Entrevista con Diana Martín

Mi casa es una galería

Diana Martín, dibujante de Guadalajara, México, plasma personajes e historias en un lugar que creó llamado El lado equivocado de la ciudad. No trabaja en una galería, más bien su casa es también una galería.

—¿Qué nos podemos encontrar en tu galería?
—Dibujos originales, grabados, pero sobre todo se pueden encontrar con la artista, con su estudio y con el proceso creativo detrás de todo.

—Entonces, ¿trabajas en tu galería?
—No trabajo en una galería, más bien mi casa es también una galería.

—¿La gente puede visitar tu casa-galería todos los días?
—En teoría sí, con estricta reservación. La forma más directa es enviándome un correo a diana@dianamartin.net y también se pueden suscribir al boletín de eventos en dianamartin.net o enviarme un mensaje en cualquiera de sus secciones.

—¿De qué van las actividades?
—Son una vez al mes y a mí me gusta pensarlos como una mini-inauguración, porque en cada uno se presentan las piezas originales que se trabajaron durante ese periodo. Así ésta es una primicia muy especial para todos nuestros coleccionistas, porque no sólo presentamos las piezas sino que se explican junto con su proceso mientras que servimos algo de cenar, o sea que como quien dice se come con los ojos y con la boca también.

Ésta es una oportunidad para conocerlos mejor.

“Los coleccionistas se conocen entre ellos, pueden platicar conmigo, hacerme las preguntas que quieran y también es para estrechar la relación con ellos pues generalmente el contacto suele ser muy fugaz; cuando los ves en las galerías tradicionales solamente es por unas horas y algunas veces cuando entregas la pieza y luego ya no vuelves a saber de ellos hasta que tienes una nueva exposición. Ésta es una oportunidad para conocerlos mejor. Curiosamente es gente con la que te llevas bien porque si les gusta tu obra es muy probable que tengamos muchas cosas en común. Así que son eventos muy especiales para nosotros.

—¿A qué te refieres con que son especiales para ustedes? ¿Nos gusta hablar en plural?
—Lo que pasa es que no solamente vivo yo aquí y no solamente es mi proyecto sino también el de mi novio, Jos Velasco, director de la galería, quien también se ha hecho museógrafo pues se ha enseñado a distribuir armónicamente la obra, es el encargado de redactar los boletines de noticias, de enmarcar la obra, conseguir contactos en prensa, del Tumblr, de dar seguimiento a todos los asuntos de patrocinadores, además de ser desarrollador web, él es otro miembro del proyecto… y también está la perrilla, por eso es plural.

—¿Quién puede venir a estas cenas-exposiciones?
—Puede venir cualquier persona que tenga un interés en el arte y que le guste mi obra, que sí tenga un interés genuino en mi obra y, por qué no, que quiera comprar. De hecho es uno de los objetivos, no solamente conocer mejor a los coleccionistas que han sido leales sino atraer a otros nuevos, personas que tengan la capacidad de iniciar una colección de arte. Estas actividades son como el club de lealtad de Diana Martín.

—¿A partir de cuántas piezas consideras que alguien se convierte en un coleccionista de tu obra?
—Desde una, porque tienen un pedacito de mi carrera, si llego a tener una retrospectiva donde junte obra de toda mi carrera forman parte de un registro que yo tengo que llevar. Claro que pueden tener más piezas, lo difícil es empezar porque ya que tienes una te empieza a gustar más. Aunque hay algunos de los que no recuerdo con mucho cariño porque son de la etapa en cuando empecé y me pagan tres pesos, pero bueno, son parte del camino.

—¿Quién es tu coleccionista con más piezas?
—Es el señor Sam Afram, es un joyero de Los Ángeles, dueño de más de cincuenta piezas.

—¿Cómo es que se hizo de tantas piezas?
—Él es una persona que tiene un amor muy fuerte por la belleza, pero no solamente por la belleza sino por poseerla, cuando algo le gusta quiere poseerlo todo, tiene una colección preciosa de bonsais, un cardumen muy bello de peces Koi, piezas de arte japonés y persa originales.

Un tipo que cuando conoció mi obra, se deschavetó.

“Es una persona que cuando conoció mi obra, se deschavetó. Se convirtió en un fan, tenía el fervor de un fanático y no solamente me llegó a comprar sino que incluso me llegó a regalar joyería. Es el coleccionista del que sí tengo algo físico para recordarlo. Un anillo muy bonito de oro rosa, un brazalete de plata antiguo… No sé si vaya a haber alguien más que vaya tener esa cantidad obscena de obra pues quiero que se distribuya más parejo el asunto, porque tampoco es bueno casarte con un solo coleccionista, puede ser muy conveniente en un momento pero después también te limita.

—¿Sam tenía la exclusividad de tu obra?
—Sí, la tenía.

—Cuéntame de los originales que podremos ver en tu próxima exposición.
—Va a haber un original nada más, es de formato grande, que me llevó tres semanas terminarlo.

Fragmento de la pieza a presentarse en el próximo evento

Fragmento de la pieza a presentarse en el próximo evento

—¿De qué trata?
—El tema es el box, el ballet, dos gordas, músicos musicalizando la pelea de las gordas. Son un par de doñas elegantemente vestidas que se están agarrando a golpes en el escenario, están de puntitas con zapatillas de ballet, los músicos están tratando de llevar el ritmo de su pelea. Todavía no tiene título pero en estos días lo tendrá.

—Suena a que cualquier tema puede ser un buen tema.
—Pues sí, a lo mejor no cualquiera pero sí hay muchos temas, infinidad; siempre me gustado dibujar personajes, como retratar a personajes específicos y ahondar en su psicología a la hora de plasmarlos.

Plasmo personajes pero siempre intento que se vean interesantes o que tengan algo extraño o fuera de lo común.

“Me gusta observar a la gente e imaginarme qué historias tienen detrás. Y es lo que trato de hacer en mi trabajo, plasmo personajes pero siempre intento que se vean interesantes o que tengan algo extraño, fuera de lo común. Trato de sacarlos de contexto, un par de señoras con guantes de box que normalmente podrían estar tomándose un café o en un mercado, pero dudo mucho que se den con guantes de box. Tomo personajes y me gusta sacarlos del contexto clásico; los músicos son ambiguos, parecen hombres pero son como mujeres transgénero que están a punto de llegar a ser hombres, para mí tienen ademanes femeninos. Lo más interesante es el público… Yo propongo y ellos dicen qué ven y eso es muy interesante.

—¿Qué tanto ha influido en tu trabajo la retroalimentación que recibes por parte de tus coleccionistas en esta nueva etapa en la que los frecuentas tanto?
—No me influye para hacer un cuadro de tal o cual manera, no. Más bien me enriquece y, bueno, hasta ahorita no tengo tanto que los frecuento, apenas van a ser dos meses. Si alguno de mis coleccionistas me llega a decir algo muy loco, muy interesante, que me llame mucho la atención, muy probablemente eso lo tome, muchas veces las profesiones de mis coleccionistas me han llegado a inspirar. En una ocasión hice un pulpo abogado, pero era un buen abogado, yo sí me he basado en mis amigos para hacer obra. Tengo una amiga cantante, y pues hice una serie alrededor de una mujer que era cantante, no necesariamente es mi amiga pero me inspiró su profesión y lo que hace.

—¿Haces encargos?
—Sí, pero solamente muy especiales, en los que el interesado comprenda mi estilo, sepa que yo voy a usarlo e interpretar lo que quiera, de ese modo sí nos podemos llegar a entender, si no, va a ser muy, muy difícil. Tengo una amiga a la que le encanta mi trabajo, hace unos años me encargó un diseño de un tatuaje y se lo hice y sí, anda por ahí con una obra tatuada. Quería algo con mi estilo. Cuando pasan esas cosas es placentero trabajar en ese tipo de encargos. Un amigo fue más lejos: él se tatuó uno de mis personajes en una pierna, nomás me pidió permiso y no tuve que hacer nada especial, le dijo al tatuador qué quería. Es un amor muy especial a mi obra porque esas cosas no se borran tan fácil.

Este es el pez que alguien porta en su pierna

Este es el pez que alguien porta en su pierna

—¿Cuánto cuesta un original?
—Entre 36 mil y 72 mil pesos, dependiendo del formato. La opción más popular para adquirir mis obras es pagar tres mil o seis mil pesos al mes. Al final del año se exhiben todas y eligen la que más les guste. En la expo se exhiben las piezas y si estás interesado en una de una vez la apartas, o puedes esperar al final del año para ver todas y elegir.

—¿Cuándo es el siguiente evento?
—Es el sábado 14 de diciembre. En el enlace siguiente pueden ver todos los detalles y confirmar su asistencia. http://eepurl.com/JYbnj ®

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Publicado en: Arte, Diciembre 2013


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