EN ESCENA ANÁLISIS LITERARIO

Doña Beatriz (La Sin Ventura)

Estrenada en 1952 es Doña Beatriz (la sin ventura) un auto histórico, considerado así por su autor Carlos Solórzano. Este ensayo la aborda parte por parte.

(1) BEATRIZ: (Lo rehúye) Pecas al sólo acercarte a esas mujeres.

(2) PEDRO: (Como queriendo pintar con las palabras un cuadro delirante) ¿Llamas pecado a ese placer de doblar fuerzas en una mujer en vez de dejarlas en ellas? ¿Es pecado sentir que ese mismo aliento que fertiliza la tierra está en nosotros también gritando hasta encontrar un abismo en que pueda germinar?

(3) BEATRIZ: ¡Cállate! ¡Cállate!

(4) PEDRO: (Grita, afirmando toda la vitalidad de su cuerpo) ¿No sientes que el cuerpo, en vez de ser un tormento, es el fin y el comienzo de la vida, bueno y malo, claro y sucio, mortal y perdurable?

(5) BEATRIZ: (A punto de desfallecer) ¡Calla! ¡Calla de una vez!

(6) PEDRO: (La ve inerme y adopta un tono neutro) Tú has comenzado a hablar de esto. No sé con qué propósitos. ¿Celos tardíos? ¿Remordimiento?

(7) BEATRIZ: (Temblando) No lo sé.

(8) PEDRO: (Con ironía) ¿Te pidió el señor obispo que…?

(9) BEATRIZ: (Interrumpiéndolo) ¡No! ¡Nadie me ha pedido nada! Soy yo la que no puede más… Si te quedas, seré sumisa también. Todo puede cambiar todavía. (Se acerca a él al punto que sus caras están juntas).

(10) PEDRO: (Ignorando su cercanía) ¿No será que lo que consideras que lo más importante es construir iglesias, hacer que los indios se cristianicen… y que los religiosos gobiernen a través de ti y de mí?

(11) BEATRIZ: (Todo su ardor se desahoga en un tropel de palabras llenas de ardor) No sigas…, no sigas… ¿no comprendes que ya no puedo más? No quiero verte partir con una india mientras a mí me desvela, me quema tu recuerdo. Es cierto que te he hecho esperar…, pero… si te quedas… (Se detiene asustada).

(12) PEDRO: (Ansioso) ¿Qué?

(13) BEATRIZ: (Hace un esfuerzo) Podría darte de nuevo lo que tanto deseaste un día. (Bajando la cabeza) Seré tuya otra y otra vez. Si te quedas…

(14) PEDRO: (Asombrado) ¿Lo dices de verdad?

(15) BEATRIZ: (Palpitante) Seré más sumisa que una india, pero no te vayas… Estando unidos todo será distinto… (De pronto, quiere volver a las ideas religiosas) Dios se apiadará de ti y te dará el perdón de tus pecados. Salvaremos tu alma…, la salvaremos… No más expediciones, no más conquistas. Tendremos una vida quieta, clara, como una de esas tardes de verano que parece que no termina nunca. (Su mirada resplandece y en su cara está encendido el deseo).

(16) PEDRO: No me convencerás… Ni renunciaré a la expedición por ti. No renunciaría a nada por ti, porque he renunciado a ti definitivamente.

Comentario

Carlos Solórzano

[Localización] Estrenada en 1952 es Doña Beatriz (la sin ventura) un auto histórico, considerado así por su autor Carlos Solórzano (Guatemala, 1919), el cual está unificado en tres actos con las respectivas escenas a partir de la entrada o salida de personajes. La acción se sitúa en Santiago de los Caballeros de Guatemala en 1541. La conquista no sólo de las tierras sino de las mujeres revive la pasión en Pedro de Alvarado. Esto hace que Beatriz de la Cueva, esposa del conquistador, se refugie en un fanatismo religioso y en la hostilidad contra los indios. Todo propósito de reunión entre ambos fracasa más allá de una ruptura amorosa. Un doblegamiento final ocurre cuando se entera de que su hermano Rodrigo se casa con Leonor, hija mestiza de Pedro: Beatriz se suicida sin que encuentre refugio durante un diluvio.

[Tema] El sufrimiento de Beatriz por los desdenes de Pedro.

[Estructura] Encuentro, para fines prácticos, aglomerar en un apartado a) el análisis de los elementos del texto dramático y, en un apartado b), el análisis del texto dramático utilizando los términos más usuales de la retórica.

[Análisis. Apartado a)] Es un fragmento ubicado en el primer acto de la escena sexta.

Es visible la intención estética que logra el autor sin estimular así a una artificiosidad.

Didascalias personales: (Como queriendo pintar con las palabras un cuadro delirante), (Temblando), (Todo su ardor se desahoga en un tropel de palabras llenas de ardor), (Ansioso), (Asombrado) y (Palpitante) pertenecen al tipo psicológicas porque se refieren al mundo interior, sentimientos e ideas que en ocasiones exteriorizan; al tipo paraverbales/operativas corresponden: (Lo rehúye), (Grita, afirmando toda la vitalidad de su cuerpo), (A punto de desfallecer), (La ve inerme y adopta un tono neutro), (Con ironía), (Interrumpiéndolo), (Se acerca a él al punto que sus caras están juntas), (Ignorando su cercanía), (Se detiene asustada), (Hace un esfuerzo), (Bajando la cabeza), (De pronto, quiere volver a las ideas religiosas) y (Su mirada resplandece y en su cara está encendido el deseo) porque son preceptos dirigidos a la dicción, entonación, actitud e intención.

Dentro del tema, se encuentran problemas que les concierne a estos personajes, lo cual nos habla inmediatamente de una congruencia en el carácter que obliga a salirse de los cabales a Beatriz de la Cueva, y esto produce un efecto sobre Pedro de Alvarado.

El tono es en todo momento serio y profundo.

El carácter de Beatriz hace que el avance de la acción tenga ribetes de la peripecia, lo que permite mostrar intenciones en la escena: De un momento apacible a uno violento que conduce a otro más violento.

[Apartado b)] Aunque la trama esté ubicada en el año de 1541, el lenguaje evita el arcaísmo —consiste en preferir el empleo de una expresión anticuada en lugar de otra de uso contemporáneo al escritor— sin que llegue a la afectación del tono. La epítasis, que es el planteamiento del conflicto en la escena, está antes del clímax y va desde el diálogo 1 hasta el 9. La catástasis [en retórica] que inicia desde el diálogo(11) BEATRIZ: (Todo su ardor se desahoga en un tropel de palabras llenas de ardor) No sigas…, no sigas… ¿no comprendes que ya no puedo más? No quiero verte partir con una india mientras a mí me desvela, me quema tu recuerdo. Es cierto que te he hecho esperar…, pero… si te quedas… (Se detiene asustada) comunica al desenlace de la escena llamado catástrofe. En el diálogo(2) PEDRO: (Como queriendo pintar con las palabras un cuadro delirante) ¿Llamas pecado a ese placer de doblar fuerzas en una mujer en vez de dejarlas en ellas? ¿Es pecado sentir que ese mismo aliento que fertiliza la tierra está en nosotros también gritando hasta encontrar un abismo en que pueda germinar? Es visible la intención estética que logra el autor sin estimular así a una artificiosidad. La útil anáfora en los diálogos 3 y 5 enfatiza el significado de cada oración. En el diálogo(4) PEDRO: (Grita, afirmando toda la vitalidad de su cuerpo) ¿No sientes que el cuerpo, en vez de ser un tormento, es el fin y el comienzo de la vida, bueno y malo, claro y sucio, mortal y perdurable? Está presente la antítesis, lo cual le otorga una coherencia al argumento de Pedro de Alvarado, en cambio, al argumento complicado [intriga] de Beatriz de la Cueva, la contraposición del pensamiento se resuelve en los diálogos(1) BEATRIZ: (Lo rehúye) Pecas al sólo acercarte a esas mujeres y(15) BEATRIZ: (Palpitante) Seré más sumisa que una india, pero no te vayas… Estando unidos todo será distinto… (De pronto, quiere volver a las ideas religiosas) Dios se apiadará de ti y te dará el perdón de tus pecados. Salvaremos tu alma…, la salvaremos… No más expediciones, no más conquistas. Tendremos una vida quieta, clara, como una de esas tardes de verano que parece que no termina nunca. (Su mirada resplandece y en su cara está encendido el deseo) El humor en el diálogo(8) PEDRO: (Con ironía.) ¿Te pidió el señor obispo que…? Es la parte seria de algo ridículo que pretende darle notoriedad, así como el uso de la ironía que tiene el fin de reprocharle a lo que dice. Finalmente en el diálogo(16) PEDRO: No me convencerás… Ni renunciaré a la expedición por ti. No renunciaría a nada por ti, porque he renunciado a ti definitivamente. La contundencia aparece sin que tenga que intervenir el humor o la ironía, la referencia en la temporalidad del verbo recae en el pronombre a manera de una especie de aliteración.

[Conclusión] Con este procedimiento de términos propios a la clasificación, podemos aceptar que la escena pertenece a una tragedia. ®

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Publicado en: Artes escénicas, Noviembre 2010


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