Monsiváis

¿QUÉ VAN A HACER SIN ÉL?

Monsiváis pastel

El presente texto no fue escrito ni publicado antes por profundo respeto a quienes nunca tuvieron miramiento alguno por la vida privada ni el dolor de nadie: los informantes del difunto Carlos Monsiváis. Sin embargo, dice la autora de este texto, Monsiváis es tal disparate verbal y político que sólo se sostiene con fe, no con razones y debate frontal.

¡POR MI MONSI, BOHEMIOS!

monsi

Un brindis, no por la muerte de una persona (que siempre se lamenta), sino de una época y una institución que quiso ser crítico desde la comodidad, una contradicción paradójica difícil de sobrellevar. La muerte de un símbolo del lamegüevismo también, nos dice el personaje del texto.

LA ÚLTIMA CARCAJADA DE CARLOS MONSIVÁIS

© Blumpi

Que me perdonen los puros —dice el autor en esta insólita confesión—, los que andan loando las dotes angélicas de Carlos Monsiváis: yo admiraba en él a la última gran perra que nos fue dado conocer. Todas las locas sabrán de lo que hablo…

#QUEBANENAMONSI

entierro

Tengo la impresión, dice el autor, de que, aun cuando todavía no estaba enfermo, y desde mucho antes de que se pensara siquiera en el día en que nos viéramos faltos de su omnipresencia física y virtual, de Carlos Monsiváis estaba tácitamente prohibido reírse.

MONSIVÁIS Y SARAMAGO

Carlos Monsiváis Anuario

No creo que la literatura sea mejor —dice Alberto Chimal— si se subordina a la actualidad ni que la biografía, o la buena conciencia, sean virtudes de una obra literaria. Y más: No fui cuate ni discípulo de ninguno de ellos: no tengo anécdotas. Los leí, como muchas otras personas comunes; eso basta.

A LOS MUERTOS, LA VERDAD

José Saramago

Voltaire escribió que nuestro primer deber con los muertos no son los responsos ni las coronas florales ni ninguna otra de las honras fúnebres, sino la verdad. En el caso específico de dos ilustres difuntos recientes (el novelista portugués José Saramago y el proteico escritor mexicano Carlos Monsiváis) esa verdad debida sólo puede construirse con la suma testimonial de cada uno de sus lectores.

EN LA CAMA CON MONSI

© Jorge del Campo García

Un grupo de jóvenes escritores, autores del libro La conciencia imprescindible, se reúne en torno a Carlos Monsiváis, quien los recibe en bata y en su cama, para conversar con él, mostrarle su admiración y eventualmente lanzarle algún cuestionamiento.

Monsiváis

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Carlos Monsiváis nació en un México y murió en otro, es aún prematuro decir si peor o mejor. Por lo menos, Monsi no acabó ejecutado, como otros tantos periodistas, intelectuales y creadores. No fue necesario, de hecho.

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