La poeta, la lectora y el amor

Navíos, de Denisse Pohls

En el poemario hay dos partes que no tienen que ver con la guerra de amor: la primera (Naufragios. El duelo) y la cuarta (Ciudad Bestiario). Ambas permiten que Navíos fluya; inyectan cambios y nuevas emociones.

1

Denisse Pohls se ve hermosa. Es la noche en que corta las amarras de sus Navíos.

Lleva vestido azul, que bajo la luna pare de agua, y delgadas mallas grises cubren sus largas y esbeltas piernas de escandinava.

Sus Navíos son 32 poemas agrupados en cinco partes (Naufragios. El duelo; Puertos; Naufragios: Ciudad Bestiario y Emerger) que narran el naufragio de un corazón de fuego que en el fondo del mar encontró su naturaleza ígnea y, cubierto de llamas, emergió para buscar frenéticamente puertos, en los que amó y luchó hasta volver a naufragar y, roto, cansado, sobre las cenizas de su ahogo, encontró el inesperado y profundo deseo de latir otra vez, con esperanza nueva, en el pecho de una mujer que delicadamente, sólo siendo, sin sentirlo, fue dejando de ser la misma.

Los astros caminan murmurando
dentro mi voz quiere seguirlos
dentro mi voz quiere seguir cantando
[Fragmento de Sonidos]

Denisse (León, Guanajuato, 1986) deja ir sus Navíos mientras los recita, en la cantina La Bota, el 25 de octubre de 2011, ante jóvenes que suspenden sus vasos de cerveza justo antes de tocar los labios para escucharla. Su voz es enérgica y dulce; da la impresión, por su agilidad y dramatismo, que sube y baja por espiral funesta, como una soprano que con el alma interpreta la plegaria a la luna de Rusalka.

…sus Navíos van…

Eres todos los hombres,
en tu pecho soy río, mar y trueno
[Fragmento de “Geb”]

…sus Navíos vienen…

Salgo y suelto al aire:
Ahora vuelvo.
Regreso,
nadie espera por mí
[Fragmento de “Salgo y suelto al aire”]

…sus Navíos se colapsan…

Su corazón palpitante arrullo de olas
abraza las horas
incendia el aire
[Fragmento de “Su corazón palpitante”]

…sus Navíos se hunden…

Salgo corriendo, te persigo
exhausta:
de cada lugar que piso
acabas de partir.

(Fragmento de “Tras tus Huellas”)

…Sus Navíos resurgen…

entonces la dicha,
el dolor, la pérdida
y cada paso del transitar
adquieren al fin
un justo equilibrio
[Fragmento de “Entonces”]

…sus Navíos van…

es lo único que importa:
hallar, al menos
los restos de mi esencia
[Fragmento de “Escarbo”]

…sus Navíos vienen…

Engaño al cuerpo
con placer
pero en la ladera descendente
del sopor
tras el orgasmo
emergen navíos hundidos
[Fragmento de “Ladera”]

Para la poeta Dolores Castro, “Navíos es extraordinario; no se limita a la sensibilidad subcutánea de muchas jóvenes; un magnífico libro: amoroso y contestatario, tal como necesariamente una joven debe enfrentarse a esta época, y que a pesar de ella encuentra motivos para cantar”.

Dolores es la única mujer vieja en el bar donde se presenta el poemario; ocupa una mesa al fondo, junto a los baños y la barra; su mirada octogenaria, que hace muchos años traviesa jugaba con Elena Garro y Rosario Castellanos a absorber panoramas, va de aquí para allá, como un navío, entre los jóvenes que beben cervezas y escuchan los poemas.

Los ojos de Dolores expresan cansancio, pero también asombro, y sobre todo un enigmático sosiego, como si supiera algo importante sobre la sangre joven que los jóvenes ignoran.

2

A los 26 años Vanessa no tiene posibilidad de ternura; tras el orgasmo le están velados los ojos de su amante. Siempre es su espalda. Vanessa siente que su alma se desgarra; una y otra vez por dentro la acuchillan; la sensación es profunda y helada. Vanessa ya no pone resistencia.

3

Casi un año se ha ido. ¿Del canto de Denisse Pohls qué queda?, ¿en dónde se escucha y cómo se encuentra?

Después de la presentación de Navíos me hice amigo de Vanessa, 25 años, pelirroja delgada y muy blanca, con pecas que rodean sus ojos miel (el izquierdo más grande que el derecho) a los lados de ganchuda nariz y arriba de párpados inquietos.

Vanessa compró el poemario y le pidió un autógrafo a la autora; desde entonces Navíos ha pasado por todos los rincones de su cuarto: bajo la almohada; en el cajón donde guarda las cartas; al lado del teléfono; al pie de la silla e incluso sobre el marco, recargado en el vidrio que cubre una acuarela de un barco encallado.

4

“¿Cómo he podido perder tanta vida y hasta cuándo podré soportar seguir siendo una mujer?”,se pregunta Vanessa a sí misma.

5

…los Navíos se colapsan…

Aquí vive una mujer.
Hay otra que no soy yo.
Intento despintar su esbozo
-algo falló si ella falta-
intento disolver mi paso
[Fragmento de “Amante”]

…los Navíos se hunden…

y mis gritos,
campanas sin garganta,
tañen mudos
[Fragmento de “Ladera”]

…los Navíos resurgen…

¿para qué gastas palabras?
Me sacias, ahogas,
te cuelas agua en mis rincones;
te vas erosionando todo.
Fluye, pues, lejos de mí
[Fragmento de “Llaga”]

6

No es que no la quiera, Gorka ha dicho a sus amigos que podría estar con Vanessa si no fuera una mujer ultrasensible e histérica. Especialmente le molesta que después del sexo se ponga así, como si fuesen especiales, los únicos dos amantes sobre la tierra capacitados para venir tan plácida y abundantemente, como si por hacer el amor terminaran con el mundo y el mundo volviera a nacer en el pulso de dos corazones que amanecen juntos.

7

Denisse Pohls © Mónica Martínez


Navíos resalta por su honestidad. Ver a la autora sufriendo todo lo que narra es fácil y la visión surge nítida e intensa. Su voz honesta valida que el lenguaje sea sencillo y directo. Ella siente con esas palabras, con esas ideas, con esas imágenes.

En tres de las cinco partes del poemario (Naufragios. Puertos; Naufragios y Emerger)hay un corazón que no sabe amar; ama de más, hacia las direcciones equivocadas; ama con amores de mar a personas que no saben nadar y ama como luna a personas que no quieren luces en la oscuridad. Ama mal y su amor produce brutalidad y de su amor surge un sufrimiento que asfixia, enferma, reduce y no se va.

Denisse siente demasiado, demasiado fuerte. Bombas estallan en sus entrañas, sangre por todas partes, y narra las batallas con palabras. Dada su naturaleza bélica, que Navíos no sea destructivo es su mayor mérito; Denisse resiste y encauza su guerra hacia la senda más difícil: la de esperanza.

Mientras pasa las páginas, el lector acumula inconformidades y tristezas, pero de pronto, casi sin sentirlo, cae en la cuenta de que odios, quejas, traiciones y desprecio se dirigen hacia salidas de vida.

Esta función es silenciosa en el poemario hasta llegar al final; específicamente a “Rugidos”, de Emerger, quinta y última parte.

En este poema Denisse se rinde abiertamente:

La muerte acecha en las entrañas
un tumulto enardecido de tristezas sin nombre
sueños de alas desvanecidas que se agolpan en la
sangre

y luego saca fuerzas para gritar una ilusión:

y sin embargo el cielo escampa,
el rayo fugitivo surca las flores
para expirar el horizonte en su boca

el iris complejo de la duda
estalla en cristales de color

8

Vanessa se ríe y su risa suena a uñas largas friccionándose contra un pizarrón.
Gorka se estremece, permanece volteado y su voz suena hostil y dura, como su espalda:
Vanessa también se da la vuelta; espalda con espalda los amantes, ella comienza a llorar.

9

En el poemario hay dos partes que no tienen que ver con la guerra de amor: la primera (Naufragios. El duelo) y la cuarta (Ciudad Bestiario). Ambas permiten que Navíos fluya; inyectan cambios y nuevas emociones.

Naufragios. El duelo se conforma por cuatro poemas (“Luz”, “Morfina”, “Episodio” y “No tiene nombre”) y propone un duelo como antecedente, un duelo como explicación a por qué ese corazón necesita amar sin freno: tal vez tuvo que enterrar a un hombre amado cuando era demasiado joven y tal vez perderlo confundió en su interior el amor con la muerte.

No tiene nombre
De la muerte imaginaba llanto, rezos,
un duelo de pomposo funeral,
no los días interminables
de vacío y soledad…
Todo es diferente.

Sólo sé que ahora
yo saco la basura,
el radio no suena en las mañanas;
que la ausencia es sólo una palabra
y siempre queda parca.

Ausencia.
No pueden llamarse así
los objetos desdeñables
donde faltas.

el espacio a llenar
con la hora, causa y fecha del deceso

los años que siguen pasando
con la certeza inútil de que ya no tengo
un brazo, un ojo, un músculo cardiaco
de que una tenaza me ha tatuado
tu grotesca travesía
de gigante a pasa.

Ciudad bestiario es el puente entre los navíos más trágicos (Naufragios) y el estallido de los cantos de esperanza (Emerger); tiene siete poemas (“Bestias”, “Cuerpos”, “Pájaros”, “Caracoles”, “Canarios”, “Tantos” y “La Ciudad”) y cada uno revela otras luchas de la mujer protagonista: contra el tedio de la vida laboral; contra las horas en la oficina que desvanecen la capacidad de asombro, y contra el eterno flujo de soñar y fracasar simbolizado en la ciudad.

La Ciudad
La Ciudad es una misma
la Ciudad es una sola
de ella vengo, voy y vuelvo
Ciudad de los recuerdos

en ella temo, amo, grito, muero
vivo en sus ríos de tumulto
todas son la misma
a todas llevo mis espectros

Ciudad repleta de delirios
frenesí
quietud de plaza
previa al tráfico asesino
impasible ante las ruinas

mía por tiempos
una sola
sus calles mías, los árboles
palomas
aquí viven mis sueños y fracasos
en la pintura gastada de la acera
el llanto de la soledad
el silencio de la soledad
la paz de la soledad
la histeria, la derrota,
donde lo humano es increíblemente humano
y lo infame se hunde en la miseria

mía fue y ya se agota, me agota
a nadie y a todos pertenece
es hora de encontrar alguna otra.

Ciudad de rascacielos y abismos
es siempre una misma
la mía, la nuestra,
periferia y ratas, una sola

cuyas piedras guardan
la memoria
del amor una y mil veces
hallado y perdido
los brazos contenidos
sin éxito de rodear a aquel amante
la esquina despiadada y dulce
que conoció la sangre.

Ciudad donde bañé los dedos
de luz apacible

de ella vengo
a ella voy
a ella siempre vuelvo.

10

Gorka se para de la cama; en silencio se viste y avanza hacia la puerta. “Me voy”. Gorka sale de su casa sin voltearla a ver y cierra la puerta.

Vanessa se acurruca entre las sábanas. Temblando de miedo, con el corazón encogido, se prepara para recibir sola en el departamento de Gorka el amanecer.

11

Vanessa ha leído en once meses Navíos tres veces. Su poema favorito es “Geb”.

“Porque es cachondo”

Eres la tierra
tu piel
montes y llanuras;
tu pubis
espesura salvaje
de las selvas

[Fragmento de “Geb”]

“y místico también”

Hombre,
si la tierra fuese plana,
sería tu pezón izquierdo
y su lunar al borde
el último baluarte
de la especie humana
el arrecife del silencio
que no osan atacar
los dragones hambrientos
desde ahí saltarían
los barcos
sin miedo al vacío
alas le saldrían
en lugar de miedo

[Fragmento de “Geb”]

El arte para Vanessa es sólo algo interesante; nunca ha visto en el arte un medio para salvarse. Así, Navíos en su cuarto no es más que parte de la colección de cosas con las que se entretiene, junto con discos de Ryan Adams y postales de pinturas de Miró.

No obstante, el poemario está ahí para ella y quizá algún día esos poemas que tantas veces ha leído surjan plenos de otros significados, y Navíos, su intenso canto de amor con muerte y nacimientos, le ayude para emerger de su naufragio con esperanza nueva y un inesperado y profundo deseo de cantar.

Mientras tanto, en silencio…

…los Navíos van en el cuarto de Vanessa…

No me dejes
gritando en la plaza
sin saber si escuchas
bramando en un desierto
de agua oculta
El día no avanza

[Fragmento de “Qué hacer para que pase el día”]

…en el cuarto de Vanessa los Navíos vienen…

entonces la Tierra cambia de sitio
del negro surge una cana
o suena el vientre
el beso estremecido
la belleza habla
el tiempo para

[Fragmento de “Entonces”]

12

“Me extingo, me extingo inevitablemente… muy pronto me habré convertido en vapor”,se dice Vanessa a sí misma.

13

Navíos

Hay abismos profundos
que matan el sentido

remar mientras tanto, remar en silencio

hay dolores agudos
que empujan al olvido

cuerpo de sirena
tejido de recuerdos
surca el eterno mar
del quién soy

y quién he sido
todo el amor dado y perdido
los sueños, el deseo
son carne y herida de mi pecho

las manos con astillas,
más cuidadosas para amar,
el alma ensirenada que sabe cantar
pronto anhelará de nuevo
sol, viento, orilla.
®

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Publicado en: Libros y autores, Septiembre 2012

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