería una adecuación demasiado pasiva para una serie de tracks que surgen de anomalías o desfases en la normalidad más cardíaca. Siendo explicativo: es música cerebral dominada por beats naturales, síncopas de gusto a elegir, bufette de percusión malabarista, intención de aligerar el 2 step para hacerlo respirar y recordarle sus primeras aventuras con el drum n` bass. En `Field´ hay constantes llamadas al electro folk que por razones que escapan a mi comprensión me recuerdan a las Scrogging Sisters y su funk psicodélico. La matemática del ritmo sigue fórmulas de bienestar, no necesitamos el cálculo de las ondas ni su percusión de piel para darnos cuenta de que `Crooks & Lovers´ se puede seguir con el hemisferio pensante del cerebro y se puede bailar con el músculo fino de la memoria de los clubes sajones en tensión con los tendones de NY bajo lluvia de freestyle sin humanidad: efecto de lluvia de nuevo, y pareciera que esta revista tiene el clima predominante en las noticias de los desastres naturales de hoy pero lo que sucede en realidad es que presentamos material de contenido líquido… en sus tres estados.

Bil Bless – Life Mechanism 2

[wpaudio url=”http://revistareplicante.com/audio/2010-11/bil-bless_reject-me_live.mp3 ” text=”Bil Bless – Reject me ” dl=”0″]

Bil Bless ha sacado un disco y lo ha colgado a la red con la permisión, vía Bandcamp, de que el usuario pagara lo que quisiera. Radiohead lo hizo hace unos años con el `In Rainbows´ y la audiencia los aclamó diciendo que eran una especie de precursores del mercado abierto y de los códigos libres, pero meses antes que los de Oxford, lo hicieron los Artic Monkeys, y mucho antes lo hizo el gran Rubén Blades. Y ya poniéndonos más certeros que engañados, la estrategia de mercadeo seguida por Radiohead le otorgó a la banda más divisas ya que hubo gente que pagó cantidades ridículas, además de posicionar las canciones en los aparatos reproductores mucho más rápido que con cualquier otro método de venta. Que se dé por sentado: en la industria de la música no hay más héroe que el pirata, e incluso tal es un héroe de viñetas. Hay que ser sinceros, y la publicidad puede ayudar, pero en el caso de Bless (conocido por muchos como Son Of The Electric Ghost/SOTEG) al igual que en el caso de los anteriores, es el sonido lo que hace a los bolsillos seguir pagando o dando clicks. Curiosamente, SOTEG es uno más de los músicos que dicen la verdad no sólo con su creatividad sino con sus empadronamientos con la ciencia (la poesía miente, la ciencia no duda). Hay en el disco un sonidero sustancial que nos pone en bandeja de beat algunos de los giros presentes de la música contemporánea, retratados por un músico de estetoscopios en cada dedo. En el track `Music Now´ la ironía del dubstep finalmundista se muestra con portada de regadera en paintbrush. Y qué decir de esa joya de la biología electrificada que es `Sore Throats And Gravity´ en donde como el título del disco versa, los mecanismos de la vida se multiplican por dos para recrear espejo. En `Reject Me´, pareciera que un cartucho de Nintendo nos pide ser expulsado a velocidad de nave que pronto sorteará synths de escenografía espacial desesperanzadora con un ritmo de glitch – hop fino y de repeticiones dancísticas. La vida es un mecanismo vital en su segunda versión: la música.

iTAL tEK – Midnight Colour

[wpaudio url=”http://revistareplicante.com/audio/2010-11/Ital-Tek_Satellite.mp3″ text=”Ital Tek – Satelite”]

Se dice de Alan Myson (Ital Tek) que su público es aquél del dubstep apocalíptico y que su sello, Planet Mu, es marca de sonidos accesibles y placenteros. Se dice también que su música es un dubstep electrificado, cosa por demás sonsa (lo cuál también se dice). No existe dubstep electrificado, el dubstep no nace, se hace, y en `Midnight Colour´, se hace a consciencia. La afirmación de la prensa musical comercial de un `dubstep electrificado´ sería casi mencionar que Hendrix es un blues electrificado, lo cual es igual de torpe, sino pregúntenle al Gaslamp Killer. Pero apartémonos de textualidades y recurramos a la descripción de lo que se oye en el disco. Hay en verdad una línea de apocalipsis pero más bien los que lo escuchan se creerán entre los elegidos para el paraíso. Ayer noté un post de Nosaj Thing vía facebook y leí un nombre: Syd Mead. Menciono el encuentro con el post porque hay mucho de la predicción gráfica de Mead en el sonido de Ital Tek, imágenes de un futuro acomodado en las lindes planetarias y las profundidades de los océanos lunares, càpsulas de teletransportación, animales de biósferas lejanas a la tierra domesticados con pulsaciones electrónicas, automóviles diseñados para volar hacia el espacio y hacia las aguas… en fin, cuestiones de diseño publicitario para la promoción de la esperanza, utopías del espacio. Nosaj habrá posteado por mera convicción de su geografía en esos momentos y lo que su música podría remitir en cuestión de paisajes, no lo sabemos pero estamos en el presente, no hay más allá y aquí hay mucho por explorar. Después de su LP debut (Cyclical, 2008) y de un EP titulado Massive Error en el 2009, este segundo LP se trae la perfección y mezcla de los dos anteriores trabajos y posiciona a su autor en el podio para disputar no una medalla, sino el tope de las listas olímpicas. Desde `Neon Arc´ el aglomeramiento de una atmósfera puntillista asoma después de que un bajeo con sonido de bestia aclimatada comienza a ondular sus armonías y sus volúmenes, en `Babel´ hay una cercanía a los métodos que el idioma tiene para situar significado, toda voz es herramienta y el snare funciona como un código o clave de enlace directo en una atmósfera de 16 bits como gusanos de mar penetrando corales y un synth de extracción minimal alemana con tintes de kraut o new wave. De ahí pasamos a `Satellite´ en donde la lentitud de las naves transmisoras se refleja en melodía de encendido con un fondo de misterio SCI-FI de noche sabatina sintetizada, y un ritmo de marcha que hace bailar a las polillas de los focos. Cuando llega `Black and White´ nos podemos percatar de que el beat está siendo desintegrado por indiferenciaciones entre el bien y el mal ya que un sample de voz fémina en ascenso dice que el sueño en vilo no tiene moral, aquí el sintetizador sigue esa línea de futurismo o kraut centroeuropeos que son fórmula comprobada cuando se trata de poner cualquier prisión en plan chil out. Llega `Strangelove V.I.P´ y la cuestión es un silencio denegado, una confesión de lo que se ama que siempre sigue siendo ritmo, pues todo corazón tiene palpitación si se elige el acto de vivir: como única premisa el ritmo y su contraparte, la arritmia que tiene más origen en los pulmones y en el pensamiento pero aquí lleva atmósfera en loop intradérmico. Haciendo puente llegamos a `Restless Tundra´ que modula y ondula un humo sintetizado con ritmo de drumkick llano que cede su contundencia a snares y exhalaciones para de repente redimirse ante la voz asombrosa de Anneka, quien nos hace creer que la Tundra es al menos el paisaje y el clima puede ser una feminidad absoluta con sintes que traspasan los hemisferios del mono y el stereo sin consideración. Lo de Ital Tek es un viaje extrapolado.

Alva Noto – For Two

[wpaudio url=” http://revistareplicante.com/audio/2010-11/alva_noto-stalker.mp3″ text=”Alva Noto – Stalker ” dl=”0″]

Limitado a 2000 unidades, grabado en diferentes épocas y con cada track destinado a un proyecto ya sea de cine, televisión o música (no importa en realidad ya que hoy en día todo confluye en la red), `For Two´ es una obra maestra del ambient y la clásica moderna. He tenido oportunidad de recibir opiniones varias sobre este tipo de música, la mayoría en el medio donde me desenvuelvo son opiniones de rechazo, otras manifiestan ignorancia o estupefacción, unas cuantas, que se cuentan con los dedos de los tokais en las paredes, demuestran asombro. Vivo en un territorio similar a lo encontrado en el filme `Stalker´ de Tarkovsky, aquí, en la parte oriente/sur de la ciudad de Mérida, Yucatán, cualquier terreno baldío en consecución repetitiva podría ser la angustiosa Zona del filme. Los fraccionamientos circundantes podrían ser ese espacio trash que caracteriza los restos de la guerra en Europa del Este, y me refiero a ello porque en este disco de Carsten Nicolai (Alva Noto), hay un track grabado para la película. En sí todas las atmósferas del disco llevan esa cadencia de la escena final del filme en el que la hija del protagonista lee y como voz en off se escucha un poema de Tyutchev. Poesía que mueve vasos con sus silencios en la mesa, claridades diurnas cuando se dispone a abordar un barco hacia la nada y lo absurdo de la cotidianeidad de paisajes abiertos, todo paisaje se abre ante la contundencia del ambient y cede sus formas al corte para que luego estas sean catalogadas de forma sonora. Sería redundante afirmar que Alva Noto es sonido poético, y con la frase afirmo. Hay desde `Garment´ el primer track, una constante rítmica que se asemeja más a la cesación del entendimiento narrativo que a la progresividad del beat. Es como si Brian Eno se detuviera a contemplar un hospital mientras recibe señales hertzianas vía John Cage en canalización de suero intravenoso. Hablo en sentido metafórico y vuelvo a redundar. Son sonidos que siguen la pauta de las pulsaciones generales de los agrupamientos humanos: segunderos digitales, radares de profundidad oceánica, electrocardiogramas, golpes (silenciados) en un ring de boxeo, detonaciones (mudas) en una metralla a cámara lenta, ondas de radio (evidenciadas) al convertirse en frecuencias perceptibles. Si Brian Eno quizo poner en su pasaporte –non musician- en el apartado ocupación [fuente: Dusted Reviews], Alva Noto puede más bien obviar el pasaporte y brincarse los espacios aéreos con el mote de invasor.

Mark Van Hoen – Where Is The Truth

[wpaudio url=”http://revistareplicante.com/audio/2010-11/mark_van_hoen-render_the_voice-kouala.mp3″ text=”Mark Van Hoen – Render the voice” dl=”0″]

-1993 es el año que vio el primer sencillo de Mark Van Hoen, “Mettley”, quien trabajaba como ingeniero de sonido en televisión a finales de los ochenta. Graduado en ingeniería, Van Hoen no tardó en relacionarse con la frecuencia inglesa: sus compañeros de cuarto, Kevin Hector y Tara Patterson, formaron con él Autocreation, proyecto musical que, al igual que Locust y Scala (formada con tres de los miembros de la legendaria Seefel) han sido los alternos del británico con nombre Holandés. Mark Van Hoen está aquí por sí solo, con nombre propio, con portada de baño europeo, con cara de sabueso y compañía de weimaraner serio. Ya no es el mismo que en los noventa girara con Orbital y fuera comparado con un enlace sin mediaciones entre la luz derruida de Boards of Canada y los desequilibrios oscuros de Aphex Twin, no, hoy en día las etiquetas sobran y el sonido es exacto. En “Where is the truth” Van Hoen quiere narrar lo que sintió al recién enterarse de que en realidad fue adoptado. Irónicamente, los sellos que adoptan sus productos de fabricación casi artesanal, no podrán darle el status que se merece, Hoen no tendrá un bienestar fraternal, las reseñas en publicaciones como Pitchfork no interesan ya en este ámbito de revoltijos mediáticos. Sin embargo, estamos ante quizá uno de los mejores lanzamientos que surgen de alguien que se enlista junto a los músicos que en los noventa, dieron a la electrónica una lucidez y un carácter de manifestación lúdica imperantes, imponentes, saludables. Vale la pena recalcar la regresión a los inicios del ambient, la utilización de sintetizadores analógicos, máquinas de cinta, sampleos que se pierden entre los vastos detalles clásicos y sobre todo, la permanente vocación de permanecer en los subtes para lanzar joyas que en un futuro serán culto indudable.

Nils Frahm & Anne Müller – 7 Fingers

[wpaudio url=”http://revistareplicante.com/audio/2010-11/Let-My-Key-Be-C_Thriller-Edit.mp3 ” text=”Nils Frahm & Anne Müller – Let my key be C” dl=”0″]

La mùsica es informaciòn. Hay pueblos en Àfrica que sin embargo no disponen de grafía, palabra o letra alguna para designar a la mùsica. La música es sonido, aunque John Cage podría diferir, incluso sabiendo que no difiere en la imposibilidad del silencio absoluto. En lo que a mí respecta, y ya poniendo muy aparte lo antes mencionado: la música es resonancia craneal. Es una frase provisoria, como las otras, como todas, la que escribì. Resonancia craneal. Un sustantivo adjetivado con la imagen del objeto mutuo. Entre ustedes y yo lo primero es un cráneo, con fortuna y muchas veces una sensación inexplicable. Nils Frahm y Anne Müller carecen de cráneo según escucho, y no les queda màs que anteponer una barrera de sensaciones para proteger su pensamiento matemático de geometrías caucàsicas, caòticas, magistrales. Aunque intuyo que la protección no existe en este entorno, la protección debería esgrimirla yo puesto que la avalancha sonora es potente, y hay muchas imprecisiones en mi sistema nervioso al yo oir y èl escuchar. Se sabe que Nils Frahm es un virtuoso del piano, se dijo el año pasado en revistas, se enfatizò en los tracks. Hoy lo nuevo es una serie de espacios auditivos que me obliga a pensar en que el trabajo de Frahm se enfocó, por poner ejemplos, a las posibilidades de interrelación humana encontradas en una sala de chat. A las posibles conexiones directas en un vagòn de metro entre pensamientos citadinos. A la probabilidad de pegarle a la lotería o adquirir de la tienda la botella con la taparrosca del premio… todo lo anterior en la partitura, como si no pasara nada. Y aùn màs, puesto que la decisión de silencios que demuestran virtuosismo podría pasar como algo perceptible, y lo es enteramente, incluso no sabiendo de sus trabajos anteriores. Me falta nada màs hablar de Müller, y me dispongo a resonar: hay un chelo que funge como base en varios de los tracks (vèase ese loop intradérmico realizado en “Let My Key Be C.”, donde el inicio es càntico de aves que se interrumpe. Interrupciòn ilusoria ya que en todo el disco hay una mancuerna cerrada, cíclica, unìvoca. Nòtese cómo el clickeo y el corte se adhieren al campo auditivo sin perder plañidez ni aligerar la ligereza. El glitch alcanza puntos álgidos. La frontera entre la historia de la electrónica y la de la música clásica se difumina luego de brincotear de cuerda en cuerda y arremeter contra el tiempo. Hablar de Müller es hablar de Frahm.®

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Publicado en: Música, Noviembre 2010


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  • mmm creo había sido un fallo de mi máquina o habéis sido rápidos, pero todo fixeado.

  • Compas, un saludo nuevo y graxe por la publicación, namás un corregimiento: en donde se da play al mp3 de Mount Kimbie aparece con título de Mark Van Hoen. El track se llama Before I Move Off, Mount Kimbie (los macizos Hotflush Recordigns). Opiniones a sanghound@gmail.com. Visitar krunkd.blogspot.com para más material sonorífero. Salud!