Narrativa

Cazando sin licencia

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“No fue un error, suelo cazar desde que tengo diez años, afirmó sin razón alguna en la corte. Tuvo que dimitir en su candidatura para la gubernatura del estado y volvió a atender personalmente sus restaurantes”.

Pausa para fumar

© Roberto Mangosi

Piropos, sensaciones deliciosas, miradas lujuriosas, minifaldas del diablo y paroxismos de carnicero, son algunos de los temas que bosqueja nuestro colaborador con el humo de su cigarro.

El tiempo de Polifemo

“Right half of the male King-crab, with the nervous system dissected from the ventral surface” (Richard Owen, Anatomy of the King Crab (Limulus polyphemus, Latr.). Londres: Taylor & Francis, 1873).

Silencioso, mortal, amenazante, como una urna rota —un pobre jarrito rajado— que don Alfonso traía en el pecho. El tercero de sus infartos (y el cuarto campanillazo de los mortuorios), una noche de agosto de 1951, dispuso la visitación de la Muerte, “turbadora vaharada fría”.

Trovador de barro negro

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Al viejo pareció resultarle indiferente la calidad del instrumento musical del muchacho o los estudios profesionales en guitarra y cuerdas que había realizado. Únicamente le sonrió, asintiendo con respeto. A estas alturas era muy difícil impresionarlo.

Cantan las hermosas mujeres

© Kusakabe Kimdei

Nepantla, de día, no tiene historias; está vacía, y las piedras reciben impasibles la muerte por medio de las bocas del viento mientras los corazones se han desvanecido en ayer, y de ellos nada queda; acaso una hoja quemada o el reflejo de un candil en una barda.

Un faro en una tormenta

Pie de imagen: L’Indifférent de Watteau

Podría comenzar sacrificando el nombre baptismal de Bogousslavski a la manera del modernista tras The Burnt Dancer (1914, 1996), pero inocente soy yo del nombre de este justo: veréislo vosotros…

Declaraciones de amor y de guerra

© Vesna Kostelić

Era esa edad en la que estás grandecito para sentirte niño y al mismo tiempo nadie te considera grande en absoluto. Una especie de limbo etario en la que la mayoría de las personas que te rodea ignora tu existencia. La edad perfecta.

Mr. Tormentas

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Son las playas, sin duda alguna, los sitios que Mr. Tormentas prefiere para robar a otros la felicidad. Si uno pasea por esos parajes y está atento —por una natural inclinación precavida o por haber sido ya víctima de alguna de sus diabluras climáticas—, no es improbable que sea testigo de un curioso espectáculo.

Cinco historias y un final

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Reía, se reía y no paraba de reírse. De la jeta se le escapaba la blancura de los dientes blandos. Trompita de tururú. Si cada vez que hablaba ponía boca de tabla del 2. Era todo beso. El acertijo de la vida se descifraba en la negrura tozuda de su mirada.

La sombra erguida

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A fines de otoño regresé al occidente. Hacía justamente un año que no pisaba la tierra de mis antepasados, los orígenes de mi abuelo paterno, aquel hombre de ojos claros que un día empezó a cargar los años sobre el lomo como el Pípila cargó la losa en los libros de texto gratuito.

Némesis

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Estás entregada a la inmutabilidad y no parece existir algo que logre alterar lo impasible del momento. El tiempo corre distinto. No es éste el tiempo del reloj. El transcurrir del nuestro es irregular, se nos escurre como arena entre los dedos.

Cuatro años más que el Cristo

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Morir a los 33 está pasado de moda, o lo que es peor, caminar desde los treinta compartiendo el pensamiento que durante quince años ha evolucionado en ti está pasado de moda.

El amor de mi vida

© Joel Peter Witking

Entre la cortina de pestañas que se argamasa con el cristal líquido de mis ojos miro cuatro, cinco, seis siluetas. Y de nuevo la luz. Artificial. Me lancina. Es tan intensa que aquellos entes no son más que espectros de opacidad angustiosa.

Après

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Con todo, el Jarocho sigue filmando de vez en cuando. Por fortuna soy una de sus favoritas. De videos, todo; de lo demás, si puedo evitarlo, mejor. Regularmente me he negado a atender a alguno de sus clientes de manera directa y convencional, salvo cuando me quedo sin un clavo y no hay ningún cuate a mano para salvarme.

Galaxias paralelas

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El último ciclo que los bípedos reconocieron en sus mediciones estelares está marcada con los signos “2012”, indicación en la que, al parecer, una hecatombe inexplicable los engulló.

Ciudad: Once años

Mariana de Melo

La noticia apareció en las computadoras del diario como aviso digital. Cayó en el ánimo de todos como cubetazo de agua fría.

Un día en la vida de un astrólogo

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Justo a medio día abrió la bolsa y esparció su equipo profesional, que consistía en una docena de caracoles cowrie, un trozo cuadrado de tela con figuras místicas y enigmáticas, un cuaderno y un atado de manuscritos en papel de palma.

Tabula Asiae

Toronto

“Los mapas revelan rumores de topografía, las rutas de invasiones y comercio, y la mentalidad loca y oscura de las historias de viajeros aparece en varios registros árabes, y chinos, y medievales. La isla sedujo a toda Europa. Los portugueses. Los holandeses. Los ingleses”.

La constelación de la clepsidra

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Observando la quietud que se instauraba en la habitación cuando las estructuras permanecían en pie Nataniel se convenció de que éstas tenían el poder de congelar el tiempo. Al menos, mientras no se derrumbaran.

Niña

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Lava la ropa blanca los lunes y ponla a secar en las piedras; lava la ropa de color los martes y cuélgala del tendedero; no camines con la cabeza destapada bajo el sol de mediodía; guisa frituras de calabaza en aceite dulce muy caliente; remoja tu ropa interior justo después de quitártela; cuando compres algodón para hacerte una blusa linda cerciórate de que no tenga resina porque si no, no va a aguantar ni una lavada.

La mujer y el mastín

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nunca jamás me había sucedido esto le juro yo sólo me dejé llevar y bueno yo no quería que algo así pasara es que yo sólo iba en el carro y lo vi y no pude me detuve y y bueno la radio venía a todo volumen y yo cantaba dulcemente detrás del volante mientras circulaba por Himno Nacional

Gorgeo

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Ayer, después de casi tres meses en mi nueva casa, hice un openjaus e invité a mis amigos. Pero nadie vino, sólo uno que es muy enfadoso, pero se enteró y llegó con una sonrisa como si quisiera presumir sus dientes. Yo no lo invité.

Estrella de Belén

© Gustave Dore

Para entonces, la colonización de Marte había comenzado hacía una década. Tres años antes del 2019. Después, recién iniciadas las celebraciones del año nuevo 2026 en lo que hasta entonces se conocía como la Unión Americana, comenzó la Gran Guerra. El resto todos lo sabemos.

El libro de agua

© Hasisi Park

Aquí mi trama ha fracasado: estoy en la librería La Azotea, adonde llega un desconocido que me ofrece en venta un libro de nombre y autor inciertos para mí. Me pide que le ayude con el favor de comprarle el libro pues hace años que la border patrol lo echó del país, que no ha podido acabalar su ciclo de hombre sin patria; que sueña con regresar a sus raíces a bien morir.

Cuatro narraciones extraordinarias

© O. Winston Link

Podía ser un cuarto de grandes dimensiones, una bodega, sin ventanas y con una sola puerta; a veces tenía un ojo de buey, cerca del techo, con el fin de que se ventilara el lugar o, dado el caso, saliese el humo o el llanto del chico castigado por respondón, desobediente o cualquiera fuese el motivo de la sanción.

Incomodidad de los abrazos

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Hasta García Márquez recibió la furia de un puñetazo de Vargas Llosa cuando aquél se disponía a abrazarlo hace treinta y cinco años.

Something in the way

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Olger es un niño y vive bajo un puente. No se trata de un puente sobre un río ni de uno que atraviese algún pedazo de océano. No es un puente colgante ni tampoco una pasarela para peatones.

Una pastorela más que termina en embriaguez

© Nabuyoshi Araki

Los podemos ver como retrasados mentales siguiendo una estrella, con la camisa desfajada como rey y el cabello revuelto, el olor a divino ginebra y en la mano una tarjeta de regalos del Palacio de Hierro porque no encontraron por ningún lado mirra ni incienso.

El vendedor de metáforas

© André Kertész

¿Cuáles fueron los motivos para que concretara esa desconcertante pero original idea?, no los conozco. Los asépticos noventa, la desocupación, el desencanto del mundo, la carencia de imaginación o la avalancha de los reality shows en la TV pueden ser algunos de ellos. Pero, en realidad, desde que las articulaciones de sus manos se inflamaron, Lautaro Romano dejó de ser el mismo.

Embestida

© Harold Edgerton

El Ford F-550, SuperDuty, llega con prisa a unos metros de la esquina donde está el banco, penúltimo de su recorrido vespertino. Un armatoste gris opaco con un enorme tumbaburros tubular pintado de negro que con dificultad deja ver los faros. El parabrisas dividido, enseñando las empequeñecidas ventanas frontales color verde botella con un grueso hule negro periférico de presión.

Explosión, disparos

© Gjon Mili

Explosión. Disparos resonando en las botellas rotas y tinas vacías que desaparecen en la punta de mi lapicero. Estallar. En jardines despeinados mis pasos sobre la tierra mojada dejan baladas en la voz de la grava. Caer. En el aroma coagulado en las telarañas del techo, de esos que nacen en el silencio de un triángulo dormido. Levantar.

Círculos concéntricos

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El coyote persigue al correcaminos con sus zapatos cohete. El coyote bebe un trago de cerveza tras otra jornada de fracasos. El coyote tiene sueños tortuosos y no puede escapar de la geometría.

Una versión distinta del rey Arturo

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Para el número 433 de la Gaceta del Fondo de Cultura Económica de enero de 2007 tuve un fuerte dilema en cuanto a mis preferencias literarias: favorecer un ensayo de René Guénon acerca del Demiurgo o un reportaje sobre un libro incunable que recién se había descubierto.

La verdadera historia del marqués de Sade

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Peritos de la Comisión de Asuntos Sociales, Humanitarios y Culturales de la ONU en colaboración con arqueólogos al servicio de la UNESCO y autoridades de Francia confirmaron que los restos humanos hallados cerca del antiguo castillo de Lacoste, en París, pertenecen al siglo XVIII.

Brevedades

© Jacques-Henri Lartigue

No tiendas la cama, en unas horas volverás a dormirte. Quítate la guarda, lávate los dientes y camina hasta la cocina. Coloca la tetera en la hornilla y préndela con el encendedor. Comienza tu sacramento. Deja hervir el agua. Escucha la imploración del pitazo, que tu mano saque la cuchara del cajón podrido.

Crónicas de iniciación

Tuxpan

“La abuela también está muriendo. Hace tiempo que a los dos les llegó la enfermedad de la vida. Irremediablemente el abuelo se adelantó. Los días no serán los mismos sin ellos. Cuando el reloj de sus vidas toque la última campanada y Max se sienta solo, tendrá que arreglárselas para comenzar a escribir una nueva historia.”

Misterio en la Villa Serbelloni

© André Kertész

En la habitación frente al lago los investigadores encontraron un diario forrado en piel de matriz de foca núbil. Aunque ignoraban la singularidad de semejante objeto perteneciente a una era previa a la vulgaridad nuevo rica empeñada en redefinir el lujo, apreciaron su extraordinaria suavidad al pasárselo por las mejillas hirsutas y lo celebraron con un chascarrillo pedófilo acerca de las nalgas de los bebés.

¡El hubiera sí existe!

© Jacques-Henri Lartigue

¿Cómo fue que llegamos a este punto? Habría que remitirnos a los insensatos días en que dependíamos de la red para todo: la información, la publicidad, la música, las comunicaciones, el sexo, el ocio. Poco a poco fuimos cayendo en excesos delirantes.

Encuentro cercano

© Jacques-Henri Lartigue

Que no sospechen de mi presencia en las cantinas cuando simulo beber güisqui sin hielo. Que no cuestionen mi mudez mientras estoy en el cine, rodeada de gente que no se habla con otra gente o que sólo platica de sí misma para impresionar al resto.

Un chango llamado Hemingway

© Stephen Wilkes

Ando gerundio, sudando la cruda democracia, car­gando una cruz de doble filo. La ciudad arde bajo mis tenis; siento mis pies de chicle sobre el pavimento, alu­cino con borrar la distancia entre esta sed insaciable y el divino néctar de los magueyes.

Mariposas en el radiador

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na forma de acercarse a las mariposas es a 120 kilómetros por hora. Puntos de contacto más frecuentes, el radiador, el parabrisas, ángulos frontales del automotor, etc. No es una forma directa —debido a su peligrosidad— pero es lo más cercano posible.

Terrores nocturnos

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Hace un par de años una familia de chimpancés nos rentaba la alcoba que está al lado del ático. No es muy grande y suele llenarse de polvo con facilidad debido a su falta de ventilación, sin embargo la ocuparon muy gustosos.

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© Ken Rosenthal

Sexo, drogas, carreteras, hospitales, policías, secretarias, Tijuana, problemas de erección, este cuento lo tiene todo.

El mantra de Don Goyo

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Lo nuestro se fue perdiendo desde que nuestros amaneceres televisivos cambiaron drásticamente. Quizá para los demás el contenido de aquel noticiero mañanero seguía igual, pero nosotros le encontramos tantas diferencias que terminamos por detectar las que había en nuestra relación y nos vimos condenados a tener que escoger otros canales, otra programación o, de plano, presionar off.

El payaso

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Un payaso entró al bar, se sentó a la barra y me pidió un whisky doble en las rocas. De un trago apuró casi todo el vaso dejando el borde pintado de blanco. Desde sus ojos y hasta la barbilla se dibujaban unos como canales, supuse que las lágrimas habían desvanecido un poco el maquillaje sin borrarlo del todo.

Colleen

© Alfred Cheney Johnston

Oscurece. La última paciente se ha ido. Francine se sirve un vaso grande de jugo de manzana, abundante en hielo. Sale al balcón y se tumba en un reclinable a permitir que la noche devuelva sentido a las cosas.

De cómo preparar viruleanos

© Axel Hütte

Se les llama viruleanos y se comen acompañados con miel. Se los encuentra en las regiones boscosas del norte de cualquier país. Son fácilmente reconocibles por su largo hocico, la piel rugosa, sus alas amarillas, sus cuatro patas en forma de guadaña y el curioso cuerito rojiblanco que les cuelga de las nalgas.

¿Qué hora es en Barcelona?

© Melvin Sokolsky

Hay eventos a los que sería mejor no asistir: velorios, conferencias, premieres, presentaciones de libros, exposiciones de arte contemporáneo. Hablar, hablar, hablar. Manía terrible. Temor barroco a los espacios vacíos, al silencio necesario. Hablar por hablar.

Los abyectistas

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Silvio Migñón, becario del Fondo Nacional para la Cultura Abyecta (Fonca), está de pie en medio de la explanada del Palacio de las Artes, excitado, al acecho. Ésta es una tarde por demás especial para el joven, quien presentará su ópera prima ante la multitud de turistas y peatones que a esa hora, minutos después del medio día, deambulan por el lugar.

El misterio del Mortecina

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En el barrio vive un hombre que huele a muerto. Jamás se lo ha visto conversando con alguien y aun así es el más conocido a cuatro cuadras a la redonda. Su olor se nos impregna en la ropa, en las sábanas, en las uñas. Todos lo llamamos Mortecina. Según dicen, nunca ha trabajado de enterrador o pintor de lápidas; no es constructor de ataúdes ni labora en algo que tenga que ver con cadáveres. Su hedor siempre ha sido nuestra incógnita.

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