La imaginación en una nao

El viaje hacia un libro es en realidad un viaje de encuentro consigo mismo

La experiencia de promover, mantener y administrar un círculo de lectores casi por espacio de dos años y medio puede ser sumamente enriquecedora tanto para un escritor como para un lector en general.

© Brian Dettmer

“La imaginación en una nao”, el título me pareció sugerente pues hace hincapié en el viaje que emprende la fantasía de cada lector al abordar una obra, una travesía individualísima, distinta para cada cual. Yo tenía la inquietud de fundar un círculo de lectores, un poco como el nombre de aquella conocida editorial en España, empeñado en la idea de realizar distintas travesías surcando los mares de la imaginación. Naturalmente era menester tener a la mano una brújula y un mapa a fin de trazar recorridos, semejantes a los que, por ejemplo, emprende un crucero a través de las islas cícladas, la costa escandinava, la costa azul o bien alrededor de África, por el Caribe, el Pacífico del Sur o el Mediterráneo. Es posible avizorar una multitud de trayectos.

Existía un programa trazado de antemano (el mapa), en principio para un año entero, donde se abordaban obras de reconocidos autores tanto nacionales como extranjeros. El objetivo era crear un espacio donde los participantes pudieran conocer títulos de disciplinas tan importantes y variadas como la literatura (en los géneros de poesía, narrativa, teatro y ensayo), la filosofía, la historia o la antropología cultural, es decir, las ciencias humanas. Esta combinación de temas es casi única en un círculo de lectores, otra cosa que desempeña un papel fundamental es la estricta selección de las editoriales y los autores. Una manera de promover la cultura, la reflexión, el interés por los libros y la buena conversación. ¿Dónde estaba la brújula que llevaría la nao a buen puerto? Para cubrir un programa de lecturas tan ambicioso mi formación personal como humanista y escritor era estratégica. Al final yo iba a ser el timonel.

“Hacia un país de lectores”, el conocido eslogan, no por trillado menos noble, podrá animar cuantas administraciones públicas se sucedan en el futuro. Leer, en verdad, implica un esfuerzo, un silencioso y casi mullido ejercicio pero, al final, un trabajo. Con esta exaltación pública de los asuntos culturales, hecha moda entre los gobiernos del mundo, el fomento de la lectura es uno de los tópicos más socorridos. El ciudadano común debe leer para ser mejor, aunque no en demasía, pues podría volverse hipercrítico y preguntarse cómo es posible que exista más gente que escribe de la que lee. Cada año, sin defecto, el mercado de libros se ve inundado de novedades. Las presentaciones de volúmenes, reseñas y ferias desde las más famosas, como la de Guadalajara, hasta las más modestas, en el último municipio del país, son prueba elocuente de los esfuerzos, tanto públicos como privados (sobre todo de las editoriales que persiguen la ganancia). Libros no son precisamente lo que falta. Si bien el mudo y pasivo tomo en el anaquel, sea en la comodidad de la propia casa o en silencio acusador de una biblioteca pública, no es más que pura potencialidad. El acto de la lectura requiere, en ocasiones, estímulos más intensos.

“Hacia un país de lectores”, el conocido eslogan, no por trillado menos noble, podrá animar cuantas administraciones públicas se sucedan en el futuro. Leer, en verdad, implica un esfuerzo, un silencioso y casi mullido ejercicio pero, al final, un trabajo.

¿Cómo sembrar esa chispa interior, ese hálito sutil aunque magnánimo en un mundo dominado por los medios audiovisuales y la haraganería? La recompensa de la escritura parece ser, en principio, la misma que la de la lectura: una satisfacción interior, casi de naturaleza espiritual. En un país como el nuestro, sin embargo, existen paradójicamente más escritores que lectores. Ser escritor o artista, para el imaginario colectivo, equivale a hacerse rico y famoso sin necesidad de trabajar. Ésa es la imagen que el corrupto sistema de cultura ha esparcido. Los jóvenes se acercan a los llamados talleres de creación, no impulsados por amor hacia los libros, sino con la esperanza de hallar un modus vivendi instantáneo, en la figura de un valedor que los coloque en el sistema, como su avanzada, sus peones, sus fámulos. Ésta es la estructura casi feudal de las grandes mafias culturales. La carencia de lecturas no es sólo común entre el público en general sino entre los mismos escritores. La lectura implica un esfuerzo y debería ser obligación, además, para aquellos que medran al producirla.

En una realidad semejante, agravada por las deficiencias del sistema público de universidades y bibliotecas, verdaderos dinosaurios en estado fósil, es apremiante la necesidad de que la sociedad civil emprenda acciones concretas, no es sólo responsabilidad del Estado. Al final, entre ilustración y autoridad, no puede reinar un perfecto maridaje. La idea de integrar círculos de lectura, autofinanciables, independientes, llenos de entusiasmo, podrá parecer a muchos algo peregrina pero es una manera de depositar la semilla en el único terreno que puede prosperar, pues aún no está contaminado: el interior de cada cual, el alma del posible y anhelado lector.

Se trataba pues de integrar un grupo de personas que, en las tardes de preferencia los viernes, se encontrarían en un lugar tranquilo para conversar sobre una obra leída con anterioridad (anagnosis) y una obra que apenas se va leer (prognosis). La idea era ofrecer una perspectiva amplia en las ciencias humanas, aunque había un fuerte anclaje en la literatura. Era un proyecto independiente, que nunca contó con apoyos estatales, se trataba de crear un ámbito amigable donde los comentarios de los participantes, sus inquietudes, dudas y observaciones fueran atendidas. Los piélagos de la imaginación no se extienden tan sólo hacia las bellas letras, en forma de cuentos, textos breves, poemas, piezas de teatro, novelas o ríspidos ensayos, sino abarcan también las llamadas disciplinas humanísticas, no la última de ellas, la filología, particularmente la hispánica, que también iba a ser cubierta con obras de Antonio Alatorre y Margit Frenk, por ejemplo.

El programa dio comienzo con Confabulario de Juan José Arreola, Narda o el verano de Salvador Elizondo, Pasado presente de Juan García Ponce y el Popol Vuh. El mes siguiente comprendió La experiencia literaria de Alfonso Reyes, Notas sin música de Juan Vicente Melo, Los caminos de Juárez de Andrés Henestrosa y El laberinto de la soledad de Octavio Paz. Hubo otros módulos que, además de los de narrativa y ensayo, engloban teatro, poema en verso, poema en prosa, antropología de México, historia, introducción a la filosofía, traducciones de grandes escritores e historia del pensamiento alemán contemporáneo. Era un programa ambicioso que, si bien resultó arduo en ciertos momentos, al final terminó por cumplirse. En ocasiones algunos de los participantes faltaban o bien no habían leído el libro completo, eso no impedía que se integraran a la discusión, necesariamente informal del tema. Por informal se entiende no como se haría en el medio universitario sino en un ambiente casi familiar. Los comentarios de quienes habían leído el libro obligaban al resto a recuperar el tiempo y cubrir el material rezagado.

El proyecto arrancó en enero de 2008 y, mes tras mes, se prolongó hasta junio de 2010, es decir, casi dos años y medio. Se contó con un promedio entre cuatro a ocho participantes que se reunían cada semana en la Librería Fray Servando Teresa de Mier del Fondo de Cultura Económica, en la ciudad de Monterrey. Yo me desplazaba cada viernes, sin defecto, de Saltillo donde resido a Monterrey, tomando un autobús. La ubicación de la librería en la colonia Miravalle la volvía ideal, ya que ahí justamente queda una de las más importantes subestaciones de la línea de autobuses, en San Jerónimo. La idea era ofrecer materiales de lectura que pudiesen resultar formativos prescindiendo de todo el aparato académico, crear un espacio de convivencia, de diálogo y reflexión, en una atmósfera relajada donde todos llegaran a conocerse a fondo, pues el viaje hacia un libro es realidad un viaje de encuentro consigo mismo.

La idea era ofrecer materiales de lectura que pudiesen resultar formativos prescindiendo de todo el aparato académico, crear un espacio de convivencia, de diálogo y reflexión, en una atmósfera relajada donde todos llegaran a conocerse a fondo, pues el viaje hacia un libro es realidad un viaje de encuentro consigo mismo.

Me gustaría volver a repetir la experiencia en otro lugar de México o del mundo, el trabajar en colaboración con una casa editora o una buena librería es indispensable. El costo del material de lectura y una cuota simbólica por participante hace que este proyecto resulte autofinanciable. Para un escritor y un periodista cultural, como es mi caso, es importante participar en proyectos que difundan la cultura. Los integrantes del círculo eran personas mayores, casi siempre ya retiradas o bien económicamente solventes, que buscaban compartir su experiencia como lectores. Ocasionalmente alguno llevaba alguna reseña por escrito que incluso, en su momento, se ayudó a publicar en alguna revista universitaria.

A manera de ejemplo, para que el lector se haga una idea más precisa de lo que fue este círculo, he aquí el programa y los títulos cubiertos en el transcurso de los años 2009 y 2010. De todos estos libros existen reseñas preparadas por mí (la mayoría de ellas, con el nombre del autor y del reseñista, es posible rastrearlas desde la red y en esta revista). Se cubrió una serie de autores de primer nivel, poniendo especial cuidado en la calidad de las traducciones, cuando se trató de autores extranjeros, que incluyen editoriales como Anagrama, Siruela, Cal y Arena, naturalmente el catálogo del Fondo de Cultura Económica venía en primer término. No sería mala idea reunir todas estas reseñas en un libro y publicarlas, un proyecto que ya se ofrecido ante el FCE.

Como se verá, se leyeron desde obras históricas, reimpresiones y auténticas novedades editoriales. Hacia el final, se dio una marcada tendencia hacia los libros que acaban de aparecer en el mercado hacía poco tiempo. Los integrantes del círculo estaban sedientos de novedades. Se llegó a formar algo así como una comunidad que nos mantuvo unidos e interesados por un tiempo mucho más largo que el contemplado en un inicio. Más tarde, cuando la ola de violencia irrumpió en Monterrey, el ritmo de la ciudad cambió y el desplazamiento por las vialidades se volvió más difícil, especialmente para aquellos lectores de edad avanzada, que conformaban más de la mitad del círculo. Entonces se volvió imperioso suspender las sesiones. No por ello he abandonado mi ritmo de lecturas y la publicación regular de reseñas en varios espacios periodísticos. ®

Una vez entregado este texto, a despecho de ser redundante pero a manera de ilustración para futuros proyectos de naturaleza semejante, es decir de promoción de la lectura de textos literarios y humanísticos, vaya a lista detallada de los libros leídos en el círculo de lectores “La imaginación en una nao”. Nao, que en portugués actual es a nau, era la palabra en español antiguo para designar la nave o el navío. En los casos en que la reseña o ensayo relativo a ese libro se haya publicado se da la referencia, a ser posible en la versión disponible en la red.

Programación Anual (2008)

Narrativa I (febrero)

Juan José Arreola

ConfabularioFCE, 2007, 101p

Salvador Elizondo

Narda o el verano

FCE, 2000, 98p

Juan García Ponce

Obras reunidas V.Pasado presente (1996)

FCE, 2008, 565p

Versión de Ermilo Abreu Gómez

Popol Vuh

FCE, 2007, 171p

Ensayo I (marzo)

Alfonso Reyes

La experiencia literaria

FCE, 2007, 146p

Andrés Henestrosa

Los caminos de Juárez

FCE, 2006, 150p

Juan Vicente Melo

Notas sin música

FCE, 1990, 576p

Octavio Paz

El laberinto de la soledad. Postdata. Vuelta a El laberinto de la soledad

FCE, 2005, 296p

Revista Replicante, El laberinto de la soledad: Lo que sí es y lo que no es, ensayo, mayo-julio 2008.

Narrativa II (abril)

Edmundo Valadés

La muerte tiene permiso

FCE, 2006, 139p

Juan García Ponce

Encuentros

FCE, 2001, 111p

Agustín Yáñez

La creaciónFCE, 1959, 309p

Seymour Menton

Antología del cuento

FCE, 2007, 757p

Poema en prosa (mayo)

Julio Torri

Tres libros

FCE, 1964, 180

Luis Ignacio Helguera (compilador)

Antología del poema en prosa en México

FCE, 1993, 479

Revista Replicante, reseña, agosto-octubre 2008.

Edmundo Valadés

El libro de la imaginación

FCE, 2009,

Octavio Paz

¿Águila o sol?

FCE, 2008, 123p

Antropología de México (julio-agosto)

Jacques Soustelle

La vida cotidiana de los aztecas en vísperas de la conquista

FCE, 2006, 283p

Miguel León-Portilla

Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares

FCE, 2005, 224p

Alberto Ruz Lhuiller

Los antiguos mayasFCE, 2006, 221p

Carlos Castaneda

Las enseñanzas de don Juan: Una forma yaqui de conocimiento

FCE, 2000, 319p

Revista Replicante, reseña, noviembre-enero 2009.

Grandes escritoras de México (septiembre)

Elena Garro

Obras reunidas IFCE, 2006, 396p

Sor Juana Inés de la Cruz

Primero sueño y otros escritos

FCE, Elena del Río Parra, 2006, 341p

Ensayo III (octubre)

Carmen Benito-Vessels

La palabra en el tiempo de las letras. Una historia heterodoxa

FCE, 2007, 332p

Margo Glantz

Ensayos sobre literatura novohispana

FCE, 2006, 642p

Revista Replicante, De mujeres y diletantes sublimes: Margo Glantz, reseña, febrero-abril 2009.

Poema en verso I (noviembre)

Carlos Pellicer

Antología breve

FCE, 1995, 174p

(A aparecer en La Nave, revista de Sergio Pitol)

José Gorostiza

Poesía

FCE, 1964, 144p

Xavier Villaurrutia

Nostalgia de la muerte

FCE, 2006, 195p

Octavio Paz

La estación violenta

FCE, 2008, 83p

Teatro (diciembre)

Óscar Liera

Teatro escogido

FCE, 2008, 500p

Revista Tierra Adentro, El accidentado viaje de Óscar Liera, ensayo, núm. 161-162, diciembre 2009-marzo 2010.

Programación anual (2009)

Ensayo III (enero)

Octavio Paz

Obras completas II

FCE, 2003, 606

Cuba (Febrero)

Guillermo Cabrera Infante

Infantería

FCE, 2000, 1114p

(Ensayo propuesto en La Jornada Semanal)

Ibergüengoitia (marzo)

Jorge Ibargüengoitia

El atentado. Los relámpagos de agosto

FCE, 2002, 602p

Pensamiento I (Mayo)

Mauricio Beuchot

Perfiles esenciales de la hermenéutica

FCE, 2009, 196p

Tim Crane

La mente mecánica. Introducción filosófica a mentes, máquinas y representación mental

FCE, 2008, 559p

Norberto Bobbio

Las teorías de las formas de gobierno en la historia del pensamiento político

FCE, 2008, 193p

George Steiner

Los libros que nunca he escritoFCE, 2008, 237p

Antropología de México II (junio)

Alfredo López Austin y Leonardo López Luján

El pasado indígena

FCE, 2008, 332p

Beatriz Braniff Cornejo

Paquimé

FCE, 2008, 112p

Joyce Marcus

Montalbán

FCE, 2008, 206p

Eduardo Matos Moctezuma

Muerte al filo de obsidiana

FCE, 2008, 158p

Entorno responsable (julio)

Pascal Picq y François Savigny

Los tigres

FCE, 2009, 180p

Ruy Pérez Tamayo, Rubén Lisker, Ricardo Tapia

La construcción de la bioética. Volumen 1

FCE, 2008, 223p

Asunción Álvarez del Río, Paulina Rivero Weber

El desafío de la bioética. Volumen 2

FCE, 2009, 218p

Juliana González Valenzuela

Dilemas de bioéticaFCE, 2007, 358p

Pensamiento II (agosto)

Martin Buber

¿Qué es el hombre?

FCE, 2009, 153p

Ernst Cassirer

Antropología Filosófica

2007, 336p

Isaiah Berlin

El estudio adecuado de la humanidad

FCE, 2009, 601p

Gaston Bachelard

La poética del espacio

2009. 283p

www.jornada.unam.mx/2010/08/22/sem-leer.html

García Ponce (septiembre)

Juan García Ponce

Obras reunidas III. Novelas cortas II

El libro (1970), Unión (1974), El gato (1974) y De ánima (1984)

FCE, 2004, 402p

Revista Tierra Adentro, García Ponce, pornógrafo sublime, ensayo, núm. 171, agosto-septiembre 2011.

Juan García Ponce

Obras reunidas V. Novelas

Inmaculada o los placeres de la inocencia (1989)

FCE, 2008, 595p

Ensayo V (octubre)

José Bianco

Ficción y Reflexión

FCE, 1988, 424p

(Ensayo propuesto en La Jornada Semanal)

Juan García Ponce

Apariciones

FCE, 1994, 577p

Revista Tierra Adentro, García Ponce, pornógrafo sublime, ensayo, núm. 171, agosto-septiembre 2011.

Poesía II (octubre)

Homero Aridjis

Antología poética

FCE, 2009, 385

Daniel Sada

Aquí

FCE, 2007, 180p

Manuel Ulacia

Poesía (1977-2001)

FCE, James Valender, 2005, 256p

Teatro II (diciembre)

Emilio Carballido

Orinoco; Rosa de dos aromas; El mar y sus misterios; Escrito en el cuerpo de la noche; Los esclavos de Estambul

FCE, 2008, 272p

Luisa Josefina Hernández

Los grandes muertos

FCE, 2007, 542p

Programación anual (2010)

Pensamiento III (enero)

Werner Jaeger

Paideia. Los ideales de la cultura griega

2007, 1151p

Narradores brasileños (febrero)

Rubem Fonseca

Ella y otras mujeres

2007, Cal y Arena, 274p

Clarice Lispector

La hora de la Estrella

2009, Siruela, 81p

La mente humana (marzo)

Michel Foucault

Historia de la locura en la época clásica

Tomo I y II

2009, 575p, 411p

Joseph Campbell

El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito

2009, 373p

(Reseña propuesta en La Jornada Semanal)

Narrativa (abril)

Sergio Pitol

Obras reunidas II

El desfile del amor. Domar a la divina garza. La vida conyugal

2003, 410p

Salvador Elizondo

Farabeuf2009, 183p

Pensamiento Alemán Contemporáneo (mayo)

Heidegger y el nazismo

Víctor Farías

1998, 602p

George Steiner

Heidegger

2005, 236p

Una mirada a Inglaterra (junio)

El hombre que fue jueves

Gilbert Keith Chesterton

2009, 219p

Las cárceles elegidas

Doris Lessing

2010, 104p

Publicado en: Diciembre 2011, Libros y autores

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  • Pedro Rodríguez

    Al principio del artículo se dice que Anagnosis se refiere a una ‘Obra leída con anterioridad’, pero Anagogía es: ‘¿Interpretación de las escrituras por la que se pasa del sentido literal a un sentido espiritual?