Janet Cardiff y George Bures Miller

Del sonido hacia múltiples territorios

Cardiff y Bures Miller son una pareja canadiense que ha realizado una cantidad importante de obras en las que el sonido cumple un papel fundamental, no sólo en su construcción, sino también en las implicaciones socio-políticas que se abordan temáticamente.

Los “Paseos auditivos” (“Audio walks”) fueron los primeros trabajos en los que Cardiff confrontó la experiencia de llevar el sonido a diferentes territorios, literalmente; desde 1991 desarrolló piezas para audífonos, utilizando su voz y sumando efectos o incidentales, además de utilizar elementos como fotografías y video, invitando al público a recorrer espacios creando una experiencia basada en la historia del sitio, y añadiendo dotes de ficción en la narrativa que el espectador escuchaba, ejemplo de ello son obras más recientes como “Her long black hair” (2004), llevada a cabo en Central Park, o “Ghost machine”, tomando como locación un viejo teatro.

Para “Forty part motet” (2001) grabó la pieza coral “Spem in Alium” de Thomas Tallis, escrita en el siglo XVI, con cuarenta voces registradas por separado, de manera que la instalación implica cuarenta bocinas, una para cada voz, permitiendo que el sonido viaje de un lado a otro de la sala, cual concierto multicanal acusmático, pero otorgando la posibilidad de moverse en el sitio y permanecer el tiempo que el espectador desee.

“Dark pool” (1995) recrea un sitio abandonado lleno de muebles, libros y elementos mecánicos que activan audio —referente a historias y fragmentos de diálogos— según el espectador avance por el sitio. En “Playhouse” (1997) y “The Murial Lake incident” (1999) construyeron teatros en miniatura, en los que la obra corre en pequeños monitores de video y el espectador escucha a través de audífonos, siempre con la voz en off de Cardiff contrapunteando la historia.

Con el paso del tiempo los proyectos en que se involucra la pareja han tomado mayores riesgos al incluir distintos elementos como grabaciones de audio, sonidos generados en tiempo real, robótica, luces, video. Pero, a diferencia de una notable parte del arte electrónico, en primera instancia se transmite ideas y reflexiones más allá del exclusivo uso de la tecnología per se.

“Paradise Institute” (2001) fue producida para el Pabellón de Canadá en la Bienal de Venecia. Cardiff y Bures Miller representaron una sala de cine en pequeña escala construida con madera triplay y dieciséis asientos, el espectador se colocaba unos audífonos y comenzaba una proyección con una narrativa confusa. Los sonidos del filme se entremezclaban con la voz de la artista grabada dentro de los mismos canales de audio, preguntando al espectador cosas como si se entendía la película o si estaba seguro de haber revisado la estufa antes de salir de casa. Con esta obra la pareja recibió el Biennale di Venezia Special Award.

Piezas más recientes reflexionan sobre la pena capital a través de un entorno contradictorio lleno de belleza y fiesta al mismo tiempo que tortura (“The killing machine”, 2007), o toman como metáfora la muerte de un cuervo para aglutinar 98 bocinas alrededor de un megáfono (“Murder of crows”, 2008). En una de sus últimas obras, “Storm room” (2009), un consultorio dental en Japón es escenario de una brutal lluvia controlada por computadora.

Con el paso del tiempo los proyectos en que se involucra la pareja han tomado mayores riesgos al incluir distintos elementos como grabaciones de audio, sonidos generados en tiempo real, robótica, luces, video. Pero, a diferencia de una notable parte del arte electrónico, en primera instancia se transmite ideas y reflexiones más allá del exclusivo uso de la tecnología per se. Esperemos tener pronto una exhibición del trabajo de este par de artistas en México. ®

Fotos tomadas de su sitio www.cardiffmiller.com, retrato por Timothy Neesam.

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Publicado en: Fuera de control, Julio 2011

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