La paradoja en el arte

Niveles de lectura de la obra

Aquello que el creador conoce es la verdad, aquello que quiere es su interés personal. La obra puede contener cualquiera de estos intereses, entendiendo que la búsqueda de la verdad puede ser un interés para ciertas personas ya que el interés no es exclusivamente la búsqueda de una ventaja material.

1. Paradojas artísticas

Ideas claras © Rene Magritte

Ideas claras © Rene Magritte

René Magritte pone en evidencia las paradojas de la representación, con lo que está planteando qué cosa es realmente una imagen. Si vemos un cuadro que representa un interior vemos todo ello como representación de la realidad pero los caballos del cuadro que hay en la pared los vemos como pintura.

Andy Warhol plantea la misma cuestión con sus cajas de jabón. Si una empresa compra cajas para almacenar un producto y un artista crea cajas similares a un envase comercial se produce una paradoja al no comprenderse la diferencia entre una producción mercantil y la artística.

2. La paradoja en otros campos

La cuestión de las paradojas fue planteada en el siglo XIX en el campo de las matemáticas. La más conocida, perteneciente ya al siglo XX, es la paradoja de Russell, que plantea “si el conjunto de los conjuntos que no forman parte de sí mismos (es decir, aquel conjunto que engloba a todos aquellos conjuntos que no están incluidos en sí mismos…) forma parte de sí mismo”.1

…la teoría de la prueba o metamatemática. Tal como lo implica claramente esta última denominación, esta área de las matemáticas trata de sí misma, esto es, las leyes inherentes a las matemáticas y el problema de sí son o no congruentes. Por lo tanto, no es sorprendente que los matemáticos hayan encontrado e investigado esencialmente las mismas consecuencias paradójicas de la autoreflectividad mucho antes de que los analistas de la comunicación humana tuvieran siquiera conciencia de su existencia.2

La semiología observó la misma cuestión. La paradoja más sencilla de exponer es la frase del tipo: Chicago es una ciudad, Chicago tiene tres sílabas.3 La cuestión de las paradojas fue estudiada en otros campos como el de las ciencias sociales y la psicología.

El mundo del dibujo técnico conoce la existencia de los llamados volúmenes imposibles, cuerpos creados, aparentemente, siguiendo las leyes de la composición pero que generan figuras que, por ejemplo, mirando una parte parecen cóncavas y mirando la otra parecen convexas, o pueden construirse escaleras circulares que siempre suben. En todos los casos, existe una falsificación de la construcción que se ha formulado tomando en el papel una línea como si tuviera otro sentido dentro de la composición.

Hemos visto cómo decía la ciencia que la cuestión de las matemáticas es que se analizaba ella misma, una frase que resulta muy conocida en la teoría del arte, lo que demuestra que el arte es un producto de la forma de pensar de un tiempo.

3. Interpretación lógica

La semiología estableció la explicación más fácil de comprender. Nos dice que, en general, la paradoja contiene una falacia y lo que se produce es la confusión entre dos niveles de comunicación, uno, cuando se emplean las palabras para utilizarlas por su significado y, otro, cuando se habla acerca del lenguaje. Ambos mundos se distinguen denominándolos lenguaje y metalenguaje. La frase Chicago es una ciudad hace referencia al contenido de la palabra Chicago, mientras que Chicago tiene tres sílabas hace referencia a la misma palabra, al continente. Otro caso digno de mención es del tipo “estoy mintiendo”, pues es una frase que hace referencia a ella misma (autorreferencia) y la paradoja queda como lo que es, como un absurdo. Sería como afirmar: Esta frase tiene tres palabras, cosa posible de expresar pero inexacta.4

Lo mismo ocurre con la paradoja matemática pues “el conjunto de los conjuntos que no forman parte de sí mismos” pertenece a un nivel distinto del de “los conjuntos que no forman parte de sí mismos”.

Sabemos, primero, que hay dos clases de conocimiento: conocimiento de las cosas y conocimiento acerca de las cosas.5

…en el nivel más bajo del lenguaje se hacen aseveraciones con respecto a objetos. Éste es el campo del lenguaje de objetos. Sin embargo, cuando queremos decir algo sobre ese lenguaje, debemos utilizar un metalenguaje, y un meta-metalenguaje si queremos hablar sobre ese metalenguaje, y así sucesivamente en una regresión teóricamente infinita.5

Pero dudamos de que la mente humana esté equipada para manejar niveles más altos [de un cuarto nivel] de abstracción.6

En la comunicación, los niveles son, el contenido, el mensaje, la estructuración racional y el uso interesado de la razón.

4. Niveles 1 y 2: La paradoja artística

Hay que entender que el artista puede actuar como productor y crear una caja para transportar bienes y puede actuar como creador y establecer formas artísticas que se generan con la evolución cultural con un contenido que refleje las preocupaciones de ese pensamiento.

Entonces, comprendemos que lo que hace el artista es plantear una cuestión que se ha planteado en otros campos como consecuencia de que el arte es una forma de expresión temporal sometida a las corrientes del pensamiento de una época. Una caja es, como objeto industrial, un contenedor de mercancía pero, como artículo artístico, es una obra de arte. La paradoja se destruye al comprender que estamos mezclando dos mundos diferentes y juzgando uno de ellos con los valores del otro. En un caso, hablamos de la utilidad práctica, en el otro es necesario comprender que el artista utiliza una forma existente para presentar un pensamiento temporal. “I” es “1” en números romanos pero, en inglés, significa “yo”. Comprendiendo el ámbito en el que se utilizan determinados medios comprendemos su sentido. Confundiendo los ámbitos, se confunde el sentido.

Hemos visto cómo decía la ciencia que la cuestión de las matemáticas es que se analizaba ella misma, una frase que resulta muy conocida en la teoría del arte, lo que demuestra que el arte es un producto de la forma de pensar de un tiempo.

Lo que le resulta inconcebible al espectador es que un objeto comercial con un uso práctico pueda ser utilizado como objeto artístico con un uso cultural. Un objeto tiene así dos usos muy diferentes pero los hombres han estado hasta ahora acostumbrados a que los objetos tuvieran un uso único. El problema es que las artes clásicas disponían de medios propios para su desarrollo pero el arte conceptual no dispone de elementos exclusivos para su uso artístico.

En definitiva, si vemos en el urinario de Duchamp, en las latas de Manzoni o en las cajas de Brillo de Warhol, un elemento del mundo comercial, entonces todos los objetos citados no son otra cosa que productos de utilidad práctica. Si el artista descubre en ellos la capacidad de presentar, de una forma adecuada a su tiempo, el pensamiento de ese tiempo, tales elementos son mensajes artísticos porque están dotados de un contenido que hemos llamado información que es útil y necesario a una determinada manifestación cultural.

La paradoja conceptual no es provocada por un cambio de niveles dentro de un mundo, esa paradoja o incomprensión ha sido originada por un cambio de ámbito. Se ha dado a un determinado elemento un nuevo valor y ha pasado de ser un producto de consumo a ser un elemento de comunicación, de la misma forma que habíamos visto que la “I” podía ser un número o una palabra.

5. Otro sentido de la paradoja

Las misteriosas barricadas © Rene Magritte

Las misteriosas barricadas © Rene Magritte

La paradoja es una contradicción entre dos razonamientos pero, coloquialmente, se llama también paradoja a aquello que, siendo cierto, contradice una interpretación superficial o una creencia extendida. Con este sentido, también, resulta paradójico, o sea, sorprendente, el valor y la proliferación de tantas formas artísticas similares.

a) La proliferación puede resultar molesta pues se supone que una primera obra es suficiente para presentar la cuestión citada ya que el hecho de elegir un objeto u otro en nada cambia lo que se plantea. Pero el caso es que una época debe presentar una forma de pensamiento mientras dure y debe agotar todas las posibilidades de expresión, como ha ocurrido en todas las épocas, hasta quedar superada y permitir la sustitución del estilo por una necesidad de cambiar un pensamiento que ha quedado obsoleto.

b) El valor comercial de las obras es cuestión independiente del valor artístico. Son los marchantes quienes tienen el mérito de luchar por el valor del trabajo de sus representados y por su comisión. La cuestión del sinsentido del valor crematístico de la obra de arte la planteó Piero Manzoni con sus famosas latas con las que pretendía demostrar que todo aquello que aparece bajo la forma de obra de arte acaba por adquirir un valor diferente de su coste real y que es la conceptualización lo que hace que esa sociedad pague a precio de oro todo aquello que pueda resultar conceptualizado, al fin y al cabo tales productos son el resultado de un tiempo y ese tiempo no puede negarse a sí mismo, y recordemos que, pese a la sorpresa general, tales obras han acabado siempre por tener comprador.

6. Nivel 4: La intención

El tercer aspecto que estudiamos de la obra es la intención que existe al presentar un determinado contenido. Ya hemos afirmado en otras ocasiones que hay que abandonar la creencia de que el arte presenta el mundo de las ideas. Tal creencia es completamente falsa, no solo errónea. El artista nos puede presentar una verdad sobre la existencia que puede hacerse en forma de ideas, sucesos o juicios, pero lo terrible es que el artista puede emplear su obra para mostrar sus intereses.

Aquello que el creador conoce es la verdad, aquello que quiere es su interés personal. La obra puede contener cualquiera de estos intereses, entendiendo que la búsqueda de la verdad puede ser un interés para ciertas personas ya que el interés no es exclusivamente la búsqueda de una ventaja material.

El contenido del arte puede ser una información o una desinformación, lo mismo que el contenido de una filosofía o de una ideología. Pero nos venden como razones sus motivos; como verdades, sus mentiras.

La valoración de la paradoja en el mundo del arte puede presentarse como muestra del objeto del pensamiento de un tiempo cuyo fin debe ser el de resolver la contradicción y traer claridad al mundo del conocimiento. Mantener la duda y la paradoja correspondería a un contenido interesado. El tiempo actual exige plantear la paradoja y bien pudiera evitarse dar el siguiente paso, el de resolverla. En ciertas circunstancias, es más rentable mantenerla para ser eternamente imprescindibles. No siempre interesa descubrir la verdad puesto que quien la conoce y la oculta puede obtener un poder sobre los demás.

7. Descripción

En una obra de arte vemos una forma pero esa forma es el continente de una información. Quedarse en la forma impide conocer su significado. Estamos acostumbrados a pensar que, cuando se habla de arte, se habla de pintura. Pero, si pensamos en la literatura, vemos que en ella una palabra es más que un sonido o una serie de signos, pues la palabra nos indica un concepto. A la vez, ese contenido nos hace intuir la existencia de una forma determinada de entender el mundo en torno a la cual se prepara la estructuración del mundoy nos indica, por ejemplo, si se trata de una cultura religiosa o atea; matriarcal o patriarcal; pacífica o guerrera; capitalista o comunista… Y, finalmente, podemos deducir de la forma de esa exposición el interés de quien la presenta, es decir, si el autor defiende esa estructura del mundo o la combate. Entre las posturas del autor cabe suponer que alguno busque la verdad. En ese caso, vemos que todas las filosofías que han intentado explicar la existencia, dando lugar a una determinada concepción del universo, han sido superadas y que la búsqueda de la verdad, para estructurar el mundo según ella, dice más de la forma del pensamiento que de lo pensado.

Cuando se nos dice que es difícil alcanzar un nivel de abstracción superior al cuarto, más bien habría que afirmar que no existen niveles por encima de ese cuarto nivel.

8. Nivel 3: El origen y el fin de la cultura

El análisis del pensamiento que realiza nuestro tiempo plantea el valor de la verdad del mundo que el modo de pensar del hombre ha generado.

La paradoja es una contradicción entre dos razonamientos pero, coloquialmente, se llama también paradoja a aquello que, siendo cierto, contradice una interpretación superficial o una creencia extendida. Con este sentido, también, resulta paradójico, o sea, sorprendente, el valor y la proliferación de tantas formas artísticas similares.

La lógica pone en evidencia la insuficiencia del fundamento del mundo. Parece que los hombres racionales del siglo XX y del siglo XXI no son tan inteligentes (de hecho, sólo son racionales) como los hombres primitivos que vieron la necesidad de una estructura que diera sentido a la existencia. Ahora nos dicen que todo eso eran burdas mentiras pero lo que nuestro tiempo ofrece a cambio de su verdad es la nada absoluta, un mundo sin mitos es un mundo carente de sentido y de destino. El mundo se descompone porque deja de creer en sí mismo, pero hoy deja de creer porque el mismo mundo que se creó evoluciona, por las leyes de su misma constitución, hasta el punto de volverse lógico y contrario a la espiritualidad de su fundación. Por eso, hasta hubo un tiempo en que se podía permitir creer en sí mismo porque tenía la misión de acabar con los mitos pero, ahora, sólo puede luchar contra el mito de la razón, y luchar contra sí mismo (hasta el mundo del espíritu precisa de la lógica para poder ser creado). Así, el estado alcanzado y las respuestas que ofrece el pensamiento de ese estado son coherentes entre ellas y con el hecho cierto de que todo lo que tiene un principio tiene un final.

Dentro de un tiempo, no demasiado grande en comparación con lo que ha sido la historia de esta cultura, ya no habrá más Dionisos que aguardar, el mundo necesitará nuevos mitos pero será en un mundo distinto del que hasta ahora hemos conocido.

9. Visión de conjunto

El término estética es tanto la ciencia de la sensibilidad como la ciencia de lo bello, además de la ciencia del arte. Si a esas interpretaciones unimos la obligación impuesta al arte de resultar corrosivo, vemos que todas ellas no son otra cosa que la interpretación del fenómeno artístico a partir de sus distintos niveles: contenido, forma, pensamiento e interés, cada uno de los cuales ha tenido preeminencia o exclusividad sobre los demás en distintos momentos de nuestra cultura. El interés del hombre objetivo por definir el arte le condiciona la visión que obtiene de cualquier cuestión que analiza, debido a la posición ideológica que ocupa, y está convencido de que aquello que afirma y defiende es una verdad y hasta una realidad palpable. Cada sabio define al elefante como un todo a partir de la parte que ha podido analizar. Aunque mejor sería decir que cada sabio define cada cuestión a través de un sentido, vista, oído, tacto y olfato, y que, si cada cual dice una verdad, ninguno de ellos es capaz de definir por sí solo aquello que está analizando y es el hombre intuitivo, no condicionado por una forma concreta de objetividad, quien, careciendo de razones, tiene un sentido más preciso de la cuestión que aquel que, cargado de ellas, ha perdido la visión del conjunto sugestionado por el valor que ha otorgado a un conocimiento cierto pero parcial. ®

Notas

1. Extraído de Wikipedia.

2. Paul Watzlawick, Janet Helmit Beavin, Don D. Jackson, Teoría de la comunicación humana, Barcelona: Herder, 1985, p. 178.

3. Ibid, p. 245.

4. Ibid, p. 181.

5. Ibid, p. 178.

6. Ibid, p. 178.

7. Ibid, p. 243.

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Publicado en: Arte, Diciembre 2013

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