Fotografía
¿Qué ocurre si fusionas las fotografías de Rafael del Río y un poema de Ricardo Castillo? Atestígüelo usted mismo.
Entre lo que se ve y lo que se nombra hay siempre un profundo vacío por el que se cuela el aire y las cosas sin sentido.
Elijo la Península de Baja California para reflexionar en el sentido y la existencia de un desierto como analogía de un proceso personal. Desierto mar es una mirada a mi interior a través de la fotografía, es la huella física de un referente único: la memoria.
La organización médico-humanitaria Médicos Sin Fronteras expone sobre la fachada del Museo del Periodismo y las Artes Gráficas de la ciudad de Guadalajara —conocido como La Casa de los Perros— una serie de fotos representativas de su acción en el mundo.
Durante setenta años el Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobernó México, hasta que en el 2000 Vicente Fox ganó las elecciones. Muchas personas, jóvenes sobre todo, desconocen o ya no recuerdan el México del siglo pasado.
Jalisco es tequila, mariachi, charrería y folklor, pero también tiene otro aspecto más cosmopolita. Reconozco y aprecio mucho ese lado y por ello vivo en Guadalajara. Hay artistas aquí que han alcanzando niveles muy altos de calidad y han sido reconocidos incluso en el plano internacional. Aquí los retratos de treinta y cinco de ellos.
Marcos López, cincuenta y un años, tres décadas en la fotografía, conferenciante itinerante, docente libertino, autor de una obra que no cabe en cinco libros, ni en más de cuarenta exposiciones (individuales y colectivas), ni en un ramo de premios. Marcos López, menudo, entrecano, hombre de manos como crías de pulpo, tiene una sirena tiesa, imperfecta, ofreciendo esa sonrisa dulcemente infame desde una de las paredes del living.
Si el presente texto lograra el objetivo concreto de introducir someramente al espectador en el mundo artístico en blanco y negro de Antonio Tovar, pues sobraría en la muestra. Y si se diera el milagro de que alcanzara a ser literatura, rivalizaría con esta sugestiva exposición.
Una mujer desnuda sentada en una silla. Sola, hermosa, triste. La pared y la puerta blancas. Un tapete, los pies escondidos. La mirada lejos. Las sombras descubiertas. Francesca Woodman sentada en su desasosiego. Su modelo preferida: ella. El papel donde quedó su alma: su espejo. La intensidad que es imposible ver sin que quemen los pliegues de la mirada.
“La estrategia que anima este proyecto”, dice el autor, “ha consistido en intentar abrir el monumento, en socavar el sentido que representa, analizar sus componentes de mirada e intentar narrar desde otro punto, haciendo una movilización pequeña, mínima”.
Enanos, contorsionistas, tragaespadas, osos, equilibristas. La magia del circo ocurre dentro de la carpa, pero también afuera, en la rutina diaria de sus protagonistas, retratados prodigiosamente en esta galería.
El hombre y la naturaleza. La soledad y el viaje. La inmensidad y la nada. Esta galería fotográfica atraviesa algunos de los paisajes más bellos del mundo, así como el espíritu de los buenos viajeros.
Luz, culo, fotografía, piernas, baño, tubo, tanga, rockola, barman, desnuda, abierta, de rodillas, tacones, cámara, flash.
Acostumbro poner en mi Facebook fotos de mujeres hermosas con poca ropa. Lo hago por el gusto personal, para agasajar a mis amigos con imágenes bellas y cachondas y porque en esa red social no se permite postear pornografía real; soft o hardcore, los desnudos están prohibidos en el sitio electrónico.
Por medio de un anuncio en internet en comunidades sociales como MySpace, Facebook y otras pregunté quién quería ser fotografiada. Éstas son algunas de las imágenes que resultaron de esa propuesta, y ésta es mi visión de esas redes virtuales en un mundo cada vez mas frío, superfluo y globalizado.
Esta crónica, entusiasta y un tanto ingenua ya, del mítico Bar El Nueve, que vivió sus mejores momentos en la década de los ochenta en la Zona Rosa de la Ciudad de México, muestra cómo durante unos años se reunieron allí para bailar, beber y conocerse muchos de los personajes de la cultura mexicana que ya sobresalían o que empezaban a destacar. El registro fotográfico de Pedro Meyer no nos dejará mentir.
El mundo moderno nunca se detiene. Las vacaciones son un lujo que pocos pueden darse. Una ilusión: detener el tiempo y alcanzar la sensación de plácido descanso que tanto anhelamos. Tirarse al sol, rodearse de naturaleza: el agua, el viento, el cielo, la arena en la piel. El tiempo y el espacio se diluyen: nos sentimos bien.
La avenida Independencia, en Guadalajara, es una frontera urbana. Esa línea que va de norte a sur es la que separa la Guadalajara “presentable” de la que mucha gente no quiere ver: la ciudad nueva de la vieja.
Louis Carlos Bernal (1941-1993) tomó estas fotografías a principios de la década de los ochenta en distintos puntos de Arizona. Escenas de la vida cotidiana de familias chicanas y mexicanas arraigadas desde hace muchos años en la región, y siempre en peligro de ser deportados. Como ahora, con mayor intensidad, debido a la ley de tintes racistas de una gobernadora infame de cuyo nombre no queremos acordarnos. Vaya este homenaje de Replicante a Louie Bernal, viejo amigo que nos espera en alguna parte del cosmos. (Agradecemos la generosa ayuda de Marietta Bernstorff)






























