LA PIEDRA Y LA MARIPOSA

Juan Tabi

Una piedra es lanzada al aire con furia, la dirección de su vuelo tiene los objetivos claros. La velocidad que cobra es el eco del ardor con el que fue lanzada y, mientras con su danza provoca que el aire se tropiece con sí mismo, la piedra se hace más dura y más piedra. En su viaje va dejando instantes que muestran su trayectoria. Es a través de cada uno de ellos que puedo mirar, con asombro, que la piel de esa roca fue pulida por unas manos duras y porosas a la hora de agarrar el filo, pero hábiles y tiernas cuando se trata de tomar la pluma. Y digo esto porque en una fotografía del vuelo puede verse que la piel de la piedra no tiene esa textura rugosa y gris; en la piedra está escrito un manto hecho con las alas de una mariposa.

La novela del escritor yucateco Roger Manzanilla Cáceres (1939), Juan Tabi (Mérida: Instituto de Cultura de Yucatán, 2009), es como ese vuelo de piedra estilizada, puesto que cumple una doble función de estar abierta a un universo político, social y cultural con el que entabla un diálogo histórico y realista para criticarlo y ponerlo en evidencia y, a su vez, “encerrarse” en el estilo, la metáfora y la belleza. La prosa de Manzanilla Cáceres oculta las costuras, difumina los bordes con su lirismo; sus párrafos son como un prisma que no sólo se traga la luz para bifurcarla después en distintos colores, sino que además la materializa, la plastifica sobre un lienzo que leemos gustosos.

Al igual que Juan Tabi, su protagonista, esta novela parece haberse escrito en otra época. Hoy, que estamos tan acostumbrados a los relatos caudalosos, montados sobre la velocidad narrativa cabalgando a todo vapor en aras de centrar al lector en la anécdota, da gusto encontrar una novela que prefiera los caminos de la degustación. Juan Tabi prefiere los terrenos de la metáfora, la síntesis y la alusión simbólica antes que el llano de la acción narrativa. Sin que esto signifique, desde luego, una afirmación tajante; la novela cuenta, y cuenta muchas cosas.

Envuelta en sendas cartas dirigidas a la denominada Señora escondida y que están firmadas por un personaje llamado Miguel de Mocoroa (sacerdote que lucha por los derechos de los pueblos indígenas en la selva Lacandona), la novela cuenta relatos cuyo protagonista es Juan Tabi, “un aventurero por amor a la ventura”, escritor, investigador, luchador social independiente y cronista de injusticias.

Estos relatos no siguen una línea de continuidad anecdótica. Cada uno de ellos encuentra su punto de unión con el otro a través de la figura de Juan Tabi. Las cartas que abren y cierran la novela son el soporte que sostiene el texto de Roger Manzanilla Cáceres; un juego por demás quijotesco, puesto que el libro como tal, como lo tenemos en la mano, es el conjunto de textos escritos por el protagonista, recopilados y ordenados por Mocoroa y enviados a la Señora escondida, líder, al parecer, de una asociación que lucha por los derechos humanos en París. El juego literario se desborda de las páginas para llegar a nuestra realidad, la cual que no le es para nada ajena al autor.

Por sus notables virtudes literarias, por su diálogo con la historia y por las representaciones del mundo que recrea, Juan Tabi pertenece a un grupo de novelas que parece ya no tener cabida en estos tiempos vertiginosos. En el texto se sintetiza mucho de lo mejor de las tradiciones literarias y su autor sabe aprovechar lo mejor de cada una de ellas para ponerlo al servicio de su propio discurso.

Juan Tabi es una novela felina, quizá porque un jaguar merodea entre la tinta escrita en estas hojas. La novela es libre en su discurrir, juguetona en sus andamiajes discursivos pero aguda y mortal a la hora de sacar las garras. La compleja realidad que denuncia y sus recursos estilísticos la convierten en un plato exótico aunque delirante. Por ello, Juan Tabi es y no es una novela contemporánea, pertenece y no pertenece a la literatura yucateca, reinventa y no valores narrativos. Y este ser y no ser al mismo tiempo, piedra y mariposa, es característica presente en ese conjunto de realidades que se han denominado literatura universal. ®

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Publicado en: Libros y autores, Mayo 2010


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