Museo de la mediocridad

El Soumaya de Fernando Romero

Cuenta la anécdota que David Chipperfield, el arquitecto de museos y galerías número uno en el mundo, tuvo que cambiar su diseño porque Fernando Romero tenía sus propias ideas para el Museo Soumaya. El resultado final deja mucho que desear.

Unos vestidos por aquí, otros vestidos por acá... ¿Sistemas de exhibición? ¿Maniquíes uniformes? ¿Relación con alguna otra cosa del museo? ¡Para qué!

Alguna vez, hace más o menos un año, un conocido me contó con sorna, después de ver un reportaje en el periódico Reforma, que la investigación de Fernando Romero para la realización del nuevo Museo Soumaya había consistido, casi exclusivamente, en reunir a un grupo de artistas mexicanos y preguntarles cuáles eran sus necesidades después de presentarse con un “Yo no conozco muchos museos, pero…”. En su momento no lo creí, aunque me pareció buena anécdota, de ésas que al simplificar de esa manera el trabajo de alguien lo dejan, inevitablemente, luciendo como un villamelón. En este caso un villamelón con el suegro más rico del mundo entero y un proyecto monumental en bandeja de plata.

Plaza Carso, aun sin terminar, es ya un ecléctico, y un tanto caótico, paisaje de figuras arrogantes: por un lado las monótonas torres de corporativos y viviendas (también diseñadas por Fernando Romero) enmarcadas al frente por la figura a la que poco a poco se va conociendo en la ciudad como “la licuadora”, un edificio de forma orgánica que no tiene que ver con absolutamente nada en su entorno. Justo a un lado de este edificio, en 2012, se erigirá el nuevo museo de la Colección Jumex.

“Cuando el arquitecto de la Colección Jumex”, continuaba la anécdota de mi conocido, “vio el diseño de Romero, tuvo que cambiar el suyo por completo, asumiendo los costos del rediseño y atrasando la obra”. Esa parte me pareció aún más increíble, pero resultó ser cierta. Ese arquitecto al que aludía mi conocido era David Chipperfield, el arquitecto de museos y galerías número uno en el mundo.

Me habría encantado que me encantara. Me habría gustado que las anécdotas hubieran sido sólo eso y no verdades confirmadas por la mediocridad del museo mismo (además de por otros arquitectos cercanos al proyecto de Romero). Es evidente, en efecto, que Fernando Romero no ha visitado muchos museos en su vida. Es evidente que su investigación se limitó a hacer algunas preguntas y copiar la estructura y el recorrido del Guggenheim de Nueva York, es decir, en copiar un museo con un propósito abismalmente distinto, diseñado desde el principio para exhibir arte moderno y contemporáneo. Tenía un maestro en la universidad que decía “Si van a copiar, al menos sepan de dónde”.

La contemporaneidad de la forma exterior del museo contrasta con el desorden de la colección clásica del Soumaya, aunque el caos de los acabados del museo le vienen como anillo al dedo a una colección caracterizada, al menos en su exhibición actual, por un desorden que no propone ninguna lectura razonada y que mezcla arbitrariamente periodos históricos, autores y corrientes sin ofrecer más que unas cuantas palabras escondidas (pues a nadie se le ocurrió que en un museo los espacios para texto son esenciales) para contextualizar lo que difícilmente se puede llamar “curaduría”.

Otra oportunidad perdida: crear un espacio público interesante y vivo al exterior de tu museo.

Me siento mal por Fernando Romero. Debe ser terrible saber que tuviste todo para hacer el proyecto de tu vida, más de 70 millones a tu disposición, la voluntad del hombre más rico del mundo a tus pies, y aun así te quedaste corto. No sólo te quedaste corto, fuiste ingenuo y tu ignorancia y arrogancia se notan incluso sin entrar al edificio. Debe ser difícil conocer los detalles de la insuficiencia de tu obra y ver cómo en el lote contiguo se construye poco a poco un museo que se preparó con todo el know-how del mundo y que, además, reaccionó a tiempo a tu mediocridad. ®

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Publicado en: Abril 2011, Sinecdoquier


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  • suheyle

    Yo solo dirá que en mi opinión personal como ciudadana y estudiante de arquitectura es pecado mortal copiar un análogo y aparte copiarlo mal, pero sabemos que estamos en México y la corrupción y palancas siempre ganan este proyecto es prueba de ello .y no envidio los millones de slim, eso no tiene nada que ver, pero si me da impotencia que habiendo mejores arquitectos le drnestos proyectos a gente sin talento y sin amor a la arquitectura.

  • Anonymous

    Plaza Carso y Museo Soumaya =

    el producto de una mente soberbia, para un cliente soberbio, un capricho mal entendido en una ciudad incomprendida y desconocida por el cliente y el proyectista.

    Un icono de poder economico en una ciudad donde cada vez el contraste de la pobreza y el desempleo es mayor.

    En fin, es el concepto que percibo de este proyecto. Creo que la solución y el diseño pudo haber sido mejor para el gasto excesivo y el tiempo del proyecto que fue de aprox. 4 años.

  • Reina, tienes raiting!!
    Yo sí te escribo con mucha envidia.
    ;0)
    Besos,
    Jorge

  • Rosa

    Jajaja! ¿Marisol ignorante? Solo lean todo lo demás que ha escrito en su columna. Yo estoy de acuerdo en lo que dice. Creo que ya es tiempo de exigir mas calidad y no solo quedarse en una buena intención de dar algo gratuito al ‘pueblo’.

    En lo personal, al conocer el Museo Soumaya no logré sentirme en uno, sino tenía la sensación de estar en una galería de arte enorme, lujosa pero muy desordenada.

    Por otro lado, no creo que el artículo muestre envidia ni frustración, es una crítica, y la crítica siempre debe servir para mejorar. Si decimos que todo está bien no llegaríamos a ningún lado.

    P.D. Yo si recuerdo el cuento del traje del nuevo emperador

  • Comprendo y comparto el encono de la autora. Cuando se habla de un recinto que tiene la encomienda de resguardar piezas la memoria artística de la humanidad y ofrecer a una nación históricamente cultísima un recinto para el disfrute de los logros humanos en cuanto a arte, el análisis debe hacerse no desde la fría objetividad, falsa válvula de escape para los temerosos del saber, sino desde la rigurosidad que brinda el apasionamiento por los temas.

    EXCELENTE, ATINADA Y AUDAZ.

    Por otra parte, ¿qué clase de buen gusto se le puede pedir a un comerciante por más rico que sea? Ya lo dijo el refrán, y con todo respeto, “aunque la mona se vista de seda, CARSO se queda”.

    P.D. ¿Alguien recuerda el cuento del traje nuevo del emperador?

  • Hay algo que yo no entiendo y pasa siempre que leo artículos en Replicante. Todos se ofenden de que alguien critique a viva voz algo. ¿No se trata de eso?. Una cosa es hacer reseña y otra cosa es hacer una crítica. Si los lectores que se enfurecen buscan una reseña, están en el lugar equivocado.

    Claro que es cuestionable y criticable. Siendo el hombre más rico del mundo y de éste país no es posible que el lugar no esté terminado en su totalidad, que tenga fallas en el diseño y que solo hayan “aventado” todas sus obras sin un indicio de lo que es la museograf{ía y la curaduría.

    Si alguien se atreve a criticar siempre se le ataca con la palabra “envidia”. Por favor, hay que apelar a la sensatez y a la objetividad y dejarnos de berrinches no’más porque a mí si me gusta.

    Ya pasaron esas épocas donde los medios dictaban el 100% de la opinión del público y no existía más, ahora todos podemos tener una voz y una opinión, pero también es nuestro deber estar informados, mínimo buscar en google la historia e imagen del Guggenheim de Bilbao o de New York para poder saber porque se critica y se compara y no solo venir a hacer berrinches contra alguien que da una acerta opinión (desde mi punto de vista).

    Concuerdo con su final:

    “tuviste todo para hacer el proyecto de tu vida, más de 70 millones a tu disposición, la voluntad del hombre más rico del mundo a tus pies, y aun así te quedaste corto”

    Ya basta de mediocridad en el arte, dejemos de ser espectadores pasivos.

  • Marisol

    William Campari et al:
    Esta es una columna de opinión. Es este caso está basada en algo que en periodismo se llama “trascendido”, es decir, información que de varias fuentes DIRECTAS y verificadas tomo como punto de partida de mi opinión personal.
    Te equivocas también al decir que Romero sólo diseñó el Soumaya, aunque evidentemente su proyecto estrella terminó siendo sólo este edificio porque su plano original para Plaza Carso cambió drásticamente por imposición de Carlos Slim (en el texto estoy diciendo, precisamente, que Chipperfield tuvo que cambiar su proyecto arquitectónico después de ver el de Romero).

    No califico a Chipperfield como el arquitecto número uno de museos en el mundo porque me guste. Los premios y menciones que así lo ubican son numerosos.

    Les dejo una lista de links de otros autores que en el mundo, según sus opiniones de mi columna, también se murieron de envidia y reseñaron negativamente diferentes aspectos del Museo Soumaya:

    -L.A. Times:
    Critic’s Notebook: Mexico City’s new Soumaya Museum disappoints [Updated]
    http://latimesblogs.latimes.com/culturemonster/2011/04/critics-notebook-mexico-citys-soumaya-museum-disappoints.html#more

    -El País:
    Colmena para una colección ecléctica
    http://www.elpais.com/articulo/portada/Colmena/coleccion/eclectica/elpepuculbab/20110409elpbabpor_36/Tes

    -Wall Street Journal:
    Emperor’s New Museum
    http://online.wsj.com/article/SB10001424052748703300904576178381398949942.html

    -Art Info:
    Carlos Slim’s Museo Soumaya: Money Can’t Buy Taste
    http://www.artinfo.com/news/story/37450/carlos-slims-museo-soumaya-money-cant-buy-taste/

  • william campari

    Es increible que una revista, la que sea, publique una nota sin verificar la información que el escritor pone en ella antes. Me parece triste y patético que Marisol Rodríguez escriba algo con la única fuente de “un amigo”.

    Srita. Rodríguez, son numerosos sus errores, entre ellos, Romero sólo diseñó el Soumaya, ninguno en su entorno; Chiiprfield presentó su proyecto casi un año después de que se dió a conocer el proyecto del Soumaya a la prensa; y finalmente por más que sea de su agrado, Chiperfield NO es el arquitecto número 1 de museos y galerías.

    Que oso ser usted y escribir esto.

  • Jack Daniels

    Uooorale con los comentarios haters a la autora… Critican que critique, pero los que la critican no escatiman en criticas personales. Es una revista de opinion, y yo comparto la opinion de Marisol Rodriguez… Lean cualquier otra critica que se ha hecho al museo, mas o menos coinciden en varios puntos. Cuando yo visite ese museo senti que la museografa, agarro todas las esculturas que tenia, y las avento en el espacio que le dieron… primero vayan al museo, y luego ya externen su opinion… pero vayan…

  • Samuel T. Arce

    A los críticos y contracríticos:

    Por favor critiquen el proyecto, y no a las personas!!!!
    Los que responden a la autora denostandola en lo personal, parten de una base equivocada.
    Para ser positivos, pueden:
    1. Criticar los ARGUMENTOS de la autora, o
    2. Defender y explicar los criterios arquitectónicos de Fernando Romero.

    Parece que algunos de ustedes trabajan con el; es muy válido. Sin embargo, la mejor defensa que pueden hacer de el es defender los criterios arquitectónicos que haya seguido, sus objetivos, limitantes del encargo, etc.

    Para mi es un mal proyecto por las razones que señalé. Fernando Romero es una fina persona; conmigo siempre ha sido muy generoso y amable su trato . Igual su esposa.

  • israel

    mmm… a la ignorancia del ingeniero como arquitecto, súmenle su tacañerìa como cliente y ahí tienen el resultado. el museo soumaya nos ha enseñado que ni todo el dinero del hombre más rico del mundo es suficiente para lograr que una persona sea culta.

    comparar a romero con chipperfield con argumentos tan pobres y superficiales como “me lo dijo un amigo” demuestra una clara falta de comprensión de todo lo que hay detrás de proyectos de ésta escala.

  • Sandro

    No te metas con nuestro arquitectocontemporaneo orgullo nacional….
    ja ja ja!!!…. Seguimos siendo una sociedad sin conciencia critica y exageradamente defensivista…
    Estn defendiendo solamente por orgullo… y su unico qrgumento es decir que se critica por envidia…
    Asi nos van a seguir viendo la cara… ese museo deja MUCHO QUE DESEAR!!!…

  • /b/

    El proyecto es malo por los puntos de:

    *Contexto – teniendo una zona de fabricas, vías de tren, y calles sin arreglar; seleccionan la calle de mayor transito del predio como el punto principal, siendo esta la calle de servicio de la plaza del “Chedraui, Costco y Cinemark”, y como segunda la calle de servicio de plaza “Antara”; ignorando el contexto plantean un acceso abierto a las zonas de servicio de los demás edificios existentes, primer error.

    *Diseño de arquitectónico – (en la parte formal es debatible el gusto), pero en la parte funcional existen errores como:

    1.El museo bloquea el que pudo ser un acceso fácil a “Plaza Carso”
    2.Pendiente de la rampa interior del edificio.
    3.Cero contemplación de museografía para el diseño de circulaciones del museo; desde un principio no se sabía que obras estarían, entonces se diseño un museo para lo que fuera.

    *Museografía – Falta de un recorrido, (realmente parece una gran bodega) o recorrido forzado a la distribución rematando en un gran galerón en el nivel superior, sin ningún enfoque, prioridad o jerarquía alguna obra; mezcla de estilos y tiempos, errores claramente perceptibles.

    *Obra – Día de inauguración, trabajos incompletos y mal recorte en piezas de fachada e incompleta su colocación.

    Solo unos ejemplos de las razones por la que el proyecto puede ser catalogado como malo.

    La gente que lo defiende no ha dado ninguna razón para demostrar lo contrario y solo han tratado de demeritar cualquier comentario, con solo un “me gusta” demuestran mas ignorancia en el tema de la arquitectura (se intuye la mayoría trabaja para LCM o LAR, o amigos del arquitecto), por lo tanto su intento de proteger un proyecto con muchos errores basados en “tu no sabes, yo si” es el claro.

    Los proyectos necesitan tiempo para demostrar si es bueno o malo, necesitan de críticas buenas y malas para enriquecerlo y en una censo general a los visitantes, arquitectos, diseñadores, artistas y de otras profesiones, el resultado es “Una edificio feo”, “Parece Bodega”, “Mala distribución”, “Fuera de contexto”, “Mal diseño”, “copia de concurso para proyecto de Beijing”.

    Para muestra: http://www.plataformaarquitectura.cl/2010/11/12/proyecto-la-piramide-lar-fernando-romero/
    leer comentario a fin de página de “jorge”

  • Alejandro O.A.

    ‘Estimada’ Autora:

    Tu crítica destructiva evidencia las preferencias [que mucha gente ignorante comparte, para que no te sientas sola] hacia lo extranjero; tu opinión está completamente polarizada, haciendo notar que no tienes mucho conocimiento ni museográfico ni museológico y pones en un nicho la concepción moderna de lo que (se supone) debe ser un museo.
    Tu idea de que “no tiene que ver con absolutamente nada en su entorno” constituye uno de los errores más comunes entre las personas que no tiene conocimientos en arquitectura y que se atreven a hablar (e incluso publicarlo en internet); es la frase anti-evolutiva por excelencia.
    NOTA: este comentario NO es para vitorear al edificio; lo escribo en contra de tu pseudo-artículo con CERO OBJETIVIDAD. Te invito a mejorar tu redacción.

    PS. Para /b/ la palabra nuero NO existe, lo correcto es yerno , ¿va? cuídate.

  • /b/

    @Mikael – Ser críticos alimenta el conocimiento, dejar de criticar (para bien o para mal) es un retraso en la forma de pensar.

    @Todos los que trabajaron en el proyecto – Saben los problemas, saben lo del cambio de sitio despues de un año trabajando en el proyecto, los cambios tan radicales a última hora; si defienden su proyecto, haganlo con bases reales, no con demeritar la critica que se ha generado hacía el.

    El hecho:

    +Problemas en ejecución de obra – Constructora (Grupo CARSO) culpable.
    +Fallas en diseño de aqruitectónico (ej. pendiente para la rampa 3 veces es el ejemplo) – Arquitectos en el proyecto culpables.
    +Fallas en proyecto de conjunto (ej. acceso a plaza carso) – Arquietectos en proyecto de conjunto culpables.
    +Mala distribución de la museografía – “Curadores” culpables.
    +Mala selección y exigencia del trabajo por parte del cliente – Asesores culpables.

    Mas los hechos que se prestan para hablar: el hecho de ser Nuero del cliente (Claro quien tenga el dinero, puede hacer lo que quiera con el) y malas criticas a sus Obras anteriores (robo de proyectos, copias de proyectos y diseño de mal gusto) hacen de este proyecto un objeto a la crítica mas severa.

    Acepten el hecho, el dinero no da el buen gusto; un conocimiento amplio (bagaje cultural) genera un amplio criterio y un gusto mas refinado; pero aun así puede fallar. Y en especifico en este proyecto en la opinión de alguien mas:

    El museo es en su concepción arquitectónica es “malo”.

  • Xime

    Me siento mal por Marisol Rodriguez. Debe ser terrible saber que tuviste todo para hacer una nota sobre este proyecto, Word a tu disposición, la voluntad de un editor, y aun así lo único que puedes demostrar es la enorme envidia que te da. No sólo te quedaste corta, fuiste ardida y tu ignorancia y arrogancia se notan incluso sin terminar de leer tu nota. Debe ser difícil conocer los detalles de la insuficiencia de tu obra y ver cómo existen otros blogs/revistas/periódicos que poco a poco nos enriquecen con todo el know-how del mundo y que, además, reaccionan a tiempo para evitar la mediocridad.

  • Fernando Romero

    que te Hice?
    demasiado personal, a mi gusto.

  • Rafael Gomez

    Y cual es la idea que motiva a la ayuda a este país? a su cultura? a la necesitad inherente de crecimiento, sea cual sea es espectro de vida y pesimismo que tengas? Creo que es una serie de comentarios ardillistas, sin ningun ECO en crítica de servicio, más bien en chisme de lavadero, que refleja integramente la pluma de la autora.

  • Samuel T. Arce

    Cuando se contrastan los espacios públicos de grandes museos (Guggenheim Bilbao, Louvre, etc) sobresale lo abigarrado del conjunto. Evidentemente privó el criterio comercial (del Ingeniero?)sobre el estético.
    1. Recuperar costo al construir grandes torres alrededor. Para ello el gobierno del DF autorizó una elevadisima densidad.
    2. Recuperar costo mediante un gran estacionamiento subterraneo, plaza comercial, etc.

    En estas condiciones, el museo queda relegado a un pequeño adorno dentro de un gran desarrollo. Se pierde asi una enorme oportunidad de dar al museo una dimension que merecía la ciudad de México. Lástima.

  • Mikael

    No entiendo porque no paran de criticar, lo que veo es una envidia gigantesca. Todos ustedes que viven de la crítica tienen frustraciones enormes, una cosa es criticar y otro es hablar mal, ustedes ya pasaron el límite. Amen, vivan, disfruten la vida, descubran su misión y sean felices.Particuarmente la obra me gusta, soy arquitecto y considero que es un buen elemento urbano y cumple con su misión.

  • Para arar un poco de lado de Fernando Romero no sé que tanto pudo el decidir o terminar el edificio como el lo penso. La verdad es que todo esto cae en el mundo del me contaron pero por muy buena fuente se que el Ing. (carlos Slim) metio más de su cuchara que el arquitecto quiso o pudo controlar y así muchas de las aberraciones más grandes del edificio encuentran su orígen: el emplazamiento que no deja espacio para la curva sanitaria que trata de hacer el edificio, el sanborns adentro, la disposición de la colección de esa manera, etc.