La vida en animación suspendida

(Sobre el Disco de los niños, de Fantômas)

Suspended Animation es un disco que se rehúsa a quedarse quieto. Sus sonidos invitan a tirar la lógica por la ventana. Es música que desafía la gravedad, yuxtaponiendo contradicciones e imposibilidades. Es la autopsia de un cadáver exquisito.

Hay música para los pies y para la cabeza. Hay niños que se quedan quietos y los que, de tanto moverse, terminan por quemar la casa. Mike Patton seguro fue uno de ésos y a sus padres no les funcionaba el “niño ya estate quieto”. Su música está dirigida plenamente a la cabeza, pero la reacción que produce en ésta hace que los pies se muevan no hacia la pista de baile, sino a la salida de emergencia. Por sus venas corre una energía nerviosa que desboca en un vicio por la euforia, la necesidad de conmoción y hasta de conato de coma. La cantidad de proyectos en los que se ve envuelto al año y las giras que hace con cada uno de ellos lo demuestran. Energía incontrolable y tan temida como la que genera guerras civiles, asesinos en serie, adictos al sexo, capturistas de la sección amarilla, moneros o discos tales como Suspended Animation. Trabajo realizado en 2005 por la súperbanda Fantômas, una combustión de talentos incontrolables y sin temor sónico liderada por el General Patton.

El estilo que Buzz Osbourne (The Melvins), Dave Lombardo (Slayer), Trevor Dunn (Mr. Bungle) y Patton desarrollaron a lo largo de los cuatro discos que hasta ahora comprenden su existencia ha sido comparado con una tira cómica, pues la yuxtaposición de elementos es tan extrema, y se lleva a cabo en un tiempo tan corto, que sólo puede explicarse a través de los espacios de una enloquecida historia animada. La comparación no resulta accidental, ya que desde el primer disco (Fantômas, Ipecac, 1999) cada pieza era llamada por páginas y dividida en cuadros tal cual lo hace el cómic (ej. Page 10 – 15 frames), resultando en historias dirigidas a pacientes/escuchas con déficit de atención a los que nos les importa el inicio, desarrollo, coro y clímax de una canción. A esta tira sin imágenes le siguió el disco de “covers” de otro arte que se maneja por cuadros: el cine (Director’s Cut, Ipecac, 2001). Patton demostró tener un sofisticado gusto fílmico al incluir temas de película como “El Padrino”, “El Golem”, “El bebé de Rosemary”, “Henry: retrato de un asesino serial”, entre otras, que bajo el tratamiento hecho por la locuaz banda de metal cuyo cantante puede ser Sinatra, un niño haciendo berrinche o un cantante de gospel en los mismos dos minutos que dura la canción, supera la categoría de homenaje para convertirse en temas propios. Fue durante las grabaciones del tercer disco, el temible y pesadillesco corte único de Delirum Cordia (Ipecac, 2004), cuando la hiperactiva mente de Mike Patton empezó a concebir, e incluso grabar durante los mismos tiempos, un proyecto que denominó “el disco de los niños” y que posteriormente se conocería como Suspended Animation.

La “animación suspendida”, término que tiene usos tan diversos como los empleados para referirse a aquellos que han “criogenizado” su cabeza (como Walt Disney) en esperanza de volver a la vida tan pronto como la ciencia pueda, es un abierto homenaje a la música para caricaturas de Carl Stalling, Milt Franklyn, Raymond Scott y el ingeniero en efectos de sonidos Treg Brown, pero al puro estilo avant metal de Fantômas.

Cada uno de los temas contenidos en esta animación suspendida, destilan atmósferas confusas, ambientales, que mezclan speed metal y efectos de sonido infantiles para animaciones nunca inventadas, pero quizás vividas en una noche larga de privación de sueño, en un delirio de saturación de información o en una atareada tarde de limpieza de closet, ¿por qué no?

Conceptualmente cada pieza está nombrada por cada día de abril, el mes del “humor y la ansiedad”, según Patton. Por ello la primera edición viene acompañada de un curioso calendario en cuyo año sólo existe ese mes, en donde se celebran festividades inusitadas como el día de “no vayas a trabajar, a menos de que sea divertido” o día de “échale la culpa a alguien más”. El arte fue creado ex profeso por el artista japonés Yoshitomo Nara, cuyos universos empatan a la perfección con la música que acompaña, ya que representan figuras infantiles con perversiones adultas. Y es que para la grabación de Animation se utilizaron diversos instrumentos de juguete y aparatos educacionales como ésos de “escucha y aprende”, que manipulados por la mente maestra de Mikey distan de ser lo seguro para tus hijos que las cajas publicitan. Como en todos los discos, y no sólo me refiero a Fantômas, el instrumento principal e inigualable es la voz de Mike Patton. Se podría decir, a riesgo de recordar estrellas nacionales ochenteras, que es un hombre que nació para cantar. La capacidad natural que posee lo ayuda a ejercitar su déficit de atención de la infancia, pasando sin problema del rock al soul, trash, alaridos terroríficos o emitir sonidos que no se le adjudicarían a la voz de un humano. Patton concibe su voz como un instrumento más y explota todo su potencial en los diversos proyectos en los que se involucra, dándoles el toque personal que lo ha elevado para algunos a la categoría de genio.

Cada uno de los temas contenidos en esta animación suspendida, destilan atmósferas confusas, ambientales, que mezclan speed metal y efectos de sonido infantiles para animaciones nunca inventadas, pero quizás vividas en una noche larga de privación de sueño, en un delirio de saturación de información o en una atareada tarde de limpieza de closet, ¿por qué no? Podría pensarse que la gama de estilos y frecuencias que toca cada uno de los breves temas de Suspended Animation son creaciones de estudio, cuidadosamente planeadas para reproducirse únicamente en su formato de venta, pero bajo la aparente desconexión y caos que rigen cada una de las piezas, hay una fuerte disciplina y atención meticulosa de cada uno de sus participantes (quienes tuvimos la fortuna de presenciar a Fantômas en vivo en el Salón México allá por el 2006 podemos declararlo bajo juramento). Amén del resultado en matrimonios tan extraños como lo son cada una de las treinta piezas del disco, todo el caos está prescrito por un plan maestro, no sé sabe si para destruir al mundo, pero al menos sí para sacarlo de balance.

Suspended Animation es un disco que se rehúsa a quedarse quieto. Sus sonidos invitan a tirar la lógica por la ventana. Es música que desafía la gravedad, yuxtaponiendo contradicciones e imposibilidades. Es la autopsia de un cadáver exquisito.

La rapidez y saturación con la que desenvuelve la información contenida pueden no resultar aptas para los débiles de corazón y justamente por ello se puede argumentar que en su veloz originalidad radica su mayor debilidad, que sería la de no perdurar en la memoria para procesarse fácilmente como un coro pop. Pero la forma en la que se cierra el disco resuelve esta diatriba mejor que nadie, pues en el último minuto de los 43’ 51’’ que dura, Bugs Bunny hace una aparición especial diciendo: “¿Que esperabas? ¿una ópera, viejo?”

Muy próximamente Mike Patton nos visitará en otra de sus incontables personalidades musicales dentro del festival Radar de la Universidad Nacional Autónoma de México. A quien escribe estas líneas sólo le queda recomendar el uso de casco, pues contusiones sónicas nuevamente se avecinan. ®

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Publicado en: Agosto 2011, Aquí no es aquí

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