MÁS SOBRE EL ORIGEN

Cuando la hipnosis conoce a la ciencia ficción

El leiv motiv de la película es “sembrar una idea”; encontrar la partícula esencial que, colocada al comienzo desarrolla todo un modo de pensar. La idea debe ser simple y debe ser congruente con el resto de la mente. Ese es el gran reto que el grupo debe llevar a cabo, plantar una idea para que Robert Fischer desmonte el imperio económico que heredó de su padre.

Era tarde en la noche, acababa de salir de un curso muy denso y, para distraerme antes de llegar a casa, decidí meterme al cine. Sin haber revisado la cartelera, simplemente entré a la función con el horario más conveniente.

En cuanto comenzó la película pensé “Muy mala elección; yo estoy cansado y esto se ve complejo”. Afortunadamente me equivoqué. La película me atrapó al punto de volver al cine a la semana siguiente, dispuesto a tomar notas de lo que me encantó. Al menos para mí fue muy clara la articulación de sueños dentro del sueño y muy obvia la relación con el ámbito de la hipnosis clínica.

La película plantea una metáfora arquitectónica para describir la mente.

Intentaré mantenerme dentro del terreno que mejor domino, el de la psicología, para mostrarles parte de lo que Klaus Inspector dice en su reseña, a saber, que se nota que en El origen (Inception) hubo mucha —y muy buena— investigación. Para mí fue hecha alrededor de la vivencia de los sueños y de ciertos conceptos centrales a la hipnosis. Todo con miras a crear una historia muy interesante donde se explora la relación entre ambas dimensiones de la existencia, la física y la onírica. Sin embargo, este interés es por su utilidad para aplicar los conceptos de la hipnosis, no por su valor cinematográfico, precisamente. Es interesante que la película se haya hecho con el menor número de efectos especiales. De hecho, de no ser por ellos, sería como una película independiente. Por ejemplo, fíjense que el único beso no es con el héroe y es, más bien, una broma inocente dentro de la trama. Lo que quiero mostrar con esto es que la película prescinde de la mayoría de los lugares comunes a los que están habituadas las audiencias carentes de profundidad.

Si me lo preguntan, la referencia obligada para apreciar el valor cinematográfico de El origen es la película canadiense eXistenZ, otro thriller psicológico de ciencia ficción. Carente de efectos especiales, con un despliegue de producción de bajo costo y una trama confusa, eXistenZ puede verse como la base que El origen vino a mejorar. No creo que ésta tenga mayor mérito que el haber pulido la trama de la predecesora.

Volviendo a mi ámbito, quiero mostrarles algunos conceptos interesantes dentro de la película.

How to navigate the mind

Dominic Cobb (Leonardo DiCaprio) trabaja en lo que le apasiona, navegar y “manipular” la mente. Es lo que mejor sabe hacer. Se mantiene enganchado en esta actividad por la pericia que ha desarrollado y, a la vez, por los retos que presenta cada una de las mentes singulares. Creo que es la misma motivación que tenemos los psicoterapeutas para llevar adelante nuestro trabajo.

Obviamente, debemos recordar que la película es de ciencia ficción. Usa la metáfora de la guerra, del robo de información y el espionaje para dar sentido a la trama. La vida real es distinta, las personas buscan ayuda para resolver problemas concretos. De manera que dudo que 1) un psicoterapeuta sea contratado para hacer espionaje comercial y 2) aun de ser posible, creo que la motivación ética de estos profesionales es otra. Salvo con el lavado de cerebros, no creo que haya otra manera de hacer que alguien haga algo que no desee hacer.

En todo caso, los psicoterapeutas —todos menos los conductistas radicales— compartimos esta fascinación por la mente. Si estamos bien entrenados conocemos cómo funciona, y aplicamos esos lineamientos para diseñar intervenciones específicas que permiten a los clientes cambiar su forma de pensar y, con esto, resolver problemas concretos. En buena medida, sí, sembramos algunas ideas clave que diluyen el problema y transforman a las personas.

A propósito, la película plantea una metáfora arquitectónica para describir la mente. Funciona para la película, es una de las metáforas que usa Sigmund Freud y, sin embargo, los que trabajamos en el área reconocemos que no es la única imagen de la que disponemos y, a veces, ni siquiera es la mejor. Este punto da para mucho, por lo que me limitaré a decir que, en la película, es la única referencia directa a Freud y al psicoanálisis (no, cuando dice subconsciente no se equivoca, es que ésa es la palabra que se usa en los modelos basados en la hipnosis). Por otro lado, y en mi caso particular, la mente es mejor descrita con la imagen de un generador de realidad virtual. Sí, es un asunto que, por denso, dejo hasta acá.

An idea is like a virus

El leiv motiv de la película es “sembrar una idea”; encontrar la partícula esencial que, colocada al comienzo (inception significa comienzo, principio) desarrolla todo un modo de pensar. La idea debe ser simple y debe ser congruente con el resto de la mente. Ese es el gran reto que el grupo debe llevar a cabo, plantar una idea para que Robert Fischer (Cillian Murphy) desmonte el imperio económico que heredó de su padre.

Este objetivo es el mismo para las terapias cognitivas y, específicamente, para las terapias basadas en la hipnosis. Se elige un comando y, zas, se implanta directamente en la mente mediante el trance. Como indiqué anteriormente, este comando es elegido por el cliente, no por un tercero, y representa un beneficio en términos de la adaptación de la persona a su situación.

A dream in a dream in a dream…

Lo más fascinante de la película es cómo lleva la noción de trance hipnótico al ámbito del sueño y de la siembra de ideas. La hipnosis comenzó como un método controvertido de la mano de Franz Mesmer en el siglo XVIII. Ha sido muy desafortunado que lo que conozcamos de esta técnica tan poderosa sea lo relativo a la hipnosis de salón. Esto nos ha llenado de muchos mitos que no son ciertos y ha opacado la presencia de la hipnosis clínica o terapéutica, un modelo reconocido y valorado en Europa y Estados Unidos.

Lo más fascinante de la película es cómo lleva la noción de trance hipnótico al ámbito del sueño y de la siembra de ideas.

En la hipnosis terapéutica, un hipnotista u operador entrevista al cliente para saber el objetivo que quiere lograr y para identificar el mejor modo de llevarlo a cabo. Usando las palabras del cliente se crea un guión que luego se inocula directamente a la mente para crear el cambio. Si el objetivo es conductual (por ejemplo, ir al gimnasio todos los días) se usa un trance ligero; si el objetivo es más complejo (como sanar una infancia llena de abusos) se usa un trance profundo. En el primer caso, la persona escasamente nota algo distinto; no pierde la conciencia, la cual tiene mayor control. En el segundo caso, el del trance profundo, hay que hacer un entrenamiento previo. El trance se profundiza poniéndose en trance. De modo que se requiere alrededor de siete sesiones para que la conciencia se relaje y “se vaya para otro lado” mientras el operador implanta el guión en el subconsciente (de nuevo, dentro de la hipnosis sólo se habla de consciente y subconsciente, así de simple).

Los que hayan visto la película habrán notado que estos fenómenos de profundidad del trance y pérdida de conciencia quedan claramente expresados, por ejemplo, cuando Saito, el empresario japonés (Ken Watanabe) se siente menos herido a medida que va a sueños dentro del sueño.

Projections

La terapia gestalt plantea que cada uno de los elementos de un sueño son proyecciones de nuestro self. Este concepto es aplicado en la película para explicar la dinámica de la gente dentro del sueño.

Ahora bien, debemos recordar la máxima “nunca juzgues a un texto por la película”. Es cierto que las personas son proyecciones, pero lo que la teoría postula es que todos los elementos dentro del sueño son proyecciones. Así, las casas, los edificios, escenarios… todo, de alguna forma u otra es una representación proyectada en nuestra pantalla mental; proviene de nosotros, aunque sea tomada del exterior. Al respecto, los que analizamos los sueños decimos a nuestros clientes: “Sí, claro, el símbolo es tomado del exterior (soñaste con fulanito porque lo viste hace dos días), pero también viste a muchas otras personas, de manera que lo interesante es por qué tu mente lo utilizó a él y no a otro”.

En la vida real y en ámbitos clínicos los terapeutas gestálticos y los hipnotistas no vamos contra las resistencias sino con ellas, a donde sea que nos lleven.

Esa agresión de las personas dentro del sueño ante la presencia de los “intrusos” ocurre en la vida real, en terapia con o sin hipnosis. Si un terapeuta dice algo incongruente con el self (o con el esquema cognitivo, en los modelos cognitivistas), la nueva información no es asimilada, pues no tiene de dónde encajarse. Por eso los terapeutas tenemos prohibido dar consejos. Sabemos que no sirven, que son una pérdida de tiempo. De igual modo, en el ámbito de la hipnosis no es posible sembrar ideas que atenten contra el sistema de valores de la persona. Es un mito, una de las creencias desafortunadas sacadas de lo que se ve en la hipnosis de salón.

Digamos que tenemos a un cliente en trance profundo, donde está completamente receptivo a las sugestiones del operador, y éste le dice, por ejemplo, “Matarás a tu mamá”. El cliente despertará y se activarán sus resistencias pues el mensaje atenta contra la estabilidad del sistema. A propósito, por eso los métodos de lavado cerebral son tan violentos y no perduran sino bajo cautiverio. La mente los acepta en un intento por la supervivencia.

En la vida real y en ámbitos clínicos los terapeutas gestálticos y los hipnotistas no vamos contra las resistencias sino con ellas, a donde sea que nos lleven. Con esas proyecciones usaríamos la negociación y la búsqueda de sus intenciones positivas antes que declarar batallas como las que se ven en El origen. Claro, en términos de motorizar una trama, la confrontación vende mucho más que la búsqueda de consenso. De manera que es comprensible que se opte por la pelea en la película.

True inspiration cannot be fake

Por lo dicho anteriormente, queda claro el corolario, o advertencia, de la implantación de ideas. La verdadera inspiración no puede ser simulada porque debe provenir de un proceso mental; la creatividad es un resultado, no una pastilla que podemos tomar. Sin embargo, lo que sí puede hacerse es estimular esa creatividad, por ejemplo, dando nuevos insumos a la mente o enseñándola a relacionar ámbitos más o menos lejanos. Éste es el reto en El origen, que Robert llegue a la conclusión de desmontar la corporación que recibió como herencia. Este procedimiento es muy sencillo mediante la hipnosis. Hay varias formas de lograrlo y una de ellas es contando una historia metafórica para que el subconsciente saque sus propias conclusiones. Claro, en la vida real se requiere de la cooperación de la persona; de lo contrario es imposible.

La vida y los sueños

Sólo me resta decir que la película se ubica en la inquietud por ubicar la frontera entre la realidad física de los humanos y el mundo del sueño, una polaridad que nos ha intrigado como especie desde hace siglos. Pese a que Xluis, en este sitio web, intente despachar el asunto con la ligereza de la investigación científica contemporánea, lo cierto es que el tema puede ser abordado desde múltiples perspectivas, mucho más densas y con mayor utilidad práctica que la de la medición de neurotransmisores. Así, por ejemplo, Chuang Tzu, el famoso taoísta contemporáneo de Confucio, nos lanza al vértigo con su poema:

Soñé que era una mariposa y, al levantarme,
no sabía si era Chuang Tzu que había soñado ser una mariposa
o una mariposa soñando que era Chuang Tzu.

Realidad y sueños. Hay toda una historia de los sueños y su significado, una historia que no puede obviarse porque los científicos, en su afán de subordinar toda forma otra de conocimiento, digan que hay un correlato cerebral asociado. La utilidad práctica de los sueños se evidencia en terapia, y cualquiera que haya trabajado con sueños en este contexto lo sabe. En este sentido, siempre han existido diversas tradiciones para interpretar los sueños, y fue Freud el que abrió el capítulo a un trabajo sistemático dentro de la psicoterapia. Con este inicio se han abierto nuevas tradiciones, la de la psicoterapia gestalt, la del análisis jungiano y la del focusing, por nombrar unas pocas. Dentro del ámbito de la hipnosis, ya no clínica sino experimental de laboratorio, hay experimentos fascinantes acerca de cómo podemos programar la mente para tener ciertos tipos de sueños. Una utilidad práctica relacionada con lo que venimos hablando es la siguiente: en el contexto de una terapia, un hipnoterapeuta puede programar al subconsciente para formular un sueño que dé respuesta a una problemática.

Ya para finalizar, me cuidaré de no chispotearles el desenlace de la película. Sólo les recomiendo que presten atención, porque después de que se vaya la imagen, el sonido continuará y les permitirá cerrar la trama. Desde mi punto de vista, eso que se escucha muestra lo mismo que dice Calderón de la Barca en La vida es Sueño:

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ficción,
una sombra, una ilusión,
y el mayor bien es pequeño.
¡Que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son. ®
[Publicado originalmente en www.panfletonegro.com]
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Publicado en: Cine, Septiembre 2010


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  • Javier Gallegos Ruiz

    Saludos Chamán.

    Me permito, en primer lugar, felicitarlo por el atinado análisis del filme y la clara exposición de los fundamentos teóricos y prácticos sobre los que se apoya.
    Me gustaría agregar la aproximación que hizo Carlos Castaneda en sus libros, respecto al manejo y control de los sueños. La tarea que Don Juan Matus (Chamán de esta obra)propone al discípulo Carlos es la de “tomar conciencia” mientras se duerme de que se está soñando y en ese momento observarse las manos. A partir de ahí se hace referencia a otras técnicas más profundas que implican claramente soñar que se sueña y aún así controlar las propias acciones.
    Nuevamente gracias y felicidades