La cultura en octubre

Cosecha de desfiguros y miserias

Octubre trajo a la comarca jalisciense todo tipo de novedades: algunas ya estaban anunciadas, pero no por ello han dejado de sorprender, y otras han sido completamente imprevistas. Un vistazo a los políticos, a la lectura y a los premios.

El diputado Alberto Esquer Gutiérrez trabajando

Entre las primeras estuvo la llegada de las nuevas autoridades municipales, cuya imagen más representativa tal vez sea la del resignado Alberto Cárdenas Jiménez (otrora champion bat del panismo jalisciense) protestando solemnemente cumplir, por los próximos tres años, con su devaluado cargo de regidor del Ayuntamiento de Guadalajara.

En la misma categoría de sucesos anunciados estuvo el famoso cordonazo de San Francisco, que este año volvió a quedar a deber, y la romería que acompaña a la Virgen de Zapopan a su santuario, un acontecimiento que convierte al 12 de octubre en día feriado para los habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara.

Por cierto, la cifra de asistentes a esa celebración anual siempre ha sido propicia para las cuentas alegres. Autoridades estatales, municipales y también de la propia Arquidiócesis de Guadalajara reportaron que este año hubo una asistencia de alrededor de “dos millones y medio de personas”. Si esa cifra se correspondiera con la verdad significaría que esta vez acudió a “la llevada” de la Virgen de Zapopan más de la mitad de los habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara, incluidas las criaturas de brazos, ya que según el INEGI la población de la capital jalisciense y los municipios conurbados es de 4.3 millones de personas.

Pero el décimo mes del año también ha traído un buen paquete de sucesos imprevistos en diversos ámbitos de la vida pública. Así, por ejemplo, los diputados locales que oficialmente entregan los bártulos el día último de este mes no han querido despedirse sin dejar todavía más pruebas y testimonios de que la suya ha sido la Legislatura más lamentable de que se tenga memoria en el Congreso de Jalisco. Gracias a los diputados que ya se van —y a otros que ya se fueron— el Poder Legislativo de la comarca queda en su mayor nivel de desprestigio, con trapacerías de escándalo, con un trabajo parlamentario bastante chafa, con un sucio manejo financiero, y con un auditor, Alonso Godoy Pelayo, que no sólo encarna algunos de los peores vicios que carcomen el servicio público, sino que a pesar de haber quedado demostrados tales vicios el personaje en cuestión habrá de quedarse como una herencia para la siguiente legislatura, la cual entra en funciones el próximo 1 de noviembre.

Otra de las novedades de octubre ha sido la presentación del estudio de competitividad realizada por el CIDE entre distintas ciudades del país, un estudio que coloca a Guadalajara en un lejano noveno sitio, por debajo de Saltillo, Chihuahua, San Luis Potosí, Aguascalientes y, por supuesto, de la Ciudad de México y Monterrey.

Autoridades estatales, municipales y también de la propia Arquidiócesis de Guadalajara reportaron que este año hubo una asistencia de alrededor de “dos millones y medio de personas”. Si esa cifra se correspondiera con la verdad significaría que esta vez acudió a “la llevada” de la Virgen de Zapopan.

Y a propósito de reportes sobre la situación del estado en distintos rubros de la vida social vale la pena mencionar el estudio que sobre la calidad de vida de los habitantes de nuestro estado realizó el organismo civil Jalisco Cómo Vamos, un informe que, entre otras cosas, consigna que los jaliscienses son poco afectos a la lectura, pues únicamente 24 por ciento de ellos lee un libro completo al año, lo que coloca a Jalisco por debajo de la media nacional.

Cabe preguntarse: ¿y las hornadas y hornadas de lectores que, según los directivos de la Feria Internacional del Libro, esta cita editorial estaría produciendo un año sí y otro también? Misterio.

A propósito de esa feria libresca, a inaugurarse el próximo 24 de noviembre, el caso Alfredo Bryce Echenique, a quien le fue asignado el Premio FIL de este año, ha tomado un giro tan inesperado como vergonzoso. Debido a la indignación que ha provocado entre distintos sectores intelectuales y académicos de nuestro país el hecho de que se vaya a premiar —y para colmo con fondos públicos— a un ladrón de escritos ajenos, las autoridades de la FIL y socios que los acompañan han resuelto premiar a ese delincuente intelectual a hurtadillas. Según se informa, el susodicho ya no vendrá a Guadalajara a recoger su premio —como estaba previsto Lenguas— ni tampoco será homenajeado desde el primer día en que se inaugure la próxima edición de la Feria Internacional del Libro, sino que un funcionario de la asociación que organiza el llamado Premio FIL de Literatura en Romances será el encargado de llevar personalmente, a domicilio, hasta Lima, Perú, un cheque por 150 mil dólares al señor Bryce Echenique.

Lejos de quedar resuelto lo vergonzoso de este caso, funcionarios de la FIL y de otros organismos e instituciones asociados al premio que en otro tiempo llevó el buen nombre de Juan Rulfo lo han vuelto más torcido y pantanoso, pues de cualquier manera acabarán premiando, con el dinero de los contribuyentes, a un pillo (a un escritor pirata, afecto a firmar como propios textos ajenos), aun cuando no lo vayan a premiar públicamente, sino a escondidas.

Ni hablar, está visto que hay quienes insisten en querer presentar a la hipocresía, el hurto, el cinismo y la desvergüenza no como desfiguros o miserias humanas, sino como nuevas formas de la virtud. ®

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Publicado en: Apuntes y crónicas, Octubre 2012


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