Narrativa

Así murió Pedro Infante

Pedro Infante como Pepe el Toro.

La reportera le señaló que, si el relato era cierto —y ella insistía—, era Ruiz Cortines quien lo habría mandado golpear hasta dejarlo estúpido por estarse beneficiando a una de sus queridas, pero Pedro no recordaba nada.

El día que se desinventaron los espejos

Pintura de Jorge Sarquis.

Los accidentes automovilísticos se hicieron aún más cotidianos, se le dio más importancia a la pintura y al dibujo, se dejó de pedir visas y pasaportes en el cruce entre países y, por fortuna de las mayorías, la figura de todos se hizo un tanto más redonda.

Epitafios y responsos sin sosiego

Vine a Comala...

Llegado el nuevo siglo, los descendientes del cacique de Comala ya no fueron ni Miguel, ni José, ni Juan Carlos. Se llamaban Jeremy, Ian y Michael. Cuando los deportaron del norte consiguieron trabajo temporal en la asociación civil Nuevo Milenio.

Guía para explorar el continente miniatura

Nuckgling.

Viajar de las costas de Brobdingnag a las de Nuckgling le tomará medio día; calcule bien su tiempo. El oleaje y las rocas serán las mayores dificultades que tendrá que encarar. Después de eso, ya en tierra, todo será más sencillo. Sólo recuerde mantener su distancia, y no confiar nunca en los glingrigs.

La casita

Hombre que llora.

En su desayuno de aniversario de generación escolar, María N de pronto se acordó de un extended play (EP) de Roberto Jordán y les anunció que les tenía una sorpresa. Puso en seguida en el fonógrafo “Amor de estudiante” a sus compañeros de estudios reunidos en casa.

Paternidad satisfecha

En el quirófano.

“¿Quién te va a operar?”, me preguntó. Le dije el nombre del doctor y lo señalé con la cabeza. “¿Qué te vamos a hacer?”, volvió a preguntar. “La vasectomía”, respondí. Luego, el urólogo me preguntó si me había afeitado el escroto y me dijo: “Voy a ir descubriéndote para hacer una limpieza”. Levantó la bata y no supe más.

El pretendiente

la habana

Buscar otras opciones al destino impuesto dentro y fuera de Cuba es ser disidente. Allá en el rancho grande de espumas te pueden matar como a Payá, abandonar como a Tamayo, fusilar o refreír en cárceles como a muchos.

Matrioskas

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La metáfora de las matrioskas de la doctora Elena Blum no había tenido mayor resonancia en mí. Pero a medida que examinaba mis facciones distorsionadas en el espejo ésta fue tomando fuerza. Era como si cada una de mis neuronas se llenara de una verdad universal…

Chicas malas

beber

No soy ningún marqués de Sade, pero puedo jurar que a ratos sentí la sombra del célebre genio del erotismo asomarse por encima de mi hombro mientras tecleaba diálogos como incontrolables eyaculaciones. No hicieron falta las descripciones de las grandes orgías que imagino en mi novela en pleno periodo colonial…

No llores por mí, Argentina

© Steven Cohen

En pocos minutos se oye un tropel de tacones. Otra vez me escondo. Las húngaras ya están con José Magdaleno. Las sube a su camioneta. Entonces pienso que podría extorsionar yo a los policías y ganarme un buen dinero.

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