En el cuarto 508

Cosas halladas en un motel

Los objetos retratados en esta galería narran de alguna manera historias de individuos anónimos y pasan de ser objetos olvidados o desechados a ser objetos simbólicos.

En las ciudades fronterizas del norte de México, como en el caso de la ciudad de Tijuana, los hoteles y moteles de paso abundan a la par de farmacias y Oxxos. Desde sus ventanas se observa el flujo de transeúntes, ciudadanos y viajeros; unos cruzan o regresan y otros simplemente no tienen idea de cuándo volverán. Sin embargo, los hoteles son a la vez, espacios público-privados donde la interacción social es permanente y constante.

La ciudad de Tijuana, situada en el extremo noroeste del país, tiene una población de 1,410,681 habitantes (INEGI, 2010) y un promedio de 6% de población flotante. Como casi todas las ciudades fronterizas del norte de México, Tijuana es considerada por muchos migrantes un trampolín hacia los Estados Unidos.

El objetivo de esta serie fue el registro de una parte de la realidad que acontece en un hotel de paso de Tijuana a partir de los objetos olvidados o intencionalmente desechados y luego encontrados. La migración entendida como un proceso, como una interacción dinámica entre individuos que se trasladan, deja rastros palpables a través de estos objetos. El cuarto del motel de paso se convierte en un espacio que da alojamiento a personas que buscan resguardarse por unas horas o algunos días. Ahí estos migrantes cubren sus necesidades básicas, dígase seguridad, alimento, descanso o sexo. Los objetos ahí desechados u olvidados dejan registro del viaje de migración y hasta de sus condiciones económicas y sociales.

Estos objetos narran de alguna manera historias de individuos anónimos y pasan de ser objetos olvidados o desechados a ser objetos simbólicos.

El motel está situado sobre la vía rápida-internacional de la ciudad de Tijuana, ubicada a un lado del muro fronterizo. La franja roja que divide México de Estados Unidos y cuyo cruce representa “el sueño americano”. También desde la ubicación de este motel puede observarse el trolley de San Ysidro, una experiencia que deja entrever dos realidades muy distintas y contrastantes entre sí.

Mi trabajo fotográfico, así, ha consistido en el registro de los objetos que han sido olvidados o desechados por quienes se hospedan en este motel. Se ha llevado a cabo durante cuatro meses y consta de una serie de quince fotografías de objetos registrados en el lugar donde fueron encontrados.

Este trabajo, finalmente, fue realizado con la complicidad de mi madre, quien me dio acceso a los cuartos del motel para realizar las fotografías. Ella trabaja por las noches de 10 pm. a 6 am limpiando las habitaciones. No se removió ni tampoco se manipuló la composición. ®

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Publicado en: Fotografía, Marzo 2012

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