La impaciencia y la revolución

El infantilismo de las “izquierdas”

Los seguidores de AMLO han calificado a los que no simpatizan con su “proyecto de nación” como traidores, vendidos o masoquistas y prácticamente culpables de la vuelta del PRI. ¿Cómo hacerles entender que unos treinta millones de mexicanos no votaron por él, que son muchos más los que no comulgan con su apostolado?

Para muchos, usted significa la intolerancia, el resentimiento político, la revancha sin matices, el mesianismo, la incapacidad autocrítica para señalar y castigar las colusiones de su partido que, incluso contra la mejor tradición de la izquierda mexicana, no han dejado de golpear a comunidades indígenas de Chiapas y Michoacán y a estudiantes de Guerrero. Significa también componendas con represores del pasado, y Bartlett es sólo la punta del iceberg.
—Javier Sicilia a López Obrador

Imposición o revolución

Desde las primeras declaraciones del #YoSoy132 se hizo rápidamente previsible que los estudiantes de ese movimiento abrazarían el discurso antiinstitucional y las exigencias de Andrés Manuel López Obrador en relación con el “fraude” electoral, la compra de votos y la “imposición” por Televisa de un candidato en la presidencia. Han ido incluso mucho más allá: “Si hay imposición habrá revolución”, gritaron, como si se tratara de organizar una alegre excursión al campo. Muy pronto se desvanecieron el apartidismo y la imparcialidad de que presumían y la “pureza” de un movimiento que fue visto con simpatía por líderes sindicales venales que también han expresado su simpatía por AMLO —Martín Esparza, el más conspicuo de ellos. Así, los reclamos de imparcialidad a unos medios, necesariamente coludidos con el poder, en su óptica, pero no a otros —la prensa y los medios buenos, seguramente— suponía una calificación arbitraria y ciertamente una noción sesgada y con graves lagunas de información, por decir lo menos.1 La organización poco imaginativa de los debates calcó el modelo rígido de los que organizó el Instituto Federal Electoral (IFE) y la prohibición a los medios para cubrirlos —y para reportear sus asambleas— mostró sus contradicciones respecto de la transparencia en la información, perdiendo además la oportunidad de que esos debates se transmitieran a todo el país por los medios tradicionales.

El repudio al candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) —o a lo que éste “representa”, como lo aclaran en ocasiones— y las consignas en el sentido de que no lo dejarán asumir la presidencia, más el rechazo al proceso electoral porque éste fue “inequitativo” y “sucio”, colocan a los estudiantes del 132 de hecho como vehementes militantes de la causa obradorista, pues solamente se han manifestado contra las faltas, las prácticas viciosas y la corrupción de aquel partido (soslayando en todo momento las del candidato del Movimiento Progresista). Esa parcialidad, travestida ya de defensa de la democracia, se alimenta de un legítimo sentimiento de justicia en un país que ha padecido precisamente la injusticia, la corrupción, la pobreza y la impunidad, y que se traduce en la simpatía por quien ha enarbolado la bandera del “cambio verdadero”, pero también puede deberse al desconocimiento de la historia del país, del mismo PRI y del propio Andrés Manuel López Obrador.

El discurso incendiario de López Obrador y sus más duros defensores y seguidores que exigen, más que una democracia limpia y ejemplar, la “revolución”, me recuerda algunos pasajes del célebre texto de Lenin La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo, dirigido a los jóvenes revolucionarios que en su ansia por implantar la revolución proletaria cometían errores de tipo ultraizquerdista, lo que nos trae de nuevo a la ingenuidad de los estudiantes del 132 y su insensata y peligrosa consigna “Si hay imposición habrá revolución”.

En el año 2000, recordemos, el candidato del PRI, Francisco Labastida, aceptó su derrota ante el panista Vicente Fox. El entonces presidente Ernesto Zedillo casi fue expulsado del partido. El PRI, con todo el poder que tenía en ese momento, mostró disciplina aun cuando pudo haber desconocido la elección e incluso impedir la investidura de Fox. Seis años después el PRI fue derrotado otra vez. El 2 de julio de 2012 el voto de 19 millones de ciudadanos no fue suficiente para convencer a AMLO —con 16 millones de votos— ni a sus más fieles seguidores de la victoria de Enrique Peña Nieto. Es cierto que hubo numerosas irregularidades y que todas deben denunciarse ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), aunque, como escribe el editor Alberto Sánchez, “Las razones que da el Peje para invalidar las elecciones son las mejores para invalidar su propia candidatura, la existencia de los partidos que lo apoyan, y para que devuelva los millones de pesos que se gastó en la campaña”.2 Unos días antes Sánchez se preguntaba: “¿Cómo saber si la gente que recibió dinero, despensas o regalos del PRI realmente no obedeció el consejo de AMLO de agarrar el regalo pero votar en el secreto de la casilla por el más cercano a su corazón? ¿Cómo saber cuántos votaron por el PRI como el menos peor y no por el regalito? Imposible saberlo excepto que se tome por verdad la Verdad del Apóstol” [en Facebook]. En Tepic, Nayarit, el 24 de junio pasado AMLO aconsejó a sus seguidores: “Tomen todo lo que les ofrezcan: despensas, materiales de construcción, vasos, todo lo que les den, pero a la hora de la hora, ¡toma tu voto!, es decir, voten de acuerdo con su conciencia, voten por el cambio verdadero” [La Jornada]. No está de más preguntarse cuántos votos podrá haberle restado al PRI la exhibición de dos exitosas películas abiertamente antipriistas: Colosio, el asesinato [Carlos Bolado, 2012] y Gimme the Power [Olallo Rubio, 2012].

Aceptar o no el hecho de haber perdido parece no depender de algo tan banal como el número de votos obtenidos, de acuerdo con la retórica del candidato de las mal llamadas izquierdas. “Y ésa es la lección del Peje. En el futuro habrá otros mesiánicos, quizás de derechas que sí deseen incendiar y purificar el país. Y no se les podrá culpar, pues ya tenemos un precedente”, escribe el arquitecto René González, y sigue: “AMLO se puede ir a su rancho retórico o morirse en diciembre, pero su ejemplo quedará. Habrá otros, más jovenes y más iluminados. Y con más recursos, ciertamente” [en Facebook].

El discurso incendiario de López Obrador y sus más duros defensores y seguidores que exigen, más que una democracia limpia y ejemplar, la “revolución” —y a quienes les gustaría imponerlo de una buena vez en la silla presidencial—, me recuerda algunos pasajes del célebre texto de Lenin La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo [1920], dirigido a los jóvenes revolucionarios que en su ansia por implantar la revolución proletaria cometían errores de tipo ultraizquerdista, lo que nos trae de nuevo a la ingenuidad de los estudiantes del 132 y su insensata y peligrosa consigna “Si hay imposición habrá revolución” —sobre la cual, por cierto, no se manifiesta el candidato perdedor, como tampoco lo hace respecto de las agresiones de sus simpatizantes a periodistas que no se alinean a su causa.

Ya en 1874, en París, los comuneros blanquistas (seguidores de Luis Augusto Blanqui) advertían: “Somos comunistas porque queremos alcanzar nuestro fin, sin detenernos en etapas intermedias y sin compromisos, que no hacen más que alejar el día de la victoria y prolongar el periodo de esclavitud”, a lo que Federico Engels les respondió: “Los blanquistas son comunistas por cuanto se figuran que basta su buen deseo de saltar las etapas intermedias y los compromisos para que la cosa quede ya arreglada, y que si —ellos lo creen firmemente— ‘se arma’ uno de estos días y el poder cae en sus manos, el ‘comunismo estará implantado’ al día siguiente. Por consiguiente, si no pueden hacer esto inmediatamente, no son comunistas. ¡Qué ingenua puerilidad la de presentar la propia impaciencia como argumento teórico!” [“Programa de los comuneros blanquistas”, Volksstaat, 1874, núm. 73. ¿Y no es impaciencia pura la de AMLO, pregunto, por tratar de instaurar ya el reino del amor aquí y ahora?

Escribía Lenin en 1920, a propósito de la bancarrota de la II Internacional: “No sólo el doctrinarismo de derecha constituye un error, también lo constituye el doctrinarismo de izquierda”, y más adelante: “La historia en general, y la de las revoluciones en particular, es siempre más rica de contenido, más variada de formas y aspectos, más viva y más “astuta” de lo que imaginan los mejores partidos, las vanguardias más conscientes de las clases más avanzadas” [en La enfermedad infantil…] Vienen estas citas y consideraciones no, por cierto, para que los estudiantes se preparen para una revolución, sino para que, en el mejor de los casos, puedan contribuir efectivamente a construir uno o varios partidos de verdadera izquierda, democrática, o, en su caso, hacer de los que ya existen unos libres de vividores que vieron en ellos la oportunidad de recibir la cuota de poder que no obtuvieron en el PRI —como es el caso del mismísimo López Obrador. Poco a poco descubrirán que el PRD y los demás agrupados en el Movimiento Progresista carecen de principios de izquierda y que, por el contrario, se parecen mucho al partido autoritario y conservador que tanto detestan y del que desconocen su historia.

La bestia negra

Mientras en otros lugares los ciudadanos tumban a los gobiernos ineptos y corruptos, acá los ciudadanos se pelean entre sí para ponerlos en el poder.
—un tal Sóstenes Gallegos [leído en Facebook]

Solamente los ingenuos creen en la "honestidad" del Peje.

Solamente los ingenuos creen en la “honestidad” del Peje.

“He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por el Apóstol.” Acaso sea excesiva la parodia, pero la reacción de muchos simpatizantes de López Obrador ante la inminente investidura de Enrique Peña Nieto como Presidente de México bordan peligrosamente los límites de la sinrazón y, como aquél, se niegan a reconocer una victoria con una ventaja de más de tres millones de votos —¿hace falta repetir que las campañas sucias, la compra de votos y las irregularidades fueron perpetradas por todos los partidos? Las acusaciones que esgrime el candidato derrotado —adoptadas incondicionalmente por sus prosélitos, como se ha visto— en contra del candidato vencedor podrían volverse también contra él mismo: excrecencia priista a fin de cuentas, el PRD se solaza en las mismas prácticas corporativas, clientelares y corruptas, exacerbadas precisamente durante el gobierno de López Obrador en el Distrito Federal. Es significativo, por otra parte, que no se mencione que debió tratarse de un “fraude” diferenciado únicamente contra AMLO —aunque éste ganó en ocho estados— pues no afectó a muchos candidatos, ahora victoriosos, a gubernaturas, diputaciones y senadurías.

Como un “mal menor” se refirió a AMLO el escritor Juan Villoro al declarar al diario español El País su preferencia por un candidato al que también adjetivó certeramente como “un caudillo anticuado que no conoce la autocrítica”. De acuerdo con Villoro, “Enrique Peña Nieto representa el regreso de la seguridad al estilo priista: orden en medio de la impunidad y la corrupción” (pero no abundó en lo que quiso decir con “mal menor”… ¿pensaba tal vez en el conservadurismo de sus propuestas económicas, en la renovación moral de la sociedad —viejo slogan de un ex presidente—, en la desaparición mágica de la corrupción por su sola presencia? —aunque no pudo ni quiso erradicarla durante su gestión al frente del Distrito Federal). Como hemos visto, las miles de voces obradoristas que se han expresado en las calles, en no pocos medios y en las redes sociales en contra de Peña Nieto van más allá. El priista significa sin más el retorno de los peores atavismos y lacras de nuestra sociedad, además se le insulta y ridiculiza invariablemente como una persona de escasa inteligencia (una “artista” conceptual protestó contra él defecando sobre un cartel con su imagen; la influyente periodista Carmen Aristegui exhibió un video en el que Fareed Zakaria lo entrevista para CNN-Estados Unidos y al que se le editaron las intervenciones del traductor; sin ese audio parece que durante las pausas para que hable el intérprete Peña Nieto espera las indicaciones de un apuntador). En contrapartida, los seguidores de López Obrador tienen la certeza de que éste sería un presidente que desterraría de una vez y para siempre todos los males del país, causados por una perversa alianza oligárquica, aunque pocas veces se detengan a analizar un programa de gobierno que reeditaría el nacionalismo revolucionario —como el del viejo y odiado PRI—, encabezado por un líder testarudo que desdeña las leyes de la democracia: “un caudillo anticuado que no conoce la autocrítica”.

Perredistas regalando teles

Personalmente detesto al PRI y está muy lejos de mí la intención de defender a Peña Nieto, y es muy cierto que éste y su partido arrastran muchas historias execrables, pero al escribir esto me anima sobretodo la necesidad de ser imparciales y de juzgar a unos y otros con el mismo rasero, sin indulgencia ni exageraciones. Para unos López Obrador podrá ser un mal menor o un apóstol de verdad, pero ignorar la corrupción en sus filas, las prácticas viciadas y el solapamiento de criminales como José Guadarrama es imperdonable. Por otra parte, aunque a Peña Nieto se le señala mayormente por la brutal represión a los habitantes del pueblo de Atenco en la madrugada del 4 de mayo de 2006, hechos del cual asumió su responsabilidad, lo que pasó en ese pueblo y que desconoce una inmensa mayoría fue una conjunción de pésimas decisiones tomadas en muy diversas instancias, desde las autoridades perredistas del ayuntamiento de Texcoco hasta las del Estado de México, priistas, y del Gobierno Federal, panistas. Antes de los dos muertos hubo diez policías violentamente golpeados, por eso la saña que descargaron contra inocentes y culpables al amanecer de aquel funesto día (véase una explicación detallada de los hechos en “Las campañas por la presidencia de México”, de René González).

Peña Nieto es la bestia negra de López Obrador y su feligresía, el blanco de su ira y de su frustración. Para ellos será durante seis largos años el presidente impuesto por Televisa, una empresa diabólica que hipnotizó únicamente a 19 millones de mexicanos. López Obrador haría bien en seguir el ejemplo de un demócrata de izquierda que alcanzó el poder después de cuatro intentos, Luis Inácio Lula da Silva, de Brasil. Los estudiantes del 132 harían bien en estudiar profundamente la historia, pues tarde o temprano se darían cuenta del enorme daño que ha causado a la izquierda mexicana un candidato que ha perfeccionado las malas mañas y marrullerías del temido y viejo PRI. La vapuleada democracia mexicana necesita ideas y propuestas, no provocaciones infantiles. ®

Notas
1 No importa que en los diarios del grupo Milenio colaboren numerosos voceros y simpatizantes de AMLO, como su mismo coordinador de campaña, Ricardo Monreal, y Pablo Gómez, Epigmenio Ibarra, Fernando Solana Olivares y muchos más en las ediciones regionales (Enrique Ibarra y Esteban Garáiz, por ejemplo, en la edición jalisciense). Tampoco que Elena Poniatowska o Iván Restrepo participen con comentarios en el noticiario de Joaquín López Dóriga en Televisa, como lo hacía con frecuencia Carlos Monsiváis. La parcialidad de obradoristas y estudiantes radicalizados les impide ver la pluralidad que hay en casi todos los medios. Hay quienes acusan a Reforma de ser de “derecha” sin advertir que en las páginas de ese diario colaboran la poderosa Carmen Aristegui, Lorenzo Meyer y Guadalupe Loaeza, y como lo hizo también durante años Miguel Ángel Granados Chapa.

2 Observa también Alberto Sánchez en relación con el artículo de Alberto Simpser “¿Compró el PRI su resultado electoral?”: “Quienes gustan de razonar apreciarán este sencillo análisis que sugiere que, paradójicamente, mientras mayor haya sido la presunta magnitud de la compra de voto, mayor la gravedad de la transgresión, pero menor la presunta factibilidad de que el PRI haya logrado implementar una operación de tal magnitud”.

Publicado en: Insolencia, Julio 2012

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  • la impaciencia del arte es muy importante en el mundo especialmente para los niños y los adolescentes…. es para conocer nuestra arte en nuestro paiz para conciernizarnos de lo que pensamos cremos y opinamos es muy importante en nuestro avanze diarimente.

  • Gracias, Erikito, por tus finos e inteligentes comentarios. A mí tampoco me gusta el regreso del PRI, pero así lo decidieron 19 millones de mexicanos.

  • LAIBACH NSK

    Coincido con Claridad el movimiento #YoSoy 132 va mas alla que unos simples Amlovers, chairos o fanáticos; es un movimiento que ha cimbrado las estructuras tradicionales e institucionalizadas de la política Mexicana, pero al mismo tiempo es un movimiento fragil y sin cabeza; lo cual hace que cualquier viejito paranoico se ponga a sacar conclusiones “que si el pejeasno, que si los chavistas, que si sendero luminoso” y un sin fin de especulaciones dignas de un asilo PRIista !! Parece mentira que en México vuelva a retornar el PRI-Gobierno, es como si en Rumania votaran para que regresaran los Ceausescu !! Su texto confirma que esta a la altura de esos fanáticos como Victor Hernández o el exPRIista Julio Astillero !!!

  • alejandro mr

    SOLO LE FALTO A SU ARTICULO LO SIGUIENTE: LOS ESTUDIANTES DEL YO SOY 132 QUE ESCUCHAN A MANU CHAO EL UNICO REVOLUCIONARIO CON TARJETA AMERICAN EXPRESS. CREO QUE SOBREVALORA A LOPEZ OBRADOR COMO EL GRAN DESTRUCTOR DE LA IZQUIERDA MEXICANA, PARA EMPEZAR ¿CUAL IZQUIERDA? NO HIZO LO MISMO CARDENAS ENTONCES AL POSTULARSE EN TRES OCASIONES. EL PRINCIPAL ERROR ES CONSIDERAR AL PRD COMO DE IZQUIERDA.
    TANTO UNOS ESTAN MAL POR ELEVAR AL PEDESTAL DE SANTO A AMLO COMO USTED AL ACHACARLE EN CADA PUBLICACION TODOS LOS MALES DE LA LLAMADA IZQUIERDA, ULTRAS RESULTAN SER UD Y LOS LLAMADOS PEJEZOMBIES.

  • Oscar Camacho Ruibalba

    Con permiso o sin él:

    hace falta en México una verdadera crítica a la izquierda (no es suficiente con pronuciamientos vanidosos e hipócritas como los de Juan Villoro, quien por cierto en España y México, más de una vez ha menospreciado a Rogelio Villarreal, y lo curioso y sorprendente es que éste ahora hasta lo cita, ya bien masticado su rencor). Lastimeramente en un estado donde la abstracción se reduce al Nintendo o atari reloaded y la educación a CNTE vs. snte, no podemos exigir crítica ni entes pensantes; incluso esta revista Replicante, que conoció mejores tiempos y articulistas inteligentes (ahora en la apatía y el abandono de letras decorosas), ha caído en una desgracia insuperable; pareciera que Aguilar Camín, Ciro o Marín fueran a maicear el texto.

    Lo cierto es que la crítica a la izquierda mexicana brilla por su ausencia. Yo fui RG de Morena, y me tuve que topar con pared ante mis críticas directas a López Obrador (y aun las hice frente a él), pero no por ello dejé de apoyar al movimiento. No estoy deacuerdo en casi nada de lo planteado por el PG, mas de lo perdido a lo encontrado… obvio que no había opción más de avanzada.
    Mira, Rogelio, tu texto parece una farsa; allá tú, tendrás tus razones, pero ni convences ni recuperas credibilidad, más bien decepcionas. Me recuerdas al artículo tan chafa que leí ayer de Luis González de Alba (http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9153918), de hecho utilizan los mismos argumentos y ninguno de los dos con algo de maestría, más bien dogma, pose de chicos rudos-nice y eso sí, mucho prejuicio. Los dos textos dan razón de una fuente: Lenin “El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo”, la pregunta es si lo habrán leído entero o solo presumen con ideas prestadas (y lo peor del caso es que se trata apenas de un panfleto). Se presta esto para maliciar hipótesis: ¿pertenecen ambos al mismo club de Toby?, ¿salen de su zona de confort o sólo comparten amigos y prejuicios?, ¿quizá PenitaNieto ahí se acuerde de ustedes para comprarles espacio y publicidad?
    Para dar fin a este tal de Alba sólo recordemos que es un falsario revolucionario del 68, burgués y mal pagado; pero la historia se encargará de colocarle en su sitio tanto a el como a Rogelio, ni duda cabe.

    Expresado lo anterior, repito: hace falta en México harta crítica e independencia de juicio, material y mental, pero las cosas no estás fáciles, y si para colmo nos acercamos a los valuartes culturales y contraculturales (como supuestamente lo fue esta revista en tiempos de bonanza) y leemos puras bajezas, patrañas y sorna, se presta el caso para empezar a cuestionarnos sobre sus razones, causas o pretextos, y nos viene a la mente el chapulín colorado: ¿Y ahora, quién podrá defendernos?

  • MZ.412

    Artículos articulados (valga la redundancia), pero al final con tinte ultraconservador. Mejor me pongo a leer el Reforma.

  • alan pfeiffer

    Gracias por un articulo inteligente y de cierta forma valiente en estos tiempos de pastores y borregos; donde salirte de la tendencia u opinar diferente es ser un traidor o un ignorante. Yo vi con desesperanza como varios de mis amigos, de los mas críticos o inteligentes caían en la constante doctrina de combatir el fuego con fuego, de luchar contra la ignorancia con ignorancia. Vi como se publicaban por ejemplo imágenes manipuladas de un Dalai Lama enviando mensajes desde el TIBET!! en favor de 132. Combatir una tiranía para imponer otra aun mayor, solo hace falta un libro básico de historia para saber que esto nunca funciona.

  • Daniel Valdez

    Pésimamente escritas estas pésimas ideas. La ignorancia rampante sobre un movimiento para el cual el mote de izquierda le calza estrecho. Decepcionante Replicante.

  • Leo

    Osea según usted Rogelio, todos los que participan en las manifestaciones anti-peña están cortados por la misma tijera. Bravo, sígale abonando a este sistema corrupto que amenaza con regresar, usted que es tan demócrata.

  • gracias por tus ensayos Rogelio, no difiero de tus escritos

  • Claridad

    Te insulto sin eufemismos. Tu insultas con eufemismos a miles de personas que ni somos estudiantes ni somos Amlovers y que estamos participando en las movilizaciones sociales que se están gestando, no solo a través de marchas y boicots a empresas. Habemos muchas personas que realizamos proyectos comunitarios a favor del bienestar de la gente, y no aceptamos el resultado de las elecciones no porque no ganó AMLO, sino por lo que significa permitir que se siga instaurando el aparato político más corrupto y violento de la historia de México. ¿Dónde están los que votaron a favor de Peña Nieto? ¿Porqué no se manifiestan apoyando el resultado del IFE? ¿No te parece extraño que mientras miles se manifiestan en contra de que EPN sea presidente nadie se manifiesta a su favor? Si millones están a favor del PRI, y saben que miles no queremos más PRI, ¿porqué no defienden sus votos? Los que no queremos al PRI de vuelta no necesariamente significa que somos izquierdistas o del #YoSoy132. Tenemos derecho de hacer valer el Artículo 39 de la Constitución. No critiques nada más por criticar. Además nunca mencionas al PAN en tus comentarios, ¿porqué? Porque conozco a mucha gente panista que tampoco quiere de vuelta al PRI.

  • Gracias, Claridad, me quedo con tus ideas, y te devuelvo los insultos.

  • Claridad

    Hola, hice este comentario en un post de tu artículo en facebook, te lo comparto, saludos!

    ¿El Infantilismo de las “izquierdas”? Já! Ojalá que México tuviera una infancia. Más bien somos una especie de nación abortada; primero, por un régimen de 3 siglos de colonialismo español del que llevamos 202 años siendo “independendientes”; y ahora, somos una sociedad prematura nacida después de 102 años de “revolución” y nuevamente invadida y sometida por el Neocolonialismo, viviendo en un México socialmente y políticamente INMADURO, y en donde impera una desigualdad social brutal, un país sin prensa libre y de calidad, sin elecciones realmente libres y democráticas; un país sin un sistema judicial digno de este nombre, sin garantías individuales y en donde el poder ejecutivo gobierna por medio de la corrupción y de un ejército omnipresente. Somos un país bastardo en donde nos siguen sembrando una guerra y un país en donde los puestos políticos tienen un precio y los jueces se venden al mejor postor. ¿Y este boludo habla de infantilismo de izquierdas? Por favor! Definitivamente este cuate Rogelio no debe generalizar al decir “los seguidores de AMLO”, “los estudiantes ingenuos, insensatos y poco imaginativos del #YoSoy132”. Son puros prejuicios caducos de pseudointelectual que nada más pretende llevar la contra hacia un auténtico movimiento social en gestación. ¿O él que chingados propone? No propone nada! Y qué pena cuando dice que “el PRI mostró DISCIPLINA aún cuando pudo haber desconocido la elección e incluso impedir la investidura de Fox” (si son lo mismo) y que “la reacción de muchos simpatizantes de Obrador ante la inminente investidura de Enrique Peña Nieto como Presidente de México BORDAN PELIGROSAMENTE LOS LÍMITES DE LA SINRAZÓN y, como aquél, se niegan a reconocer UNA VICTORIA con una ventaja de más de tres millones de votos” (pendejos pejezombies revoltosos irracionales que hace un boicot económico como a Soriana y otras empresas que patrocinaron el FRAUDE si el FRAUDE, pendejos revoltosos que promueven un consumo justo y resoponsable) JA! ¿A esto le llama ser imparcial? Por lo menos mucha gente ya le está dando una repasadita a su historia y a la Constitución Política para conocer y hacer valer sus derechos y responsabilidades como ciudadanos! Seguramente don Rogelio no se ha tomado la molestia de salir a observar una manifestación de las últimas que se han llevado a cabo en las ciudades de México y en vez de eso se va a comprar pendejadas al mall. Ha de decir: -Que hueva! Para qué me voy de revoltoso! Mejor me pongo a juzgar con mi viejo trasero pegado al asiento, las marchas no sirven para nada-. Yo fui a una marcha y en verdad consideré más propositivo ver a un señor sin piernas que salió a marchar en su silla de ruedas con un cartel que decía “No tengo piernas pero si tengo huevos” que el articulucho de este señor que me acabo de engullir jejeje. Lo siento pero aquí el infantil y provocador es él y nunca encontré su “anal-isis” acompañado de una propuesta. Ojalá supiera que las últimas movilizaciones sociales van más allá de AMLO, de los partidos políticos y del 132. Ojalá despegue sus nalgas del asiento y vaya el 22 de julio a una de las marchas que se realizarán en muchas ciudades para que haga un “ultrasonido” de la nueva sociedad que se está gestando y recordar las palabras de B. Traven: “Somos el mañana. En nuestro continente se decidirá el sino del próximo milenio; se prepara la cuna de una nueva cultura. Y nacerá en México, porque ahí es donde se experimentan los dolores del parto”.

  • Gracias por tus comentarios, Julio. Me queda la duda, ¿terminaste de leerlo o no? Te prometo que no me quejaré de “las cosas que vendrán”…

  • Julio

    Vergüenza leer este tipo de artículos, no cabe duda que entre mas se enraíza un periodista a su pupitre la óptica se pierde, la realidad se vuelve objeto inalcanzable y solo se dedican a postular verborrea y suposiciones endebles, es compresible no es lo mismo ver arrear un par de bueyes que hacerlo, la cosa no se siente igual…

  • Julio

    Por que no pude pubicar mi comentario?

  • Julio

    Desde que asociaste YO SOY 132 a LOPEZ OBRADOR deje de leer este opúsculo vago y sin sentido, no puedes asociar un movimiento que fue un epifenomeno al hartazgo de ver a EPN hasta en el cereal, y luego arteramente ligarlo a la izquierda, es como asociar a los brigadistas que apoyan un terremoto con el mismo terremoto, una cosa vincula la otra pero son “eclosiones” que nacen solas…

    Y los jóvenes no son carne de cañón, no puede ser una secuela endémica de 1968 ¿’? O qué, aquel tiempo si había motivos para marchar y ahora no ¿’? Por el snobismo y malinchismo de muchos de ustedes a todos nos irá mal, si EPN gana, pero gana bien que sea PRESIDENTE si lo hace con apoyo del NARCO COMO SUCEDE con MONEX y las 2 empresas falsas que están vinculadas con lavado de dinero (creo que dichas empresas se forjaron en el EDO DE MEX) si esas pruebas aún hacen que ustedes o los que comulguen con este panfleto burdo hilvanado de forma supina cambian de opinión no se quejen de las cosas que vendrán….

  • Kenji Kishi

    Me parece que tu artículo es muy atinado en ciertos aspectos, sobre todo en la falta de coherencia que existe en los manifestantes al criticar a las prácticas priístas de compra y coacción del voto y no criticar también a los perredistas.
    Donde difiero es en tu análisis de los Yo soy 132. Me parece que caes en los prejuicios que conllevan una lectura mediatizada y centralista.
    Si analizas las posturas del movimiento, sobre todo la de sus voceros, son mucho más moderados que otros movimientos de izquierda. Creo que subestimas la capacidad crítica y auto-critica de la gente (me incluyo también) que hemos estado en el movimiento. Creo que la agenda de Yo soy 132 puede trascender a la coyuntura electoral. De hecho, considero que una vez que pase ésta, el movimiento se va a purgar. El fin mismo debe ser generar una nueva cultura política, que rompa los esquemas de la partidocracia reinante. Es un proyecto complicado que se tendrá que plantear a largo plazo. También, sigue en pie impulsar una nueva ley de medios (la que propone la AMEDI es un buen comienzo) para diversificar la producción.
    Por otra parte, como ya dije, tu análisis es completamente centralista. México no es su capital y lo que pase ahí no es el reflejo de lo que pasa en el país. Yo soy 132 en Guadalajara no es el mismo que el del D.F. Hubo irregularidades muy graves en municipios de Jalisco como “levantones”, uso de la policía para coaccionar el voto, presiones y despidos, que me parece ,deben indignar. Curiosamente, la gran mayoría de estas fueron perpetradas por el PRI. En muchas de ellas, el árbitro electoral se ha quedado callado.
    Desde tu punto de vista: ¿Debemos ser indiferentes a la ilegalidad nada más para no estar de acuerdo con un político anticuado como AMLO?
    Por lo demás, tu artículo está bien hecho y provoca reflexión, que es finalmente lo que importa. Voy a compartirlo con los otros 132 con el fin de plantear una autocrítica al movimiento.

  • Gracias por tu comentario, Eric. Respecto de si descontextualizo las citas de Engels y Lenin, me parece que es muy clara la analogía. En La enfermedad infantil… Lenin se refiere a los acelerados que, como escribo ahí, querían saltarse las etapas que llevarían finalmente a la revolución y al socialismo. Incluso los clásicos del marxismo respetaban la democracia y los procedimientos democráticos en determinadas circunstancias. La analogía, además, me parece pertinente por cuanto es obvio que los estudiantes del 132 estudian poco y proponen acciones sin sentido y que podrían caer en provocaciones violentas: juegan con fuego. Insisto: ¿dónde están sus propuestas para mejorar la democracia mexicana?

  • Eric List Crespo

    No descontextualicen, presentan a Lenin y a Engels como adalides del liberalismo democrático y electoral.
    La disputa que presentan iba en contra de lo que Marx llamaba comunismo utópico. Se refería a los actos, sobre todo protagonizados por anarquistas (que por cierto me simpatizan más), que tendían a la acción agresiva e incluso violenta, sin preparar las condiciones para que esos actos se tornaran en verdaderamente revolucionarios. Los marxistas-leninistas tomaban esto como contraproducente. Pero nunca estuvieron en contra de la acción radical, sino en todo caso de la acción asistemática.
    Esa fue una gran disputa de la época que se resume en una frase de Lenin: “la Revolución es una ciencia y quién no lo comprenda está en vías de traicionar a la revolución”.
    De ninguna manera se referían a buscar una “verdadera izquierda democrática”, electoral, civilizada y respetuosa de las instituciones (onda socialismo europeo). Ellos hablaban con toda contundencia de la “Dictadura del proletariado”, esto es la toma del poder y la instauración de un Estado comunista.

    Esta es una constante de algunos analistas, a la que vale la pena poner atención: descontextualizar frases de Izquierdistas celebres para usarlas a favor de sus tesis.

  • Gracias, Pablo, fue un error, ahora lo corrijo.

  • Pablo González

    El artículo me parece que pone varios puntos sobre las íes con relación a la actitud que está asumiento una buena parte de la izquierda mexicana ante el proceso electoral de 2012.

    Pero el motivo principal que me llevó a comentar tu columna es que le atribuyes a AMLO 12 millones de votos cuando obtuvo casi 16 millones.

    Sería pertinente hacer la corrección para evitar que un texto tan agudo y pertinente sea objeto de descalificaciónes por un error numérico. Aunque tampoco me extrañaría que dicho error sea tomado como evidencia suficiente para acusarte-sentenciarte por complicidad en el fraude electoral al robarle casi 4 millones de votos a López Obrador.

  • Antiguo Autómata Mexicano

    Yo preguntaba el otro día en Facebook si en Atenco, sobre todo los chavos estudiantes sólo habían sido reprimidos por la Policia porque sí; tengo la sensación de que fueron usados como carne de cañón por ciertos grupos radicales de izquierda dentro y fuera del pueblo mexiquense.

    La otra pregunta que me hacía era ¿quiénes eran los grupos que le pedían a Cárdenas desde 1988 que se lanzara al reclamo anti-institucional y diera luz verde a las reyertas y cómo calmó sus ansias?

    Por último, ¿cómo hacer el retrato histórico y encontrar las similitudes y diferencias entre los movimientos del 86-87, el del 99-2000 y el de ahora, en relación a esas mismas facciones de izquierda que por cierto cuando menos en la era del Mosh atrajeron aquella rimbombante “primera chamba” de la PFP?

  • Jorge Noriega

    Mi percepción personal al leer tu artículo es que tu “imparcialidad” más bien es indiferencia sobre el acontecer político. Si eso es correcto tu pensamiento sobre la política es tristemente infructuoso.