MARLENTO: LA MELANCOLÍA ENFURECIDA

Además: Nitzer Ebb y Gatillazo

Mucho ruido y pocas nueces. En Guadalajara cada dos o tres años llega una nueva generación con sonidos, hábitos y modas distintas. Se abren nuevos sitios como bares y pequeños foros y, por supuesto, aparecen nuevos músicos y artistas a quienes pronto se les considera “la onda”. Todo por el hecho de oler fresco, de valerse de esa espacio-temporalidad para autentificar su paso (que a la postre resultará efímero) en la cultura alternativa. Dos o tres años después poco sobrevive. Los lugares no existen más, las bandas o los proyectos musicales se han disuelto sin haber realizado una grabación decente. Los “promotores” se odian entre sí. La gran mayoría del público está preparada para emigrar a otras tendencias o, de plano, formar una familia y olvidarse de todo. Una nueva generación llega y aplasta la escasa memoria colectiva.

Luis Flores, Sussie 4, Descartes a Kant, Lumen lab y algunos otros proyectos de Abolipop, Radaid, Troker, Sutra, Shock Bukara, Movus, Piscis, Juan Son, Carlos Pesina (mentor de Pepepe y Los Amparito) son algunos nombres que han permanecido ya un número considerable de años con calidad y buen nivel en su propuesta, indistintos al voluble ánimo del público local y teniendo como objetivo producir buenos sonidos constantemente, llevando su música no sólo a la Zona Centro o la colonia Americana, sino al país y en algunos casos el extranjero.

Marlento es también uno de esos grupos que han permanecido en continua evolución. La banda se fundó formalmente en 2003, pero Daniel Barrera ya componía bajo el concepto que daría pie a Marlento desde 2000. Junto con Miguel Ruiz, Pablo Testa y Eder Perales dieron forma al grupo y lanzaron en 2006 su primer álbum, homónimo, utilizando una instrumentación básica de batería, bajo, guitarra y voz, además de arreglos de violines y xilófono. El resultado fue interesante, sobre todo por acercarse a un sonido muy peculiar y poco explorado en México, una fusión de influencias como Johnny Cash, Leonard Cohen y Joy Division, proponiendo una especie de dark country (como lo ha citado Abril Posas en la revista Ocio) aunque personalmente en sus conciertos me sonaban mucho a Nick Cave & The Bad Seeds.

Su primer CD comenzó a generar buenas críticas, sobre todo en la capital del país, en donde el grupo se ha instalado en el gusto de melómanos e incluso músicos. En Guadalajara participaron, como era de suponerse al ser un grupo relativamente nuevo, en diversidad de festivales y conciertos, no siempre teniendo la suerte de contar con un buen equipo de sonido, lo que entorpecía la inclusión de violines, xilófono e incluso la misma voz. Marlento estaba en boca de muchos, pero lo mejor, como el vino, vendría después, para oído de pocos.

El resultado fue interesante, sobre todo por acercarse a un sonido muy peculiar y poco explorado en México, una fusión de influencias como Johnny Cash, Leonard Cohen y Joy Division, proponiendo una especie de dark country.

En 2007 se integró Esteban Pizzimenti (quien es también miembro de Sussie 4) y en la batería llegó el relevo de Abel Álvarez. Ambos aportaron un estilo más elegante y meticuloso, aderezado por las exquisitas guitarras que progresivamente se han ido afilando. Un año después publicaron un EP con tres tracks, bajo el sello Happy Garlic, y a partir de entonces la banda se concentró en la composición y grabación de su segundo larga duración: Ludo.

Para Ludo, Marlento ha simplificado la estructura compositiva, partiendo de bajos firmes (una escuela bien enraizada en el grupo de Manchester antes citado), integrando sintetizadores y sacando aun más brillo a las guitarras. La influencia de otros grupos como Public Image Limited, Roxy Music, incluso The Clash, es notoria, pero también de creadores actuales como Arcade Fire. Ludo incluye colaboraciones de Dafne Carballo (Descartes a Kant), Saúl Ledesma y Emmanuel Macías (Radaid), lo que ha enriquecido notablemente los arreglos. Desde “Fourteen” se advierte un trabajo bien pulido, con interesantes capas semi-atmosféricas propuestas a partir de las guitarras. “Police car” acelera el beat e invita a la cadencia corporal. Con “Swimming” me recuerdan la introducción de aquel temazo con que John Lydon se burló del punk ya establecido como movimiento en 1979: “Public Image”. Barrera despega con las vocales, la batería sigue su firmeza así como el bajo, y las guitarras se encargan de enmarcar y al mismo tiempo contrapuntear con energía, además de algunos matices derivados del sintetizador.

Un respiro necesario llega con “Pink Impala”, con ese estilo western que cada vez exprimen de mejor forma. Después, un tema retador: “As the world turns”, vigoroso, con buen despliegue vocal y apreciables matices en la línea percusiva. La melancolía a flote, sin pena ni orgullo, “Six hundred butterflies”, y aquí me recuerda otro comentario de Posas: “Hablan de la nostalgia de quien todavía no está tan viejo para odiar la juventud, pero que ya no encaja entre los de esta categoría tampoco”. ¿Y no será éste un sentimiento medianamente común entre quienes crecimos escuchando Smiths, New Order, Chameleons o Echo and the Bunnymen —por citar algunos? Escucho Ludo y me dan ganas de salir a la carretera sin rumbo establecido, insertando este material como cassette en el estéreo y dando espacio a todo lo que pueda pasar; cliché, sí, tan sólo una imagen que me viene escuchando este track. ¿Será un impulso por tratar de encontrar a fuerza una generación con la que logre compaginar? Y retomo lo que dice Posas: no, no somos ni siquiera adultos maduros, mucho menos viejos, somos aún jóvenes, pero no nos apetece en ninguna forma la juventud actual.

Marlento

El tema que da nombre al disco es un tanto más contenido, con atinados arreglos de cuerda. “Strangers after all” es como si el inmutable rostro que ha forjado el disco lograra una ligera sonrisa, una mueca apenas perceptible, pero honesta, apoyada por la voz de Carballo, que convive perfectamente con la poética de Barrera. “Balloons”, un track cantinero (siempre he imaginado a Marlento tocando en un table dance o un tugurio de media luz o neones). Para terminar, “Animal on fire”, el desfogue final, la furia acaso contenida, claro, una vez más ambigua, ¿qué más da? Herederos de los new romantics, y nada de revivals, herederos directos, generacionales. Perfecto epílogo para un álbum redondo: todos los instrumentistas a tope, rasgando y golpeando como si no hubiera mañana, al igual que los coros.

Ludo verá la luz en febrero; Marlento lo presentará en vivo en Guadalajara y posteriormente en otras ciudades. El álbum es publicado por Discos Intolerancia, y fue producido por Gerry Rosado. Saldrá en CD y una versión limitada en vinilo. Ludo es un álbum obligatorio dentro del rock y la música alternativa mexicana. Ya estuvo de Caifanes, Cuca o de los mil proyectos de Fobia. Marlento irrumpe con fuerza, de ahí el estremecimiento o el silencio que puedan causar, este último, por supuesto, sólo en caso de que alguien se sienta atemorizado, o más bien, amenazado, ¿De qué? De que el rock en verdad sea propositivo y de alta calidad, como en sólo muy pocos casos se ha dado en México.

Para escuchar Ludo visita su MySpace. Y da clic aquí para contactar a Discos Intolerancia

En castellano no se dice Rotten ni Strummer ni Biafra, se dice Evaristo

Hablando de revivals, el veterano grupo inglés Nitzer Ebb visita a finales de enero, por primera vez, Guadalajara. Ya antes habían pasado a la Ciudad de México, si no me equivoco, un par de veces después de su reunión. He visto algunos videos y se sienten sólidos, aunque sí muy apegados al viejo formato en vivo del EBM: percusión electrónica y cantante, el 80% de la música pregrabada sin arreglos ni improvisaciones en vivo. Será una buena oportunidad para pasarla bien en una pista de baile ácida y grisácea. Para algunos sólo es una fecha para recordar sus años mozos conociendo la música electrónica y eso que llamaban industrial. Para otros es como si hubiera resucitado Jesucristo y han encontrado sentido a su vida. Cada quien.

Gatillazo

La otra cita es para inicio de marzo con la llegada de Gatillazo, banda actual de Evaristo, cantante de La Polla Records, el grupo punk rock en castellano más contundente y creativo de todos los tiempos. Le he dado varias oídas a dos álbumes de Gatillazo y por más que quiero encontrarlos interesantes no lo logro. Me parece que desde los últimos dos o tres discos de La Polla Records ya se había perdido la chispa compositiva y lírica que tanto los caracterizó. No está mal, por supuesto, y de hecho la voz de Evaristo sigue intacta y con letras sarcásticas. Pero todo suena igual, muy plano: verso, coro, verso, coro, requinto, coro, fin. El mismo nivel de distorsión en las guitarras, y bajo y guitarra muy estándar. Aunque seguramente harán buenos arreglos en vivo, juntarán canciones y lo que todos queremos: tocarán temas de La Polla Records. Dos grandes grupos de la escena punk mexicana participan también: Sedición y A//toxico, que es una versión distinta de la conocida banda Atoxxxico, encabezada por su fundador Miguel Thrasher y el último cantante, Paulino.

Para finalizar, les recomiendo descargar el nuevo EP del proyecto Transistor, viejo lobo del minimal techno mexicano, cuatro tracks hipnóticos de buena manufactura. Así como adquirir el cassette edición limitada de Robota, proyecto electro también mexicano, que se aventura en este formato a través de Happy Garlic. ®

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Publicado en: Enero 2011, Fuera de control


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  • David Aguilar

    Excelente artículo, dan ganas de escuchar a Marlento; es importante el buen periodismo musical para ingresar a estas propuestas.