Londres 2012

Inmigrantes. ¡Hola, mundo!

El crecimiento económico atrajo a los extranjeros, y los extranjeros han traído crecimiento económico.

Esta es una traducción al español de la sección dedicada a la inmigración de un reporte especial sobre Londres publicado por la revista The Economist en su número impreso del 30 de junio de 2012 (páginas 5-10). El original en inglés se puede leer de manera gratuita aquí.

El reporte completo incluye secciones sobre educación privada, riqueza y pobreza, lo que pasará después de las olimpiadas, transporte, vivienda, desorden público y el futuro de la ciudad.

Shard © Ernesto Priego

En un estudio en el sótano de un edificio de oficinas vacío con vistas al Estadio Olímpico, un grupo se reúne. Esta reunión mensual, titulada “¿Mera coincidencia?”, es organizada por Fintan Friel, un artista irlandés al que le gusta reunir gente, y su título hace un lindo gesto hacia los miles de millones de encuentros fructíferos entre personas de diferentes partes del planeta que ocurren en Londres.

Un artista español está mostrando sus pinturas, un búlgaro que vende bolsos de mano en Selfridges, uno de los grandes almacenes, las admira. Un artista iraní ofrece crudités. Un sudcoreano se cuela para ir a trabajar en el estudio de al lado. Se dice que es un genio de la robótica, pero es un tipo reservado. Una mujer de Texas con el pelo azul canta un aria de Mozart. Está estudiando empresas culturales en Goldsmiths College. De las 52 personas inscritas en su curso, dice, hay sólo cuatro británicos, uno de los cuales se llama Abdullah.

Londres fue inventada por extranjeros. Los romanos establecieron una colonia en 43AD en una banda cruzada por el río Támesis que era fácil conectar con puentes. Boudicca, líder de la tribu Iceni y un temprano adversario de la inmigración, la quemó 17 años después. Sin embargo, volvió a crecer, y posteriormente se convirtió en un imán para los extranjeros, en parte porque era un puesto de operaciones conveniente y en parte porque estaba segura lejos de las costas de un continente en el que a menudo sucedían cosas horribles.

A veces los locales siguieron a los Iceni en levantarse en contra de los recién llegados: hubo disturbios contra los judíos en el siglo 13, contra los flamencos en el 14, contra los italianos en el 15 y así sucesivamente hasta llegar a los disturbios de Notting Hill en contra de los originarios de las Indias Occidentales en 1958, los disturbios más ostentosamente xenófobos de los tiempos recientes. Sin embargo, estos episodios pueden decir más sobre la tendencia de los londinenses a la revuelta que sobre su actitud hacia los extranjeros. Ciertamente, Voltaire pensaba que Londres era un lugar muy tolerante en el siglo 18:

Veáse la Royal Exchange en Londres, un lugar más venerable que muchas cortes de justicia, donde los representantes de todas las naciones se reúnen para el beneficio de la humanidad. Allí, judíos, musulmanes y cristianos hacen negocios entre sí, como si todos ellos profesaran la misma religión, y sólo llaman infiel a quien está en bancarrota.

Pero aunque Londres está acostumbrada a la inmigración, su escala y naturaleza han cambiado desde la mitad de la década de los noventa. Las oleadas previas de inmigrantes -los hugonotes en el siglo 17, los judíos al final del 19, los antillanos en los años 1950 y 1960 y los asiáticos del sur en los años 1970 y 1980- tendían a venir de una región en particular. Ahora vienen de todas partes.

Esa diversidad no es única. Más de un tercio de los londinenses (el 18% en 1987) nacieron en el extranjero, pero también lo eran más de un tercio de los neoyorquinos, y ellos también vienen de una gran variedad de lugares. Sin embargo, mientras que el mito fundacional de Nueva York es una ciudad de inmigrantes, Londres se considera el origen de la monarquía en un reino insular (olvidando convenientemente que la mayoría de sus dinastías eran inmigrantes). Y los altos niveles de inmigración en Londres son a la vez más recientes que los de Nueva York y diferentes, ya que sus nuevos habitantes son tanto ricos como pobres.

La escala de la inmigración reciente separa al Londres moderno no sólo de su pasado sino también del resto del país: dos quintas partes de los inmigrantes de la Gran Bretaña viven en Londres, mientras que en el resto del país sólo el 8% de la población es de origen extranjero. “Soy la persona más diversa en el pueblo”, señala el director de la compañía escocesa que se ha mudado recientemente a la zona rural de Sussex.

Hay muchas razones para esta inundación extranjera. Conflictos -como las guerras en África, Irak y Afganistán- y represión alejaron a algunas personas de sus hogares. La liberación- el colapso de la Unión Soviética y la expansión de la Unión Europea- trajo a otros. El crecimiento de la riqueza, especialmente en mercados emergentes, trajo aún a más.

Los extranjeros también son más jóvenes y mejor educados. “El impacto de la inmigración reciente en Londres”, un estudio realizado por la London School of Economics (LSE), publicado en 2008, mostró que de los migrantes que habían llegado en los últimos tres años el 61% tenían títulos de posgrado, frente al 30% de los londinenses nativos, y sólo el 7% no tenían ninguna calificación en absoluto, frente al 24% de los nativos.

La historia y la geografía los trajo a Londres. El imperio difundió la lengua inglesa en todo el mundo, creó el centro financiero y atrajo a millones provenientes de las antiguas colonias de la Gran Bretaña. Una tradición del liberalismo político aseguró la bienvenida a personas que buscaban refugio de regímenes perversos. La zona horaria, convenientemente situada entre América y Asia, estimuló el crecimiento del sector de servicios financieros.

El carácter internacional de los negocios de la City explica en parte la riqueza de los extranjeros. De acuerdo con un banquero que ha trabajado en Nueva York y Londres, “el 80% de los negociadores de Wall Street, y el 90% de las ofertas que están haciendo, son estadounidenses. En la ciudad [de Londres] el 65% de los negociadores son extranjeros y el 90% de las ofertas tienen un componente internacional “.

Un sistema legal confiable, la estabilidad política y una burocracia honesta son especialmente valoradas por aquellos que han hecho dinero en los países que no cuentan con ninguno de ellos. “Es un gran alivio para nuestros clientes que nuestros contratos seann elaborados en virtud de la ley inglesa”, dice Ileana Gratsos, una griega de nacimiento, residente en Londres y proveedora de villas griegas de lujo para clientes de todo el mundo. “Cada vez que usted vende algo a alguien, estamos vendiendo un poco de Inglaterra.”

Que Londres tenga niveles más bajos de regulación que toda Europa continental ha atraído a los empresarios. Se estima que hay entre 300,000 y 400,000 franceses viviendo en Londres, por lo que se considera la sexta ciudad francesa más grande. Las políticas fiscales del nuevo presidente de Francia, François Hollande, se espera que provean aún más. Más del 4% de los residentes de Kensington y Chelsea son ahora franceses, y la zona ya tiene su propio liceo francés.

Londres recibe mejor los extranjeros ricos que Nueva York. Lo atractivo del régimen fiscal no domiciliario (“non-dom”), en las que hacienda hace caso omiso de los ingresos extraterritoriales de quienes tienen su domicilio en otra parte, se ha reducido por la imposición de un impuesto de 30,000 libras al año para los que hayan permanecido durante siete años, llegando a £50,.000 después de una residencia de 12 años; aún así, conserva su atractivo para los muy ricos. Los reguladores británicos son menos quisquillosos que los de los Estados Unidos, y los extranjeros son libres de comprar las mejores propiedades, mientras que en muchos bloques de apartamentos de Manhattan los residentes existentes puede vetar a los nuevos. A Londres no le importa de dónde venga el dinero, siempre y cuando haya muchísimo de él.

Las oleadas anteriores de inmigrantes antillanos y asiáticos del sur tendieron a ser pobres, mientras que los recién llegados se concentran en el estrato superior, así como en el estrato inferior: hay más banqueros y empleados de limpia entre los nacidos en el extranjero que en la población local. Los extranjeros también son más jóvenes y mejor educados. “El impacto de la inmigración reciente en Londres”, un estudio realizado por la London School of Economics (LSE), publicado en 2008, mostró que de los migrantes que habían llegado en los últimos tres años el 61% tenían títulos de posgrado, frente al 30% de los londinenses nativos, y sólo el 7% no tenían ninguna calificación en absoluto, frente al 24% de los nativos. Incluso los descendientes de los inmigrantes anteriores, más pobres, están generalmente bien. Los Bangladeshis han superado a los blancos, y los africanos negros están casi a la par.

Una mezcla más rica

Todo esto ha cambiado a Londres por completo. Se ha creado una nueva élite: los extranjeros, o los británicos recientemente naturalizados, dominan los mejores barrios y las mejores escuelas. Se ha modificado el sonido de las calles: el Inglés no es la primera lengua del 22% de los londinenses y el 42% de los niños de Londres. Ha dado lugar a lo que los lingüistas llaman “inglés londinense multicultural”, una mezcla de cockney, jamaiquino y otros idiomas hablados por los jóvenes de todos los grupos étnicos. La comida disponible en Londres también se ha transformado: una ciudad alguna vez famosa por su terrible cocina ahora tiene mejores restaurantes que París o Roma. Estas transformaciones han causado un aumento del extremismo islamista y el asesinato ocasional de rusos.

También ha redibujado el mapa de Londres. Londres ha sido siempre una ciudad de pueblos, pero ahora los pueblos son de origen étnico. Los coreanos están en New Malden, los portugueses en Stockwell, los árabes en Bayswater, turcos, kurdos y los turco-chipriotas en Haringey, Hackney e Islington, los bengalíes y pakistaníes en Tower Hamlets y Newham, los indios en Southall y Wembley, los jamaiquinos en Brixton, los nigerianos en Peckham, y así sucesivamente.

David Goodhart, director del think tank Demos, afirma que esto ha hecho que Londres se haya vuelto un lugar fragmentado. Goodhart refiere a estudios que muestran niveles más bajos de la cohesión social en lugares con altos niveles de inmigración. Sin embargo, los disturbios del año pasado fueron una imagen de armonía multirracial, con blancos y negros saqueando lado a lado. Y la inmigración parece tener poco impacto en la política más amplia de Londres. En igualdad de condiciones, los inmigrantes son más propensos a votar por el partido laborista que toda la población en su conjunto. Sin embargo, el aumento de la población migrante de Londres no pudo evitar que Boris Johnson, del partido conservador, le ganara la alcaldía al laborista Ken Livingstone en 2008, y quedarse con ella este año. Al mismo tiempo, el Partido Nacional Británico, de extrema derecha, que se se hubiera pensado se beneficiaría de la creciente inmigración, perdió su único asiento en la asamblea de Londres.

Económicamente, la apertura de Londres hacia el resto del mundo parece haber tenido cuatro efectos generales. Ha causado el incremento de los precios de la vivienda, y ha hecho de la ciudad en menos equitativa, más productiva y más resistente.

Max Nathan, investigador del LSE, ha encuestado 7,400 empresas en Londres, y ha encontrado que las empresas fundadas o gestionadas por inmigrantes son más innovadoras. “Hay un pequeño pero significativo “bonus de diversidad” en Londres”, dice.

El aumento de la desigualdad se debe en parte a la concentración de inmigrantes en ambos extremos de la escala económica, pero el estudio de la LSE sugiere que la llegada de un muchísima gente pobre también ha deprimido los salarios. Las tasas de inactividad económica en Londres también se encuentran en la parte alta en comparación con el resto de la Gran Bretaña. Es posible que esto sea debido a que algunos de los inmigrantes provienen de sociedades donde los niveles de empleo femenino son bajas. El desempleo es también bastante alto. Esto puede que se deba a que la combinación de bajos salarios, vivienda cara y los apoyos otorgados por el Estado de bienestar estén creando un círculo vicioso de pobreza que no estimula el trabajo.

El estudio de la LSE llegó a la conclusión que la inmigración ha aumentado la productividad, probablemente debido a que los inmigrantes cualificados habían desbloqueado los cuellos de botella del mercado laboral. Diversas encuestas de los empleadores llegaron a la predecible conclusión que los inmigrantes son mejores empleados: están mejor preparados, trabajan más y están dispuestos a hacer trabajos que los locales desprecian. Los inmigrantes también pueden ser más innovadores. En Estados Unidos, los inmigrantes son desproporcionadamente responsables de la tecnología de reciente creación. Del mismo modo, en Londres están sobre-representados en “la glorieta de silicio”, el centro de tecnología al este de la ciudad. De acuerdo con Harry Marr de GoCardless, una compañía de pagos, “en la glorieta de silicio casi la mitad son británicos blancos, el resto son en su mayoría europeos y un japonés”. Max Nathan, investigador del LSE, ha encuestado 7,400 empresas en Londres, y ha encontrado que las empresas fundadas o gestionadas por inmigrantes son más innovadoras. “Hay un pequeño pero significativo “bonus de diversidad” en Londres”, dice.

Puede que los extranjeros hayan contribuido a mitigar el impacto de la recesión en Londres. En primer lugar, los inmigrantes crean una economía flexible. Cuando la demanda de mano de obra cae, algunos de ellos dejan la ciudad: el plomero polaco, que se convirtió en un accesorio de la industria de la construcción en Londres después del ingreso de la Gran Bretaña a la Unión Europea, desapareció después de la crisis financiera de 2007-08. En segundo lugar, el dinero de los extranjeros ha incrementado la demanda de servicios, mantuvo los precios de los bienes raíces y mantuvo a flote los proyectos de desarrollo que de otro modo se habrían frustrado.

Apenas terminado, el Shard, una navaja de cristal a la orilla del Támesis al sur de la ciudad, es el edificio más alto de la Unión Europea, pero quedó muy cerca de ser sólo un cascarón. Irvine Sellar, su inversionista principal, un londinense que hizo su fortuna por primera vez en Carnaby Street en la década de los 60, iba a financiar el desarrollo con préstamos bancarios que se evaporaron después del colapso de Lehman Brothers en 2008. Inversionistas de Qatar hicieron su aparición y ahora son dueños de 80% del desarrollo. “No creo que se hubiera podido construir sin su ayuda”, dice Sellar. Del mismo modo, es la autoridad del puerto de Dubai, DP World, quien está construyendo el London Gateway, en el estuario del Támesis, lo que será el puerto de contenedores más grande de la Gran Bretaña. La inauguración está prevista para el próximo año, pero si el proyecto hubiera sido financiado por préstamos bancarios, probablemente no habría sobrevivido la recesión.

Los extranjeros no sólo han transformado la sociedad y la economía de la ciudad. También están cambiando su forma. ®

Texto original en inglés © 2012 The Economist Newspaper Limited
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Publicado en: Apuntes y crónicas, Julio 2012


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