Gigantopitecus

Revisitando algunos mitos sobre los gigantes

Gigantopitecus: Las crónicas de un monstruo, juega con la idea de la presunta existencia de una raza de gigantes, que habitaron la tierra antes de los hombres, y retoma diversos mitos y los entreteje lúdicamente con datos bíblicos, arqueológicos y psicológicos para construir una fascinante novela corta de aventuras.

gigantes2Una madrugada Hércules cruzó el actual estrecho de Gibraltar. Se dice que en tiempos prehistóricos éste era un delgado hilo de agua que separaba los continentes, por donde fácilmente podía pasarse a pie. No se sabe si iba solo, como el imaginario colectivo lo pinta: un guerrero solitario e implacable, un Rambo ancestral e invencible, o si guiaba a un ejército. Lo cual es mucho más probable: que Hércules más bien fuera el nombre de un clan mercenario del neolítico, de una tribu protohelénica, oriunda del Mediterráneo, en lugar de un héroe aislado que actuaba por cuenta propia.

En las primeras horas del amanecer se enfrentó con Gerión, un gigante que supuestamente reinaba en el Occidente de África. Los gigantes poseían el secreto de la agricultura, la ganadería y del manejo de los metales. Los humanos europeos, en contraste, vivían en estado primitivo, aún no superaban el periodo de cazadores-recolectores; no domesticaban animales todavía y fabricaban armas y herramientas con pedernales tallados.

La invasión tenía como objetivo el que los humanos se hicieran con los secretos de los gigantes y fundaran su propia cultura.

Es igualmente probable que Gerión no fuese un caudillo gigante solitario, sino un ejército africano de una cultura mucho más antigua y veterana, la cual hizo frente a la invasión proveniente de Europa. El mito coincide en parte con actuales descubrimientos arqueológicos e históricos, como los que describe el historiador inglés Martin Bernal en su Atenea negra (1993), donde se postula que, en su origen, la civilización europea se nutrió principalmente de aportes provenientes de África y Medio Oriente, de pueblos como los egipcios, los asirios y los fenicios. Que la cultura en Europa en realidad proviene del continente negro —algo que saca de quicio a los partidarios de la supremacía de la cultura aria, como parida por generación espontánea en el seno de una Europa blanca.

En algún punto, ambas tropas, o ambos personajes, se encontraron. El episodio marcaría el fin de la era de los gigantes y el inicio del tiempo de los hombres.

El mito cuenta que la batalla fue cruenta y prolongada. Si hubo más soldados, debió morir muchísima gente: tanto gigantes como hombres. Al final Hércules lograría ingeniárselas para estrangular a Gerión y ahogarlo en sus brazos. Tal vez el mito, en el fondo, se refiere no a la lucha individual de dos líderes que guerrearon cuerpo a cuerpo, sino a la estrategia militar de dos tropas en confrontación. El punto es que Hércules resultaría victorioso y retornaría a Europa como héroe, llevando consigo ganado vacuno, cabras y caballos, además de varios secretos sobre la labranza de la tierra y la metalurgia, arrebatados a los gigantes.

En casi todas las culturas existen mitos como éste, que describen la existencia de una raza de gigantes que precedieron a los humanos. Gigantes sabios que poseían grandes conocimientos, los cuales luego pasaron a manos de los hombres, tal como los conocemos. A veces por la buena y otras mediante el uso de la fuerza.

Se dice de Gilgamesh que fue un gigante sabio, que gobernó por sobre la vida de hombres y gigantes a la vez. Los dioses, molestos con la egolatría de un joven e intransigente Gilgamesh, mandarían a otro gigante, Enkidu, para destruirlo. Finalmente ambos gigantes se harían amigos y juntos emprenderían diversas aventuras, enfrentándose con monstruos, seduciendo hetairas. Hay quien dice que en una batalla moriría Gilgamesh, viéndose forzado su amigo Enkidu a suplir su identidad sin que nadie se enterase, para no dejar sin líder a un imperio cuya capital era la antigua Uruk, hoy Irak.

Antes de desaparecer en el desierto, la civilización en que Gilgamesh se desarrolló era veinte veces más antigua que nuestro actual ciclo histórico. Muchos estudiosos coinciden en la factible existencia de Gilgamesh como personaje histórico real, mas no como gigante.

Hay mitos sobre gigantes incluso en el occidente de México, en el poblado de Tala, en Jalisco. En la memoria de algunos ancianos aún se conserva la historia de cinco gigantes que asolaban la región de los Valles cuando llegaron los primeros españoles a la zona. Se cuenta que los gigantes devoraban a los niños y a los perros de las tribus nahuátls del lugar, hasta que la gente se unió para dar batalla y acabar con los últimos gigantes tiranos.

Gigantopitecus: Las crónicas de un monstruo, juega con la idea de la presunta existencia de una raza de gigantes, que habitaron la tierra antes de los hombres, y retoma diversos mitos y los entreteje lúdicamente con datos bíblicos, arqueológicos y psicológicos para construir una fascinante novela corta de aventuras.

Si te interesa leerla completa puedes acceder a ella en este link. ®

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Publicado en: agosto 2013, Libros y autores


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