La marihuana en casa

“Estamos preparados para salir del clóset como fumones”

Como presidente del CUPIDH Jorge Hernández Tinajero encuentra analogías entre el cultivo y consumo de marihuana y el movimiento gay. Para el politólogo e internacionalista la premisa es crear conciencia política responsable para cambiar la cultura frente a la cannabis.

Perla tiene 23 años, un trabajo que no le gusta, una carrera universitaria en curso, algunos amigos y una plantita de marihuana. Todas las mañanas se despierta y se asoma al balcón de su departamento. Ahí la espera su cannabis, que cultivó con sus propias manos por primera vez en su vida. Mientras la observa crecer desafiando la ley y el smog citadino a Perla se le hincha el pecho.

Y no es para menos. Las semillas que un amigo le regaló germinaron en tiempo y forma y las hojas aserradas gladioformes —de un rabioso verde esperanza— ya se pavonean, orgullosas.

Como cultivadora primeriza y consumidora desde hace cinco años de marihuana, Perla sabe poco y nada sobre el marco legal de la cannabis en su país. “Sé que está prohibida, que no se puede cultivar ni consumir, que si te agarran te metes en un pedo… Y después está todo el rollo del narco, que está acabando con nuestro país. Pero más allá de eso, no estoy mucho más informada”, dice, haciendo un poco de mea culpa.

Eso sí, Perla tiene bien en claro por qué fuma marihuana y enumera sus razones en un “top five”: “Porque me gusta, me relaja, me vuelve más creativa, me resulta imprescindible para ver una película o escuchar un buen disco y, sobre todo, me sirve para sobrellevar mis precoces migrañas”.

Perla y Jorge no se conocen, aunque sus vidas tienen varias coincidencias: ambos son mexicanos, viven en el Distrito Federal y creen, como muchos otros, en la despenalización del consumo de marihuana.

Para crear conciencia

A diferencia de Perla (sin apellido para esta nota, a pedido expreso de ella), Jorge Hernández Tinajero trabaja desde hace años para crear conciencia en su país sobre políticas de drogas. Politólogo e internacionalista, y profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Jorge preside el CUPIHD —Colectivo para una Política Integral hacia las Drogas—, desde donde, junto a un grupo interdisciplinario de profesionales de la ciencia, política y humanidades, ponen la cabeza y el corazón para desentrañar el problema de las drogas en México.

Jorge no conoce a Perla, pero su historia le resulta sumamente conocida. Por eso, partiendo de la historia de la cultivadora, el presidente de CUPIDH se presta a una entrevista sobre el tema.

—Como cultivadora y consumidora de cannabis, ¿cuál es la situación actual de Perla y su plantita en México?

—En México la planta en sí está prohibida y, legalmente, se confunde flor, planta, hoja y THC (tetrahidrocannabinol, principal sustancia psicoactiva de la cannabis). Los usuarios de marihuana no conocen la planta. Conocen la hoja típica, pero no la planta, y no saben concretamente qué se fuma. En definitiva la planta está toda criminalizada.

”Respecto al cultivador, también está criminalizado. Todo se considera delito. Cuando se cultiva, el sistema judicial entiende —porque no hay antecedentes— que se destina al tráfico. Sólo se puede cultivar desde la clandestinidad. En cuanto al usuario, para el sistema es un enfermo potencial. El uso de la marihuana está prohibido en la Ley Federal de Salud, sin embargo en el ámbito Penal Federal no existe pena por consumir.

—Contextualízalo en un ejemplo…

—De acuerdo con la Ley de Convivencia que rige en el Distrito Federal, el consumo de marihuana en la calle se considera una falta administrativa. El usuario es llevado al Ministerio Público y si la posesión es de cinco gramos o menos, recibe una advertencia. En el caso de que le encuentren, por ejemplo, 25 gramos, se considera posesión y puede estar preso de diez meses a dos años. Arrestar al comprador es siempre menos peligroso que arrestar al “dealer”.

—¿Cuál es el papel de la ley, pues?

—La ley no protege la salud que pretende proteger, sino que margina al usuario, no lo deja cultivar y lo incita al mercado negro. En definitiva obligan a ir al mercado negro que ellos mismo dicen combatir.

—¿Cuál es la percepción de la clase media mexicana sobre el cultivo, la tenencia y el consumo de marihuana?

—En general es conservadora y tiende a no comprender el problema de las drogas, no quieren ver qué pasa enfrente de nosotros. Se piensa que drogas es adicción y perdición, a pesar de que viven rodeados de alcohol y tabaco. La marihuana está asociada a malvivientes y marginados sociales. Asimismo existe una fuerte asociación con el crimen organizado y una cierta hipocresía de pensar que el Estado debe resolverlo todo.

”Hay un ejemplo que pinta tal cual a esta sociedad conservadora judeocristiana y es el interambio de jeringas que varios gobiernos han implementado para adictos. En sociedades más puritanas que la nuestra la derecha considera que estos programas fomentan el uso de drogas porque facilita las jeringas. Curiosamente en México no se ven mal estos programas porque el pensamiento de la sociedad es: “Qué importan los pinches adictos, que se contagien ellos solos y no contagien a los demás, que se maten y no me molesten a mí”.

“Curiosamente, y aunque no exista una idea definida nueva, hay una clase media más liberal que ya habla públicamente sobre la legalización de la marihuana, alternativas de mercado y reducción de riesgos y daños. Es una forma de pensar en alternativas para no vivir entre balaceras”.

—¿Hay alguna luz al final del camino?

—Curiosamente, y aunque no exista una idea definida nueva, hay una clase media más liberal que ya habla públicamente sobre la legalización de la marihuana, alternativas de mercado y reducción de riesgos y daños. Es una forma de pensar en alternativas para no vivir entre balaceras.

—¿Está preparado el mexicano para salir del clóset como fumón?

—¡Claro, sin duda! Porque somos muchos los que lo hemos hecho y no pasa nada y porque México es una sociedad cosmopolita, estas acciones tienen cada vez menos impacto mediático y deja de ser marginal. Algunos piensan que los avances en temas de drogas sólo se dan en países como Holanda, por ejemplo, pero nosotros también estamos preparados para eso. Si tenemos democracia, estamos preparados también para avanzar en este sentido.

—¿Entonces?

—Estas acciones aterran a la clase conservadora porque no sabe a qué se enfrenta. Por ejemplo, hoy en día piden antidoping en las escuelas, cuando lo que se necesita es un mayor involucramiento de las clases educativas. Esto significa trabajar en equipo con los padres para que estén atentos a señales, por ejemplo. El gran problema de abuso de sustancias en México tiene que ver con la edad de inicio, no importa la sustancia. Ahora, entre los once y doce años los chicos empiezan con el alcohol y tabaco porque hay una permisividad social. En realidad el monstruo está ahí, entre ellos y sus hijos, y eso es lo que no quieren ver.

—¿Cuál es la finalidad de CUPIDH?

—Dar información pura y dura, desprovista de moralina, y centrarse en la responsabilidad con y de los usuarios. Muchas veces la política dice que el usuario no puede hacer nada por sí mismo y eso es una falsedad. Por último, defendemos la libertad para tomar cada uno sus propias decisiones, como adultos que somos y sin que afecte a los demás: www.cupihd.org

—¿Cuáles fueron los mayores logros de Cupihd?

—Es la primera organización mexicana que se dedica a la política de drogas, no al impacto de las drogas. Tenemos relación con sociedades civiles, gobiernos, instituciones médicas, movimientos internacionales y hasta con la ONU. Nos dedicamos en el ámbito público a hacer investigación y creo que, a pesar de lo complicado del tema, hemos elevado el nivel de diálogo y debate sobre la política de drogas en México.

—¿En qué deberían trabajar con más ahínco?

—En comunicación hacia el usuario de la calle, el hombre y la mujer de a pie, para que sepan cuáles son los problemas legales a los que se puede enfrentar y para darle heramientas de juicio.

—Contanos un proyecto de CUPIDH.

—Este mes publicaremos nuestro informe sobre la Ley de Narcomenudeo. Los indicios que tenemos hasta el momento es que del 70 por ciento de las personas que están en la cárcel por delitos contra la salud en la modalidad de narcomenudeo, 40 por ciento están por mera posesión. El 30 por ciento restante están por posesión con intento de comercio, pero no está probado. Esto indica que en la realidad la ley está operando contra la parte más débil de la cadena y está sancionando con desmesura delitos que no atentan contra la seguridad inmediata de la sociedad. Hay una desproporción de la sanción con respecto al delito.

—¿Cuál es tu argumento para despenalizar el consumo de marihuana?

—Regular el mercado de marihuana nos ayudaría a mejorar la relación cultural que tenemos con la planta, seamos usuarios o no. Y cuando digo cultural me refiero a la forma en que hoy en día es satanizada la planta y criminalizado el cultivador y el usuario. La prohibicion genera descontrol y le da el poder a los criminales. Cuando un usuario puede ser satanizado por cultivar y consumir para él solo, se va a alejar del Estado que no lo puede proteger.

—Hablame sobre las asociaciones de autocultivo en México.

—Ponemos especial atención al desarrollo del autocultivo en México como una oportunidad para que los usuarios sean agentes de su propia transformación, para el beneficio de la salud y la seguridad pública. Buscamos empujar el autocultivo no sólo en términos de modelo alternativo de conseguir lo que uno busca, sino también para disminuir el cultivo organizado.

—¿Cuál es la relación planta-cultivador?

—La planta es sembrable por ti mismo y, de un modo u otro, puedes acceder a tu decisión sin recurrir al mercado negro ni entrar en conflicto con la ley, aunque esto es de forma ideal. Una planta no es lo mismo viva que seca. El proceso de cultivo es natural, botánico, agrícola y no solamente se vuelve una afición, sino también recuerda la importancia del papel de las plantas en nuestras vidas.

”El usuario de la marihuana tiene en cuenta la relación con la naturaleza, que no la tiene el consumidor de cocaína. La planta es cultivable, ésta es la diferencia sustancial. A nosotros llegan sustancias procesadas pero no es el caso de la marihuana, que sigue el camino más natural.

—¿Cuál sería el futuro ideal de la plantita de Perla y de ella misma como cultivadora y consumidora en un México distinto?

—Un mundo ideal sería aquel en el que los usuarios cultivaran para sí mismos y el que el Estado pudiera garantizar el uso médico de la cannabis. Un México en el que los clubes de cultivo fueran un factor esencial para desincentivar el mercado negro.

Creo que con todo este tema se plantean muchas analogías con el movimiento gay. Es importante que aprendamos a decir “Así soy, aquí estoy”. Lo que buscamos es conciencia política responsable para cambiar la cultura frente a la planta. Las leyes hoy no sirven pero se adaptarán para que la cultura le gane finalmente a la contracultura.

La marihuana y sus usos medicinales

En el organismo funciona como:

· Agente anticancerígeno. Se ha comprobado que la acción cannabinoide induce la muerte de células cancerígenas, no de aquellas que están sanas.

· Estimulante del apetito. Ante casos de anorexia y pérdida de peso en pacientes con cáncer avanzado o sida, la cannabis actúa favorablemente mediante la reducción del dolor y estimulando el deseo de comer.

· Analgésico contra dolores crónicos, como fibromialgia. El THC es un comprobado auxiliar en el manejo del dolor crónico,

ansiedad y estrés que sufren quienes padecen fibromialgia.

· Reductor de presión ocular (glaucoma). Los cannabinoides reducen la presión en las paredes del ojo que resulta en una compresión de las estructuras oculares.

· Antiemético. El THC ha presentado buenos resultados en pacientes que padecen náuseas y vómitos 24 o 48 horas posteriores a la quimioterapia.

· Mejoramiento de la movilidad (esclerosis múltiple). La administración de THC ha demostrado mejoramientos objetivos de la movilidad y subjetivos de la espasticidad, espasmos musculares, dolor y calidad de sueño en pacientes que sufren esta enfermedad degenerativa).

Fuente: “Usos medicinales de la marihuana”, revista THC, Argentina). ®

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Publicado en: Abril 2012, Apuntes y crónicas


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