La revolución menospreciada

El gobierno de la ciudadanía islandesa

Las protestas en Medio Oriente estuvieron precedidas por una revolución pacífica a la que pocos han prestado la atención suficiente, incluso hay quienes creen que está bloqueada por los medios de comunicación, y que se lleva a cabo en un pequeño país de Europa.

David Oddsson

En 2008 la crisis económica, en especial la estadounidense, golpeó al mundo. Algunos países han resistido desde entonces los feroces embates de los organismos internacionales y sus obsoletas políticas de rescatar al deudor golpeándolo aún más, como se hace desde los años setenta y ochenta a los países en vías de desarrollo, frenando así su crecimiento; en el nuevo siglo se aplican las mismas reglas a países europeos como Irlanda, Grecia, Portugal, y ya están en la mira Italia y España.

En este panorama de banqueros y políticos insaciables y oscuros intereses internacionales por mantener a Occidente como líder del mundo, existe un caso que resalta por su notoriedad, su importancia y la poca información que de él se nos ha dado, aunque las revueltas notorias en un principio junto con la crisis que las motivó, fueron seguidas por pocos medios, es el desarrollo de la pacífica revolución la que al parecer pocos están cubriendo. Es un país en el norte de Europa. Es una isla. Tiene alrededor de 320 mil habitantes. Es la cuna de las novelas y tierra de fieros vikingos. Islandia.

En 2008, gracias al poco escrupuloso manejo por parte de los bancos y políticos que crearon una burbuja de bienestar durante más de diez años, los habitantes de la isla se enteraron de la peor manera de que su país se encontraba en bancarrota y con una enorme deuda a los bancos ingleses y holandeses que habían invertido en bancos islandeses. Desde los noventa Islandia experimentó uno de los crecimientos más importantes en el viejo continente, fue considerado un modelo de economía y democracia y declarado en un tiempo por la ONU el mejor país para vivir, por encima de Noruega y Canadá. Sin embargo, a lo largo de un solo año, 2008, su moneda se devaluó más de 200% y la economía cayó 70%. El 6 de octubre de 2008, como respuesta a la bancarrota del país, el presidente Geir Haarde dio un mensaje a la nación, del que lo más memorable fue la frase: “Dios salve a Islandia”. Tras tan elocuentes palabras vinieron 105 días de indiferencia, incompetencia y desdén de los políticos islandeses por sus gobernados. Esos días cambiaron la forma de pensar de sus habitantes. Los tres grandes bancos responsables de la quiebra del país fueron nacionalizados y, con la “ayuda” del Fondo Monetario Internacional y de los países nórdicos, los políticos se preparaban a pasarle la deuda a los ciudadanos, pero antes, como todo político que se precie de serlo y ante las vacaciones de fin de año, se fueron de asueto.

Desde los noventa Islandia experimentó uno de los crecimientos más importantes en el viejo continente, fue considerado un modelo de economía y democracia y declarado en un tiempo por la ONU el mejor país para vivir, por encima de Noruega y Canadá. Sin embargo, a lo largo de un solo año, 2008, su moneda se devaluó más de 200% y la economía cayó 70%.

El 20 de enero de 2009, cuando regresaron al parlamento a decidir leyes tan importantes como la venta de licor en supermercados, se encontraron a sus gobernados afuera del parlamento con cacerolas y pancartas: “Estados Unidos se deshace de Bush hoy, nosotros queremos deshacernos de ustedes”. “Sí no me dejas soñar, no te dejaré dormir”. Los enfrentamientos no tardaron en estallar, y mientras los manifestantes arrojaban huevos y leche cuajada —una de las delicias locales llamada skyr— a los policías antimotines, éstos respondieron con gas pimienta. Más tarde, ese mismo día salieron a relucir los toletes, los heridos y los detenidos. Por la noche los ciudadanos hicieron una fogata que alimentaron con el tradicional árbol de navidad y bancas del parque. Durante los siguientes días las protestas y la fuerza de éstas crecieron. Los ciudadanos que se reunieron a diario en la plaza principal de Reykjavik, la capital, frente al edificio del Parlamento —vale la pena mencionar que el Parlamento islandés es uno de los más antiguos en el mundo, fundado en el año 930; se le conoce como Althing y funciona con la idea de que todos los hombres son iguales. Llevaban cacerolas y pancartas en lugar de armas. Después de siete días Haarde anunció su renuncia. La revolución iniciada una semana antes había triunfado.

Pero Haarde era, según los islandeses, tan sólo el frente. El verdadero causante de todos los males había sido el primer ministro David Oddsson, cargo que ejerció durante trece años. En tiempos de Haarde, Oddsson fungía como gobernador del Banco Central de Islandia, puesto que ocupó desde 2005. Miembros del mismo partido, Haarde fue el protegido político de Oddsson; tras la salida de Haarde del gobierno y la llegada de un nuevo gobierno que le pidió su renuncia, Oddsson se negó y tuvo que ser destituido en febrero de 2009. Oddsson es un político de derechas, identificado por sus ideas políticas con el thatcherismo y apodado “El Tatcher nórdico”, fue el artífice del crecimiento islandés a través de medidas como la privatización, la desregularización, la autonomía del Banco Central y la lucha contra la inflación.

Dicen que Oddsson trabajó de joven como actor, interpretando al Ubu Rey de Alfred Jarry; hay quienes creen que él mismo se creyó el personaje y que lo ha interpretado por el resto de sus días.

Es en Islandia donde está la simiente del actual movimiento del M-15 en España, que cada día crece más y tiene más adeptos, y de los movimientos sociales de Italia y Grecia. Es en la pequeña isla donde nació la novela donde hoy puede estar cambiando la historia del mundo.

Tras la salida de Haarde se formó un gobierno de transición, encabezado por la izquierdista Johanna Sigurdardottir, y se convocó a elecciones. Tras vencer en las elecciones Johanna ha sido la primera ministra desde mayo de 2009 a la fecha: bajo su gobierno, a pesar de ser popular, ha sido obligada a convocar tres referendos diferentes donde los islandeses, por abrumadora mayoría de más de 90%, han rechazado pagar la deuda a los bancos extranjeros, a pesar de que en un principio el gobierno de Haarde había acordado con el FMI y los bancos ingleses y holandeses su pago. Forzado por sus ciudadanos, al gobierno no le ha quedado otra opción que respetar la voluntad de sus gobernados. A pesar de las presiones del Fondo Monetario Internacional, de los bancos ingleses, holandeses, los gobiernos de ambos países y la comunidad europea, el gobierno islandés ha mantenido la postura que sus habitantes le han ordenado. Gracias a las cacerolas y las multitudes en la plaza los islandeses lograron también poner en el banquillo de los acusados a Haarde, quien enfrenta un juicio que podría llevarlo a la cárcel. Con ese mismo tipo de manifestaciones los islandeses han obligado al gobierno de Sigurdardottir a llevar a cabo la formación de un Consejo Constitucional encargado de reformar y crear una nueva Constitución. La antigua constitución data de 1944, año en que Islandia se independizó de Dinamarca, y al parecer era la misma que la danesa, sólo sustituía la palabra “rey” por “presidente”. En el Consejo participan 25 ciudadanos elegidos por el pueblo de entre más de 300 candidatos que hicieron pública su aspiración de ser parte de él. La característica principal del Consejo que está por entregar la nueva constitución de Islandia es que ninguno de los consejeros es político. Son los ciudadanos trabajando en las leyes para los ciudadanos de su país. En un principio los islandeses y sus vecinos daneses, finlandeses y suecos expresaron su preocupación acerca de un bloqueo por parte de la prensa islandesa para cubrir las actividades del Consejo, puesto que el editor de una de las más importantes publicaciones de la isla, Morgunbladid, que se publica desde 1913,es nada menos que David Oddsson, el odiado ex primer ministro y ex gobernador del Banco Central. Desde su llegada al diario Oddsson ha despedido a periodistas con tal de no dar seguimiento al movimiento ciudadano, pero los consejeros han sido más inteligentes. Los avances de los trabajos del Consejo están a disposición de todos los ciudadanos y del mundo entero a través de la página en Internet http://stjornlagarad.is/, que cuenta incluso con traducción de los trabajos y objetivos del Consejo a varios idiomas. Pero más allá el Consejo cuenta tanto como Facebook y Twitter (@Stjornlagarad), donde se han creado foros de discusión y se escriben propuestas para la elaboración de la nueva constitución. Internautas de todo el mundo pasan por estos sitios en las redes sociales para felicitar y apoyar al Consejo islandés, y a pesar de los esfuerzos de los medios de comunicación tradicionales por ocultar la verdad, la fuerza del Internet y sus redes sociales está ahí. El Consejo también tiene una cuenta en YouTube donde los islandeses pueden ver entrevistas y comentarios de sus miembros, y otra en Flickr. Nada más importante para los miembros del Consejo que la interacción con la ciudadanía islandesa para poder plasmar sus ideales y necesidades en la nueva constitución, por lo que además las juntas del consejo son transmitidas en vivo en la página del Consejo.

Es en Islandia donde está la simiente del actual movimiento del M-15 en España, que cada día crece más y tiene más adeptos, y de los movimientos sociales de Italia y Grecia. Es en la pequeña isla donde nació la novela donde hoy puede estar cambiando la historia del mundo.

Del otro lado del mundo y cerca del Polo Norte las manifestaciones de protesta de la llamada “Revolución de las cazuelas” se siguen llevando a cabo todos los sábados por la noche. Islandia es un laboratorio político, donde a lo mejor estamos ante el nacimiento de un nuevo modelo político y económico para este siglo. Los islandeses han creado una nueva forma de gobierno dirigida, aprobada y cuestionada desde su origen por el pueblo directamente, vigilante de los políticos a ultranza, esos mezquinos seres que amparan su ambición y codicia en el beneficio del pueblo. Un modelo lejano a esa “democracia” que muchos quieren ver implantada en todo el mundo. ®

[Este artículo fue publicado por primera vez en blureport.com.mx]

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Publicado en: Agosto 2011, Apuntes y crónicas

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