MÉXICO ELECTROACÚSTICO

Raíces de la música electrónica en este país

La historia y evolución de la música electrónica en México es muy confusa debido, entre otras cosas, a la ignorancia y el desinterés de la mayoría de reporteros, columnistas y editores de los pocos espacios que han existido, ya sea impresos o cibernéticos, para hablar sobre el mundo de los sonidos sintéticos.

Karlheinz Stockhausen

Para mucha gente inmiscuida en la escena club, rave o de música de baile, la historia empieza a escribirse a partir de Kraftwerk, no hay más; para otros, roqueros que hace poco por fin aceptaron el uso de máquinas incluyendo computadoras, todo se debe a Neu! (aprovechando además la reciente efervescencia de este proyecto que hasta antes de venir a México estaba en boca de muy pocos); para otros más “oscuros” Killing Joke es la Biblia. Cada quién tiene su versión, salvo académicos y estudiosos del tema de forma independiente, quienes ubican perfectamente nombres clave como Edgar Varèse, Pierre Schaeffer, Pierre Henri, Karlheinz Stockhausen, Iannis Xenakis, Morton Subotnick, La Monte Young, Tod Dockstader, Pauline Oliveros, Maryanne Amacher, Charles Dodge, Brian Eno y un largo etcétera que incluye compositores, músicos electrónicos, artistas multidisciplinarios y entusiastas de los osciladores que trabajaron en este campo décadas antes de que la música electrónica imitara la estructura y el formato del rock.

No se trata de señalar como rezagados a quienes no tengan esta información, es un hecho que también los académicos más ortodoxos se han perdido de la evolución, estética principalmente, de la creación musical a partir de herramientas electrónicas; desde los break beats, la llamada intelligent dance music, el micro-techno, el dub digital, una etiqueta que pululó a finales de los noventa conocida como clicks&cuts y cuanto género, subgénero o post-género, en los que se asimiló perfectamente el pensamiento electrónico para crear propuestas contemporáneas que atañen más a la sociedad en general (por momentos da la sensación de que el mundo académico de la electrónica sólo se dirige y subsiste gracias a ella misma, en una burbuja alejada de la gente común). En algunos países como Inglaterra, Alemania o Estados Unidos hay festivales en los que se une la cultura de club con la historia de la música electrónica y el sonido como materia de obras en otros formatos, me refiero a instalaciones, intervenciones de sitio, video, esculturas o nuevos medios, ejemplo de ello el encuentro Faster than Sound, en una región cercana a Londres.

Portada de México Electroacústico

Para quienes estén interesados en conocer sobre las raíces de la música electrónica en este país, México Electroacústico es un documento que ofrece información escrita y auditiva digna de difundirse. Este proyecto es parte de las actividades de investigación que ha realizado Manuel Rocha Iturbide, compositor y artista sonoro que se ha dedicado paralelamente a seguir las escasas pistas sobre la arqueología de las herramientas electrónicas para la música en México, y fue publicado en 2008 en colaboración con el festival Radar y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Esta antología incluye un cuaderno amplio y tres CDs divididos por campos generacionales: orígenes, consolidación y contemporáneos.

Carlos Jiménez Malbarak

Según las notas, “El paraíso de los ahogados”, de Carlos Jiménez Mabarak, es la primera obra electroacústica creada en el país, compuesta para la coreografía de Guillermina Bravo y estrenada en octubre de 1960 en el Palacio de Bellas Artes; curioso dato que reafirma que en las artes escénicas, la música electroacústica y experimental siempre ha encontrado entusiastas, muchas veces más que en el mismo circuito especializado de la música. En esta compilación podemos escuchar un extracto de poco más de dieciséis minutos de esta pieza. De la década de los setenta se incluyeron obras de Manuel Enríquez, Mario Lavista, Manuel de Elías y Héctor Quintanar. Según el mismo Rocha, y el compositor Antonio Russek lo ha confirmado en conferencias, ninguno de estos compositores continuó explorando las herramientas electrónicas y estas obras quedaron sólo como una breve excursión en este espectro. Este primer CD también incluye una interesante obra de Julio Estrada.

Javier Álvarez

En el segundo CD encontramos el trabajo de creadores que, en su mayoría, salieron del país para estudiar música electrónica, tal es el caso de Javier Álvarez, Roberto Morales, Guillermo Galindo o el mismo Rocha, siendo ésta la primera generación de compositores electroacústicos en forma en el país, que además, décadas después han regresado de lleno o paulatinamente a México, para formar a jóvenes generaciones. Es importante mencionar la trayectoria de Javier Álvarez, quien se desarrolló como uno de los compositores contemporáneos enfocados a la electrónica más reconocidos en el plano mundial, muestra de ellos son piezas como “Temazcal”, “Papalotl” (incluida en este CD), “Mannam” o “Mambo a la Braque”, por citar algunas, que han sido constantes en festivales en todo el mundo desde los ochenta. Álvarez es actualmente rector del Conservatorio de las Rosas en la ciudad de Morelia.

Antonio Russek

Antonio Russek es otro de los elementos clave de esta generación. En la presentación de la antología en el marco de Radar platicó sobre los primeros sintetizadores que llegaron a México directos al Conservatorio Nacional de Música, las travesías para poder operarlos y su desafortunado abandono. Russek, tratando de alejarse de los problemas institucionales, creó el primer laboratorio independiente de música electrónica en el país en los setenta, armando él mismo con la ayuda de un puñado de amigos (y sus respectivas parejas) un par de sintetizadores Buchla, ya que era más económico (si acaso se puede considerar así una suma cercana a los cien mil pesos actuales) pedir las partes y armarlo en casa que llegara ya listo para operarse. Russek aporta su obra “Babel de nuevo”, significativa muestra de su trabajo, siempre caracterizado por sonidos altamente estilizados que se articulan perfectamente a través del espacio, creando una especie de escultura sin necesidad de objetos, tan sólo el sonido mismo.

Roberto Morales aporta el track “Nahual II”, creado con arpa chamula y medios electrónicos en 1990; Morales ha tenido un sólido interés por la música popular y folklórica mexicana, similar a Álvarez, por ello sus piezas han sido inspiración de generaciones posteriores que han tratado de ser inclusivos con sus diversas influencias y no nada más enfocarse en la creación electrónica académica. Guillermo Galindo nos muestra “Aura6”, trabajo cien por ciento electrónico de uno de los compositores que han residido en Estados Unidos, específicamente el área de California, desde hace varios años, trabajando también con compañías de danza, teatro y performance. En este último campo colabora desde hace tiempo con Guillermo Gómez Peña y la Pocha Nostra, como bien dice Galindo, “con el ánimo de hacer cosas más divertidas pues a veces esto de la electroacústica es muy cuadrado”.

Rodrigo Sigal

Vicente Rojo Cama aparece con la pieza “Erótica II”, en la que electrónica, violín y la manipulación de un globo dan como resultado interesantes gestos auditivos. Mientras que Rocha documenta “Semi no koe”, con la flauta a cargo de Alejandro Escuer, y grabada en 2001. El tercer disco incluye compositores lo mismo académicos que independientes, pero no es asunto que competa al tema de este escrito, sólo indicar la positiva inclusión de algunos compositores que no residen en México como Sergio Luque y Arturo Fuentes, y que están creando obras definitivamente notorias. Asimismo, la aportación de Rodrigo Sigal, quien un poco más joven pero al igual que algunos creadores antes mencionados se formó en Inglaterra y ha presentado obras y proyectos por todo el mundo, actualmente es director del Centro Mexicano para la Música y las Artes Sonoras (CMMAS) en Morelia, el único centro especializado en música electroacústica y promotor de varias disciplinas que tomen en cuenta el sonido como punto medular. Sigal ofrece una pieza electrónica: “Friction of things in other places”, de 2002.

Recientemente Rocha fue invitado por Laboratorio Arte Alameda para profundizar en esta investigación y donarla al proyecto documental “readyMedia (arqueología de los nuevos medios en México)”, así que agregó un cuarto bloque con obras de compositores actuales como Ignacio Baca Lobera y Mauricio Valdés, cerrando con esto un proyecto necesario y práctico para el estudio y la consulta de la música electrónica mexicana. Como siempre, más aún en el ámbito de la música, suele haber críticas feroces por uno u otro motivo, por ejemplo, la no inclusión de algún artista o la discusión sobre si tal o cual pieza debía o no estar. En todo caso, un proyecto de este tipo siempre está expuesto a ese tipo de polémica e incluso pequeños errores, mínima situación tomando en cuenta los aspectos positivos que aporta.

No hay pretexto para no conocer a los primeros autores de una música electrónica que después se llevó a otros sectores gracias a Casino Shanghai, Size, Volti, Artefakto, Ford Proco, LLT, La Corporación, Hocico, Binaria, Parador Análogo, Nortec, Nopal Beat, Discos Konfort, Static, Abolipop, Mandorla y muchos más.

México Electroacústico está a la venta en la librería Conejo Blanco, en la red de Educal y a través de www.artesonoro.net ®

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Publicado en: Fuera de control, Octubre 2010

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