John Cale

Setenta años de un precursor

Acusado de fustigar y hasta golpear a sus músicos a la usanza de James Brown, abandonar escenarios completamente borracho e insultar a quien se le pusiera enfrente, John Cale dejó discos fundamentales para entender el rock moderno, por eso le llaman papá del punk y hasta del postpunk.

When John left, it was really sad. I felt really bad. And of course, this was gonna really influence the music, ’cause, John’s a lunatic (laughs). I think we became a little more normal, which was fine, it was good music, good songs, it was never the same though. It was good stuff, a lot of good songs, but, just, the lunacy factor was… gone.
—Maureen Tucker, baterista de Velvet Underground

El pasado viernes 9 de marzo John Cale cumplió setenta años. Es obvio relacionarlo siempre con The Velvet Underground en donde co-compuso algunas canciones con Lou Reed y sólo estuvo en dos discos, hasta que lo corrió el cantante porque quería quedarse con todo el pastel. No fue VU donde Cale desarrolló su peculiar fuerza sónica, eso está confirmado, fuerza que ha sido considerada el antecedente del punk, sobre todo por sus producciones a los primeros trabajos de Patti Smith y The Modern Lovers, aunque en realidad John no comenzó su carrera solista en el lado salvaje de la vida. Fue a finales de los cincuenta cuando llegó a Nueva York y se integró a la escena del avant-garde de esa ciudad con gente como John Cage o LaMonte Young, hizo conciertos con ellos en salas experimentales y luego a través de uno de los miembros del colectivo Dream Syndicate, Angus Maclise, conoció a Lou Reed y se embarcaron en VU, a fuerza de pastillas, historias sado-maso y heroína. La labor de John Cale en Velvet Underground fue la misma que Lou aunque éste acaparó la jugada y quiso acaparar a Nico también y no pudo, así que se la repartieron con todo y jeringas (sin ánimo machista pero es que la historia así se ha contado una y otra vez), siendo Cale el que sacó la mejor parte, y artísticamente hablando, porque dos de los discos cumbre de Christa Paffgen, The Marble Index y Desertshore fueron arreglados y co-compuestos por Juan, que mostró que lo suyo, lo suyo, lo suyo era la orquestación, los arreglos complejos… en fin, la dimensión desconocida que Lou le quiso quitar a VU para llegar a las listas de popularidad.

John Cale

La carrera de Cale solista es muy larga como para detallar aquí. Lo cierto es que Brian Eno es quien lo acoge en Inglaterra a inicios de los setenta y un poco como había hecho Chas Chandler y Burdon con Jimi Hendrix cuando se lo llevaron a la isla, regresa Cale, que era galés, a recoger los frutos que nadie jamás imaginó. Eno le presentó músicos, le armó una banda y después de un “calis” con Vintage Violence, se metieron a jugarle al destino los dados para crear el maravilloso Paris 1919, que por cierto en recientes años John Cale se ha dedicado a volver a hacer completito en vivo. De ahí Cale entra en su etapa maldita en serio, acusado de fustigar y hasta golpear a sus músicos a la usanza de James Brown, abandonar escenarios completamente borracho e insultar a quien se le pusiera enfrente; dejó sin embargo discos fundamentales para entender el rock moderno, por eso le llaman papá del punk y hasta del postpunk, pues con los albumes Fear, Helen of Troy y Slowdazzle Cale definió solito una época, salvaje, rabioso, afilado y poético-profético (no es extraño que Tony Wilson lo contratara para producirles a los Happy Mondays su primer y casi desconocido disco Squirrel And G-Man Twenty Four Hour Party People Plastic Face Carnt Smile, pocos años después y cuyo título diera lugar justamente al renacimiento de la leyenda Factory hace poco).

John Cale sobrevive a su etapa junkie y retorna con dos discos en los que se entromete en el pop rock: Honi Soit y Caribbean Sunset, aunque entre estos asciende de nuevo a las piezas conceptuales y en plena desintoxicación con el disco Music For A New Society. Cale produce luego de nuevo a Nico en su Camera Obscura y usa esa misma banda para crear más tarde Artificial Intelligence, en donde su inteligencia rock no tiene nada de artificial y su fuerza musical es ya precisamente lo contrario; Cale es ya para entonces un monstruo sonoro natural para la historia del rock, un pilar edificado por completo y así se mete denso y duro a homenajear al gran poeta galés Dylan Thomas, el mismo que vivió en el hotel Chelsea de Nueva York, de donde partió alguna vez para morir en altamar, como reza la placa que cuelga en la puerta de entrada del hotel que tan bien conoció el mismo Cale y toda la tropa de Warhol.

Words For The Dying es un disco que produce Eno, en un reencuentro muy fructífero como lo escribe el mismo Cale en la contraportada: por recordarle Brian las lecciones del pasado. El disco aprovecha que las orquestas soviéticas están en crisis económica justo porque el comunismo estaba a punto de sucumbir, así que músicos de altísimo nivel les cobran barato y se dedican a crear esta obra con todo y coro infantil, uno de los discos más completos y hermosos de Cale desde Paris 1919 y en donde retoma y completa lo que había prefigurado en su aventurado Academy in Peril de 1972.

Cale es ya para entonces un monstruo sonoro natural para la historia del rock, un pilar edificado por completo y así se mete denso y duro a homenajear al gran poeta galés Dylan Thomas, el mismo que vivió en el hotel Chelsea de Nueva York, de donde partió alguna vez para morir en altamar, como reza la placa que cuelga en la puerta de entrada del hotel que tan bien conoció el mismo Cale y toda la tropa de Warhol.

John Cale ha editado aún más discos desde ese 1989, y en algunos momentos altos de su discografía posterior obviamente no puede faltar mencionar su otra colaboración con Eno en Wrong Way Up, la reconciliación con Lou Reed en el disco homenaje a Andy Warhol, Songs For Drella, hasta el retorno un tanto cuanto forzadón para reaparecer en vivo con The Velvet Underground y tocar como superestrellas la música que realmente no tenía sentido reactualizar nomás porque sí (bueno, de que lo hicieron por el varo, lo hicieron por el varo). Mención aparte está el disco con la música para los filmes de Andy Warhol Eat/Kiss y el del ballet para Nico de 1997 y 1998 respectivamente, y luego algunos intentos de retomar su carrera en los dosmiles, trabajos más rock pop que pasaron sin pena ni gloria como Hobbo Sapiens y el medianamente rescatable blackAcetate.

Para celebrar los setenta años de John Cale, arriba les hemos dejado un playlist seleccionado por el que esto escribe, en donde intenta dar un panorama más o menos completo del trabajo de John Cale, y abajo dos documentos únicos, primero un concierto completo aparecido en los años ochenta en el legendario programa de Televisión Española en plena Movida: La Edad de Oro, y más abajito el documental hasta ahora inédito de las sesiones de grabación de Words For The Dying de 1989 en Rusia, todo gracias a la maravilla de la memoria musical disponible en YouTube. ®

Lo prometido:

http://youtu.be/TN4nryEOdB0

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Publicado en: Marzo 2012, Música

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